Archivo diario: 2 octubre, 2011

Japón pedirá que el Monte Fuji sea declarado Patrimonio de la Humanidad (desde ABC)

Desde ABC de España publican esta noticia:

Japón pedirá que el Monte Fuji sea declarado Patrimonio de la Humanidad

El Gobierno de Japón decidió hoy solicitar a la Unesco el reconocimiento del emblemático Monte Fuji, uno de los volcanes más altos del mundo y el punto más elevado del archipiélago nipón, como Patrimonio Cultural de la Humanidad en 2013.

El Fujiyama (literalmente, Monte Fuji en japonés), con sus 3.776 metros de altura, es considerado sagrado por los japoneses, que acuden por miles para subir hasta su cima en verano, la única época en que el camino hasta la cumbre está despejado de nieve.

Según la agencia local Kyodo, el Gobierno nipón enviará antes de febrero de 2012 la solicitud a la Organización de la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), a la que pedirá también la inscripción como Patrimonio de la Humanidad de la histórica localidad de Kamakura (al oeste de Tokio), que alberga numerosos templos y una gigantesca estatua en bronce de Buda.

Japón, que cuenta con doce lugares registrados como Patrimonio Cultural de la Humanidad, ya intentó en 2007 que el simbólico Monte Fuji fuera reconocido con ese estatus, sin lograrlo.

Dormido desde hace más de tres siglos, el volcán está situado a unos 100 kilómetros al oeste de Tokio y domina con su forma cónica la isla de Honshu, la principal de Japón.

El emplazamiento del Fuji-san, según el tratamiento que los japoneses dedican a su venerada montaña, cuenta con 25 “componentes de valor”, según el Gobierno nipón, incluidos los cinco lagos que se encuentran al pie del volcán.

La montaña se convirtió en uno de los principales símbolos de Japón después de ser reproducida en numerosos grabados en madera en el periodo Edo (1603-1868), que tuvo una fuerte influencia en las artes occidentales, según la Agencia nipona de Asuntos Culturales.

Fuente: ABC: http://www.abc.es/agencias/noticia.asp?noticia=933271

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MIZUMURA: “ME SORPRENDI CUANDO OFRECIERON TRADUCIRME” (desde Terra de Argentina)

Desde Terra de Argentina publican esta noticia:

MIZUMURA: “ME SORPRENDI CUANDO OFRECIERON TRADUCIRME”

La escritora japonesa Minae Mizumura, invitada al Festival Internacional de Literatura (Filba), calcula cada palabra con un gesto exacto, casi como los de muchos de los protagonistas de “Una novela real”, festejada como una obra maestra y un prodigio de traducción.

El libro, de más de 600 páginas, es una apuesta de la casa Adriana Hidalgo, que se animó a invertir sus esfuerzos en una narradora que había decidido, después de vivir buena parte de su vida en Occidente, volver a su país, porque considera que el lugar de recepción “natural” de su obra es el Japón contemporáneo.

“En Japón”, cuenta Mizimura, “la categoría `novela real` corresponde a una estructura narrativa clásica, europea, del siglo XIX. Por eso, creo, funcionó tan bien”, agrega en diálogo con Télam.

La escritora nació en Tokio, “hace más de 50 años”, al interior de una familia conservadora. Fue criada por una abuela que supo ser geisha, y emigró con su familia a los Estados Unidos con 12 años, donde trabajaba su padre.

Mizimura habla perfectamente inglés, pero en un principio se resistió a aprenderlo, y sus primeros estudios fueron de literatura y arte francés, en Yale. Entonces nació su pasión por las obras del romanticismo tardío, que caracterizan sus piezas.

“Volví al Japón. Estaba decidida a convertirme en escritora.

Quería escribir para mis compatriotas. No quería abandonar mi lengua. Es una lengua insular. Aunque en mi país vive mucha gente, pocos están acostumbrados a la literatura de largo aliento, con rasgos de sensibilidad, emotiva, como esta novela”, dice la escritora.

Sorprendida, todavía, no sólo por el interés que suscitó su presencia sino las ventas de “Una novela real”, reeditada ahora en ocasión del Filba. Y sorprendida de haber recibido la oferta de traducción al castellano.

“Es cierto que la estructura de la novela es la de un clásico del siglo XIX europeo. Pero ese formato, desconocido en mi país, es el que más me interesa. Jane Austen, las hermanas Bronté, no sólo influyeron a mi obra”, confiesa Mizumura.

La materia de la que está hecha “Una novela…” son los cambios que atravesaron el Japón de la posguerra, en clave decimonónica, se diferencia claramente del mundo que comparte con Yukio Mishima, Yasunari Kawabata y Junichiro Tanizaki.

Mizumura, sin embargo, se desmarca rápidamente de algunos escritores de su país que conocen gran éxito en Occidente. “No, no me interesa la literatura de ninguno de los Murakami. Por ese lado, Japón pierde la singularidad”, argumenta.

“Ellos tratan de que su escritura sea cosmopolita, y ser comprendidos en cualquier lugar del mundo. Nacieron en una cultura japonesa, pero no les interesa mostrarla. Es lo contrario de lo mío”.

“Pasa lo mismo con el cine: Ozu, Kurosawa, Mizoguchi, eran cineastas que podían adaptar a Shakespeare, pero siempre eran japoneses. Ahora, los videastas podrían filmar en Tokio o en cualquier otro lado. No hay diferencias. Es un mundo homogéneo, sin matices”, se queja la escritora.

Finalmente, un recuerdo para el teórico francés Roland Barthes, que escribió, sobre Japón, un libro extraordinario, “El imperio de los signos”.

“Al contrario que (Jacques) Lacan, Barthes entendió perfectamente cuáles eran los tiempos, las costumbres, los gustos japoneses. y creo que escribió uno de los mejores tratados sobre mi país salido de la pluma de un occidental”, concluyó Mizimura.

Fuente: Terra de Argentina: http://noticias.terra.com.ar/sociedad/mizumura-me-sorprendi-cuando-ofrecieron-traducirme,9c598e8325772310VgnVCM20000099f154d0RCRD.html

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Dos maneras de asumir los crímenes del pasado (desde LNE)

Desde LNE publican este interesante artículo:

Dos maneras de asumir los crímenes del pasado

¿Por qué Japón y Alemania han reaccionado de forma distinta ante las atrocidades cometidas durante la Segunda Guerra Mundial? Ian Buruma (La Haya, 1951), académico y ensayista especializado en asuntos relacionados con la cultura oriental, escribió El precio de la culpa en 1994, mucho antes de que el único país en sufrir el ataque de una bomba atómica se enfrentase a la ironía de un desastre nuclear. Por ese motivo, esta nueva edición del libro viene acompañada de un prefacio y de una introducción que oportunamente permiten establecer algún que otro nexo entre el castigo por la implicación nipona en los conflictos con los vecinos y la guerra contra Estados Unidos y el fatalismo ante el poder destructivo de la naturaleza.

Al mismo tiempo, Buruma cuenta cómo mientras la desconfianza hacia Alemania se ha ido desvaneciendo en el seno de las sociedades occidentales liberales, el peso de la culpa que los japoneses han evitado asumir permanece imborrable en Corea y otros países vecinos que sufrieron el salvaje ímpetu colonialista del imperialismo del País del Sol Naciente. Para ello, pone los ejemplos del fútbol, según el autor del libro, «una manera útil de calibrar el estado de ánimo de las naciones».

Por un lado, la Copa del Mundo celebrada en 2006 en Alemania, convertida en una manifestación espontánea y festiva del patriotismo alemán, donde por primera vez y sin complejos se lucieron los símbolos nacionales de un pueblo que hasta ese momento había dudado en agitarlos delante de los demás. Entonces, nadie confundió el fervor patriota amistoso con nada siniestro y a nadie parecía molestarle que los anfitriones ganasen un partido, aunque finalmente no reuniesen los suficientes méritos para plantarse en la final. «Antes», cuenta Buruma, «para los holandeses, los franceses, los checos y los polacos perder contra Alemania era como sufrir otra vez su invasión, y las raras victorias frente al país vecino se tomaban como una dulce venganza. Más de medio siglo después del final de la guerra, ese sentimiento parecía haberse desvanecido».

No ocurrió lo mismo, sin embargo, en el Mundial de 2002 organizado conjuntamente por Japón y Corea, en el que los nipones celebraban las inesperadas victorias de su selección en medio del recelo coreano y de los países del vecino, mientras algunos periódicos aireaban opiniones sobre la guerra japonesa que resultaban incómodas para las conciencias. Como explica Buruma, por allí deambulaba el espectro de los saqueos de Nankín y Manila, los esclavos obligados a trabajar hasta la muerte en el ferrocarril de Birmania, los brutales campos de prisioneros de Singapur a Sumatra, en los que se vulneraban las convenciones internacionales, y los millones de muertos en China a manos de la feroz represión del ejército imperial.

Efectivamente, han transcurrido cincuenta años desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, pero la imagen de Alemania y Japón como naciones fuera de la ley, incorregiblemente agresivas y brutales, sigue resultando atractiva. A raíz de los juicios de Nuremberg por crímenes contra la Humanidad, Auschwitz se convirtió en un símbolo de la identidad alemana, reconocido no sólo por los aliados, sino también por los propios alemanes.

En cambio, los crímenes de guerra nipones, a veces burdamente manejados por «la justicia de los vencedores», fueron, sin embargo, duramente criticados por los japoneses y no produjeron sentimientos de culpa preocupantes en la identidad nacional. Hay un abismo psicológico entre las sociedades de dos países que formaron parte de un mismo eje que el autor de El precio de la culpa se encarga de investigar. El resultado es un reportaje que se lee de un tirón.

La idea extendida de que algunos pueblos son inherentemente bárbaros es rechazada en El precio de la culpa, el apasionante viaje de Ian Buruma por la memoria histórica. Las estructuras políticas, en lugar de los valores raciales o culturales, son las que determinan el destino de una nación, según el escritor holandés. Buruma aconseja fortalecer la creencia en los valores y las instituciones democráticas, antes que rumiar los defectos del carácter nacional. El libro fue escrito coincidiendo con un aumento de la violencia neonazi en Alemania. El autor sostiene que las personas son peligrosas en todas partes cuando los líderes adquieren un poder ilimitado y a los seguidores se les da licencia para intimidar a otros más débiles que ellos, pero esa no es la situación en la República Federal de Alemania, o en Japón, hoy en día. La naturaleza humana no ha cambiado, pero sí la política.

Buruma cree en la actividad política democrática como una vacuna contra la ideología militarista. Permanece atento a la deconstrucción completa de algunos monumentos alemanes y japoneses, al debate político, los conflictos originados por distintos libros de texto y las obras de arte dedicadas a la guerra: el cine, la literatura y la música. Una de tantas conclusiones: los alemanes y los japoneses deben reflexionar sobre las raíces de su depravación en tiempos de guerra, pero el resto de Occidente no puede dar por sentadas las tradiciones democráticas o los fundamentos morales para juzgar el crimen o las atrocidades cometidas en una coyuntura determinada.

Fuente: LNE: http://www.lne.es/cultura/2011/09/22/maneras-asumir-crimenes-pasado/1132532.html

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Gana en Biarritz, Francia: Premio del Jurado y Mejor Actor Porfirio Ramirez (Película Porfirio)

PORFIRIO recibe dos premios en el Festival Biarritz Amérique Latine – Cinémas et Cultures: Premio del Jurado y Premio a Mejor Actor para Porfirio Ramírez Aldana

Ayer sábado 01 de octubre en Francia, PORFIRIO Ramírez Aldana, hombre adulto, 155 centímetros de estatura, color de piel trigueña, presenta alopecia frontal, cejas normales, ojos color café, nariz ancha, boca grande de labios gruesos, bigote insipiente, orejas grandes de lóbulo separad; presenta paraplejía miembros inferiores, escara en glúteo izquierdo y una vieja herida de proyectil de arma de fuego; se moviliza en silla de ruedas; protagonista de la cinta que lleva su mismo nombre, ganó el premio a Mejor Interpretación Masculina en el Festival Biarritz Amérique Latine – Cinémas et Cultures, que se llevó a cabo en esta ciudad francesa del 26 de septiembre al 02 de octubre. El filme también recibió el Premio del Jurado.

El jurado presidido por el actor argentino Ricardo Darín, protagonista de la ganadora del Oscar, El secreto de sus ojos, acompañado de las actrices Natalia Verbeke (El hijo de la novia) y Astrid Berges-Frisbey (La fille du Puisatier), el director y crítico de cine Philippe Le Guay (Les femmes du 6ème étage), el escritor mexicano Albert Guy Sánchez y el productor francés Laurent Lavolé, seleccionaron al protagonista de la película colombiana como ganador de la categoría, entre los diez filmes que hicieron parte de la Selección Oficial de este año. Allí también se encontraban Acorazado de Alvaro Curiel (Cuba), Boleto al paraíso de Gerardo Chijona (Cuba), Buscando finales felices de Nicolás Gil Lavedra (Argentina), El páramo de Jaime Osorio Márquez (Colombia), El premio de Paula Markovitch (México), El notificador de Blas Eloy Martínez (Argentina), Las acacias de Pablo Giorgelli (Argentina), Las razones del corazón de Arturo Ripstein (México) y Transeúnte de Eryk Rocha (Brasil).

Con este galardón, poco a poco, PORFIRIO (Colombia, España, Uruguay, Argentina, Francia) dirigida por Alejandro Landes Echavarría, se consolida como una de las películas más valiosas de la cinematografía colombiana reciente. Éste viene a sumarse al premio del jurado, recibido en agosto, a Mejor Película del Festival Internacional de Ámsterdam (World Cinema Amsterdam), un festival dedicado a lo mejor del cine independiente de Asia, África y Latinoamérica, que atrae a más de 9.000 espectadores; así como uno de los dos premios de distribución Cinédécouvertes que entrega la Cinematek (Cinemateca) de Bélgica, una organización benéfica que busca establecer y conservar una colección de películas que poseen un interés estético, técnico e histórico, permanente, el cual recibió en julio.

Además se encuentran sus participaciones en el mes de septiembre, hizo parte de la sección Visions del Festival Internacional de Cine de Toronto –TIFF-, la cual se dedica a mostrar los trabajos más experimentales que utilizan nuevas tecnologías y empujan los límites del cine contemporáneo, películas poéticas que adoptan un enfoque radical e innovador en su cinematografía y el arte de la narración; y participó con muy buenas críticas en la sección “Horizontes Latinos” del Festival de Cine de San Sebastián. También se encuentra su participación en la selección oficial de la Quincena de los Realizadores de la más reciente edición del Festival de Cannes.

Así mismo, en su etapa de guión, pasó por la Residencia de la Cinefondation de Cannes y participó en el Screenwriter’s y Director’s Lab del Sundance Institute en Utah; obtuvo el apoyo de Ibermedia durante su desarrollo y en su etapa de posproducción recibió del Ministerio de Asuntos Exteriores y del Centro Nacional de Cinematografía –CNC- de Francia el premio Fond Sund Cinema y el apoyo del Instituto Nacional de Artes Audiovisuales de Argentina –INCAA-..

Mas información en www.porfiriofilm.com

Divulgación de la película PORFIRIO
Velvet Voice, de Laboratorios Black Velvet.

lbv@lbv.co / velvet_voice@lbv.co / velvet.voice@lbv.co
Moviles: 310 3492415 / 310 3413483 / 315 8916541
Tels Bogotá: 2 321857 / 2 884919
Calle 35 No 5 – 89 Bogotá – Colombia

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