Archivo diario: 17 octubre, 2011

El proceso productivo eficiente (desde Diario de Yucatán)

Desde Diario de Yucatán publican este artículo:

El proceso productivo eficiente

competir con procesos robustos y productos “esbeltos”.

En todas las empresas hay problemas comunes y otras tienen problemas muy particulares relacionados con la cultura y mentalidad de directivos y trabajadores; recordemos que desde la Revolución Industrial a la fecha han ocurrido muchos cambios en cuanto a las formas y métodos para producir con eficiencia.

Pese a las estrategias establecidas para mejorar rendimientos que apoyaran la productividad, tecnología para maquinarias y equipo, y capacitación para los operarios, no se lograba satisfacer plenamente a los consumidores de productos y servicios.

Además, los empresarios no lograban obtener sus expectativas de eficiencia; sin lograr abatir sus costos elevados de producción, aunque la competencia no era tan densa como lo es ahora, la visión de negocios de los empresarios mantenía sus inquietudes relativas para mejorar los procesos y sus productos.

Muchos investigadores sobre este tema hacían propuestas valiosas con aportaciones para mejorar la productividad; Taylor, con su propuesta de la División del Trabajo tuvo relevancia en su época, luego siguió el perfeccionamiento de los métodos orientados a tiempos y movimientos, que proporcionaron un valor equitativo para los empresarios y los trabajadores, ya que se ofrecían incentivos a quienes mejoraran la eficiencia en su desempeño.

Paralelamente, los japoneses durante la posguerra comenzaban a hallar soluciones que impactaran de manera efectiva los procesos productivos, así como los diseños de productos y bienes de capital; destacó el control de la calidad, a través de estadísticas de producción, con niveles comparados a una estandarización que procuraba producir más y mejor.El control total de la calidad, con las aportaciones de William Edwards Deming, en Japón, y los procesos de mejora continua fueron tomando un posicionamiento muy significativo para las empresas con la participación del filósofo japonés Ishikawa sobre la calidad en los procesos y en los productos, que se fueron afinando, dando resultado con mejoras significativas; el despliegue de la función de la calidad (QFD), el Seis Sigma, la propuesta del propio Ishikawa con el diagrama del pescado, y otras metodologías, como la prevención de fallas o defectos (FMEA), el análisis THERP para controlar fallas y defectos, que promovían la conciencia por la calidad para la mejora continua de procesos y productos.

Ahora me permito abordar una metodología japonesa, el Poka-Yoke, que fue propuesta por el japonés Shigeo Shingo a la empresa Toyota, dentro de lo que se conoce como Sistema de Producción Toyota (TPS). Aunque con anterioridad ya existía el Poka-Yoke, fue hasta su introducción en Toyota cuando se convirtió en una técnica común de calidad. Esta técnica está orientada a prevenir errores en los procesos, diseños, manufactura, etcétera; el Poka-Yoke significa “a prueba de errores”.

La finalidad del Poka-Yoke es eliminar los defectos en un producto, ya sea previniendo o corrigiendo los errores que se presenten, y posee dos funciones: una es la de hacer la inspección del 100% de las partes producidas y la segunda es, si ocurren anormalidades, dar retroalimentación y producir una acción correctiva.

En esto es importante distinguir la diferencia entre defectos y errores.

Los defectos son resultados, los errores son la causa de los resultados. Las inspecciones pueden ser de criterio, aplicadas para descubrir defectos y otras inspecciones son para separar lo bueno de lo malo comparados con un estándar.Es importante crear conciencia en los trabajadores sobre la autoinspección, lo cual elimina tiempos para detectar errores; también está la inspección subsecuente, de arriba hacia abajo y resultados de retroalimentación; la Inspección en la Fuente (Source Inspection) se enfoca en prevenir que el error se convierta en defecto.En esta técnica de producción se establecen métodos de control, de advertencia, de contacto (con el apoyo de dispositivos sensitivos), del valor fijo, en donde las anormalidades son detectadas por medio de la inspección de un número específico de movimientos, en casos en donde las operaciones deben de repetirse un número predeterminado de veces. Está también el Método del Paso-Movimiento, donde las anormalidades son detectadas inspeccionando los errores en movimientos estándares, en las operaciones realizadas con movimientos predeterminados. Este sistema es muy efectivo por su amplio rango de aplicación y la posibilidad de su uso debe considerarse siempre que se esté planeando la implementación de un dispositivo Poka-Yoke.El crear un sistema robusto significa anticiparse a las posibles causas y situaciones que puedan generar algún tipo de problema, lo cual permitirá una fácil adaptación de un dispositivo Poka-Yoke, con lo que las fallas se controlan con facilidad.Tres reglas de oro del Poka-Yoke:Proveedor: no acepte un defecto; usted: no cometa errores, y cliente: no pase un defecto.Estas técnicas son de gran valor para los procesos y productos con calidad, y en la actualidad deben de estar acompañados de las estrategias de innovación y desarrollo tecnológico, a través de la generación sistemática de ideas.—–*)

Fuente: Diario de Yucatán: http://www.yucatan.com.mx/20111004/nota-7/181838-el-proceso-productivo-eficiente.htm

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Cómo comer sushi (desde Niponadas de Antena 3)

Desde Niponadas de Antena 3 publican esta noticia:

Cómo comer sushi

 

A veces tendemos a pensar que todo en Japón, o en Oriente en general, conlleva una especie de ritual místico y nos interesamos por “la manera correcta” de hacer una u otra cosa. Aunque la cultura japonesa efectivamente tiene algunas facetas que incluyen elementos de ritual –como la ceremonia del té, sin ir más lejos–, la realidad es que, como en todas las culturas del mundo, no hay reglas fijas para casi nada y quien más quien menos hace lo que le parece mejor dentro, claro está, de una serie de normas. En el caso de la comida, en Japón existen buenos y malos modales, pero no rituales.

Eso sí, más allá de la etiqueta en la mesa y lo que se considera correcto y lo que no (esto daría para otra entrada, que posiblemente redactaré en el futuro), siempre que entro en un restaurante japonés en España intento observar a los demás comensales para ver cómo actúan.

La comida japonesa, y en especial el sushi, se ha convertido en una moda en la última década, y no es raro que haya gente que ha incorporado a sus costumbres el hecho de ir a cenar de vez en cuando a un japonés. Sin embargo, compruebo con cierta sorpresa que la gente no sabe degustar el sushi como es debido, por lo que voy a dar unas pocas indicaciones muy simples.

1.     ¿Palillos o no? El sushi, tanto en su versión nigiri (loncha de pescado sobre una base de arroz) como maki (rollito con centro de pescado envuelto por arroz y alga nori), es una de las pocas comidas japonesas que es aceptable comer con las manos. Es perfectamente posible agarrar la pieza de sushi con los dedos, con cuidado para que no se caiga el pescado en el caso del nigiri, y mojarla en la salsa de soja antes de comerla. Por supuesto, se puede hacer lo mismo con los palillos. Comer sushi con tenedor y cuchillo, aunque no está “prohibido”, queda muy raro.

¿Y el sashimi? El sashimi hay que comerlo con los palillos. No sirven los dedos.

2.     Salsa de soja. Antes de comerte una pieza de sushi, debes mojarla en salsa de soja. Para ello, debes verter primero un poco de salsa en un platito. Se trata de “mojar” la pieza, no de “bañarla”, por lo que hay que poner solo un poco. Nada de llenar el platito. Si empiezas a ir escaso de salsa de soja o se te acaba, siempre puedes poner un poco más.Atención porque algunas piezas, como las de anguila, no van con salsa de soja: normalmente las piezas que no se mojan en la salsa de soja llevan ya impregnada “de serie” una especie de salsa marrón espesa y dulzona. Pregunta al camarero o al “sushiman” si tienes dudas sobre si una pieza se moja o no en la salsa de soja

.¿Y el sashimi? El caso del sashimi es exactamente el mismo, solo que todas las piezas van con la salsa de soja, lo que no da pie a ninguna duda.

3.     Wasabi. El wasabi, como ya sabes, es la sustancia verde con ese “picor” tan especial que resulta indispensable al comer sushi. En Japón, el wasabi ya va incorporado en el sushi, entre el pescado y el arroz. En Occidente, al haber muchas personas no acostumbradas al wasabi o que prefieren menos cantidad, el sushi viene normalmente sin wasabi, por lo que tenemos que añadirlo nosotros si lo queremos y en la cantidad que queramos. Normalmente lo que se hace es tomar un poco de pasta de wasabi con los palillos y mezclarla con la salsa de soja del platito para que, al mojar la pieza, el wasabi se “pegue” a la misma y pueda darnos su característico “choque sensorial”. Ojo porque, si vas a Japón, ¡no añadas más wasabi porque ya viene “de serie”!

¿Y el sashimi? Exactamente lo mismo. Lo mojamos en la salsa de soja con wasabi.

4.     ¿El pescado o el arroz? Una de las cosas que más me “horroriza” ver en los restaurantes japoneses en España es la gente bañando los nigiri en un barreño de salsa de soja por la parte del arroz. Lo que hay que hacer es mojar la pieza de sushi por la parte del pescado, y solo ligeramente, digamos solo un tercio o la mitad de la loncha de pescado. La salsa de soja y el wasabi están ahí para ayudarte a disfrutar del sabor del pescado fresco, no para matarlo por completo. Mojar el arroz solo contribuirá a añadir a la mezcla una cantidad indecente del característico y fuerte sabor salado de la salsa de soja y arruinará la pieza entera. Además, contribuirá también a destruir el “montadito” de pescado+arroz y a hacerlo prácticamente incomible.

Con el maki hay que mojar un poco la base. En este caso es inevitable mojar el arroz, por supuesto, pero eso ya entra en los planes.

5.     De un bocado. Las piezas de sushi están pensadas para, en principio, comértelas de un solo bocado. Si eso te es imposible, puedes hacerlo en dos tiempos, pero mejor que no lo muerdas más.

6.     El jengibre. Esa “cosa” amarillenta o rosácea que viene en un rincón, al lado de las piezas de sushi y sashimi, es jengibre. A pesar de lo que pueda parecer, no es una decoración. Tiene un fuerte sabor fresco que no todo el mundo soporta, pero si lo aguantas es muy recomendable tomar una pequeña porción entre pieza y pieza de sushi. Su función es la de limpiar el paladar para que los sabores del pescado no se mezclen entre sí y poder disfrutar de cada pieza al máximo.

Y después de estas pequeñas indicaciones, ¡solo queda disfrutar del delicioso sushi! ¡Que aproveche!

Fuente: Antena 3: http://blogs.antena3.com/niponadas/como-comer-suchi_2011100400118.html

 

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Minae Mizumura: “El idioma es lo que define al escritor” (desde Clarín)

Desde Clarin publican esta noticia:

Minae Mizumura: “El idioma es lo que define al escritor”

Minae Mizumura, escritora, japonesa, ha pasado por Buenos Aires y ha dejado marcas y señales de buen humor, sensibilidad (aunque diga lo contrario en esta entrevista) y una compleja percepción de Japón. Llegó invitada al III Festival Internacional de Literatura de Buenos Aires y allí conmovió a la audiencia al hablar de literatura, de su libro sublime Una novela real (Adriana Hidalgo), y también por la sorpresa que causó al entonar una canción de cuna. Ella también quedó maravillada.

Una novela real es una historia con mucho de relato personal compuesta por fondo y figura. La figura son los protagonistas de un amor complicado a lo largo del tiempo, de un par compuesto por más de dos personas. Y el fondo, son los escenarios de Estados Unidos y Japón, de las vidas que allí crecen, sufren y mueren. Allí aparece el Japón que se reconstruye de las cenizas y conoce la opulencia y la decadencia. No en vano, la referencia de la crítica a Cumbres borrascosas es obligada, hay señas comunes, posibles paralelismos, destinos obligados. Pero esto es apenas un detalle referencial, la novela es el mapa frondoso de la más rica cartografía literaria.

Sólo se conoce esta novela en español de Mizumura; acaba de terminar otra titulada Inheritance from Mother que se ha publicado por entregas en el diario Yomiuri, el de mayor circulación en Japón. Mizumura habló en esta entrevista con una gestualidad muy expresiva: sus manos y su rostro acompañaron cada definición, cada palabra buscada en inglés, cada silencio que establecía la más elocuente comunicación. Aquí dijo que fue muy feliz.

-¿Cómo se sintió al escribir un libro tan complejo como “Una novela real”?
-Extasiada. Me encantaba, la disfruté. Estaba bajo presión porque la escribía para publicar mensualmente en una pequeña revista literaria y debía entregar una cierta cantidad de páginas todos los meses. De hecho, me enfermé antes de terminar la novela y me tomé tres meses de descanso. Pero realmente lo disfruté, me infundía otra realidad. Era como vivir en el libro, en una nube, no en este mundo. Fue un tiempo inspirador.

-Y cuando terminó…
-Estaba exhausta….

-¿Esta novela la cambió en algún aspecto?
-Desearía poder decir que me ayudó a ser mejor persona. O que ahora entiendo mejor al mundo gracias a esta novela, pero… Escribir novelas no te cambia de esa manera. Sí, en cierto modo como escritora, por haber escrito esto de esta manera, pero no necesariamente como persona. Sé que una mejor respuesta sería decir que me hizo una mejor persona, que tengo una mejor perspectiva del mundo, pero no fue así. No fue como una epifanía o algo así, no me transformó de ese modo, sino de una manera más prosaica. En lo cotidiano. Me convirtió en una escritora más sólida y reconocida en Japón. Me cambió desde el punto de vista externo.

-Me dio la impresión de que en este texto se estaba despidiendo de una parte de su vida…
-Sí, hay algo de eso. Porque tiene mucho de autobiográfico. Me dejó más en paz con mi pasado. Me acercó a la época en que viví en Japón, a los lugares donde los niños juegan hoy, iguales a los lugares donde yo jugaba. Por eso, de algún modo significó un cierre espiritual para mí. En realidad, cuando uno termina un libro, se tiene esa sensación de cierre espiritual, pero existe la tentación de volver. Por eso se dice que uno termina escribiendo sobre lo mismo, una y otra vez, en cualquier clase de libro. Yo también tengo este sentimiento de que quizás regrese a este libro en algún momento.

-También ha escrito libros sobre el idioma japonés, ¿por qué se interesó en escribir sobre su propia lengua?
-Porque los japoneses no son muy conscientes del idioma. Nacieron con él y no saben bien otros idiomas. En realidad no lo conocen a fondo. Ese desconocimiento me pone muy triste. Por ejemplo, en la universidad se requiere saber inglés pero no japonés. En la escuela secundaria la cantidad de horas dedicadas al inglés es superior a las del aprendizaje del japonés o de la literatura japonesa. Me entristece mucho que los japoneses piensen que su idioma es tan fácil que no necesitan aprenderlo bien, y que lo importante es aprender inglés, lo cual no es tan así. En literatura, tenemos miles de años de historia y realmente tenemos que leer mucho para heredar esa clase de riqueza.

-¿Qué opinión le merece Borges, y su amor por Japón?
-Creo que ese amor representa “el otro en su máximo exponente”, el eje de la cultura occidental que siempre estuvo en contacto con la cultura árabe, por ejemplo. Y no es que la cultura japonesa sea mucho más exótica que la cultura árabe, islámica. Es algo difícil de entender. Creo que él proyectó que todo lo que no estuviese en la cultura occidental era parte de la cultura japonesa que siempre suena muy misteriosa. Por ejemplo, al pianista Glenn Gould le encantaba un pasaje de Soseki, que hablaba de la diferencia entre Oriente y Occidente. Gould eligió ese tramo e hizo de él una fantasía sobre Japón. La espiritualidad o la no existencia de un ego fuerte, lo que sea, eso que falta en Occidente, es lo que me parece que la gente busca en Japón.

-¿Quién es su escritor japonés preferido?
-Natsume Soseki, el fundador de la literatura japonesa moderna. Son los padres o madres fundadores los que realmente crean un nuevo idioma. El es uno de ellos. Es interesante porque el idioma todavía no está ahí al igual que con el Dante. La prosa italiana aún no existía pero sí la poesía, el italiano no existía, era el latín vulgar, y Dante fue el padre fundador de la literatura italiana. Lo mismo pasó con Soseki; en Rusia con Pushkin; en Francia con Montaigne.

-¿Y cuál prefiere de los escritores del siglo XX?
-Junichiro Tanizaki es mi favorito. En realidad, nunca me interesaron mucho los escritores japoneses contemporáneos porque su japonés no tiene esa capa histórica de idioma que a mí me gusta que tengan. Es mucho más coloquial. Es bueno si se logra una mezcla, si hay diversidad y si se usa lo coloquial siempre que se lo combine. Pero si se escribe sólo en forma coloquial, me parece que se pierde la capa histórica con que puede contar el idioma japonés.

-A priori, ¿tiene una opinión positiva sobre la traducción o le parece una misión imposible?
-Me parece una misión imposible pero que es necesario emprender, porque todos somos seres humanos, vivimos en este mundo, donde sabemos que existen otros países e idiomas. Tiene que haber traductores. La razón por la cual la literatura japonesa llegó a ser esta clase de literatura fue sólo porque hubo traducciones. De otro modo, no habríamos tenido novelas modernas de la manera en que las que tuvimos. La primera novela moderna japonesa, fue escrita primero en ruso porque el autor había estudiado esa lengua (NdeE: Se trata de Futabatei Shimei). Esto es histórico, suena gracioso, pero Japón está muy cerca de Rusia, país que siempre trató de invadir Japón y Corea. Había un contacto cercano con Rusia y estaba la escuela rusa a la que asistió este escritor donde todo se hacía en ruso. No pudo escribirla en el japonés que había heredado del período Edo. La escribió primero en ruso y luego la tradujo al japonés. Algo parecido le ocurrió a Victoria Ocampo: ella escribía en francés y luego lo traducía al español argentino. Y esto sucede todo el tiempo. Es el idioma lo que define al escritor, no la nacionalidad. Pushkin, el padre de la literatura rusa, comenzó escribiendo en francés y luego en ruso. La traducción es parte fundamental del modo en que evoluciona la literatura. Es una misión imposible pero inevitable.

-¿Cuánto tiempo vivió en Estados Unidos?
-Veinte años.

-Ha vivido allí y en Japón por largos periodos, ¿se sintió extranjera en uno u otro escenario?
-Así es. En EE.UU. me siento de otro país, por mi aspecto japonés. Si uno crece en California es diferente porque hay muchos chinos y japoneses. Cuando estuve en Nueva York en los 60, no había muchos japoneses; fui la primera japonesa en una escuela pública. Hasta se publicó un artículo en un diario sobre eso. Yo siempre llamaba la atención como “la” extranjera en EE.UU., y siempre me sentí así. Y siempre tenía la esperanza de que cuando volviese a Japón no tendría más esta sensación, que me mezclaría con los japoneses y que sería feliz para siempre. Pero cuando regresé a Japón me sentí tan extranjera como en EE.UU.. Los japoneses no sabían que yo había vivido mucho tiempo fuera de Japón pero yo me sentía extranjera.

-¿Dónde estaba el 11 de marzo de 2011, el día del tsunami y del  desastre nuclear?
-En esos días estaba enferma, quedé así después del libro. Estaba precisamente en el acupunturista. Cuando se sintió el temblor yo no me podía levantar, me escondí debajo de la camilla protegiendo mi cabeza, y todavía tenía agujas de acupuntura en mi espalda. Fue terrible. No entendía qué pasaba. Y cuando salí del consultorio, pensé que podría volver a casa en tren. Pero no pude porque el tren no funcionaba ni tampoco otro transporte público. Nadie sabía realmente qué estaba sucediendo. Caminé y tardé tres horas en llegar a mi departamento. Y recién cuando llegué a casa y encendí el televisor, pude ver lo que había pasado. Fuera de Japón, se enteraron antes que yo de lo ocurrido.

-¿Y qué le dejó esta tragedia, como ciudadana y escritora…?
-En ese momento, y por unos tres meses la vida parecía más frágil. Vi con más distancia lo que es la vida, lo que significa estar vivo. Y estoy segura de que a los habitantes de la costa este de Japón que perdieron a sus hijos o a sus padres por el tsunami, la vida les cambió por completo. Yo estaba en Tokio, el daño que me hizo fue insignificante. Lo triste es que la gente se olvida de estas cosas, a menos que hayas quedado realmente traumatizado por la experiencia. Perdemos algo pero nos olvidamos del shock inicial y volvemos a la mentalidad de siempre y la vida sigue. No me cambió drásticamente como debería haber sido. Como escritores, debemos aceptar el hecho de que los seres humanos somos desaprensivos, no muy profundos en lo espiritual. La compasión no dura mucho. Podemos olvidarnos de algo muy terrible que nos ha ocurrido y… la vida continúa. Es vergonzoso que seamos así, pero descubrí que soy una persona desaprensiva en ese sentido. Como el tsunami no me afectó directamente, no sentí un cambio profundo. Como escritores, no podemos desconocer ese costado cínico de la naturaleza humana. No te volvés una persona mejor por haber escrito una novela ni por haber pasado una tragedia. Algunos escritores fueron a ver el desastre para sentirlo de manera directa, escribir y así poder sentirlo más. Esa actitud me parece un poco impertinente. Es buscar la tragedia, la infelicidad, el infierno en la Tierra. No me parece que los escritores deban hacer esto para poder escribir. No es lo que se supone que se debe hacer. Recuerdo un intercambio de cartas entre Flaubert y una mujer veinte años mayor –él era un veinteañero, muy joven entonces– que sirve para ilustrar esto. La mujer va a un hospicio para ver enfermos mentales para poder conmoverse y escribir. Flaubert dice que los escritores no deben hacer este tipo de cosas y yo también creo que los escritores auténticos no deben salir en busca de la catástrofe, de la tragedia. La vida en sí misma es trágica en cierto sentido, más allá de lo felices que podamos vivir por lo que no es necesario salir a buscar lo trágico afuera.

-¿Cuál ha sido el mejor momento de su vida?
-Es una pregunta difícil… ¿Usted qué contestaría a eso?

-No sé, quizás…
-¿Un momento de su niñez? ¿Fue feliz en su infancia? A veces, mirando hacia atrás, ¿cree que fue feliz?

-Entonces, tal vez, la sociedad era más amigable…
-Cuando miro hacia atrás, pienso que tuve una niñez feliz. Sin preocupaciones. Tenía a mis dos padres, pero no me consideraba una persona feliz en aquel momento. Paradójicamente, hoy sufro mucho más, porque estoy bajo mucha presión: tengo que escribir todos los días, tengo compromisos. Pero me imagino a mí misma con ochenta años y mirando hacia atrás, a este punto actual de mi vida. Aún hoy debo volver a mi hotel y escribir, así que, de algún modo, sería un momento no muy feliz de mi vida. Pero al mirarme desde esa edad, pensaría que este es mi momento más feliz, porque me tratan muy bien en la Argentina, nunca imaginé esto. Es difícil de decir, pero estoy segura de que éste es uno de los momentos más felices de mi vida.

-¿Qué tiene para decir una escritora, japonesa, ante la pregunta: qué es una mujer?
-Hay muchas clases, ¿no? Seguramente hay mujeres excepcionales muy distintas de mí. No me refiero a mujeres japonesas, sino a mujeres en general, a las mujeres que son grandes escritoras, pero hay ciertas cosas que a las mujeres nos cuesta hacer, tienen que ver con cosas como cuánto te podés reír de vos misma, cuánto te podés hacer la vida miserable –hablo como escritora– cuán irónica, cuán autocompasiva, o cínica con respecto al mundo podés ser. Los escritores hombres tienen más libertad para hacerlo, pueden describir detalles grotescos de sus vidas, pueden compadecerse de sí mismos, culparse y sentirse horribles, maltratarse hasta sentirse nada, y aún así esto puede resultar algo gracioso, mientras que en las mujeres suena espantoso o demasiado triste… Como escritora, me parece que hay una diferencia entre lo que podés hacer si tenés una protagonista o un protagonista. En la mujer, todo se vuelve de alguna manera trágico. No puede resultar cómico sentirte fea, que nadie te respete. Eso puede ser muy gracioso si se trata de un escritor hombre, pero si es una escritora, todo suena muy triste… En ese sentido, los hombres se pueden dar el lujo de ser más irónicos, más autocompasivos. Sé que aún no contesté su pregunta… pero como ser humano, me encanta ser mujer, no me gustaría ser hombre. No tengo el complejo del pene, de inferioridad. Somos más inteligentes. Estoy muy contenta de ser mujer.

Fuente: Clarín: http://www.revistaenie.clarin.com/literatura/Minae-Mizumura-novela-real_0_565743620.html

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Japón integra a los niños en el manejo de los desastres (desde El Comercio)

Desde El Comercio de Ecuador publican esta noticia:

Japón integra a los niños en el manejo de los desastres

En la isla Hokkaido, los habitantes pueden coexistir con el ambiente volcánico que los rodea.

Durante mi periplo, por esta región de Japón, cuya zona costera fue afectada por el terremoto y tsunami de marzo, tuve la oportunidad de participar en una clase de Bosai con niños, de entre 9 a 10 años, donde los científicos intercambian conocimiento en el volcán.

Tienen todas las herramientas disponibles para que los niños puedan comprender todo lo vinculado con el volcán.

Fue una clase de varias horas, tipo excursión, donde caminamos con los niños y aprendimos de la historia, las erupciones, depósitos, peligros asociados al volcán, entre otros temas.

En este programa tuvimos la suerte de conocer muchas herramientas y medios para aprovechar y comenzar a generar educación, turismo, prevención, en función del volcán.

Entre ellas están los geoparques, los museos del volcán, centros de observación y monitoreo, donde las consecuencias de pasadas erupciones están intactas.

Fue posible ver puentes destruidos, casas y vías colapsadas, vías y autos con impactos balísticos. Este término se refiere a los fragmentos de roca expulsados por el cráter principal o por las bocas laterales de un volcán durante una erupción.

Todo esto es preservado para que las futuras generaciones puedan comprender lo que sucede cuando no existe la cultura de prevención.

Ellos manejan un concepto fundamental de la prevención: mantener una memoria para no volverlo a repetir. Saben que la base para sobrevivir a la acción de los fenómenos naturales es la capacitación constante.

Mi viaje a Japón fue a través de la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA), que extendió una invitación al Instituto Geofísico.

Impulsan un programa de participación y diálogo sobre Prevención y manejo de desastre de origen volcánico para América Central y Sur.

Como sismóloga del Geofísico tuve la oportunidad de conocer, vivir y aprender de la cultura japonesa pero, principalmente, lo que se relaciona con Bosai, la educación para la prevención de desastres.

El propósito fundamental del taller es que sus participantes conozcan soluciones adecuadas para el manejo y prevención de los desastres.

Durante la visita, pude establecer que las SABO, un sistema de obras para controlar y manejar lahares (flujos de lodo y escombros) que se desarrollan en Japón, son inaplicables en el ambiente volcánico ecuatoriano. La razón es que en “nuestro país, los volúmenes y las distancias son mayores”.

Además, se necesita una altísima inversión económica para su construcción.

Fuente: El Comercio : http://www.elcomercio.com/tecnologia/japon-integra-ninos-manejo-desastres_0_564543604.html

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Equipo Voces de Marca

Este es el equipo que nos está acompañando en esta etapa de crecimiento continuo y sin el cual no habríamos llegado a ser la referencia obligada de capacitación en diferentes países.

Gracias a todos por sus aportes y por crecer junto a nosotros.

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Noviembre en Bogota
Frank Carreño estará en la ciudad de Bogotá para dictar un Taller de Voz Comercial, Doblaje y Acento Neutro completamente práctico en alianza con la Academia Charlot.

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 Frank Carreño
Actor y Locutor Venezolano con una trayectoria de más de veinte años en el mercado del doblaje de voces y la locución comercial.

Ha preparado talentos por más de 15 años en diferentes países, es entrenador de dicción y  Acento Neutro y es el  creador y director de Voces de Marca, centro de capacitación y entrenamiento para la voz.

OTROS

En este espacio incluiremos artículos de interés, notas destacadas y avances de nuestros talentos en las diferentes áreas de la comunicación.  Tambien será una ventana para compartir los aportes de profesionales y nuestro equipo de trabajo en diferentes países.


Taller de Voz Comercial, doblaje y Acento Neutro.

El taller incluye dicción, vocalización, interpretación, bases para el acento neutro, las prácticas se hacen  sobre videos de películas, documentales, dibujos animados, textos para casting de comerciales.
Todos los ejercicios son grabados y las correcciones se hacen individuales sobre cada grabación.

Una vez finalizado el taller, el estudiante recibirá un certificado que lo acredita con conocimientos prácticos en el tema desarrollado. Esta certificación se otorga conjuntamente entre Voces de Marca y Academia Charlot.

 

 

 

 

 

 

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