Cuarto Fanfic: LA AMENAZA, Capítulo I


SUPERGIRL FANFICS

Desde el 2009 comencé a escribir mi primer fanfic, hacia el 2011 he escrito mis primeros tres fanfics sobre Supergirl, de las cuales son las primeras escritas sobre un personaje poco conocido en el idioma español. Los tres fanfics han tenido aceptación por parte de la mayoría de los lectores, quienes por interés me han pedido en varias ocasiones que realice un nuevo fanfic sobre Supergirl; lo pensé varias veces y he decidido en complacerles con una cuarta historia ficticia, seguramente cuando termino, estaré pensando en nuevas historias.

Por ahora, quiero presentarles mi cuarto fanfic para que lo lea y lo disfrute, recuerde que este fanfic es la continuación de: SUPERGIRL Y LA FUERZA ENERGÉTICA, EL PRIMER ENCUENTRO y SUPERGIRL Y LA MAESTRA DE CARTAS respectivamente.

CUARTO FANFIC: LA AMENAZA

En este fanfic la vida de Supergirl sufrirá un cambio inesperado y doloroso cuando algo busca astutamente la manera de acabar con los seres queridos de Supergirl y hacer sufrir a la chica más hermosa y poderosa del mundo para destruirla.

Recuerden que Supergirl fue creada por Mort Weisinger, Otto Binder, Al Plastino y que actualmente es propiedad de DC Comics. Algunos personajes que aparecerán a lo largo de este relato son de algunas obras de mangas y animes (Card Captor Sakura y XXXHolic, ambas creaciones de CLAMP; Suzumiya Haruhi no Yuutsu, creación de Nagaru Tanigawa y Noizi Ito), y claro no faltará que participe Superman (creado por Jerry Siegel y Joe Shuster).

PRIMER CAPÍTULO: RESCATE

En la ciudad norteamericana de Midvale, el desarrollo económico y social ha crecido en los últimos meses, no solamente en los campos agrícola o manufacturero, sino en las constantes noticias de orden público, controladas por un personaje que robó las atenciones y los corazones de todos los estadounidenses, en especial de los jóvenes por su belleza física y carisma, ese personaje era Supergirl.

La existencia de Supergirl en Midvale cobró más popularidad que el de Superman, pero eso no implicó para ellos, ya que Superman resolvía problemas y situaciones adversas por todo el mundo, mientras que Supergirl se dedicaba a resolver situaciones extrañas y ocultas en varias ciudades y municipios de Norteamérica.

Como Linda Danvers, su falsa identidad, era una de las mejores estudiantes de preparatoria del Colegio Femenino, estudiaba el último año y recibía ofertas de becas para que pudiera estudiar en las importantes universidades del estado de Illinois. Linda no tenía inconvenientes de realizar sus estudios y de cumplir su misión como Supergirl, eso no solamente tranquilizaba a su primo Clark Kent, reportero de The Daily Planet, sino también al ser a quien más amaba: Ethan, con quien guardó su verdadero secreto de que era Supergirl.

Hace algunos meses, Linda cumplió sus 18 años de edad, estaba en los últimos meses para graduar y tenía en mente la carrera universitaria que quería estudiar.

–       Lucy, he decidido estudiar Comunicación y Periodismo – anunció Linda.

–       ¿cómo? – preguntó asombrada Lucy, una de las amigas y compañeras de Linda del colegio – ¿pretendes competir a Louis y a Clark? -.

–       Para nada… – negó sonriente Linda – Mi aspiración será en ser presentadora de noticias en televisión… -.

Ambas comían helado en una de las fruterías de la pequeña ciudad.

–       Pero no creo que tengas suficiente belleza, similar al de las presentadoras actuales con sus cuerpos esculturales, la mayoría son modelos de agencias que posan para revistas, tú eres solamente una superdotada que puedes escoger otra carrera diferente – cuestionó Lucy.

–       ¿No te acuerdas aquella vez de una gira de un importante noticiero acá para realizar un reportaje sobre Supergirl en la situación del cual ella salvó a una cantidad de familias atrapadas por un deslizamiento de tierra a una zona rural? – trató de recordar Linda.

–       Claro que lo recuerdo… – respondió Lucy – pero recuerdo también que en ese momento quedaste atrapada y confundida en medio de los camarógrafos, y como nunca has podido superar tus miedos, tanto que te escondes o te confundes; si fueras Supergirl, tendrías los nervios de acero y podrías solucionar los problemas, siempre sonriente ante los demás, por eso ella roba la atención de todos, inclusive en lo atractiva y hermosa que es, perfectamente ella se merece ser presentadora de televisión -.

–       ¿Tú crees? – dudó Linda – porque yo no creo -.

–       ¿No me digas que estás celosa de Supergirl? – preguntó Lucy – cada vez te pareces más a Clark -.

–       ¿Celos? – contra preguntó Linda – Por favor, si ella aceptaría estar en Hollywood, ganando dinero y pretendientes, mientras yo estaría conformando un verdadero hogar con Ethan -.

–       No tienes remedio… – dijo Lucy moviendo su cabeza – recuerde que Ethan es uno de los pretendientes de Supergirl y que él no la cambiaría por nadie -.

–       Es mejor que dejemos ese asunto, lo único que quiero es estudiar la carrera universitaria que más me gusta y esa decisión no la cambiaré – dijo Linda – a propósito, ¿qué carrera universitaria vas a estudiar? -.

–       Voy a estudiar derecho, en especialidad de criminalística – contestó Lucy.

–       En ello no discuto tu decisión, para que lo sepas – dijo sonriente Linda.

–       Gracias, pensé que me ibas a regañar – respondió sonriente Lucy.

–       Ahora que me acuerdo… ayer me llegó una carta escrita desde Japón – dijo Linda.

–       ¿Sí? – preguntó curiosa Lucy – ¿No me digas que te envió de la joven japonesa de la que tanto mencionas? -.

–       Si, es ella – respondió Linda – Sakura me dijo que fue de viaje a Hong Kong para encontrar de nuevo con Shaoran, para pasar unas vacaciones por allá; me escribió también que aprovechará para aceptar su compromiso con la familia de Shaoran para el noviazgo, así sea que el hermano de ella se oponga, el padre de ella aceptó el noviazgo, solamente falta la aprobación de la familia del joven -.

–       Me alegro mucho por ella – dijo Lucy – lástima que Jimmy no me ha dicho nada casi todo un año, eso me hace desesperar -.

–       Tranquila Lucy – dijo sonriente Linda – seguramente él te llamará -.

–       Espero que así sea – dijo Lucy – porque si no lo hace, llamaré a mi hermana y pediré que haga la vida imposible a Jimmy -.

El dúo de amigas salió de la frutería y caminaron para retornar hacia el Colegio Femenino, en el edificio de las habitaciones, sin embargo miraron que al frente de uno de los hoteles de la ciudad se concentró una romería de chicas, llevando pancartas y camisetas alusivas a una artista.

–       ¿Será que están esperando a la famosa cantante Miss Hannah? – preguntó Linda.

–       Seguramente… – respondió Lucy – Si eso es así, entonces yo quiero ver -.

–       Pero Lucy… – a Linda no le gustó la idea de Lucy.

–       Yo no voy sola, tú me acompañas – insistió Lucy, quien cogió a Linda de su mano derecha para entrar al tumulto del grupo de fans de la cantante.

Minutos después, una caravana de automóviles pasaron frente al conglomerado de seguidores. Los que se bajaron eran los escoltas, luego con la colaboración de la policía acordonaron frente al grupo de seguidores para que llegara una lujosa camioneta frente al hotel, bajando la cantante, los fans gritaron con euforia, pidiendo autógrafos o pidiendo a la cantante para que se tomaran fotos con ella, eso dejó molestas a ambas estudiantes.

Después de que la cantante entró al hotel, algunos decidieron ir a sus casas, Linda trató de convencer a Lucy para que fueran hacia el colegio.

–       No quiero – negó Lucy – tiene que haber otra manera de ingresar y encontrarme con ella -.

–       Lucy, por favor, ya no hay nada más qué hacer – insistió Linda.

Sin embargo, Linda miró al otro lado y sospechó de una camioneta gris que paró en una de las puertas traseras del edificio del hotel. En dicha camioneta bajaron cuatro hombres corriendo, abriendo de manera brusca a la puerta para entrar y subir corriendo por las escaleras hacia el quinto piso del edificio, a escondidas, vieron que llegó la artista al suite, después entraron al suite contiguo y usando un artefacto extraño en forma de una arma, dispararon un haz de rayo rojo rompiendo un gran hueco en toda la pared.

–       Lucy, tengo un mal presentimiento – mintió Linda, quien vio todo por su visión de rayos x.

–       ¿Ahora no quieres arriesgarte? – preguntó enojada Lucy.

–       No es eso… – negó Linda a quien se le ocurrió una idea – Vayamos por la puerta trasera, a ver si podamos subir y encontrarnos con la cantante -.

–       Qué buena idea – dijo feliz Lucy.

–       Entonces, sígame – dijo Linda.

Ambas jóvenes corrieron hacia la puerta, entraron al edificio subiendo por las escaleras y al llegar al quinto piso se asustaron al ver a los cuatro hombres que llevaron inconsciente a la cantante.

–       ¿Qué hacen ustedes? – preguntó Lucy – ¿Por qué raptan a nuestra cantante favorita? -.

Sin responder, uno de los hombres golpeó a Lucy contra la pared, Linda fingió en lanzar hacia aquel hombre, el compañero empuñó su revólver y golpeó a la cabeza de Linda, quien fingió caer al suelo, sin embargo, el hombre que golpeó a Linda disparó en el costado derecho del abdomen, Linda decidió no reaccionar  y quiso pasarse de inconsciente, ya que no le afectó para nada el disparo.

–       Llevemos a las dos jóvenes – dijo uno de los acompañantes.

–       Llevemos a la golpeada, a la que disparamos no porque está muerta – respondió el otro hombre.

El grupo de maleantes bajó rápido de las escaleras, llevando a Lucy y a la cantante al hombro. Segundos después Linda se levantó, revisó la ropa que llevaba puesto y encontró la bala destrozada al lado derecho de su abdomen.

“Lástima, destrozaron la blusa que más me gustaba…” pensó Linda, quien fijó hacia abajo usando su visión de rayos x a los hombres que subieron a la camioneta, identificó la placa de aquella, cogió una libreta y un bolígrafo; escribió una pequeña nota indicando el número de la matrícula de la camioneta, rompió la hoja, entró al suite destrozado y encontró a algunas personas que cayeron heridos por el terrible suceso.

“Todos están bien, que bueno…” pensó Linda revisando a cada uno “ahora, es mi turno para salvar…”, sacó el cabello café corto y colocando sus manos en su blusa, la rompió, para cambiar en segundos a Supergirl. Después emitió sus rayos de calor hacia el detector de humo para que sonara la alarma, luego se llevó a dos de las personas inconscientes y los dejó en la recepción del primer piso. Su aparición sorprendió a todos los que estaban en la recepción.

–       ¿Qué pasó? – preguntó el administrador.

–       Supe que secuestraron a la cantante Miss Hannah, aquí está el número de matrícula de la camioneta de los secuestradores, ¡avisen a la policía lo más pronto posible, por favor! – avisó Supergirl.

El administrador recibió el papel y cuando llamó a la policía, Supergirl salió velozmente del hotel para buscar a la camioneta.

Dentro de la camioneta, en exagerada velocidad, Lucy despertó adolorida lentamente, escuchando la conversación de los delincuentes.

–       Con este artefacto romperemos todo lo que hay, es hora de asaltar una de las cajas fuertes del banco del siguiente pueblo; además, con esta arma acabaremos con la sede del Daily Planet en Metrópolis, y si viene ese tal Superman, lo destruiremos – dijo uno de los hombres a sus compañeros.

Cuando la camioneta llegó al edificio del banco, entraron los delincuentes, llevando a las dos jóvenes, comenzando en asaltar a todo el banco, aterrorizando a todos los presentes, luego usando el desconocido arma, dispararon un rayo de luz nuclear hacia la gran bóveda de seguridad brindada, destrozando la puerta de aquella por completo.

La policía acordonó el lugar para que no saliera la camioneta, justo en ese momento aterrizó Supergirl al lugar para hablar con los oficiales de la policía.

–       Supergirl, qué bueno que llegaste, ¿esa es la camioneta que mencionaste de los secuestradores de la cantante? – preguntó el capitán de la policía.

–       Así es – respondió Supergirl – Por ahora necesito que ustedes se queden, yo manejaré esta situación -.

–       Dejamos en tus manos – confió el capitán.

Adentro del banco la cantante se despertó, Lucy al verla trató de hablar con ella.

–       ¿Estás bien? – preguntó Lucy.

–       Si… más o menos… – respondió la cantante – ¿dónde estamos? -.

–       Estamos en un banco – contestó Lucy – los asaltantes son los mismos quienes nos secuestraron -.

–       Oh, no… – suspiró la cantante.

–       Podrán ser peligrosos… – dijo seria Lucy – pero estoy segura que Supergirl los acabará -.

–       ¿Supergirl? – preguntó la cantante.

–       Si, la misma… – respondió Lucy.

–       Yo siempre… he querido conocerla… porque soy una de sus fervientes admiradoras – dijo ilusionada la cantante.

–       Pronto la conocerás… – dijo sonriente Lucy.

En el momento que los asaltantes sacaron todo el dinero de la bóveda, uno de ellos volteó para ver una figura femenina en la entrada del banco, con los puños de sus manos en la cintura.

–       ¿No les enseñaron que no pueden ni deben secuestrar personas y robar dinero? – alzó la voz la chica.

–       ¡Supergirl! – exclamó Lucy.

–       ¿Quién? – preguntaron los delincuentes, quienes de una vez la reconocieron cuando ella caminaba para pararse de frente.

–       Es mejor que no cometan estos delitos – advirtió Supergirl.

–       ¡Vaya! – dijo sonriente uno de los delincuentes – pensábamos que vendría Superman, pero tú eres una hermosa y fácil presa para nosotros -.

–       No me subestime – advirtió seria Supergirl.

–       Si eres tan “súper” y tan poderosa, demuéstranos, porque hoy es tu último día – dijo otro de los hombres, quien sacó el extraño arma.

Al paso que Supergirl caminaba, el hombre apuntó el arma hacia ella y disparó un haz de rayo rojo hacia el pecho de aquella chica, fue tan poderoso el disparo que tiró a Supergirl fuera del edificio, alarmando a toda la policía cuando ella cayó de espaldas frente a uno de los vehículos, dejándola inconsciente.

–       ¡NO! – gritó desesperada Lucy.

El hombre fue hacia la entrada y desde allí disparó otro haz de luz para explotar al vehículo en donde estaba caída Supergirl, eso horrorizó a todos los presentes.

–       ¡No puede ser! – exclamó el capitán de la policía – alguien que me ayude a sacarla y reanimarla -.

La confusión era mayor para todos los presentes, Lucy empezó a llorar; los hombres, felices por lo que hicieron, cogieron a Lucy y a la cantante para llevarlas de nuevo a la camioneta; la policía no sabía qué hacer, dejando que los ladrones huyeran en la camioneta.

–       Debemos avisar para que venga Superman – avisó desesperado uno de los oficiales de la policía.

El capitán dio una señal de alto a sus oficiales.

–       Esperen… ella se está despertando – dijo con aire de alivio el capitán.

Supergirl levantó sus hermosos ojos azules y al primero en mirar era al capitán quien sostuvo su cabeza.

–       Gracias a Dios que estás viva – respiró el capitán.

–       ¿Estás bien Supergirl? – preguntó uno de los oficiales.

–       Estoy bien… no se preocupen… – respondió Supergirl levantándose y reponiendo sus fuerzas,

–       ¿Quieres que llamemos a su primo? – preguntó el capitán.

–       No… – negó Supergirl – no seré derrotada por un arma… -.

–       Pero si vas a recibir de nuevo esos disparos, podrías morir… – advirtió el oficial.

–       No moriré… – insistió Supergirl.

–       Déjela sargento – ordenó el capitán, quien habló con Supergirl – confío en lo que harás; un grupo de autos de nuestro cuerpo de policía están persiguiendo a la camioneta, estoy seguro que los puedes alcanzar -.

–       ¿A dónde se fueron? – preguntó Supergirl.

–       Al suroeste, seguramente hacia Metrópolis – respondió el sargento.

–       Muchas gracias, estén seguros que no los defraudaré – agradeció Supergirl, quien emprendió su vuelo en busca de la camioneta, en forma supersónica.

En la carretera, la persecución de la policía sobre la camioneta fue rápida y violenta, los disparos de los oficiales contrastaban con el sonido de las sirenas, pero los delincuentes abrieron las puertas traseras de la camioneta y uno de ellos cogió la peligrosa arma para disparar directamente hacia los autos, impactándolos y destruyéndolos por completo.

Supergirl divisó los autos volcados y rápidamente fue tras la camioneta para alcanzarla en cuestión de segundos.

–       Por fin acabamos con esos gusanos – sonrió uno de los delincuentes.

–       Pero… ¡no puede ser! – exclamó el conductor de la camioneta viendo el retrovisor – ¡otra vez es ella! -.

–       Pero eso no se queda así, esta vez la destruiré – dijo furioso uno de los ladrones, quien cogió el arma, para apuntar directamente hacia Supergirl.

Supergirl miró fijamente que el hombre sacó el arma para apuntarla, en ese momento se enfureció “Esta vez estoy lista, no me vencerás” pensó decidida Supergirl, quien trató de alcanzar milimétricamente hacia la camioneta.

El delincuente disparó hacia Supergirl con precisión, pero ella se protegió, poniendo sus manos al frente para bloquear cada uno de los disparos; inicialmente los disparos la desubicó, alejándola de la camioneta por algunos kilómetros, sin embargo con furia Supergirl se concentró y poco a poco se acercó más, el hombre disparó aún más de manera desesperada, pero fueron dispersados por la emisión de rayos de calor de los ojos de Supergirl, que en instantes alcanzó hacia el arma para explotarla, causando graves heridas a uno de los delincuentes, luego la kriptoniana alcanzó la camioneta, colocando sus manos por los lados de las puertas traseras de dicha camioneta y pisó fuerte al piso del asfalto de la carretera, deteniendo la marcha de la camioneta por completo.

Los otros ladrones abrieron las puertas laterales de la camioneta y corrieron, pero Supergirl inmovilizó la huída, golpeando de manera ágil a todos ellos, neutralizándolos en el piso de asfalto. Luego la poderosa chica entró a la camioneta, soltó a las amarradas para que ellas salieran, entró al grupo de hombres, cerró todas las puertas de la camioneta y las fundió emitiendo rayos láser de sus ojos.

–       ¡Sabía que podrías lograr! – exclamó alegre Lucy, abrazando a Supergirl, quien sonrió.

–       Muchas gracias… – agradeció Miss Hannah.

–       No me agradezcas – respondió sonriente Supergirl – si quieren, las llevo de regreso hacia Midvale, solamente siéntase en la parte delantera de la camioneta y sosténgase fuerte -.

–       Claro – respondió Lucy.

Ambas jóvenes subieron y al sostenerse, Supergirl cogió la camioneta por debajo para llevarla volando.

El rescate a la cantante y la recuperación del dinero robado al banco fue la gran noticia para los Estados Unidos, tanto fue así que al regresar Supergirl a Midvale, el grupo de seguidores de Miss Hannah recibieron con júbilo, coreando muchas veces el nombre de Supergirl, quien dejó la camioneta al frente del edificio del hotel, los oficiales revisaron la camioneta de una vez.

–       Dentro de la camioneta están atrapados los secuestradores y ladrones, además está todo el dinero robado – explicó Supergirl.

Mientras los oficiales de la policía movilizaran la camioneta, todos los curiosos felicitaron a Supergirl, por su lado la cantante era escoltada por sus escoltas hacia el hotel, en otra suite. Los empresarios del concierto trataron de convencer a Supergirl para que ella fuera la invitada de honor al concierto, sin embargo ella no quería, pero Lucy convenció para que se quedara un buen rato del concierto y la kriptoniana aceptó el convencimiento.

Al atardecer, en los lados del lugar adecuado para el concierto, las filas de ingreso al concierto eran bastante largas de asistentes, ansiosos para ingresar; ente las que estaban en la fila eran Linda y Lucy, quienes con boleta en mano esperaban ingresar, pero Linda miró desde lejos al joven a quien más quería.

–       Lucy, espérame aquí un momento, iré a comprar algo para comer – pidió Linda.

–       Claro – respondió Lucy – pero no te demores -.

Linda salió y caminó hacia el otro lado de la fila en donde estaba el apuesto joven, quien al verla llegar, sonrió.

–       Hola Linda – saludó el joven.

–       Hola Ethan… – respondió sonriente Linda.

–       Supe lo que lograste hoy – dijo Ethan.

–       Gracias, pero no fue nada fácil – respondió Linda – si quieres, puedes acompañarme con Lucy, ya que ella nos espera -.

–       ¿Me guardaste algo? – preguntó Ethan.

Linda acertó con su gesto, le dio su mano y ambos caminaron hacia donde estaba Lucy.

–       ¡Linda! ¡Ethan! Vengan rápido que abrieron la entrada – avisó Lucy al verlos llegar.

La pareja llegó lo más pronto posible para encontrar con Lucy y entrar en la fila para ingresar al lugar del concierto.

Dos horas después comenzó el concierto y la algarabía del público se explotó cuando la cantante Miss Hannah empezó a cantar sus primeras tres canciones. Durante la tercera canción, Ethan habló al oído de Linda y la llevó de la mano para ir hacia uno de los árboles, que estaba alejado del lugar de la tarima y del público.

–       ¿Sabes? – habló Ethan – siempre te dije que te quiero y te amo como eres, para mí Linda o Kara, seguirás siendo la misma Supergirl de quien me enamoré… -.

–       No digas eso Ethan… – respondió sonriente Linda.

–       Por ti haré todo lo que quieras y todo lo que me pidas, por ti guardaré todos tus secretos en mi corazón, y por ti… – dijo en tono dulce Ethan, tocando sus manos con las de Linda suavemente – seré el hombre más dichoso y feliz en ser tu protegido… y tu novio… – ante esta declaración, Linda no sabía qué responder, ambos se miraron los ojos y la chica sentía entre tranquilidad y agitación en su corazón, Ethan se arrodilló frente a ella y continuó – Sólo dime que me amas, para que seamos novios… -.

Linda tomó un respiro y decidió tomar valor para responder:

–       Ethan… la verdad… quiero decirte… que por todo el amor que te tengo… acepto ser tu novia… -.

–       Gracias… no sabes lo feliz que siento… – al decirlo, Ethan se levantó y abrazó a Linda, después suavemente tocó el rostro de la chica con sus manos, acercando sus labios con las de ella para dar un suave y duradero beso – Te amo Kara… – dijo cuando se besaban – te amo como eres verdaderamente – trató de coger el cabello café para retirarlo, pero Linda sonriendo lo detuvo con los dedos índice y corazón de su mano derecha a los labios de Ethan.

–       Para ello, yo misma me quitaré el cabello… – al decir, Linda quitó su cabello corto para dejar suelto su cabello rubio, largo y ondulado.

Ethan sonriente siguió besando apasionadamente a los labios de Kara, quien le respondió, cogiendo sus manos sobre la nuca del joven, el beso fue largo e interminable.

Pasaron cinco canciones desde que Ethan y Linda salieron, el público comenzó a corear a Supergirl varias veces.

–       Kara… te llama todo el público – dijo Ethan después de besar.

–       Es cierto… – respondió sonriente Kara – tengo que ir al escenario como invitada -.

–       Entonces vaya mi amor, yo también estaré viéndote junto con el público – dijo Ethan.

–       Gracias mi amor… – al decir, Kara se dio varios giros, quitándose rápidamente su ropa particular, para quedarse como Supergirl.

La poderosa joven emprendió su vuelo hacia la tarima del concierto, para bajarse lentamente ante la algarabía del público, aclamándola con gran júbilo. Mientras Supergirl sonreía ante todos, la cantante la abrazó y la condujo hacia el centro de la tarima.

–       Quiero decir ante todo este gran público de Midvale, en expresarte mi alegría, no sólo en que me hayas rescatado, sino también en confesarte que soy una de tus fervientes admiradoras, por eso quiero dedicarte una canción de mi autoría, para honrarte – dijo Miss Hannah en frente de todos.

Dicho eso, la cantante pidió a su banda para que comiencen a tocar y ella a cantar, la canción que ella interpretó tuvo como título: “Supergirl”, dejando cautivos por la canción no solo a todo el público, sino también a la misma chica kriptoniana, quien estaba contenta en aquel memorable concierto de esa noche, pensando también en la forma de abandonar sus poderes para quedarse como novia de Ethan.

Escrito el martes, 13 de marzo de 2012.

Publicado para el Sitio Bagatela y Fanfiction el jueves, 27 de diciembre de 2012.

2 comentarios

Archivado bajo Anime y Manga en Latinoamérica, Cómic, Cuentos y Fanfics

2 Respuestas a “Cuarto Fanfic: LA AMENAZA, Capítulo I

  1. Quiero aclararles algo, que seguramente algunos jóvenes otakus y frikis no les han gustado mis historias: Es increíble que cuando uno quiere dar a conocer una historia de un personaje totalmente diferente a los personajes que a ellos les gustan, tanto del anime como del cómic; que la historia sea diferente en la manera de relatar y en la manera de llevar a otros mundos, a otras situaciones, no implica que algunos me lleguen a comentar que NO LES GUSTAN PARA NADA LOS FANFICS,

    Por ello, quiero manifestares que independientemente de los que no les gustan y me echan el mundo por encima, solamente porque se creen lo más críticos del mundo; yo continuaré con mis historias y no me importa si de 10 personas que han leído mis historias, a 9 no les gustan y a uno si, pues prefiero seguir por lo que me pide la única persona que le guste y no a 9 personas, que por pensamientos y gustos diferentes les duelan que uno escribe historias diferentes.

    Las y los que no les gustan mis historias, fanfics y cuentos y quieren provocarme para que yo deje de escribir, es mejor que me dejen tranquilo con mi propia imaginación, porque son mis escritos, son mis historias y no quiero que alguien, sea cual sea de algún lugar del mundo y que venga como un anónimo o de un nombre de algún personaje de anime, venga a molestarme, insultarme, reprocharme por mis cosas y por mis actos, que lo único que quiero dar a conocer es mi talento aficionado de escritor de historias y que quiero aprender como escritor, ahora que no me vengan con las críticas de esas personas maleducadas, que lo único que quieren es desmeritar a uno y llegar a ser los “máximos salvadores del Universo o del mundillo”, porque se les pega la regalada gana por Internet, eso NO ES JUSTO.

    A todas y a todos los que me siguen y les gustan de lo que hago, les ofrezco mis disculpas por esta reacción mía, pero NO PUEDE SER POSIBLE QUE ALGUNAS PERSONAS ME QUIERAN ANULAR POR INTERNET SOLAMENTE PORQUE NO LES GUSTAN, ¡EXIJO QUE ME RESPETEN, SE OLVIDEN DE MÍ Y ME DEJEN EN PAZ! Porque yo a ellos no les he molestado ni les hice algo que cometiera un delito de lesa gravedad, para que me traten como un delincuente.

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