Nara, donde sueñan los ciervos (desde Entretanto Magazine)


Desde Entretanto Magazine publican el siguiente artículo:

Nara, donde sueñan los ciervos

El templo Todai Ji es el edificio de madera más grande del mundo. Fue construido en el siglo VIII como centro del budismo japonés. A la entrada un buda de madera con camiseta roja te recibe riendo francamente para que no te preocupes demasiado y recuerdes que en el fondo todo es ilusorio. Dentro está el Buda Daibusu, de 15 metros de altura, que representa al Buda Cósmico que une todos los niveles del universo. En otro edificio está el Tesoro donde se guardan las ofrendas que le hicieron peregrinos de todo el mundo.

El templo está en mitad de un gran parque, donde viven los ciervos sin problemas y sin agobios. Están tan acostumbrados a la presencia del hombre que a menudo se acercan para que les des comida o para lamerte las manos. Y entonces tú te conviertes también un poco en un ciervo. Y te encanta ver su ligereza y su fragilidad, ese latir prodigioso en mitad de los árboles, ese movimiento fugitivo y confiado, que se va y se acerca, que está lleno de gracia.

Los ciervos se consideraban mensajeros de los dioses sintoístas y era peligroso hacerles daño. Una vez invitaron al dios Takeno y éste apareció montado en un ciervo blanco. Todavía ahora son mensajeros de la vida y la gracia y son el Encanto de Nara. Quedaron muy pocos en la Segunda Guerra Mundial pero luego se recuperaron. A mediados de octubre los tiran al suelo a todos y los sacerdotes sintoístas les cortan los cuernos.

Nara fue construido en el siglo VIII imitando Changan (ahora Xian), la capital de la dinastía Tang de China , en la que brillaba Li Po. Durante 70 años fue la capital de Japón. Allí la civilización china se hizo más refinada y exquisita y surgió la cultura japonesa y se consolidó el budismo. Allí fue la edad de oro de la escultura japonesa, llena de sencillez y expresividad. El emperador Shomu casi arruina al país para construir el Todai Ji. Y más tarde el emperador Kammu quiso escapar de intrigas y fundó Kioto. Entonces Nara quedó en soledad y no hubo motivos para que nadie estropeara su belleza intacta y su gloria sin poder.

Para leer completo el artículo, pueden ir al enlace de Entretanto Magazine: http://www.entretantomagazine.com/2015/03/25/nara-donde-suenan-los-ciervos/

Deja un comentario

Archivado bajo Arquitectura, Cultura Japonesa en Latinoamérica, Imagen, Japón, Noticias y artículos, Religión, Turismo

¿Cuál es su comentario de este artículo?

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .