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La raza como arte (desde Razón Pública)


Desde Razón Pública redactan el siguiente artículo:

La raza como arte

Liliana Angulo es negra. Pero Liliana es muchas otras cosas: es mujer, es una artista fascinante, es colombiana, es bogotana, es joven y es una persona de indudable talento. La razón por la que empiezo por su raza, no es porque me importe a mí, sino porque ser negra le importa mucho a ella.

Tuve la oportunidad de conocer a Liliana hace algunos años en una conferencia en Madison, Wisconsin, y quedé fascinada no solo por su trabajo sino por su calidez e inteligencia. En ese entonces fue muy emocionante ver cómo la obra de una artista colombiana estaba siendo reconocida en Estados Unidos y desde entonces le he estado siguiendo la pista.

Liliana se graduó de Artes Plásticas de la Universidad Nacional, su trabajo de grado, “Un negro es un negro”, es una serie de obras donde ella continuó trabajando un par de años después de graduarse. Hacen parte de esta colección fotografías e instalaciones en las que la artista propone su lectura sobre raza y género desde distintas perspectivas.

Y estos temas los piensa desde la representación, el lenguaje, la publicidad y la historia, y construye su propio universo visual a partir de allí.

Dentro del proyecto “Un negro es un negro” hay una serie llamada “Pelucas porteadoras”, que consiste en una serie de personas con enormes pelucas en sus cabezas conectadas por hilos que van de una cabeza a otra. Estas pelucas, como nidos o madejas, son entre otras cosas una reflexión sobre el pelo y el peso de la raza.

La artista aborda este tema también en la serie “Negro utópico”, donde -entre otros elementos- crea pelucas de esponjillas doradas. El pelo de los negros es una constante en su obra, y en un momento pasa de ser solo uno de sus temas a convertirse en el tema central de otro de sus proyectos: “¡Quieto pelo!”.

La publicidad y la televisión ejercen una enorme influencia en los cánones de belleza en nuestra sociedad. Las mujeres blancas, delgadas, preferiblemente rubias y con el pelo completamente liso son el ideal de belleza, incluso en un país como Colombia donde mujeres con estas características son una minoría.

Todas las mujeres, pero especialmente las mujeres negras, sienten la presión de la sociedad para alisarse el pelo, para transformar/destruir su belleza particular y moldearla según parámetros imposibles de cumplir.

En este contexto Liliana diseñó y llevó a cabo en varias ciudades del país el proyecto “¡Quieto pelo!”, que consiste en talleres de peinado en espacios públicos, donde las peinadoras hacen intrincados peinados en el pelo crespo de las personas que quieran participar.

Al mismo tiempo que peinan, las mujeres cuentan las historias que otras peinadoras les contaron a ellas, así como las historias de sus madres y su abuelas, es decir, mantienen viva por medio de las palabras una larga tradición de mujeres hermosas y valientes.

“¡Pelo quieto!” es en esencia un proceso de creación colectiva que busca valorar la sabiduría inmaterial de las mujeres negras, al tiempo que valoriza y hace visible un aspecto de su cultura.

Este hermoso proyecto generó no solo redes y orgullo, sino que también puso a circular el conocimiento y la tradición de las mujeres afrodescendientes de cada región. Igualmente le sirvió a Liliana para compilar un enorme acervo de fotos y videos de estas comunidades, y también para hacer un mapa de los lugares donde las tradiciones son más fuertes y donde se están perdiendo, es decir, dónde la identidad afro está más o menos arraigada.

Liliana viajó con este proyecto a distintos lugares de Colombia: Quibdó, Buenaventura, San Andrés y Medellín, y también ha realizado versiones de estos talleres en otros países como Estados Unidos, Brasil y Cuba.

En Estados Unidos y desde 2011 Liliana continuó con este y otros proyectos como parte de una maestría en la Universidad de Chicago, adonde la artista viajó como becaria de la Fundación Fullbright.

Durante los años que pasó en Chicago no solo terminó sus estudios, sino que también tuvo la oportunidad de aprender de primera mano sobre las dinámicas de raza y género en Estados Unidos. Tuvo la oportunidad de compartir con la comunidad afro y, gracias a su proyecto, pudo también relacionarse con mujeres migrantes de distintos lugares del continente africano.

Para leer completo este artículo, pueden ir al enlace de Razón Pública: http://www.razonpublica.com/index.php/cultura/9179-la-raza-como-arte?utm_source=MadMimi&utm_medium=email&utm_content=Acoso+sexual%3A+el+caso+Ot%C3%A1lora+y+los+muchos+de+cada+d%C3%ADa&utm_campaign=20160201_m129593451_Acoso+sexual%3A+el+caso+Ot%C3%A1lora+y+los+muchos+de+cada+d%C3%ADa&utm_term=Ana+Mar_C3_ADa+Ferreira

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