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Redes digitales: catarsis colectiva y frustración política (desde Razón Pública)


Desde Razón Pública redactan el siguiente artículo:

Redes digitales: catarsis colectiva y frustración política

Las redes digitales llegaron y han servido para que los ciudadanos puedan existir públicamente. Allí se ejercen la libertad de expresión y la gestión de los derechos ciudadanos, sin necesidad de permiso “legal” para manifestarse. Antes teníamos la calle, ahora tenemos la autopista digital.

Se llaman redes “sociales” porque permiten la formación de grupos, comunidades de interés, gentíos instantáneos. Pero esto no significa que automáticamente sean “sociales” en lo político, porque no se vinculan con acciones colectivas organizadas para la gestión de lo público o el ejercicio de los derechos democráticos. Se quedan en el activismo de casa y cafetería, sin calle ni movimiento social.

Son “redes” que se juntan alrededor de iluminaciones momentáneas (si son indignadas, mejor; si son divertidas, mucho más bello) para existir como un flash e irse después a otra parte. La mejor metáfora para explicar la acción comunicativa y política de las “redes” es la de las abejas: ante un hecho que cause indignación (Transmilenio) o que merezca risa (el borracho de noticias caracol) o superioridad moral (las reinas pensando en público), el enjambre se activa y se moviliza por el espacio digital y comienza a zumbar, pinchar, picar e hinchar.

Pero, como el sistema político y empresarial tiene resistencias naturales y vacunas contra la picaduras, no pasa realmente nada: Claro, ETB, Iberia y Bancolombia siguen maltratando al cliente, Uribe sigue matoneando a todos, el procurador sigue sonriendo, el fiscal se cree el rey de los pollitos, los taxistas siguen siendo los reyes de la selva, los congresistas siguen engordando sus bolsillos y barrigas.

Y el Ministerio de las TIC sigue creyendo cínicamente que con tabletas se acabará la corrupción, se eliminarán las drogas y se ganará la paz. El sistema es inmune a la picadura del ciudadano.

Entonces, el enjambre (la red), después de zumbar-picar, se va a hibernar y pronto será despertado para otra misión de zumbar-pinchar-picar-hinchar.

Esto es así porque las “redes” dependen de las viejas instituciones para tener algún impacto sobre la política. Necesitan que los medios las hagan visibles y difundan el mensaje más allá de la red; que los políticos se la tomen en serio y gestionen algo en el Congreso; que al presidente se le dé la gana de oír a los ciudadanos; que la justicia decida tener ética y actúe.

Las viejas instituciones son lentas y toman decisiones en cámara super-lenta. Mientras que las redes actúan y toman decisiones a toda velocidad, las viejas instituciones diluyen la efervescencia ciudadana de las redes. En el caso de las empresas, su razón de ser son las acciones en la bolsa y los nuevos clientes: los viejos que se quejen en las redes y se vayan para otra parte (si nos dejan).

Las redes digitales (YouTube, Twitter, Facebook, Whatsapp) son la institución leve más importante de nuestro siglo. Sin embargo no son todavía un movimiento social, pues para su éxito dependen  de los medios, de los partidos políticos, de los poderes Legislativo, Judicial y Ejecutivo.

En un país mudo, las redes son una bendición. Una de las razones de nuestra violencia en la guerra y en la calle se encuentra en que los de abajo, los sin poder, los sin elite, somos mudos. No nos han dejado expresar, decir ni existir públicamente.

Cuando nos expresamos en público no sabemos hacerlo más que con agresividad y matoneo. Esto abunda en las columnas de periódico, en los programas de análisis de radio, en las redes sociales y en las discusiones cotidianas. Por eso está muy bien que las redes digitales existan, para ver si practicando aprendemos a conversar y a argumentar en público.

Para leer completo este artículo, pueden ir al enlace de Razón Pública: http://www.razonpublica.com/index.php/econom%C3%ADa-y-sociedad/8402-redes-digitales-catarsis-colectiva-y-frustraci%C3%B3n-pol%C3%ADtica.html?utm_source=MadMimi&utm_medium=email&utm_content=Acoso+sexual%3A+el+caso+Ot%C3%A1lora+y+los+muchos+de+cada+d%C3%ADa&utm_campaign=20160201_m129593451_Acoso+sexual%3A+el+caso+Ot%C3%A1lora+y+los+muchos+de+cada+d%C3%ADa&utm_term=Omar+Rinc_C3_B3n

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