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Se escribe… (desde El Espectador)


Desde El Espectador de Colombia publican el siguiente artículo:

Se escribe…

He dictado cinco cursos de escritura para la Fundación Malpensante en el último año, cuatro en Bogotá y uno en Medellín, y puedo dar fe de lo que digo. En ellos ha participado gente de la más diversa procedencia: adolescentes, presidentes de compañía, abogados, médicos, ingenieros, publicistas, amas de casa, académicos y siga contando. Unos pocos escribían muy bien y tomaron el curso para ajustar la mira; otros expertos, supongo, no habrán considerado necesario someterse a mi escrutinio. Sin embargo, la gran mayoría de los participantes, a despecho de ser exitosos en sus campos, expresaron frustración con la escritura. Sentían que tenían cosas que decir y que, al intentar redactarlas, les salían sosas, planas, inexpresivas. Como la metodología del curso incluye una transmigración temporal en la que el profesor se vuelve por unas horas el autor de los textos de sus alumnos, casi siempre fue posible componer algo inquietante y valioso con la participación del alumno. Tiro por tiro resultaba que las precisiones, los detalles, las anécdotas valiosas, se les habían quedado entre el tintero. Ido el profesor, a los alumnos les resta un largo camino por recorrer antes de escribir por sí mismos textos publicables.

Pues bien, si se escribe mal en Colombia no es porque la raza sea esto o aquello, como asegura una tradición racista, sino porque la escritura se enseña mal. Eso de que la “letra con sangre entra” significa, en realidad, que no entra. El idioma escrito no consiste en una serie de normas gramaticales y sintácticas rígidas y aburridas, sino que es un instrumento para comunicarse con extraños, ojalá seduciéndolos y sacándoles una sonrisa. La buena escritura y la escritura correcta no son lo mismo. Hay cualquier cantidad de textos sin ningún error gramatical que resultan más indigestos que comer greda, mientras que, por ejemplo, Julio Ramón Ribeyro, quien vivió casi toda su vida adulta en Francia, incurre en tal cual galicismo sin menoscabo de su notable clarividencia.

Para leer completo este artículo, pueden ir al enlace de El Espectador: http://www.elespectador.com/opinion/se-escribe

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