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Teatro moderno japonés, de 1945 a 1960. El shingeki, X (desde Japón, Cultura y Arte)


Desde Japón, Cultura y Arte publican el siguiente artículo:

Teatro moderno japonés, de 1945 a 1960. El shingeki, X

En el anterior artículo hablé del Bungaku-za, una de las compañías de shingeki creada antes de la guerra mundial que todavía sigue en activo. En este, toca hacerlo de otra con semejante pedigrí y una trayectoria de pareja longevidad, la del Haiyū-za.

El Haiyū-za o Teatro de Actores

Hace ya meses comenté muy someramente los comienzos, en 1944, del Haiyū-za (Teatro de Actores) y hoy lo haré de sus montajes a partir de los años cincuenta. Sin embargo, la primera obra que se representó en Japón tras la guerra no la produjeron ni el Haiyū-za ni el Bungaku-za, o mejor dicho, no lo hicieron en exclusiva. Ese simbólico reinicio de la actividad teatral japonesa, solo unos pocos meses después de finalizada la contienda, fue una labor de equipo.

Para esa efemérides se eligió El jardín de los cerezos, por entonces, una pieza ya conocida y muy representada en Japón. Para su montaje se contó con la colaboración de las tres grandes compañías de shingeki del momento, la del Haiyū-za, la del Bungaku-za y la del Tōkyō Geijutsu Gekijō. Los protagonistas fueron Senda Koreya y Sugimura Haruko, pertenecientes a las dos primeras, respectivamente, y de los que ya he hablado en esta serie.

El Haiyū-za, como el Bungaku-za, necesitó varios años para recomponer su estructura, y no fue hasta 1950 cuando pudo reanudar sus espectáculos. Primero montó el estreno en Japón de Las Bodas de fígaro de Beaumarchais, y luego Hedda Gabler de Ibsen. A partir de ese momento, la troupe de Senda se convirtió en una de las compañías de más éxito del panorama japonés, gracias sobre todo a los montajes de las obras de Brecht y Abe Kōbō (1923-1993), aunque nunca dejó de presentar a los clásicos Shakespeare y Chéjov. Del escritor japonés hablaré más adelante.

Pocos meses antes de aquel estreno, la compañía había abierto su propia escuela de actores, la Haiyū-za Yoseijō, de donde surgieron muchos de los integrantes de los diferentes grupos de shingeki que fueron apareciendo a lo largo de los años cincuenta. A pesar de que a principios de esa década, el shingeki seguía siendo el único género que permitía estar al día del mejor teatro occidental en Japón, ninguna de las troupes disponía de instalaciones propias para sus montajes. En esa época, el grupo de Senda actuaba en el auditorio que le cedía el periódico Mainichi shinbun.

En 1952 se produjo un hecho que desencadenó la decisión del Haiyū-za y el Bungaku-za de construir sus propias salas.

El teatro Mitsukoshi Gekijō, propiedad de dicha compañía, estaba consagrado principalmente al kabuki, pero la comandancia americana sugirió a su dirección que también ofreciera obras de shingeki, en su opinión más convenientes por lo ya comentado en este artículo. La política de la sala era no realizar montajes de temas de ideología demasiado comprometida y se decantaba por lo que se suponía solicitaba el público, obras de shingeki “sensatas”. La primera pieza de shingeki que subió al escenario del Mitsukoshi Gekijō fue, en mayo de 1947, Nakahashi kōkan (El establecimiento diplomático de Nakahashi) de Mafune Yutaka (1902-1977).

Para leer completo este artículo, pueden ir al enlace de Japón, Cultura y Arte: https://culturanipon.blogspot.com.co/2017/02/teatro-moderno-japones-de-1945-1960-el.html

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