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La traducción de manga como vocación: entrevista a Marc Bernabé (desde Nippon)


Desde Nippon publican la siguiente entrevista:

La traducción de manga como vocación: entrevista a Marc Bernabé

Desde 2012, Marc Bernabé ha estado recorriendo buena parte de Latinoamérica invitado por la Fundación Japón para hablar sobre manga y traducción. El autor de ‘Japonés en Viñetas’, una popular obra para aprender la lengua japonesa a través del manga, visitó la oficina de Nippon.com, donde habló sobre su profesión de traductor, su labor como divulgador de la cultura del manga y el anime en el mundo hispanohablante y el potencial que la cultura popular podría tener para reforzar la imagen de Japón en el exterior.

ENTREVISTADOR ¿Qué te llevó a esta profesión?

MARC BERNABÉ No encuentro una explicación, pero Japón y el japonés siempre me atrajeron mucho desde pequeño. Siempre digo en broma que igual en una vida anterior fui japonés. Cada vez que aparecía una referencia a Japón en la televisión o en otro, sitio inmediatamente mi atención se centraba en eso. También tuve afición por los cómics en general desde pequeño. He leído cómics toda mi vida, como Mortadelo y FilemónZipi y ZapeTintínAsterix, etc. Ambas cosas confluyeron. Para mi generación Dragon Ball supuso un boom a comienzos de la década de 1990. A mí me encantaba, y también Dr. Slump. Me llamaban la atención las letras en japonés que aparecían al comienzo de cada episodio, y pensaba que ojalá algún día pudiese entenderlas. Con el tiempo, cuando llegué a la Facultad de Traducción e Interpretación de la Universidad Autónoma de Barcelona, pude elegir el japonés. Allí descubrí mi vocación.

Creo que todos tenemos algún tipo de don para algo muy concreto, y la cuestión es encontrarlo o no. En mi caso creo que lo encontré. Como me gustaban los cómics y me gustaba el japonés, lo lógico era que intentara dedicarme a la traducción de manga. Tuve la suerte de estar en el lugar oportuno en el momento adecuado. Envié currículums a varias editoriales, pensando que ocurriría lo normal, que no me contestasen. Pero tuve la suerte de que justo en ese momento una de ellas estaba buscando ampliar su plantilla de traductores de japonés. Fue una feliz coincidencia. Pude empezar a traducir animación primero, y poco después manga. Y kyō ni itaru ne (“Y así hasta el día de hoy”, comenta en japonés entre risas).

ENTREVISTADOR ¿Tenías entonces a algún traductor de japonés como referente en aquella época?

BERNABÉ En realidad no. Planeta de Agostini (hoy Planeta Cómic) siempre había trabajado traduciendo desde el japonés, aunque las dos personas que se dedicaban a ello sabían hablar japonés, pero no leerlo del todo bien. Siempre trabajaban con algún japonés que les leía el texto, para luego interpretarlo y traducirlo al español. Era un sistema poco eficiente. Y Glénat al principio trabajaba traduciendo del francés, con lo cual sucedía el “efecto juego del teléfono”. Realmente no tuve ningún referente.

ENTREVISTADOR También se te conoce por tu labor en la divulgación de la cultura del manga en España y Latinoamérica. Supongo que al principio fue algo difícil debido a la imagen negativa que el manga y el anime arrastraban desde la década de 1990.

BERNABÉ Efectivamente. La imagen que se tenía y que mucha gente sigue teniendo, aunque ya no tanto, es que el manga contiene mucho sexo y violencia. Esto es por culpa de que tradicionalmente las series de animación o el manga que más ha triunfado es el de acción, como Dragon Ball o Hokutonoken (El puño de la estrella del norte). Incluso Ranma 1/2 que tenía algunos factores eróticos. A raíz de esto se creó una imagen distorsionada de lo que es el manga, porque la mayoría de las obras que llegaron fueron de acción o un poco picantes. Mi “misión” es enseñarle a la gente que el manga y el anime no son solo esto, que hay todo tipo de obras y que incluso existe manga con el que se puede aprender, y mucho. Creo que el manga, y el cómic en general, es una muy poderosa herramienta educativa, pero no se está utilizando. El único lugar del mundo en el que se utiliza el cómic como herramienta educativa de forma normal (no como una excepción) es Japón. Esta es una de las cosas que trato de difundir.

ENTREVISTADOR En 2017 has estado en Colombia, Chile, Perú y Uruguay ofreciendo charlas. ¿Hasta qué punto has percibido que ha llegado la cultura del manga a estos países y a otros de Latinoamérica?

BERNABÉ En España se edita más variedad, pero probablemente sea México el país en el que se saca mayor número de ejemplares, aunque allí sigue predominando el género shōnen. Pero hay interés por el manga y el anime en toda Latinoamérica, incluso en países como Cuba. En países con un acceso a internet más limitado los aficionados encuentran vías para acceder al manga y al anime que no está disponible en su país, aunque sea por medios ilegales. Incluso en Nicaragua, uno de los países más empobrecidos de la región, hay mucho interés. En Chile también hay mucho cómic de importación, y no solo manga. En los demás países, por otra parte, es todavía bastante difícil encontrar manga, aunque en la televisión se emite animación japonesa.

Para leer completa esta entrevista, pueden ir al enlace de Nippon: http://www.nippon.com/es/people/e00122/

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