La decisión de cobrar: ¿harakiri o salvación para los medios? (desde La Silla Vacía)


Desde La Silla Vacía publican el siguiente artículo:

La decisión de cobrar: ¿harakiri o salvación para los medios?

Con los recientes anuncios de El Espectador de que a partir de marzo cobrará a los lectores que consuman más de 20 artículos al mes y de la revista Semana de exigir el registro de sus usuarios en línea para acceder a la versión impresa comienza una nueva era para los medios tradicionales colombianos: la de no regalar más todo el contenido que producen. La pregunta del millón es si esta estrategia les evitará la debacle económica o, si por el contrario, la acelerará.

En Colombia, como en el mundo entero, el modelo de negocio de los medios tradicionales, que vivían principalmente de la pauta y de la suscripción, ha entrado en una profunda crisis.

La irrupción de Internet ha hecho que los anunciantes migren hacia plataformas como Google y Facebook que son mucho más baratas y efectivas pues pagan por el número de clics que haga la gente (se chupan el 61 por ciento de la pauta digital). Y que la gente cancele sus suscripciones impresas porque puede acceder gratuitamente al contenido online.

La paradoja, entonces, es que a los medios tradicionales nunca los han leído tanto como ahora pero, a la vez, nunca habían podido monetizar menos su audiencia.

Por ejemplo, la torta publicitaria de las revistas en Colombia, que en 2016 fue de unos 60 mil millones de pesos, decreció en ese año un 18 por ciento frente al año anterior y sigue descendiendo en dobles dígitos cada año.

“La torta se volvió un ponqué”, dijo a La Silla Vacía Sandra Suárez, la gerente de Publicaciones Semana, que obtiene el 50 por ciento de toda la publicidad en revistas.  “Es una tendencia mundial”.

Suárez dice que el periodismo es el único sector que produce un producto que le cuesta y luego lo regala.

Y es un producto caro. Producir el contenido editorial de El Espectador -que emplea 80 personas en su sala de redacción- cuesta alrededor de mil millones de pesos en un mes típico, según su director Fidel Cano. En total, el año pasado sus costos editoriales fueron de 12.100 millones de pesos, mientras que el ingreso anual por publicidad digital fue de 8700 millones. Es decir que no cubrió sino una fracción de los costos editoriales, que a su vez son solo una parte de lo que cuesta operar un diario.

Dada esta tendencia y antes de volverse insostenible, El Espectador decidió darse la pela y ser el primero en cobrar.

Para leer completo este artículo, pueden ir al enlace de La Silla Vacía: http://lasillavacia.com/la-decision-de-cobrar-harakiri-o-salvacion-para-los-medios-64807

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Archivado bajo Actualidad, Colombia, Comunidades, Contenidos Digitales, Controversia, Debates, Estadísticas, Internet, Medios de Comunicación, Noticias y artículos, Periodismo, Redes Sociales, Revistas y Periódicos

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