EGIPTO: DE ERMITA A PARROQUIA, DE ARRABAL A BARRIO, Segunda Parte


EGIPTO: DE ERMITA A PARROQUIA, DE ARRABAL A BARRIO

Por: Juan Carlos Quenguan Acosta, administrador Sitio Bagatela. 

SEGUNDA PARTE: EL SIGLO XIX Y LA ERECCIÓN DE LA PARROQUIA

Llegaba la Independencia de la corona española y las actividades de los vecinos del sector de Egipto era de respaldo a dicho proceso, interrumpiendo sus propias fiestas, en especial cuando ocurrió en la primera guerra civil, denominada por  historiadores y cronistas como la Patria Boba entre los años 1813 y 1814, decretadas por el gobierno del entonces estado de Cundinamarca; además, los vecinos residentes debían enrolarse en las filas del ejército patriota y las mujeres en rezar por ellos. Entre 1815 y 1816, tras la inminente llegada de las tropas españolas vencedoras de la guerra contra el ejército de Napoleón y de haber sitiado al puerto de Cartagena de Indias, el desorden administrativo de las Provincias Unidas del Nuevo Reino de Granada era presa fácil para los españoles. Las celebraciones se reducían a misas y novenas que se realizaban todos los días por parte de la Iglesia Católica, con tal de salvar las vidas de los santafereños y perder gran parte de las fiestas patronales, muestra de ello fueron los pasquines con el aviso del entonces capellán Juan Zalamea, quien invitaba para el Día de Reyes a la misa del medio día en la ermita y a unas funciones teatrales en una de las casas cercanas de la ermita.

Tras la llegada del ejército español bajo el mando de don Pablo Morillo, para reconquistar al Nuevo Reino de Granada e imponer medidas de castigo y represión a los líderes criollos; algunos vecinos humildes de Santafé querían que fuera así, porque tras luchas internas entre los mismos criollos en la Patria Boba generaban indiferencias y desconfianzas, sólo querían vivir tranquilos y reiniciar sus propias fiestas como las de Egipto. Las autoridades españolas concedieron indulto a aquellos habitantes de Santafé que no participaron en la insurrección y a aquellos que fueron convencidos en enrolar en las filas rebeldes contra su propia voluntad; desde luego, permitieron reiniciar las Fiestas de Egipto.

Según decían algunos párrocos del siglo XX, próceres de la Independencia como Policarpa Salavarrieta, Juanchito Molano y Hermógenes Maza asistieron a las Fiestas de Egipto de manera clandestina, para ocultar de los españoles. Sólo el general Maza salió con buena suerte, tras los fusilamientos de la Pola y de Molano bajo órdenes del virrey Juan Sámano; el vengador patriota residenció en una de las humildes casas del arrabal de Egipto y el único con quien podía hablar era con el abanderado y posterior pintor José María Espinoza quien, recibió el indulto del general Morillo.

Llegaba la libertad y con ella la república, los vecinos de Bogotá celebraban en paz, alegría y colorido en las Fiestas de Egipto de 1820; invitando para estuvieran presentes en una de las casas patriotas del sector a los generales Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander. Decimos que eran los primeros mandatarios, porque según el padre Luis Alejandro Jiménez, interpretando de las Crónicas de Bogotá de Pedro María Ibáñez, ambos generales disfrutaron con los vecinos del sector, no sólo la época navideña, sino posiblemente las Fiestas de Egipto, antes que el general Bolívar emprendiera su campaña libertadora a la Capitanía General de Venezuela.

El siglo XIX ha sido esquiva con las Fiestas de Egipto que, aunque realizaban de manera anual, no despertaba el interés de los aristócratas, ni de los habitantes de las mejores condiciones económicas, ni mucho menos de aquellos viajeros y forasteros europeos, cuyos relatos no eran favorables a Bogotá en algunas ocasiones. Muy pocos referenciaban a la Capellanía de Egipto con las llamativas y concurridas Misas de Aguinaldos, dentro de las Fiestas de Navidad.

Los artesanos de mediados del siglo XIX decidieron organizar su propia organización, para hacerse sentir en la política, salir de la pobreza en que estaban y protestar vehementemente contra las medidas económicas de los gobiernos de la República de la Nueva Granada, en especial del libre cambio que establecía el primer gobierno conservador de Tomás Cipriano de Mosquera; por ello conformaron la Sociedad Democrática como el primer movimiento consolidado en Bogotá del siglo XIX, después del fallido intento de la Junta Revolucionaria de 1810, liderada por José María Carbonell, para dar oposición e inconformidad del pueblo hacia esa Junta Suprema de Gobierno, integrada por los ilustres criollos en tiempos de la Independencia.

Fue la Sociedad Democrática la que influenció popularmente en la reñida elección del liberal José Hilario López, también en la expedición de un decreto para que conformaran y actuaran libremente las diferentes sociedades y organizaciones. Sin embargo, la dicha no era larga para los artesanos, ya que, tras la benevolencia del presidente López había intenciones de liberales y conservadores para aplicar el libre comercio, además, buscaron la nulidad de la Sociedad Democrática, para tildarla como guarida de malhechores por los aristócratas y políticos influyentes neogranadinos.

La muestra estaba clara: el secretario de la Sociedad Democrática, José Raimundo Russi, vecino del sector de Egipto y uno de los buenos abogados de los habitantes más necesitados de Bogotá en tiempos de una justicia deficiente e ineficaz; fue acusado de ser el líder de una de las primeras bandas delincuenciales, denominada como la Banda del Cubo tras el asesinato de uno de los integrantes, el herrero Manuel Ferro al frente de la casa de Russi. Las autoridades de todos los poderes acusaron a Russi, pero él se defendió con total claridad y vehemencia; la sociedad santafereña de alta clase tenía el derecho de acusarlo y sindicarlo, más no lo podían hacer la Sociedad Democrática ni los humildes pobladores de los barrios pobres. Russi y los cabecillas de la banda fueron sentenciados a pena de muerte, y bajo la mirada de un frío gobierno de López, los fusilaron en la denominada Plaza de la Constitución.

Tras las guerras civiles continuas en contra de los gobiernos de José María Obando y de Mariano Ospina Rodríguez por motivos caudillistas, la única y poca esperanza de los vecinos de Egipto era sobrevivir y mantener su fe católica. Pero, tras la victoria militar de Tomás Cipriano de Mosquera en 1861, la creación de los gobiernos radicales de los Estados Unidos de Colombia y la enemistad con la Iglesia Católica, conllevaron a que el estado federal fuera un estado laico, estableciendo la libertad de cultos y ejercer control hacia los religiosos católicos. Los que se oponían eran expulsados y sus bienes arrebatadas, para ser usadas por los gobiernos de aquel tiempo como sedes gubernamentales.

No sabemos la procedencia del fotógrafo de finales del siglo XIX a la Ermita de Egipto, ya que nos entregaron de uno de los periódicos que no tenemos referencia.

Las fiestas religiosas eran ocultadas por las fiestas patrias impuestas por los gobiernos federales, sin embargo, el sector de Egipto continuaba con su fe católica, asistiendo masivamente a misas y encomendando a la figura escultural de la Sagrada Familia; es por ello que las fiestas de Egipto eran de las pocas que continuaban por la comunidad de un arrabal que había crecido por las inmigraciones de los campesinos cundiboyacenses a Bogotá, por motivos de la creciente industria traída de los países europeos. Fue tanta la llegada de aventureros de otros pueblos que el arrabal superó los más de 10000 vecinos, constituyendo como uno de los sectores populares de Bogotá.

A comienzos de la década de 1880, tras peticiones de los feligreses y vecinos de la Ermita de Nuestra Señora de Egipto, el arzobispo Vicente Arbeláez decidió expedir un documento para erigir a la Capellanía de Nuestra Señora de Egipto y declararla como la séptima parroquia de Bogotá, fechada el 16 de diciembre de 1882, continuando como patrona mayor a la Virgen María y como patrona menor a Santa Orosia; en dicho documento mantenía las fechas de las celebraciones patronales del día 6 de enero.

Parroquia de Nuestra Señora de Egipto 1890 Fondo de fotografías de la Fundación Amigos de Bogotá.

A partir de ahí, y con la creación de la República de Colombia por la Asamblea Constituyente de 1886 del gobierno de Rafael Núñez, y el restablecimiento con la Iglesia Católica a través de un concordato; el interés del municipio de Bogotá por el sector de la Parroquia de Egipto era importante, tanto que el Concejo Municipal declaró como barrio a la Parroquia de Egipto, a través del Acuerdo Municipal 20 de 1890, estableciendo como límites: al norte por la calle 13 y el camino a Choachí; al oriente con los municipios de Choachí y Ubaque; al sur con el río San Agustín, desde la ermita de Nuestra Señora de La Peña hasta el barrio Santa Bárbara; al occidente con el barrio La Catedral por toda la carrera 4; permitiendo la plaza de mercado a la entonces Plazoleta Camilo Torres como Plazoleta Hermógenes Maza y la creación de una inspección municipal y de policía.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Colombia, Comunidades, Controversia, Costumbres, Cultura Colombiana, Editorial de Bagatela, Eventos en Colombia, Fotografías, Imagen, Noticias y artículos, Religión

¿Cuál es su comentario de este artículo?

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.