Calidad del aire en Colombia: entre metas mediocres y programas insuficientes (desde Razón Pública)


Desde Razón Pública redactan el siguiente artículo:

Calidad del aire en Colombia: entre metas mediocres y programas insuficientes

El anterior ministro de Ambiente y Desarrollo Territorial del gobierno de Juan Manuel Santos, Luis Gilberto Murillo, anunciaba que Colombia adoptaría como normas nacionales sobe calidad del aire las que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS). Estos lineamientos de la OMS, que buscan asegurar un aire limpio y saludable para la población, fueron actualizados en 2005 porque en ese momento se habían acumulado  nuevas evidencias científicas sobre la relación entre los contaminantes del aire y sus impactos sobre la salud humana.

Estas recomendaciones pretenden reducir la carga de enfermedad y la mortalidad prematura. Un país que las adopte y lleve a cabo las acciones necesarias para cumplirlas, manifiesta su compromiso con la salud pública y con el desarrollo limpio y responsable. Por eso el anuncio del ministro es acertado, pues expresa la  intención de avanzar en un ambiente sano para los colombianos.

En su actualización, la OMS decidió reducir la concentración recomendada de material particulado, óxidos de nitrógeno, óxidos de azufre y ozono. El más importante para las condiciones colombianas es el material particulado, para el cual se usan comúnmente dos medidas: PM10 y PM2,5.

Para el PM10 (que incluye partículas finas y gruesas, de tamaño menor de 10 micrómetros), la OMS recomendó fijar la concentración de referencia en 20 µg/m3 (microgramos por cada metro cúbico de aire) como promedio de las mediciones de un año. Para el PM2,5, que solo incluye las partículas finas (aquellas de tamaño menor de 2,5 micras), recomendó un promedio anual de 10 µg/m3.

Estos niveles están relacionados con los efectos crónicos de este contaminante, es decir, con los efectos que se presentan tras largos tiempos de exposición. El propósito de estos límites es tener una buena calidad del aire para la gran mayoría de la población (no se ha encontrado un nivel seguro para toda la población) y reducir los riesgos de enfermedad y mortalidad por enfermedades respiratorias, cardiovasculares, cáncer y otras. La adopción de estos nuevos niveles motivaría el mejoramiento de las actividades rutinarias de seguimiento a fuentes de contaminación y la adopción de planes de prevención y reducción de emisiones a largo plazo.

Por otro lado, la OMS fijó también los niveles máximos de concentración que podrían alcanzarse en un período de 24 horas, relacionados con los impactos de los episodios de alta o muy alta contaminación que se presentan especialmente sobre las personas más sensibles (niños, ancianos, mujeres embarazadas, pacientes con condiciones o enfermedades respiratorias o cardiovasculares ya existentes), en 50 µg/m3 para PM10 y 25 µg/m3 para PM2.5.

Estos episodios no deberían presentarse con frecuencia y debería haber un número límite de excedencias, como ocurre en la legislación europea donde, por ejemplo, el número de días  con excedencia de este tipo de norma debería ser inferior a 35 cada año. La ocurrencia de excedencias debería llevar a medidas inmediatas de precaución por parte de los pobladores y, en casos críticos, daría pie a situaciones de alerta o emergencia, bajo las cuales las autoridades podrían detener la operación de las fuentes de emisiones más importantes.

En estos casos, adoptar las recomendaciones de la OMS significa que las autoridades deberían aumentar su capacidad de comunicación masiva, respuesta rápida y claridad en la identificación de las fuentes que más contribuyen a la contaminación del aire, para reducir o detener su operación si resulta ser necesario.

La norma actual de calidad del aire de Colombia fue establecida en la Resolución 601 de 2006, que fue un avance importante con respecto a la legislación anterior, que ya tenía 24 años de vigencia. Pero curiosamente – y pesar de haber sido emitida después de conocerse los lineamientos de la OMS-  la Resolución 061 no los adoptó, sino que fijó una meta intermedia tímida y muy laxa en comparación con los límites recomendados.

Para leer completo este artículo, pueden ir al enlace de Razón Pública: https://www.razonpublica.com/index.php/economia-y-sociedad/10180-calidad-del-aire-en-colombia-entre-metas-mediocres-y-programas-insuficientes.html

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