Pensamiento crítico: el nuevo desafío para la educación (desde Razón Pública)


Desde Razón Pública redactan el siguiente artículo:

Pensamiento crítico: el nuevo desafío para la educación

Las herramientas conceptuales y metodológicas más relevantes para lograr este propósito son el desarrollo y uso de habilidades y estrategias metacognitivas. Pero, primero, entendamos cómo funciona el aprendizaje.

El aprendizaje es un fenómeno complejo que está configurado por tres dimensiones básicas e interactuantes:

  • una dimensión fisiológica;
  • una dimensión mental y
  • una dimensión social.

La dimensión fisiológica hace referencia a las distintas conexiones que establecen las neuronas cuando se activan electroquímicamente en nuestro cerebro. Cada vez que aprendemos algo nuevo suceden dos cosas principales: (1) se reorganizan algunas conexiones neuronales establecidas previamente, o (2) se dan nuevas agrupaciones.

Esta organización de células nerviosas está configurada por 200 billones de conexiones, que equivalen a un potencial de aprendizaje y memoria elevadísimos. Por consiguiente, podríamos decir que cuando aprendemos estamos construyendo nuestros cerebros.

La segunda dimensión es la mental. Con ella nos referimos a las estructuras de información y conocimiento que almacenamos en nuestras memorias: la memoria implícita, la memoria explícita y la memoria de trabajo.

La memoria implícita es la que permite nuestro habitual funcionamiento reflejo, automático e inconsciente, como el movimiento corporal y la expresión de emociones, por ejemplo: caminar, escribir, manejar una bicicleta, llorar y reír.

La memoria explícita nos permite (1) recordar diferentes conceptos, como por ejemplo: qué es la evolución de las especies o por qué ocurren terremotos; y (2) reconstruir eventos familiares importantes. Esta memoria se basa en la explicación de un tema, de un procedimiento o de un evento y no en los hábitos o las habilidades reflejas. Por esto, es menos estable que la memoria implícita.

Por último, la memoria de trabajo nos permite recordar la información necesaria para tomar una decisión o llevar a cabo un procedimiento de corta duración. Por ejemplo, si no recordamos el paso previo cuando jugamos ajedrez o realizamos una operación matemática no podremos resolver la jugada o el problema. También es la memoria que utilizamos cuando preparamos alimentos, conversamos o tomamos apuntes en clase.

Estas tres memorias son indispensables para el aprendizaje y se relacionan de distintas formas: la información que utilizamos en nuestra memoria de trabajo -de corto plazo- se puede convertir en memoria explícita de largo plazo, sobre todo cuando la información es importante para nosotros.

A su vez, esta información puede ser memoria implícita, si se trata de aprender nuevos hábitos. En todo caso, las tres memorias precisan codificación, almacenamiento y recuperación.

Sin embargo, para aprender, no basta con activar nuestras memorias: es necesario integrar las emociones, la motivación y el uso de otros recursos cognitivos como: atención, análisis, inferencia y argumentación.

Para leer completo este artículo, pueden ir al enlace de Razón Pública: https://www.razonpublica.com/index.php/cultura/11816-pensamiento-critico-el-nuevo-desafio-para-la-educacion.html

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Archivado bajo Colombia, Controversia, Cultura Colombiana, Debates, Educación, Investigaciones, Noticias y artículos, Psicología

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