Educación para el desarrollo sostenible: ¿cuál educación? (desde Razón Pública)


Desde Razón Pública redactan el siguiente artículo:

Educación para el desarrollo sostenible: ¿cuál educación?

En el 2015 se hicieron tres llamados de atención muy serios a la humanidad:

Aunque los dos primeros llamados surgieron en el ámbito de la política internacional y el tercero en el ámbito religioso, los tres pueden ponerse en un mismo plano: aquel desde el cual los líderes mundiales urgen un cambio profundo en la manera de buscar el desarrollo y el bienestar humano.

Pero, al revés de lo que suele pensarse, la humanidad nunca había estado tan “bien”. Algunos de los hechos presentados en el libro de Hans Rosling demuestran esta realidad más allá de toda duda: cada vez más niñas pueden asistir a la escuela; el número de países donde la esclavitud es legal ha disminuido drásticamente, y se han reducido tanto el número como la proporción de personas que sufren de hambre y de niños que mueren antes de los cinco años.

Entonces, ¿por qué esa urgencia de cambio? ¿Por qué modificar el rumbo de la humanidad? Hay por lo menos dos razones fundamentales:

  • La certeza científica de que el actual nivel de bienestar humano se ha logrado, en gran medida, en detrimento de los ecosistemas globales, lo cual hace imposible sostenerlo en el tiempo.
  • La noción del “bienestar” que buscamos con tanto afán es cada vez más debatible; más concretamente se argumenta que le hemos dado un peso exagerado a la satisfacción de deseos materiales, descuidando otras dimensiones humanas fundamentales. Además se señala, con razón, que una pequeña parte de la población vive en medio de lujos y privilegios exagerados, mientras que otra gran parte vive con graves dificultades.

Por todo eso hay que cambiar el modelo de desarrollo predominante.

Esos llamados a transformar nuestro mundo no son nuevos. Los tres mensajes del 2015 tienen raíces en otros estudios e informes previos. Por ejemplo en 1987, con la publicación de Nuestro futuro común —también conocido como “Reporte Brundtland”—, se popularizó en el mundo entero la expresión “desarrollo sostenible”, entendido como aquel “que satisface las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades”. ¿Pero cómo lograrlo?

La transformación hacia la sostenibilidad, como lo indica el mismo informe, tiene una dimensión tecnológica —que por supuesto es muy relevante—, pero tiene además una dimensión cultural. Y es aquí donde se encuentra el potencial de la educación.

Pero no cualquier tipo de educación es “útil” para resolver los retos medioambientales que enfrenta la humanidad. La educación actual ha contribuido al desarrollo económico y al bienestar humano, pero no ha logrado evitar tragedias como la aceleración del cambio climático o la pérdida de biodiversidad. Al ser parte del éxito, la educación ha sido también parte del problema.

Para leer completo este artículo, pueden ir al enlace de Razón Pública: https://www.razonpublica.com/index.php/cultura/11888-educacion-para-el-desarrollo-sostenible-cual-educacion.html

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