Anécdotas poco conocidas sobre el Barrio Egipto


Alrededor del lugar donde quedaba la primera Ermita a Nuestra Señora del Destierro y Huida a Egipto, que hoy está en pie el segundo templo parroquial de la Iglesia Nuestra Señora de Egipto, existen diferentes historias y anécdotas durante más de 350 años de existencia.

En esta nota, queremos exponer algunas de estas anécdotas que deben ser conocidas por todos los bogotanos, colombianos y toda la humanidad de lo que hoy es el Barrio Egipto.

  • Según lo investigado por el historiador Moisés de la Rosa, escrito en el libro Calles de Santa Fe en 1938 para el Concejo Municipal de Bogotá, que en la época de la Colonia Española se establecieron inicialmente las primeras cuatro parroquias existentes, ya que en ese tiempo no existía el término de barrios. Las parroquias mencionadas eran: Catedral (o también conocida como Sagrario), Las Nieves, Santa Bárbara y San Victorino. A partir del 10 de noviembre de 1774, cumpliendo con los mandatos del rey de España Carlos III, el virrey Manuel del Guirior estableció los primeros ocho barrios: Catedral, Palacio, El Príncipe, San Jorge, Las Nieves Oriental, Las Nieves Occidental, San Victorino y Santa Bárbara. En ese tiempo, a Egipto la conocían como ermita o capilla, ubicada en la parte alta de la parroquia o barrio de La Catedral, en la zona de los extramuros de Santafé.
  • En el libro Quintas y Estancias de Santafé y Bogotá de Juan Carrasquilla Botero, mencionaba que la Quebrada de San Bruno se denominaba también como Quebrada de Pueblo Viejo, que nace al pie del Cerro de Guadalupe, atraviesa la parte oriental de la ciudad de sureste a noroeste, cruzando la plazuela de Egipto por el pie y sigue por la calle 11 con carrera 1A en dirección a la anterior Calle 14 (actual Calle 12 C) con Carrera 3, para enderezarse al occidente y desembocar en el río San Francisco (Vicachá), hoy Avenida Jiménez (conocido como Eje Ambiental), al pie del entonces Molino del Cubo, cerca de la actual Carrera 4. Esa quebrada recoge las aguas de la cuenca de Guadalupe, llamada Hoyo del Venado.
  • En el libro Los años del cambio, historia urbana de Bogotá 1820 – 1910, el historiador Germán Rodrigo Mejía escribía que la fundación de Bogotá no puso fin a la creencia muisca de adorar ciertos lugares en las montañas y de seguir utilizando los senderos que a través de ellas conducían a sus lagunas sagradas. A sí mismo, la costumbre católica de fundar ermitas en las soledades de los cerros llegó a la Sabana con los conquistadores. La tradición española aunada a la creencia indígena dio lugar a la construcción de pequeñas capillas tanto en el pie del monte como en las faldas y en las cimas de los cerros al oriente de Bogotá. El historiador se refiere con ello a las primeras ermitas de Belén, Egipto, Las Aguas, La Peña, Monserrate y Guadalupe.
  • Después de su fallecimiento del 21 de noviembre de 1657, el padre Jerónimo de Guevara y Troya dejó en su testamento la petición de una capellanía de misas que deben celebrarse en la ermita de la Huida de Nuestra Señora de Egipto con su Hijo y su Esposo Santísimo Joseph, instruyendo como primer capellán a Agustín Rodríguez de Zamora para la terminación de la capilla y de la sacristía, donar el retablo y deja ornamentos, vasos sagrados, adornos y pinturas. Durante el inventario inicial, numeran 16 cuadros de un apostolado con San Luis, rey de Francia y Santa Ana, San Jerónimo, el retrato del padre Guevara y Troya de cuerpo entero, un cuadro donde está el altar con la Virgen María y San José, más 8 cuadros con sus marcos dorados, junto con las 24 láminas sobre latón, narrativas flamencas del taller de Pedro Pablo Rubens sobre la vida de la Virgen María.
  • La Universidad Externado de Colombia, durante las remodelaciones al templo parroquial, realizó de la mano de la señora María Constanza Villalobos sobre el inventario histórico de los objetos que tenía la antigua ermita, que plasmó en el libro Cuadernos de Taller N°3 de 2003, en el trabajo “Ermita e iglesia, una fundación y dos construcciones 1651 – 1915”, un tema que lo denominó: “La imagen tutelar y otros hallazgos”, mencionando que: “En la documentación que se ha encontrado sobre la ermita, específicamente el inventario de finales de 1657, tras el fallecimiento de Guevara y Troya, se nombra: un cuadro en donde está Nuestra Señora y San José en el altar, por la ubicación principal del cuadro en la ermita muy seguramente corresponde a la imagen que le dio el nombre y que estuvo posiblemente desde o antes de 1651 —teniendo en cuenta que para esa fecha ya estaba construida parte de la ermita— y que transcurridos aproximadamente 20 años se cambió por la media talla que lo mencionó Flórez de Ocariz en 1674. Esta posibilidad que afirma aún más al observar un cuadro perteneciente a la colección del Museo del Arte Colonial de Bogotá titulado Sagrada Familia con un ángel, de autoría del pintor Baltazar de Figueroa del siglo XVII, cuya representación iconográfica corresponde al mismo tema de la Huida a Egipto, y que por, sus característica formales y compositivas, son similares a la media talla, hace suponer que ese cuadro o uno similar perteneció a Guevara y Troya y posiblemente hubiese sido el que estuvo en el altar desde los inicios de la ermita dándose el nombre a ésta y fuera el modelo para realizar la media talla.”
  • El 21 de octubre de 1674, el entonces capellán Pedro Peláez Sotelo entregó la escritura de la ermita al procurador de la orden de Nuestra Señora de la Merced, Fray Buenaventura de Poza, para que la convierta en convento, estableciendo cláusulas terminantes que prohíbe alterar en lo más mínimo la disposición del culto y de las imágenes. Que las nuevas obras que emprendiesen los mercedarios serían con la consulta y dirección del capellán Peláez Sotelo, que todas las mejoras, acrecentamientos y claustros que se construyan, han de quedar de propiedad exclusiva de Nuestra Señora de Egipto, en caso que la fundación mercedaria no prospere.
  • El 6 de marzo de 1736, el arzobispo de Santafé Antonio Claudio Álvarez de Quiñones estableció la fundación de una jugosa capellanía, de cuyas rentas hayan de sustentarse los siguientes capellanes, “deseando haya sacerdote que continuamente asista y sirva en aquella santa casa para que celebre el santo sacrificio de la misa, cuide del aseo y veneración de la santa imagen”, dicho fue escrito por el historiador Guillermo Hernández de Alba en el libro P. P. Rubens y su Taller en la Ermita de Egipto.
  • Según el historiador Germán Rodrigo Mejía, se le llamó al Acueducto de Aguanueva, porque anteriormente existía el primer acueducto que lo denominaban Acueducto de los Laureles, o también conocido como Acueducto de Aguavieja, que cogía de las aguas del río Fucha y de la quebrada del Soche, pero por problemas de salubridad y de la deformación de las construcciones, en el periodo del virrey José Solís Foch de Cardona, las autoridades españolas decidieron cerrar al servicio del Acueducto de los Laureles y hacer la construcción y las adecuaciones del Acueducto de Aguanueva, que recogía las aguas de la cuenca del río San Francisco (o Vicachá) y proveía a las diferentes fuentes y puntos como la entonces Cajita de Agua y el Chorro de Egipto, ubicados en la Calle 11 con Carreras 2 y 3, respectivamente.
  • En el libro de Recuerdos de su vida. Diario de un viaje a Colombia en 1832, el diplomático mexicano Fernando Lorenzana escribió lo siguiente: “Día 17 de diciembre. Misa de aguinaldos en la capillita de Egipto. Es curioso ver la libertad concebida a los niños durante la misa, para que puedan gritar, imitando varios animales, tocando instrumentos musicales campesinos y cantando versos aún impropios. La concurrencia es enorme.”
  • En el libro El Desengaño o Confidencias de Ambrosio López, primer director de la Sociedad Democrática de Artesanos de Bogotá y quien después iba a ser padre de Pedro Aquilino López. abuelo del presidente de la república Alfonso López Pumarejo, bisabuelo del presidente de la república Alfonso López Michelsen y tatarabuelo del columnista Alfonso López Caballero, actual esposo de la presentadora y diseñadora de modas Pilar Castaño; mencionaba que desde joven era vecino del arrabal del Egipto, cuyo padre era maestro de sastrería y cuya madre era chichera y panadera.
  • Una trágica anécdota contaba el señor Venancio Ortiz en el libro Historia de la Revolución del 17 de abril de 1854, en el cual cuenta que después de la sublevación de los artesanos frente al entonces presidente de la República de la Nueva Granada, el general José María Obando y apoyar al golpe de estado orquestada por el también general José María Melo, estallaba la guerra civil de 1854 entre los constitucionalistas y los dictatoriales, seguidores del general Melo. Después de constantes derrotas, diezmado el ejército de Melo se replegaba en Bogotá y decidió resistir ante la llegada de las diferentes tropas, encabezadas por los generales José Hilario López, Pedro Alcántara Herrán, y Tomás Cipriano de Mosquera, entre otros. Para defender la causa de Melo, los dictatoriales decidieron apoderar de algunos víveres, con el pretexto de impedir que los llevaran a los constitucionales. El día 25 de noviembre de 1854 iban unas criadas para Egipto, llevando un canasto de pan, fueron decomisadas por los soldados dictatoriales en la esquina de la Iglesia de La Candelaria. Los soldados constitucionales, tras enterar de lo sucedido, acuden enviar cuesta abajo cuatro hombres, a quienes los dictatoriales dispararon sin oportunidad de contestación, para establecer una distancia conveniente para asegurar sus tiros. Un balazo desfiguró el rostro de uno de los dictatoriales, huyendo a los otros para que los cuatro soldados llegaran a donde estaban las mujeres y el cadáver, tomaron el canasto y regresaron al lugar donde estaban las tropas constitucionales.
  • Otra anécdota contada por el señor Venancio Ortiz acerca de la guerra civil de 1854 era el combate que libraron en el día 26 de noviembre de 1854 en las goteras de Egipto, entre los batallones del general José María Melo y las guerrillas del ejército constitucional comandado por el general Gutiérrez Lee en las faldas del Cerro de Guadalupe. La acción de los dictatoriales era subir por el sector de la entonces fábrica de tejidos, conocida como La Media Torta, para que abrieran fuego tras coronar el lugar, pero cayeron en la trampa de los constitucionales, quienes formaron un simicírculo y bajaron para tomar en medio de los dictatoriales, sin que bastaran para impedir los tiros de cañón que desde la plazuela de San Agustín y la esquina de San Carlos dirigían sobre Egipto y La Peña y por donde pasaban los batallones de los constitucionalistas enviados desde Las Cruces. al pasar dicha tropa, sonaban las campanas de La Peña  y agilizaron su paso para encontrarse con los dictatoriales. Uno de  los soldados de apellido Gutiérrez no le funcionaba su arma, por lo cual, cogió rápidamente las piedras, para lanzarlas hacia una guerrilla  que estaba tras un barranco que tenían los constitucionales, desalojando a dicha guerrilla. Esos sucesos fueron contemplados por todos los bogotanos residentes de esa época, quienes decidieron no respaldar al dictador José María Melo, permitiendo que el ejército del sur, comandados por el general José Hilario López ocupara el sector suroriental, desde la esquina de Santa Bárbara hasta Egipto.
  • Según algunos historiadores, abajo de la primera ermita de Egipto, en la actual intersección de la Calle 10 con Carrera 1A Este, se construyó sobre el entonces arroyo de Egipto en el año de 1884 el Puente Maza.
  • El 22 de agosto de 1890, cuando Higinio Cualla era alcalde municipal de Bogotá y Luis Nieto como presidente del Concejo Municipal de Bogotá, dicha corporación aprobó por Acuerdo Municipal 20 de 1890, “Por el cual se erigen en barrios de la ciudad las parroquias de Las Aguas, Egipto y Las Cruces, y se permite el establecimiento de mercados públicos”.
  • En el corto relato denominado “El Chicharronero”, el escritor Francisco de Paula Carrasquilla mencionaba al chicharronero egipcio como un: “amante fervoroso de su rincón, raras veces abandona las alturas para descender a los barrios bajos… Su vista se recrea en los verdes y animados panoramas de sus pintorescas colinas, rodeadas de arboledas y se extasía en la espléndida perspectiva de la ciudad…” El mismo escritor cuenta también que: “El miércoles es el día designado para las excursiones a Egipto, por ser en el que salen a luz los chicharrones (alias pollos), fabricados con exquisito primor. Desde las dos de la tarde empiezan a movilizarse en el centro de la ciudad diversos grupos de gentes de todas las clases y condiciones, para dirigirse hacia la cuesta que conduce a la mansión chicharronera, donde se les esperan gratas horas de divertimento y de expansión”.
  • Además de las presencias de importantes funcionarios como el virrey José Solís Foch de Cardona en 1737 para inaugurar el Acueducto de Aguanueva y contemplar la vista de la entonces ciudad de Santafé desde el anterior atrio de la primera Ermita de Egipto; la presencia de los generales Bolívar y Santander en las Fiestas de Egipto de 1820, el recordado alcalde municipal Higinio Cualla cuando inauguró el Tanque de Egipto en 1888, el entonces alcalde Virgilio Barco en la Fiesta de Reyes de 1969, el presidente de la república Misael Pastrana, junto con el alcalde mayor Carlos Albán Holguín en la Fiesta de Reyes de 1972 y los últimos alcaldes mayores Juan Martín Caicedo Ferrer y Jaime Castro en las Fiestas de Reyes de comienzos de la década de 1990; en la denominada Fiesta a la Virgen María que se realizaba en mayo de 1904, organizada por el párroco Guillermo Ángel y Ovalle, concurrieron diferentes personalidades, entre ellas el arzobispo de Bogotá monseñor Bernardo Herrera Restrepo y el entonces candidato presidencial con mayor favoritismo de ese tiempo, el general Rafael Reyes, quienes se ofrecieron como padrinos de la entrega de las campanas y el reloj donado de la Catedral Primada de Colombia, según relatado en el periódico bogotano Ecos y Notas.
  • Además de la Novena Devotisima a la Santísima Virgen María, Madre de Dios y Señora Nuestra en su Destierro a Egipto, compuesta por el capellán de Ermita de Egipto José de El Gadillo y Garnica, aceptada por el gobierno español del Virreinato del Nuevo Reino de Granada e impresa en la imprenta de Antonio Espinosa de los Monteros en 1789 y que está reposada en la colección de libros raros y manuscritos de la biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República de Colombia; el 4 de enero de 1913, el párroco de Egipto e historiador Juan Crisóstomo García inscribió ante el entonces Ministerio de Instrucción Pública el registro general de la Novena de la Milagrosa Virgen y Mártir Santa Orosia, condesa de Suditz, impresa en la Imprenta Eléctrica de Bogotá, que actualmente está reposada en el compilado de folletos de la Biblioteca Nacional de Colombia.
  • En la Guía de Santa Fe de Bogotá de 1948, el historiador y anterior párroco de Egipto Juan Crisóstomo García mencionaba las siguientes reliquias artísticas: la Coronación de la Virgen, el cuadro de Santa Orosia mártir y el relieve de la Adoración de los Pastores por el pintor Baltasar de Figueroa, al igual de los retratos del capellán Tomás Garnica los arzobispos Álvarez de Quiñones y Araus, con una Santa Isabel de Hungría que parece de mano de Medero.
  • Del libro Corona Fúnebre al Monseñor Julio C. Beltrán, la directora del primer gimnasio infantil María Antonia Jiménez relataba en “Ligeros rasgos de la vida de Monseñor Beltrán”, mencionando que el primer día de ser párroco, el padre Beltrán quería regenerar la parroquia, tanto en lo moral como en lo material, para partir seis meses después a Europa con el fin de traer los planos de lo que hoy es el actual templo parroquial. Al regresar a Bogotá, consiguió el permiso para la construcción del segundo templo parroquial y a pesar de la oposición de sacerdotes, ingenieros e historiadores, que calificaban de locura el intento en vista de la magnitud de planos, la desigualdad del terreno y los escasos fondos que contaba, el entonces monseñor Beltrán no desistió de su magna obra. Lo que no mencionó la señora María Antonia y que si lo publicó en la revista Cromos en agosto de 1915 era que el padre Beltrán contó con la única ayuda del arquitecto Acevedo Bernal para la construcción el templo.
  • También relataba María Antonia Jiménez que la primera piedra del actual templo parroquial, que está escrito en latín, fue colocada en agosto de 1915, bendecida por el arzobispo de Bogotá Bernardo Herrera Restrepo. Para el inicio de la construcción el templo, el monseñor Beltrán contó de los $30 pesos donados de la conferencia de beneficencia que dictó el monseñor Rafael María Carrasquilla, que fue párroco de Egipto y amigo del monseñor Beltrán, en la entonces Iglesia de la Enseñanza. El arzobispo Herrera Restrepo también obsequió $400 pesos iniciales para el pago de obreros del primer mes de la construcción. El resto del presupuesto, el párroco Beltrán recorrió tiendas, fondas, casas, para recoger de la voluntad de los vecinos.
  • El padre Julio César Beltrán, en su segundo viaje a Europa, pasó por la santa ciudad de Jerusalén y de ahí a Roma, en compañía del Nuncio Apostólico, donde realizó estudios de ciencias eclesiásticas en el Colegio Pío Latino Americano, terminados los estudios, el Sumo Pontífice, reconociendo las cualidades del padre Beltrán, concedió el título de Monseñor y Prelado Doméstico del Papa. Al regreso a Bogotá, el monseñor Beltrán trajo la bendición especial del Papa para la recién creada Sociedad Pontificia, la Sociedad de Santa Orosia y demás congregaciones del barrio Egipto.
  • Además, relataba María Antonia Jiménez que cuando no había dinero en los días de pago, la aflicción del monseñor Beltrán era grande, tanto que acudió a Nuestra Señora de Egipto, confiado en que ella no lo abandonaría. Un día sábado, después de regresar de conseguir poco dinero, recibió en su despacho parroquial a una señora, quien entregó una cantidad de dinero y se retiró del recinto, el monseñor la buscó para saber su nombre, pero nunca la halló.
  • Entre 1920 y 1930, cuando Fidel Baquero vivía en el barrio Egipto, colocaba alambiques y zacatines de aguardiente o chirrinchi en los cerros Monserrate, Guadalupe y el camino a Choachí, en ese sector enterraban los barriles para mantenerlos ocultos hasta que llegara el tiempo propicio para venderlo. Para alertar a los cafuches de la llegada de los gendarmes de policía, disparaba un par de voladores desde la plazoleta de Egipto, como signo de orden para que guardaran los instrumentos para que no los dejaran agarrar. En ese momento, los policías le preguntaron el porqué del estallido y el denominado “Papá Fidel”, como era gendarme de joven, les contestaba que estaba contento porque estaba celebrando su cumpleaños. Esta anécdota fue escrita en el folleto Recuerdos de Santa Fe de Bogotá – Bogotá Historia Común.
  • De los cuadros que ha tenido la Ermita de Egipto, están: San Alberto, Santa Engracia, San Agustín y Santa María Egipciaca, del pintor santafereño Gregorio Vásquez de Arce y Ceballos; descritos e inventariados por Roberto Pizano para el libro Iniciación de una guía del Arte Colombiano en 1934.
  • Transcribimos los detalles típicos del barrio, de la sección Los Barrios de Bogotá, Este es Egipto, de la Revista Estampa el sábado 13 de julio de 1940: “En grandes pilas se ven verdaderas pirámides de chicharrón ‘cocho’ y ‘totiado’. Más allá, en mesas de dudosa limpieza, aparecen las ‘morcillas’ rojas como un corazón… Las gentes van de una parte a otra de la plaza, habían todas a un tiempo, mientras los pregones de las vendedoras, inundan el recinto sobrecargado de olor a manteca: —¡A su chicharrón ‘totiado’! —A ver los chicharrones… A sus ‘morcillas’… —Avíspensen que están ‘dentrando’ mucha gente…  El día de marcado, la plaza hierve de gentes pertenecientes a todas las clases sociales y a todas las actividades”.
  • En la misma nota periodística de la Revista Estampa, transcribimos lo siguiente: “A fuer del barrio antiguo, en Egipto se ven calles tortuosos, muy coloniales calles en zig zag, repletos de encrucijadas , donde en épocas anteriores , las puñaladas se daban silvestres. Tenemos entre otras, la Calle de la Cajita remedo en muchos de sus aspectos de las calles sevillanas. La Calle del Abrazo, tan angosta, que de acera en acera, puede uno darle la mano al vecino, la Calle de los Espinos, en donde no fue posible ver ningún espino, la Calle del Calvario —bueno, así podría denominarse cualquier calle de Bogotá— y varias más.”
  • Según relatos de vecinos a Margarita Reyes Suarez, quien escribió en el libro de investigación Los Museos Cotidianos, el actual alto de la Cruz de concreto, ubicado arriba de la actual Carrera 7 Este con Calle 10, el día 3 de mayo colocaban bombillos de colores y realizaban procesiones de los vecinos, llevando cruces artesanales hechos de ramas de árboles nativos y con flores artificiales de diferentes colores. Dicen que a ese lugar bajaba un diablo encadenado y lo único que lo trancaba era una cruz de madera, pero cuando lo sacó de arrastre, los vecinos colocaban la cruz de concreto y para que el demonio no aparezca, realizaban con la Parroquia de Egipto una misa cada 3 de mayo.

1 comentario

Archivado bajo Arquitectura, Colombia, Comunidades, Controversia, Cultura Colombiana, Debates, Editorial Bagatela, Investigaciones, Noticias y artículos, Religión

Una respuesta a “Anécdotas poco conocidas sobre el Barrio Egipto

  1. Pingback: Crónica de Cubrimiento: Fiesta de #Reyes2020 Magos y Epifanía 2020 en Barrio Egipto (Bogotá, Colombia) | SITIO BAGATELA

¿Cuál es su comentario de este artículo?

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .