LAS HISTORIAS DE LA CANDELARIA: Los Túneles y Subterráneos.


Desde su cuenta personal en Facebook, don Jaime Umaña publicó lo siguiente el día 30 de abril de 2020:

LAS HISTORIAS DE LA CANDELARIA.

Los Túneles y Subterráneos.

Al dar las gracias a todos los lectores por la acogida recibida, los invito, nuevamente, a seguir en el peregrinaje de las historias, mitos, realidades y esperanzas. Hacen parte de nuestra historia. La Candelaria no sólo son casas coloniales, ni iglesias barrocas y góticas ni edificaciones clásicas. Lo que tenemos es una historia viva, presente y actuante. Bienvenidos al Túnel del Tiempo.
Los túneles Coloniales se caracterizaron por ser testigos de pequeñas y grandes riquezas sentimentales y materiales; mientras los túneles Republicanos son utilizados en la mayoría de las veces como un instrumento de atracos y robos o de mecanismos de tráfico de droga y de armas.
Túneles Coloniales. Era el tiempo de los españoles, criollos, mestizos, mulatos, zambos, indígenas y negros. Los únicos que habitan las 350 casas al inicio de la época eran de exclusividad para españoles y criollos, los demás no podían entrar o vivir en la ciudad. Ellos ocupaban los arrabales, que hoy reciben el nombre de barrios de Egipto, Santa Bárbara y Belén. Las casas eran 4 por calle, es decir, 16 por manzana. Los conventos y las iglesias ocupaban mayores extensiones de tierra. No podemos olvidar que la ciudad española gozaba de cierta seguridad por estar construida en medio de los límites de los ríos de San Francisco al norte y al sur por el río San Agustín. La pregunta es ¿de dónde nació la necesidad de construir túneles?
  1. Para que los poderosos pudieran moverse sin ser vistos o para huir en situaciones de apremio ocasionadas por las discusiones fuertes entre criollos y españoles.
  2. Para encuentros amistosos y románticos entre monjas, novicios y para esconder las adolescentes embarazadas y los fetos.
  3. Para guardar los pequeños y grandes tesoros.
Dos ejemplos nos pueden ayudar a visualizar lo dicho anteriormente:
A. El Túnel como medio de seguridad. En la carrera 5 No 12c-40, podemos admirar, hoy en día, una casa santafereña con sus tres patios, sus muchas habitaciones y grandes jardines. Perteneció a un respetable español. Entre el primero y segundo patio se encuentra una escalera que conduce a un mirador que en su época tenía a la vista en todo el esplendor del río San Francisco. En el tercer patio está la guaca republicana y la entrada o boca del túnel de la casa. En esa época la vigilancia de la ciudad estaba a cargo de los “serenos” que hacían las rondas hasta cuando las velas se consumían. ¿Cómo funcionaba el sistema de seguridad?
El sirviente indígena era el encargado de vigilar desde el mirador el arribo de las bandas de los rateros y gritaba con fuerza “Ya vienen”. Es la contraseña. La familia unida se dirigía hacia la entrada de la guaca republicana y allí depositan las cosas que tienen valor para la familia e inmediatamente se iban al Túnel a esconderse y permanecer en silencio, resguardados de todo peligro. La boca del túnel es muy difícil de encontrarla, inclusive hoy. Es de advertir que en los túneles se guardaba agua, alimentos y muchas velas. El sitio del Túnel era lo más preciado de la casas porque garantizaba la vida y los bienes de ellos. Era la seguridad total casera.
B. El Túnel, como medio que permitía el encuentro entre casas y conventos. El Túnel del Camarín del Carmen, ubicado en la calle 9 No 4-93 pertenecía al Monasterio que fue construido en 1655 por iniciativa de las Carmelitas Descalzas y con las limosnas y donaciones de las familias ricas de la ciudad. La vida conventual fue interrumpida por decisión del Presidente Tomás Cipriano de Mosquera en virtud del Decreto de la Desamortización de bienes de manos muertas a finales de la década de 1860 y con la expulsión de las monjas, las autoridades utilizan la edificación para un cuartel militar destruyendo gran parte de la edificación antigua y posteriormente, con el general Reyes se convierte en hospital militar para pasar, luego, a pertenecer al colegio – taller de los Salesianos. Como el espacio era muy grande como una cancha de fútbol se decidió por parte de los Salesianos ofrecer en comodato por 50 años las instalaciones a la Ciudad. La Corporación de La Candelaria recibió el terreno para construir un teatro con capacidad de 500 sillas. Como sobraba espacio se acordó prestar el servicio de un gran restaurante. Gracias a esa obra se encontró un Túnel con escaleras hasta llegar a un plano en dirección al colegio de la Presentación, fundado en 1873, el cual fue vendido en 1993 para ser la sede actual del Ministerio de Relaciones Exteriores. La gente del lugar comentaba, chisme va y viene, el cuento o la historia que veían en las noches, hombres y mujeres que entraban a la boca del túnel y que “seguramente” era para encontrarse con las otras personas de edificaciones vecinas; las más versadas sobre estos asuntos de los encuentros, juraban que ese túnel que fue construido por soldados y militares cuando fue cuartel y añadían que el túnel continuaba hasta las instalaciones del colegio San Bartolomé a 200 metros del restaurante. El comentario creciente de las “expertas” sobre los cadáveres encontrados y de los fetos era muy sencillo: recuerden que en el Camarín del Carmen, decían ellas, funcionó un hospital militar. Los cadáveres y los fetos eran comprados por los maestros de construcciones tanto para las edificaciones y túneles, porque esos cuerpos dan más consistencia a las paredes. Está probado y existen fotografías de muchas edificaciones construidas con ese método. Los encuentros y las aventuras en los túneles se hacían necesarias porque la mujer no podía salir sola, los colegios femeninos eran escasos, las mujeres estaban confinadas a la casa con la única excepción de salir a la misa., procesiones y rosarios y la ansiada semana santa. El escape eran los túneles, los benditos túneles, así los llamaban.
C. El Túnel como seguridad al Congreso Nacional. Los servicios de inteligencia colombiana aconsejaron a la presidenta del Congreso la conveniencia de hacer un túnel que permitiera unir el Capitolio Nacional con las oficinas del Congreso atravesando la carrera séptima. La doctora Claudia Blum aprobó el informe y procedió a iniciar la obra que duró más de 6 años. Todo en el Congreso es demorado. El Túnel Tiene una extensión de 124 metros de largo que comunica las dos edificaciones atravesando la carrera séptima. El Túnel tiene 2 metros con 50 centímetros de ancho y 2 metros con 40 centímetros de alto. Como dato curioso pero muy humano, se instaló un servicio de ascensor para los congresistas que sufrieran alguna incapacidad. Este Túnel garantiza tanto a los senadores como representantes la seguridad que no sufrirán ningún atentado en sus vidas. Los costos de cerca de 7.000 millones se justifican para garantizar la tranquilidad de los padres de la Patria.

Publicado en el perfil personal de Jaime Umaña Díaz: https://www.facebook.com/jaime.u.diaz.7/posts/10157194714038148

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Archivado bajo Colombia, Comunidades, Controversia, Costumbres, Cultura Colombiana, Noticias y artículos, Seguridad, Tradiciones

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