Novela-Fanfic: TOMOE Capítulo Primero: LA VALEROSA CHICA DE SATURNO.


TOMOE

Por: Juan Carlos Quenguan Acosta

 

Esta novela-fanfic es una historia ficticia, por el cual, he decidido escribir de una forma diferente a las historias del género Mahou Shoujo, o Magical Girls, ya que, en vez de escribir como historias spin-off de las series de manga y anime japoneses, he querido involucrar a las chicas: Hotaru Tomoe – Sailor Saturn, Androide 18 – Lazuli,  Haruna, Hayate y Fuu, al igual que Souichi Tomoe e Inukai, todos serán familiares bajo el apellido Tomoe.

En una dimensión diferente, en situaciones distintas y adversas para las cinco primas Tomoe, cada una buscará su propio destino, con tal de encontrar su pasado, de apoyarse mutuamente, de proteger a sus seres queridos.

Hotaru Tomoe – Sailor Saturn es personaje de la franquicia Sailor Moon, creada por Naoko Takeuchi; Androide 18 – Lázuli es personaje de la franquicia Dragon Ball, creada por Akira Toriyama; Hayate Yagami es personaje de la franquicia Magical Girl Lyrical Nanoha, creada por Masaki Tsuzuki; Haruna Kisaragi es personaje de la franquicia Corrector Yui, creada por Mia Asamiya, y Fuu Hououji es personaje de la franquicia Magic Knight Rayearth, creada por el cuarteto de artistas CLAMP.

CAPÍTULO PRIMERO: LA VALEROSA CHICA DE SATURNO.

SaturnGirl por JCQA, dibujo calcado del personaje Hotaru Tomoe/Sailor Saturn de la franquicia Sailor Moon de Naoko Takeuchi.

Los jóvenes sueñan con: cambiar el mundo, estar inmersos en pasatiempos y aficiones, hacer experimentos de cualquier índole, realizar expresiones artísticas, e inclusive, obtener grandes logros en actividades deportivas.

Una de las aficiones más frecuentes de chicas y chicos era la afición a los cómics y mangas, motivo del cual, desearon coleccionar con cualquier objeto referente a sus personajes favoritos ficticios, realizar dibujos aficionados con la imagen de ellos, o realizar trajes estilo cosplay y asistir a eventos, festivales y convenciones sobre cómic o manga.

Una chica de esa generación, se llamaba Hotaru, una hermosa señorita japonesa, quien siendo niña, fue con su padre Souichi a una de las ciudades más grandes de Colombia: Bacatá.

 

El motivo del desplazamiento fue la violencia que ocurrió en la ciudad japonesa Daidouji, una de las pocas ciudades prósperas donde sufrió de graves situaciones económicas y sociales, surgido de la Gran Recesión Científica-Económica, situación que fue aprovechada por grupos radicales armados de países cercanos, quienes cometieron actos violentos de secuestros y asesinatos a diferentes científicos japoneses y sus familias.

La familia Tomoe era reconocida por tener gran influencia investigativa, científica y empresarial de todo Japón, causante para que un grupo armado, denominado Alzados Azules atentaran con tiros de ametralladoras a la casa donde vivieron Maki y su hija Lázuli, tío y prima de Hotaru, quienes pavorosos se refugiaron en el sótano de la casa, pero dicho intento era fallido, porque fueron hallados por hombres encapuchados y camuflados, para secuestrarlos por la fuerza de las armas de fuego, llevándolos a un rumbo desconocido.

La noticia del acto violento estremeció al resto de los familiares, quienes recibieron con temor las diversas amenazas de los armados. A pesar de seguir viviendo en la ciudad y desconocer de las intimidaciones, Souichi presenció con su esposa Keiko un fuerte estruendo de carro-bomba, cuando ellos iban de compras en uno de los centros comerciales de la ciudad. El atentado dejó herido a Souichi y muerta a Keiko.

Souichi estaba desolado y compungido por la pérdida de su amada, por lo cual, cuando su hija Hotaru lo visitó en la clínica privada de la ciudad, él mismo le pasó la foto reciente que tomó a Keiko, cuando se posaba en una fuente del parque, frente a una cámara casera, una semana antes del atentado.

Desde ese entonces, los familiares, amigos y allegados decidieron abandonar Japón y emigrar a algunos países del mundo para huir de las amenazas y persecuciones de los Alzados Azules y establecer contactos con científicos latinoamericanos, para impulsar nuevos e innovadores proyectos científicos.

Souichi aceptó trabajar como catedrático en las facultades de química y medicina de la Universidad Superior Nueva Bacatá, una de las universidades mejor calificadas y acreditadas del mundo por las constantes investigaciones en tecnología avanzada y desarrollo sostenible; por ello, llevó a una entristecida y confundida Hotaru de viaje a la ciudad de Bacatá, apartándola de sus únicas amigas de infancia, las primas: Fuu, Hayate y Haruna.

 

Hotaru tenía cabellera de color negro, lizo hasta tocar sus anchos hombros, ojos azules del color del cielo y tez blanca en su suave piel. Como estudiante, logró excelentes calificaciones por sus propios esfuerzos, independiente de que era hija de un científico. No obstante, era aceptable en la asignatura de la Educación Física, ya que se esforzaba para ser hábil en los deportes que le tocaba participar, mas no se ofrecía voluntariamente.

Sus méritos la condujeron a ser víctima del bulling por aquellos jóvenes colombianos de aquel colegio de bachillerato, porque según ellos, era la forma para buscar su amistad; sin embargo, ella los rechazaba, apartándose de burlas e impaciencias de sus presuntos compañeros.

Cada vez que sufría de bullying, Hotaru se sentía sola y triste, mas no quería mostrarlo ante los demás, solo esbozaba una falsa sonrisa, se apartaba, sentada en una de las butacas del corredor del colegio, sacó de su billetera la foto sonriente de su madre, acariciando suavemente con las yemas de los dedos de su mano derecha, recordando aquellas palabras que alcanzó escuchar cuando tenía uso de razón: “Hija, cuando estés triste, no te rindas ni desfallezcas, sonríete a ti misma… No importa las circunstancias que te pase, véncelas con honestidad, respeto y cariño hacia los demás…”

La joven japonesa se graduó de bachiller a sus 15 años de edad, de ahí empezó en enfocar su proyecto de vida en el servicio de salud, inicialmente con estudiar asistencia administrativa de salud; por ello consultó con su padre, quien sin titubear la respaldaba y le enseñaba sobre la ética del personal de salud.

Con la aprobación de Souichi para ingresar a una institución de formación tecnológica, denominado Servicio Colombiano de Aprendizaje, donde escogió la carrera técnica laboral de Desarrollo Humano, ya que la tecnología de Salubridad y Asistencia Médica estaba llena de cupos.

Ingresando en la Sede Administrativa del S. C. A., Hotaru buscaba relacionarse con nuevos compañeros de la carrera técnica, que a primera vista consiguió amistades, a pesar del difícil ambiente en aquella sede, por los trabajos y proyectos establecidos por los profesores para tan corto tiempo lectivo. Sin embargo, la hermosa joven sabía cómo resolver los diferentes trabajos con su destreza investigativa y sus efectivas respuestas; despertando interés y admiración, no sólo de sus compañeros de estudio, sino también de los profesores y coordinadores.

Tanta era la confianza ganada, que a Hotaru la nombraron en poco tiempo como monitora principal del grupo, aunque no le gustaba manejar esa clase de responsabilidades.

 

En un día de reunión de monitores de la sede, alguien quedó maravillado por la belleza física de la japonesa, era un poco más alto que ella, tez mestiza, cabellos cafés lizos de peluqueada clásica y ojos cafés claros pero un poco rojizos, ya que tenía una enfermedad de córnea que era leve; era tímido, serio y callado; pensando en tener algún día una verdadera novia para compartir sus verdaderos sentires, mas no para tener malas intenciones.

El joven miraba de reojo ante la presencia de Hotaru, quien, al saber de las echadas de vista del estudiante, sonreía, dejando incómodo al joven.

Terminada la reunión preparatoria para la feria estudiantil, los jóvenes monitores salieron en tiempo de almuerzo. El tímido joven quería saber del grupo y del salón donde estudiaba la bella señorita, pero no la encontraba.

Hotaru entró a la cafetería de la sede para calentar su almuerzo que su padre la preparaba con todo cariño. Cuando el estudiante ingresó allá, llevando su almuerzo en recipientes de plástico, para destaparlos y calentarlos en el horno microondas, la joven se percató y lo distinguió, caminando se acercó hacia el muchacho.

—Hola…— saludó sonriente la chica.

— ¿Ahh? ¡Hola! — respondió el tímido estudiante sorprendido.

— ¿Le incomodo?

—No… para nada…

—Si quiere, podemos hablar en otra ocasión.

—No… ¡Espera! — pidió en voz alta el joven para acercar a la hermosa señorita—… es que… creo que fui grosero contigo, no era mi intención…

La japonesa de cabello oscuro, liso y corto hacia los hombros; estaba extrañada por la rara actitud de su compañero de sede, sin embargo, aprovechó el momento para curiosear.

— ¿Podemos sentar en aquella mesa? — preguntó la chica, señalando con el índice de su mano derecha hacia el mueble.

—Claro…— contestó el joven, quien sacó su almuerzo calentado.

Ambos caminaron hacia el lugar, cogieron dos sillas plásticas que estaban debajo de una de las mesas de color grisáceo y se sentaron al frente del mismo borde largo del mueble, para sacar los recipientes donde estaban sus respectivos almuerzos.

— ¿Cómo te llamas? — aprovechó la chica en preguntar.

—Me llamo Juan Vásquez ¿y tú?

—Hotaru Tomoe.

—Perdón por tutear, ¿eres japonesa? — preguntó el joven, contemplando el angelical rostro de la chica.

—Sí, no te preocupes, llevo más de cinco años viviendo acá— respondió sonriente la chica.

—Entonces, ¿conseguiste la nacionalidad? — curioseó fascinado el joven.

—Así es, aunque el trámite lo hizo mi papá…

—¿A qué se dedica tu papá?

—Es científico y catedrático…

—Espera… ¿No me diga que tu papá es el reconocido Souichi Tomoe? — preguntó Juan, recordando sobre uno de los científicos más carismáticos del mundo.

—Sí, él es mi padre, ¿lo conoces? — sonrió Hotaru.

—Pero por favor… Es uno de los científicos más respetados en todo el mundo… Nunca lo conocí personalmente, pero leo por internet las reseñas de investigaciones que el hizo. Además… me sorprende que tú, como hija del científico Tomoe, esté estudiando en esta institución— Las palabras de Juan eran manifestadas con entusiasmo, aunque lo hacía de manera calmada, luego continuó preguntando —¿Por qué decidiste estudiar por acá y no en una de esas prestigiosas universidades?

—Porque quiero escoger mi propio rumbo.

—¿Y tu papá te apoya en tus decisiones?

—Por supuesto…

Después de hablar, ambos comieron. Juan estaba contento, pero temeroso a la vez, por seguir conversando con la hermosa joven, quien mostraba simpatía hacia el estudiante colombiano.

—Ahora, quiero saber ¿en dónde vives? — la pregunta de Hotaru hizo que Juan tragara la comida —¿estás bien?

El joven pudo pasar la comida por dentro de su aparato digestivo, para luego tomar el jugo de maracuyá preparado en casa y después poder respirar.

—Estoy bien… Vivo en el Centro Histórico, a pocas cuadras arriba de acá, más allá del templo de la colina.

—¿En serio? Me gustaría pasar por ese lugar…— dijo curiosa Hotaru.

—Desafortunadamente más arriba es peligroso, por presencia de pandillas y sus fronteras invisibles…

—Sé que en toda la ciudad hay problemas de inseguridad… Una vez, cerca de mi casa ocurrió un asalto a punta de cuchillo, afortunadamente estaba la policía cerca y capturaron a dos de los ladrones — contaba Hotaru.

—Lástima que en mi barrio no haya policías que patrullen el sector —comentó Juan— las pocas veces que dialogaban con los vecinos, no decían nada, como si fueran cómplices de los jóvenes pandilleros.

—Qué triste…

—Así es la vida… Si todo fuera como las historias de cómic o manga, habría seguridad.

—¿Por qué lo dices? — preguntó Hotaru —Si esas historias son ficticias.

—Pueden ser, pero hay situaciones que llevan a esa clase de historias, basadas de hechos reales— dijo Juan.

—Veo que te gusta las historietas…— dijo Hotaru, quien vio una amigable actitud de Juan.

—Si…

—¿Sabes? También me gusta las historietas… Cuando las leo, me transporta a diferentes mundos imaginarios— comentó sonriente la joven.

—Qué bueno… A propósito…— Juan quería expresar con algo de temor en su rostro —Cuando te veo, me recuerda a un personaje de manga que más me gusta, me refiero a Sailor Saturn, una de las mágicas guerreras, quien era hermosa y poderosa, lástima que no le dieron oportunidades para figurar y usar sus verdaderos poderes, con el pretexto en que, si ella las usara, podría fallecer.

—Ja, ja, ja, ja…— reaccionó riendo Hotaru —Pero qué disparate de historia, ¿esa Sailor Saturn era protagonista o un personaje extra?

—Era un personaje extra— contestó Juan —y eso me molesta.

—¿Por qué te molesta? — cuestionó Hotaru —Si fuera real, ella sería la protagonista, no sería una mártir como La Pola, pero controlaría la situación para proteger a sus seres queridos.

—Si supieras cómo era la historia, lo sabrías…— respondió Juan.

—Bueno, entonces veré la serie detenidamente…— aseguró Hotaru.

—Me alegra mucho en conversar contigo por primera vez, en verdad, me encantó mucho en conocerte— dijo sonriente Juan, quien después de comer, sacó las tapas y bolsas para cerrar los platos plásticos y guardarlos en su maleta.

—Al contrario, me alegra que tengas interés en querer ser mi verdadero amigo, para compartir gustos…— dijo sonriente Hotaru, a quien se le ocurrió decir lo siguiente —quiero pedirte algo: Compartamos nuestros gustos permanentemente de ahora en adelante, sin miedos ni temores, ¿vale?

—Vale, gracias— agradeció Juan, quien quiso estrechar su mano derecha con la tierna mano de Hotaru, aceptando con gusto.

—Nos veremos mañana para seguir charlando— despidió Hotaru.

—Claro…— respondió Juan, quien, tras levantarse, cogió su maleta negra poliéster y caminó al aula de clases, donde tenía que recibir la sesión de clases de la tarde.

Hotaru lo miraba sonriente, pensando que habría ganado su primer amigo en toda su vida, después cogió su morral azul oscuro y caminó hacia la biblioteca de la sede, para realizar una investigación sobre uno de los temas que dejó el profesor de la asignatura.

 

Pasaron dos meses del primer encuentro de amistad que tuvieron los aprendices. Hotaru mostraba grandes resultados de sus estudios e investigaciones, además de mostrar su destreza con los compañeros de la misma especialidad, creando un proyecto de emprendimiento, con base en la ciencia y tecnología con fines educativos e investigativos. Dicho proyecto tuvo buenos puntos de vista por parte de diferentes profesores y coordinadores durante la exposición grupal en una feria estudiantil.

En ese momento, Juan estaba contento por lo que hacía su única amiga, a quien quería invitar cuando se acercó al puesto de exposición del grupo de Hotaru.

—¿Cómo te pareció nuestro proyecto? — preguntó sonriente Hotaru, satisfecha por las buenas percepciones de los asistentes al puesto de exposición.

—Muy bueno— respondió Juan, quien agregó —nunca me imaginé que hicieran semejante proyecto de una empresa de talento humano para reciclaje y desarrollo sostenible, me gusta.

—Me alegra…— dijo Hotaru, quien aprovechó el momento para sacar una bolsa plástica de color blanco —porque quiero regalarte algo…

—¿Un regalo? — preguntó sorprendido Juan.

—Sí, y es sólo para ti— respondió sonriente Hotaru.

La japonesa entregó el paquete biodegradable a su compañero, quien sin pensar lo abrió, descubriendo que la sorpresa era un libro ejemplar del primer tomo del manga que más le encantaba.

—¡Qué detalle! ¡Gracias! — al decirlo, Juan abrazó a Hotaru como muestra de alegría y de deseo inconsciente de ser novio de ella.

Por su lado, Hotaru se ruborizó al recibir esa clase de expresión de contacto de amistad por primera vez en su vida.

Pasó treinta segundos del repentino abrazo, el joven estudiante al saber de lo que hizo, apartó sus brazos de la chica japonesa y viendo que estaban rojos de rostro, trató de disculparse.

—Perdón… no era mi intención…

—No… te preocupes… es la primera vez que recibo esta muestra de cariño…— dijo Hotaru con tierna timidez en sus palabras.

—En verdad lo siento, la próxima vez me controlaré…— dijo apenado Juan.

—Para nada… al final, eres mi único amigo con quien puedo compartir mis gustos… y mis sentimientos…— al decirlo, Hotaru tuvo confusión en su mente, que, a su vez, poco a poco mostraba interés por esa persona a quien conocía.

 

Terminada la feria estudiantil, Hotaru regresó a su casa donde vivía con su padre, para poder calentar la lasaña casera que preparó por la mañana y sacarla cuando estaba caliente para llevarla al salón de la casa y comer, viendo uno de los capítulos de la serie animada que había comprado en DVD.

Luego de comer, lavó la losa y regresó a sentarse en el sofá del salón, para ver el siguiente capítulo de la serie animada. Como estaba cansada, los hermosos ojos azules cielo de la joven se cerraron con lentitud. Minutos después, el sonido de la banda sonora de suspenso hizo despertar repentinamente a la joven, quien detuvo el video con el control remoto del reproductor DVD, subió al cuarto del segundo piso para cambiar y regresó al salón para continuar con el capítulo que estaba viendo.

La escena era de una niña dormida en la cama, sintiendo miedo cuando soñaba. Un murmullo de sonrisa malvada hizo que la niña se levantaba bruscamente, sin saber qué hacer. De repente, otra voz tierna y femenina llamó a la niña, era una outer senshi, quien apareció en forma de una luz resplandeciente, animando a la tímida niña sobre el destino de ser su sucesora, luego, concedió sus poderes.

Tras ver la escena y el término del episodio, Hotaru sonrió y apagó los aparatos electrónicos, caminó hacia el interruptor para apagar la luz del salón y salió del salón para dormir en su habitación, sin embargo, el mismo televisor se prendió, dejando que la cansada y extrañada joven caminara hacia el aparato.

—Qué raro, pero si ya lo apagué— dicho ello, Hotaru buscó el control remoto del televisor y presionando uno de los botones para apagarlo, pero fue imposible.

De la luz azulada del televisor apareció una silueta en forma de sombra morada, quien asustó a la hermosa chica para que cayera de espalda al piso de baldosa.

“No temas, porque lo dicho por tu único amigo es verdad…” Habló aquella silueta en tono de voz suave y dulce.

—¿Quién eres? — preguntó Hotaru.

“Soy aquella chica a quien viste en el televisor… Sé quién eres y por qué estás aquí…”

—No… no entiendo… ¿eres un fantasma?

“No lo soy… supongo que debo ser una outer senshi, en realidad soy tú, pero en una vida anterior eras una princesa guerrera, guardiana de un mundo distinto…”

—Debe ser un sueño…

“No, es verdad…” dicho ello, la sombra emitió un haz de luz blanquiazul hacia el sofá, mostrando sentada la figura de Sailor Saturn, mientras Hotaru se levantaba y con asombro dio dos pasos hacia atrás.

—¿Quieres decir que esa princesa era…?

“La princesa existe, reencarnada en ti, verdaderamente, tu nombre era Kara, la princesa de Saturno…”

—¿Cómo vas a decir que soy aquella princesa?

“Recuerdas lo que dijo tu único amigo: hay situaciones que llevan a esa clase de historias, como si fueran ficticias, basadas de hechos reales…”

—Eso no es posible…— Atónita, Hotaru se sentó al extremo izquierdo del sofá, con miedo de acercarse a la figura de Sailor Saturn.

“Debes aceptar tu destino, si no lo aceptas, vivirás, pero en poco tiempo, todos tus seres queridos y el planeta donde viven desaparecerán y el universo estará inmerso en un caos profundo…”

Entre miedo e incertidumbre, el sollozo de las lágrimas brotaba en los ojos azules de Hotaru, ante ello, la figura acercó ante el cuerpo de la atormentada joven y con ternura acarició su mano derecha a las suaves mejillas de la melancólica joven.

“No llores, sé que este momento es desagradable, pero lo comprenderás, estoy segura que aceptarás tu propio destino con valor y gallardía, es por ello que, despertaré tus poderes que están en tu corazón.”

La figura cogió las manos temblorosas de la chica, las empalmó con las suyas y empezó a concentrar para que empezara a calentar una extraña energía que en pocos minutos despertara un destello de luz blanca en todo el cuerpo de la hermosa Hotaru, quien inconsciente cerró sus ojos, sintiendo que el cálido poder controlaba ese temor frío que la rodeaba.

“Pronto usarás tus poderes, con valentía y sabiduría, para cuidar y proteger a todos los habitantes del planeta…”

Dicho ello, la figura desvaneció en el aire, dejando dormida a Hotaru sobre el sofá del salón.

Llegado el amanecer, Hotaru despertaba, caminó hacia la cocina y vio a su sonriente padre preparando el desayuno, para que, al terminar, lo sirviera frente la mesa de la misma cocina.

—Buen día Hotaru, ¿pudiste dormir bien en tu sofá favorito?

—Buen día papá…— contestó Hotaru, bostezando y alzando sus brazos para quitar su pereza —sí… Es que no quiero cambiar mi costumbre…

—Bien, como estamos en fin de semana, hoy preparé tu desayuno favorito.

—Gracias…— dijo Hotaru, esbozando alegría en su tierno rostro.

Ambos se sentaron en las sillas plateadas inoxidables frente la inamovible mesa de la cocina para desayunar. En todo ese tiempo de limpieza y aseo, Hotaru decidió no contar nada de lo que le pasó a su padre, ya que pensaba que no era nada de importancia.

 

Pasó el fin de semana, la joven japonesa no quitaba ese momento de revelación de aquella ser mágica, pensó que no tenía importancia, que era una locura de su propio sueño, además, consideraba que no tenía poderes para realizar semejante labor encomendada.

Al llegar a la Sede Administrativa de la S.C.A. continuó recibiendo las clases de las asignaturas de su carrera tecnológica. En la hora del almuerzo, esperó a su único amigo durante más de veinte minutos, luego se preocupó, ya que era de costumbre que Juan cogía el horno microondas de primero para calentar su almuerzo. De repente, la hermosa chica escuchó algo en medio del sonido ambiental de la cafetería:

“Por favor, no me hagan daño… No tengo cosas de valor para que me hagan esto…”

Era la voz de Juan, Hotaru miró angustiada por todos lados, pero su amigo no estaba, luego se levantó y buscó a los compañeros de clase de Juan.

—Disculpen, ¿saben si Juan estuvo hoy?

—Hola, en verdad él no vino hoy, y eso es raro, porque pensábamos que estaría contigo— respondió uno de los estudiantes, quien llevaba su camisa blanca salida.

—Pues qué raro…— dijo preocupada Hotaru.

“¡Alguien que me ayude…!”

Preocupada, Hotaru volvió a escuchar la voz de su amigo, angustiada, salió de la cafetería, sin embargo, una voz femenina en su corazón dijo: “Es hora que uses tus poderes…”

Asustada, la joven corrió hacia el baño de mujeres, cerró la puerta y llegó a donde estaba un espejo que medía la mitad para arriba de una de las paredes del baño, para ponerse a llorar.

—Pero ¿qué hago? No sé ¿a dónde está? — Se preguntaba ensimismada Hotaru, agachando su cabeza al lavamanos, como un soporte donde depositaba sus lágrimas.

“No te desesperes, llorar no es una solución…”

La joven trató de secar sus lágrimas, cogió de su billetera la foto de su mamá sonriente, como costumbre personal la acarició, luego levantó su mirada y vio al espejo el reflejo de aquella outer senshi.

“Tu madre jamás quería que entristecieras, está segura que podrás solucionar esa situación, como prueba de tu valentía, sólo te pido que cierres tus ojos y concéntrate en la voz de tu amigo, a quien más estimas…”

Hotaru acató el llamado y tras cerrar sus ojos, un fuerte viento golpeó la puerta cerrada del bajo y levantó al cuerpo frágil de la chica, quien sintió una cálida fuerza que la flotaba.

 

De pronto, Hotaru levantó sus hermosos ojos azules cielo y contempló asustada que flotaba por el cielo de Bacatá.

—¡¿Qué es esto?! — Preguntó aterrada Hotaru —¡No puede ser que estoy volandooo!

“Porque despertaste tus poderes… Ahora, podrás rescatar al joven”.

—¡¿Y cómo?! ¡Si no lo puedo encontrar!¡Además, tendré bastante vértigo! — gritó Hotaru.

“Solo concéntrate… Es tu verdadera clave, ¡Hazlo!”

La joven contempló toda la ciudad y divisó al instante a su mejor amigo caído y malherido, rodeado de cinco malhechores quienes los golpeaban insistentemente, haciéndolo desnudar y tambalearlo como un trompo girador, destrozando toda la ropa que portaba hasta que lo querían desnudar.

—¡Lo encontré! — gritó Hotaru.

“Ahora, para que los humanos no te reconozcan, ¡transfórmate!”

—¿Cuál es el conjuro? ¡No entiendo!

“No es un conjuro… Sólo quita tu ropa…”

—¡Pero estaré desnuda! — Dudó la joven japonesa.

“Concéntrate Hotaru… Nunca dudes de ti misma… Solo recuerde que las historias ficticias de superhéroes y magical girls son, en cierta forma, verdaderas historias sobrenaturales, y en ello tú lo estás, no como Sailor Saturn, sino como Saturn Girl…”

Al entenderlo, Hotaru decidió cerrar sus ojos azules cielo, concentró su poder, emanando un aura dorado por todo su cuerpo y apretando sus manos en la blusa y la chaqueta del uniforme las rompió, dejando un extraño traje puesto, mostrando en su pecho la imagen del planeta Saturno, enmarcado de una estrella dorada. Tras quitar todo el uniforme a la atmósfera despejada, se lanzó como una silueta libre, para volar en gran velocidad hacia el lugar encontrado.

 

Los cinco delincuentes bajaron al joven colombiano contra el piso de tierra y polvo, golpeándolo con frecuencia, como si fuera un juego de fútbol, mientras Juan trataba de levantarse, luego, uno de los cinco sacó una cadena plateada mientras el otro lo agarraba de espaldas para ahogarlo al cuello áspero del joven. En ese momento, una fuerte ráfaga chocó contra una de las paredes de una casa en construcción, dejando caer a los delincuentes por todos lados, levantando una polvareda que cubrió el terreno.

Los maleantes se aterraron ante lo sucedido y sacando cuchillo de los cinturones de sus pantalones jeans caminaron hacia la pared.

—Oiga parce, ¿usted sabe qué fue eso? — preguntó uno de los tipos a su compañero.

—No perro, como si fuera una bala…— Dudó el compañero.

—¿Cómo va a estar seguro, pirobo? — cuestionó otro maleante.

Mientras los tipos se discutían, entre la polvareda y los escombros de la obra se levantó una figura femenina, cuya sombre hizo asustar a los violentos.

—¿Y quién es esa? — cuestionó el joven, quien se acercaba más hacia la figura.

—¡Responda marica! — gritó el más veterano de los cinco.

—¿Ustedes creen que debo responder a sus groserías? — contra preguntó la voz de la silueta.

—¿Me cree bobo? — riñó enojado el más veterano.

—Lástima por ustedes, que no saben apreciar la vida de los demás— dijo la voz femenina.

—¿Acaso es una cámara escondida? O ¿una infiltrada de esos tombos aguacates?

—No lo soy…— al responder, la figura caminó hacia los cinco violentos para mostrarse, portaba un traje de marinero de colores blanco en su blusa y violeta en su capa y minifalda de borde dorado, con listón de rojo carmín en su pecho y el símbolo que identificaba a la angelical joven.

—Pero qué sorpresa tenemos perritos, ¿acaso es un disfraz de una pachuca Sailor Moon? — la pregunta altanera de uno de los delincuentes causó una exagerada carcajada de sus compañeros.

La joven enojada extendió su brazo derecho, mostrando la palma de su mano, para concentrar poco a poco una esfera de energía, haciendo callar a los burlones maleantes.

—¿Qué es eso? — Preguntó el más joven.

Concentrada, la esfera de poder dorado era expulsada hacia el grupo, quienes con fuerte temor cayeron al piso, para que el lugar explotara con gran impacto.

El estruendoso sonido de la explosión alarmó a los habitantes de los barrios aledaños del sector y al cuerpo de policía metropolitana, quienes asustados acudieron a ver lo sucedido, pensando que era la detonación de una bomba.

Los violentos se levantaron y con expresiones de amargura y furia en sus rostros se lanzaron en atacar hacia la hermosa joven, quien estaba en posición defensiva, aunque no sabía cómo defenderse.

Al primero se le ocurrió atacar, llevando el cuchillo en su mano derecha, alzada hacia arriba, pero ella se agachó para eludir del ataque, luego se levantó rápidamente y lanzando el puño de su mano derecha, golpeó la quijada del primer atacante, lanzándolo hacia arriba para que éste cayera al suelo de escombros.

Al segundo pretendió atacar hacia las piernas de la joven, quien, dando un giro de 360 grados, al mejor estilo de un baile de ballet, esquivó de la ofensiva y con su pie izquierdo pegó a quemarropa, tirándolo de frente hacia una columna de ladrillos.

El tercero era más listo y de espalda agarró por sorpresa a la chica para atajarla, sin embargo, el hombre sintió que una fuerza lo expulsó y en instantes, la chica se volteó de frente y con sus manos lo tiró de lado hacia el más joven, para que ambos se cayeran estrepitosamente al piso.

Asustado, el más veterano no sabía qué hacer, corrió a donde estaba el estudiante inconsciente en el piso para acuchillarlo, pero la poderosa chica dio dos grandes saltos y pasó con una voltereta en el aire por encima del ladrón, para caer de cuclillas en frente del horrorizado delincuente.

—¿Quién? ¿Quién es usted? — preguntó el veterano.

—Soy la defensora de aquel estudiante, puede llamarme Saturn Girl, y no dejaré que roben ni maten a personas inocentes— contestó la chica, cruzando los brazos, mostrando seriedad y supremacía.

El tipo no tuvo más idea que huir del lugar, pero tras el correteo, fue divisado y capturado por los primeros policías que subieron al sector.

Hotaru corrió a donde estaba Juan, se acercó, agachó para levantar el cuerpo malherido, levantó su cabeza y concentró un aura dorado de su mano derecha para revisar el estado de su amigo y así poder curarlo, dejando en estable estado de salud.

—Me alegra que estés bien…— dijo sonriente la chicha, quien se percató de la llegada de los oficiales de la policía metropolitana.

—¡Oye señorita, la que está con el joven! — Avisó un sargento, quien preguntaba desconfiado — ¿Qué hace en este lugar?

—Vine porque esos jóvenes quisieron robar y matar a este estudiante, es por eso que impedí a defensa propia— respondió Saturn Girl.

—¿Y para ello se pone ese ridículo traje? — Cuestionó el oficial.

—No es un traje ridículo… Si no me cree en lo que digo, entonces me retiro— dicho ello, la joven se elevó y emprendió su vuelo hacia el occidente, dejando sorprendidos a los demás oficiales de la policía metropolitana.

—Con el debido respeto mi sargento, ¿no cree que la chica salvó al joven de esos maleantes? — cuestionó uno de los oficiales de bajo rango.

—Cabo, desconozco de lo paranormal, si fuera así, los superhéroes de cómics y cine fueran real, al final y a cuentas, solicitaré ante nuestros superiores la investigación sobre esa señorita.

Publicado para el medio alternativo Sitio Bagatela el 28 de diciembre de 2021.

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