Novela-Fanfic: TOMOE Capítulo Sexto: ATAQUE A LA FAMILIA.


TOMOE

Por: Juan Carlos Quenguan Acosta

CAPÍTULO SEXTO: ATAQUE A LA FAMILIA.

Hotaru Tomoe por JCQA, dibujo calcado del personaje Hotaru Tomoe/Sailor Saturn de la franquicia Sailor Moon de Naoko Takeuchi.

No era de extrañar que las acciones de Saturn Girl y sus guardianas en la ciudad de Bacatá acaparaban aún más a todos los medios de comunicación, tanto masivos, al mejor estilo amarillista, criticando la violencia que traían los combates en las avenidas; como en los comunitarios, alternativos y digitales, quienes dieron hipótesis sobre el surgimiento de aquellas chicas mágicas, que no coincidían sobe la verdad acerca de la princesa de Saturno, ni sobre la familia Tomoe.

Los medios internacionales replicaban dichas noticias desde Colombia, generando grandes interrogantes. En Fráncfort, Alemania, los estudiantes de preparatoria comentaban sorprendidos en medio de los recesos de clases al medio día.

—¿Unas chicas con poderes mágicos? —Preguntaba uno de los estudiantes, comiendo su propio almuerzo.

—Han dicho varios temas sobre ellas— comentó su compañera, tomando una soda de cero azúcar —pero para mí, ninguna es cierta.

—Sería bueno investigar nosotros mismos, porque con esos gobiernos y con esos medios manipuladores, no se pueden confiar— comentó un joven afro, quien abrió su computador portátil.

—Propongo a Fuu Tomoe, ya que es de la familia de científicos, para que nos ayude en la consulta con ellos que están en Colombia— sugirió el primer estudiante, quien continuaba comiendo su almuerzo.

—Si quieren, yo la llamo— se propuso el joven afro.

—No es necesario— interrumpió la chica, quien agregó —porque voy al conservatorio de música de esta tarde, recuerden que ella está tomando lecciones de piano.

Los compañeros aceptaron la propuesta y una hora después, la señorita fue al edificio de estilo neoclásico, donde funcionaba el conservatorio de música, ingresó allá y caminó en los pasillos, para encontrar en uno de los salones de piano, para encontrar en una puerta cubierta y escuchar el toque musical, de un suave y melodioso sonido, realizado por u a hermosa chica de ojos verdes esmeralda, cabello ondulado rubio hacia sus hombros, labios y mejilla rojizos suaves, de contextura flaca y de estatura mediana de promedio, portaba gafas, cuya montura era de color café; después, la chica golpeó la puerta cuando la pianista retiraba sus delicadas manos del teclado del instrumento musical.

—Hola Liz, ¿cómo te ha ido? — Saludó Fuu, mostrando su humilde sonrisa.

—Bien, te cuento de una consulta que necesitamos hacer, es con respecto a las chicas guerreras que surgieron en la ciudad de Bacatá, y para ello, nos gustaría que hablara de ello con sus tíos que están en Colombia— contaba Liz.

—¿Hablar con mis tíos? — Preguntó Fuu, quien miraba las teclas del piano acústico de madera, agregando —Hace algunos meses que no sabía de ellos…

—Este sería el momento para que viajes y saber ¿Cómo están? — dijo entusiasmada Liz.

—Buena idea, iré a llamarlos.

Dicho ello, Fuu se levantó suave de la silla de madera y caminó junto con su compañera hacia el salón de cómputo, donde solicitó uno de los computadores portátiles, como préstamo, luego de adquirirlo, fueron hacia la biblioteca, donde se encontraron con el resto de los compañeros.

 

Una serie de inquietudes rodeaba a Fuu, quien tras ver las noticias al detalle acerca de aquellas guardianas desconocidas y las situaciones que enfrentaron en las últimas semanas. Después de investigar, guardó algunos archivos digitales, que contenían informaciones noticiosas en su USB favorito de dieciséis gigas de almacenamiento. Después, agradeció a sus compañeros y salió de la biblioteca, para caminar directamente a donde estaba el aparta-estudio, donde residenciaba, allí cogió el portátil de préstamo, lo puso sobre el tocador de su habitación, cogió la bocina del teléfono y con su libreto telefónico realizaba una llamada de larga distancia.

—Hola tío, ¿cómo estás? Con Fuu, tu sobrina— saludó la chica.

—¡Hola Fuu! Estamos bien, ¿cómo te va con tus estudios en Alemania? — Saludó alegre Inukai.

—Muy bien tío, un favor, necesito hablar con mi tío Souichi, es sobre algo que me habías dicho antes de tu viaje a Bacatá con Haruna y Hayate— pidió Fuu.

—Espera, tu tío se fue a la universidad en realizar sus clases de cátedra en medicina.

—Claro, estoy pendiente…

Inukai dictó el número celular de Souichi a Fuu, quien lo anotó en su libreta, ya que no era amiga de usar plataformas ni aplicaciones para celulares. Tras anotar, se despidió de su tío y de una vez, llamó con número del discado internacional, al celular de Souichi.

—¡Hola tío!

—Hola, ¿con quién hablo?

—Con Fuu, tu sobrina, desde Alemania.

—¡Hola! ¿Cuánto tiempo sin escucharte?

—Mucho tiempo tío… Quiero pedirte algo.

—Claro, me cogiste apenas en tiempo de receso acá en la universidad, ¿cómo va todo por allá?

—Muy bien, sacando las mejores calificaciones, no tuve tiempo de viajar a Colombia, pero los extraño mucho, espero volver verlos a todos.

—Qué bueno, acá te esperamos.

—A propósito, mis compañeros de estudio se enteraron de los últimos sucesos en Bacatá y me pidieron el favor de averiguar contigo, porque mi tío Inukai me comentó algo, antes del viaje que hicieron a Colombia— comentó curiosa Fuu.

Souichi quedó en silencio, pensando si su hermano contó algo sobre Hotaru.

—Tío, ¿me escuchas? — Preguntaba Fuu, cogiendo su cuaderno de apuntes.

—Sí, claro… Es que estaba pensando— respondió Souichi, quien manifestó —antes que nada, ¿qué fue lo que te dijo tu tío Inukai?

—La verdad… Es que, como no podía acompañarlos de viaje, me comentó algo sobre la historia de aquella Saturn Girl en los Estados Unidos, quien rescató a ti y a mi tía Keiko, sobre el vínculo que tuvieron con ella y el fallecimiento que ella tuvo meses después—comentaba Fuu.

—Lo que dijo tu tío es cierto… No es coincidencia en que los sucesos ocurridos en los Estados Unidos y los recientes acontecimientos acá en Bacatá fueron aislados, es de algo que está sucediendo, no sé si en semanas o meses, del cual, todos estaremos involucrados…— Explicaba Souichi, evadiendo la verdad la identidad de su hija Hotaru, además añadió —Si quieres, te paso por vía correo electrónico algunos archivos de texto sobre esas informaciones.

—Claro, me interesa todo ello, aunque, hay algo que quiero decirte, independiente de la investigación grupal.

—¿Cuál?

—En los últimos sueños que tuve, eran relacionados con esos sucesos, más cuando era sobre un reino denominado Saturno, de una realeza y sus guardianas, pero lo más raro era que la princesa se parecía a Hotaru…

—¿Ese sueño se te presenta frecuentemente en estos últimos días?

—Sí, en varias ocasiones.

—Bien, espero que me compartas tu sueño, cuando vengas acá a Bacatá.

—Eso haré tío…

Lo que no sabían era que la llamada era rastreada por vía satélite artificial ruso, del cual, dicha señal llegaba a los ordenadores de última tecnología, manejados por el personal de los Alzados Azules.

 

A las horas de la noche, en la casa de la familia Tomoe, todos los presentes se reunieron para hablar sobre la situación ocurrida en el sector del puente vehicular y del transporte público masivo. Todos estaban sentados en los sofás amoblados del salón de la casa.

—Entonces tuvieron esos vínculos con las guardianas antepasados del denominado Reino de Saturno— comentaba Inukai a sus sobrinas.

—Sí tío… — respondió Hayate.

—En mi caso fue con una que se llamaba Signum, la guardiana de fuego, era arquera y espadachín— comentaba Haruna, quien agregó —ella me dijo en mi último sueño en que protegiera a la princesa, yo pregunté ¿a cuál princesa? Y me mostró en su palma de manos derecha el rostro de Hotaru.

—En el mío, fue con la líder de las guardianas que se llama Reinforce, era muy hermosa— hablaba Hayate, quien luego dijo —ella tenía cabello plateado, con rostro de color blanco y ojos de color rojo carmín, me dijo que era una maestra de la defensa personal, manejaba un báculo plateado, cuya punta era una forma de cruz dorada, enmarcada de un círculo plateado, manejaba un elemento que me gusta, que es el agua y el viento en forma de nieve. Ella me pidió que liderara la protección de la princesa.

—Ahora recuerdo que, la princesa me dijo sobre el despertar de las cuatro guardianas, pero no sabía cómo… — Dijo analítica Hotaru.

—Seguramente, cuando nos abrazaste en el primer día de nuestro reencuentro— habló Haruna.

—Claro… Pero si la princesa me dijo que despertara a cuatro, y solo hice con Haruna y con Hayate, ¿quiénes serían las otras dos? — cuestionaba Hotaru.

—No podemos encontrarlas de cualquier manera, es inevitable que las otras dos guardianas se pueden presentar— comentó Souichi, y agregó —recuerden que debemos ser cautos en esas circunstancias, si lo hacemos, correríamos el riesgo en que los Alzados Azules nos descubra y nos podrían causar mayores males de lo que habíamos vivido en Japón.

Mientras la familia seguía hablando, sonaba el timbre del teléfono inalámbrico, al escucharlo, Souichi se levantó del sillón y caminó hacia el teléfono para contestar.

—Buena noche.

—Buenas, ¿está Hotaru?

—¿Quién llama?

—Juan Vásquez, el compañero del S. C. A.

Sorprendido y extrañado a la vez, Souichi llevó la bocina inalámbrica adonde estaba su hija.

—Hotaru, alguien quiere hablar contigo por teléfono, es Juan Vásquez.

—¿Juan? — Preguntaba sorprendida Hotaru —Pásame por favor.

La reacción de los familiares era de interrogantes sorpresivos.

—Escuchamos lo que va a decir Hotaru— dijo en voz baja Inukai a los demás.

—¿Juanito? ¡Hola Juanito! ¿Cómo estás? ¿Cómo te sientes?

—Bien Hotaru, me siento mejor, gracias a Dios, te aviso que mañana regresaré a clases.

—¡Qué bueno Juanito! Entonces, ¿podemos ver mañana?

—Por supuesto, ya que, quiero decir varias cositas contigo, podemos ver en el almuerzo en la cafetería.

—Así será, te extraño amigo.

—Yo también te extraño Hotaru, chao.

—Chao.

Los familiares se quedaron estupefactos ante la menuda conversación que hizo Hotaru con su compañero de clases.

—¿Quién es Juan? — preguntó Hayate.

—Es el primer y único amigo que tengo acá en Bacatá— contestó sonriente Hotaru.

—Por el tono y la actitud alegre que tienes, es como si tuvieras un verdadero novio— comentó curiosa Haruna.

—Pero qué ocurrencia dices… —manifestó sonrojada Hotaru.

—Me encantaría que lo Invitaras para que nos visite y podamos conocerlo— sugirió Souichi a su hija.

—Así lo haré, papá.

 

A la mañana siguiente, mientras Hotaru se reencontrará con Juan en la sede administrativa de la S. C. A., Souichi atendía la llamada telefónica del general Gaitán.

—Lo sé general, pero mi familia no es responsable de esos destrozos— reiteró Souichi.

—Profesor, lo único que pueden hacer es contar con nosotros, la policía, para investigar sobre el origen de esos androides— insistió el alto oficial.

—Y le agradecería mucho general, seguramente mi hija y mis sobrinas, para alejar de toda esa situación, puedan ir de viaje a otro país diferente, donde podrán estar más tranquilas y no ser rastreadas por los Alzados Azules.

—Entonces, haga lo que pueda profesor. Ahora, quiero saber ¿cuándo vendrá su otra sobrina que viene de Europa?

—El vuelo llegará hoy por la tarde.

—Estaré pendiente de ustedes, cualquier situación anormal que ocurra, me avisa.

—Eso haré, gracias general.

 

Llegada la tarde, Inukai fue al aeropuerto internacional para recibir a su sobrina Fuu. La recepción acostumbrada y el saludo característico no se hacían esperar, sin embargo, Inukai vio algo más, una figura femenina que lo miraba, tenía cabello rubio liso hacia el hombro, piel de tez blanca, ojos azules de cielo profundo y estatura mediana de promedio.

—¿Sucede algo tío? — preguntó extrañada Fuu.

—Nada en particular, Vámonos para la casa— eludió Inukai su respuesta, quien ayudó a su sobrina en coger la maleta de viaje.

“Estoy seguro que esa chica se me hace parecida a uno de mis hermanos, pero su actitud de persona no grata y su forma de vestir de raje jean roto me causa mala espina…” Pensaba el profesor, cuando cogieron uno de los taxis amarillos.

 

El clima era nublado, sin intención de lluvia, en esa condición llegaba el taxi en frente de la casa de la familia Tomoe, del vehículo bajaron Inukai y su sobrina Fuu, cuando fueron esperados por Haruna y Souichi desde el portón de madera decorativo.

—Hola tío Souichi, qué bueno poder visitar a Colombia y volver a verte— saludó sonriente Fuu.

—El grato es mío por verte de nuevo, veo que era toda una dama— respondió sonriente Souichi, quien abrazó a Fuu de manera humilde.

Tras abrazar, Souichi miró a la misma, quien era percibida por Inukai, después, encontró a su hermano, para hablar personalmente.

—¿Esa chica estaba espiando desde el aeropuerto? — Preguntó serio Souichi.

—Así es, por lo cual, no me gusta su presencia— respondió Inukai.

La joven mencionada estaba en la otra acera de la calle, esperando algo de lo que haría la familia, reconociendo cada rostro de los que estaban.

 

—Esa es la casa de la familia Tomoe— hablaba uno de los militantes de los Alzados Azules, quien estaba en frente de uno de los ordenadores de la sala de cómputo.

—Esperen que dé la señal para atacar— ordenó Barón Blue, sentado en una de las cómodas sillas.

 

Cuando Souichi invitaba a todos para ingresar, a pocas cuadras al sur de la residencia, en el paradero de los buses troncales del sistema masivo de transporte se bajaron Hotaru y Juan, quienes sonrientes, caminaron portando sus uniformes de la S. C. A., llevando sus propios morrales oscuros.

Al ver la llegada de la pareja de estudiantes, Haruna los divisó e hizo señas, levantando su brazo derecho, mientras Hayate se bajaba de la entrada para saludar alegre a Fuu.

La mujer que estaba en el otro andén contempló la escena, volteó su mirada hacia el sur y detectó a Hotaru, quien caminaba a pasos largos junto con su compañero.

 

—Encontró la chica— avisó otro de los militantes.

—Inicie la operación— ordenó el comandante.

 

La mujer caminaba de andén en andén, directamente a donde Hotaru, extendió su mano derecha para apuntar con su palma, para concentrar su energía.

Al ver la mujer, Juan presintió algo y sin pensar dos veces, abalanzó hacia Hotaru, para caer ambos al suelo de concreto.

El estallido en ese sector era el sonido de alerta para los familiares que ingresaron la casa, para salir asustados a la calle, encontrando la escena de atentado: Hotaru y Juan tirados al piso, uno por encima de la otra para protegerla y enfrente de ellos la mujer decidida en matarlos.

—¡Hotaru! —gritó horrorizado Souichi.

—¡Vamos Haruna! — gritó Hayate.

Fuu vio correr a sus primas adentro de la casa y salió para ver lo sucedido y abrir sus ojos de terror.

La mujer volteó su mirada desafiante para ver a un Souichi estático y asustado.

—Profesor Tomoe, vine por su hija a nombre del Barón Blue— manifestó la mujer en tono suave y seco.

—Usted… Se me hace parecida a alguien— dijo Souichi.

—Soy el androide dieciocho, no caeré como los anteriores androides.

—¡Entonces, toma esto! — grito Hayate.

La guardiana disparó una fuerza helada para golpear a la mujer, quien cayó de risillas, cruzando sus brazos en forma de cruz para detener el ataque.

Cuando la mujer volvió a levantar, fue atrapada por una cadena de fuego por parte de Haruna, quien cogió uno de los extremos, como una cuerda de vaquero del viejo oeste.

En ese instante, Hayate fue a donde estaba la pareja caída para levantar a ambos.

—¿Están bien? — Preguntó la guardiana.

—Sí… — Respondió Juan.

—Gracias… —Agradeció Hotaru, quien luego miró al androide que la atacó —Necesito que nos meta en algún lugar escondido.

—Claro— de una vez, Hayate llevó a ambos de regreso al sur, directo a un pequeño parque, para dejarlos a salvo.

Souichi se acercaba hacia Haruna para ver al androide.

—El rostro de la mujer me hace recordar a Lázuli— dijo el profesor.

—Es mejor que no se acerque profesor— pidió Haruna.

—Yo también recuerdo ese rostro— dijo Inukai, agregando —el hecho que sea un androide no implica que tenga rasgos humanos, estoy seguro que los Alzados Azules crearon otros androides con fines bélicos.

 

—¿Qué comen que adivinan? — Cuestionó la irónica científica, mirando los movimientos del androide dieciocho.

—Esos hermanos científicos pueden distinguir con facilidad a cualquier androide— comentó calculador el Barón Blue.

—Es hora que el androide demuestre todo su poderío— dijo la científica.

 

En ese mismo momento, la mujer cerró sus ojos, al abrirlos de nuevo, rompió con la fuerza de su cuerpo las cadena de fuego que hizo Haruna, esbozó su sonrisa tras lograrlo y en pocos segundos, en posición de ataque, expulsó de sus manos una concentración de energía, moviendo con agilidad, se acercó a donde estaba la guardiana de alas de ángel, colocó sus manos de frente y al expulsar su energía, tiró a Haruna, quien sin reaccionar fue golpeada contra una de las paredes de la casa de la familia Tomoe, haciendo que Fuu saliera del portón y cayera al suelo.

El ataque dejó a una Haruna inconsciente caída al piso ante las miradas aterradoras de sus tíos y de los vecinos del barrio, quienes salieron despavoridos, llamando desde sus teléfonos móviles y fijos varias veces al número telefónico de la policía metropolitana.

 

La pareja de estudiantes se quedó en refugio detrás de los anchos árboles del pequeño parque barrial, preocupados por la situación, luego del ataque que realizó el androide contra una de las guardianas. El corazón de Hotaru dio sus desgarradores latidos, como señal que una de sus pumas estaba en apuros.

“Necesito ayudar, pero mi amigo está a mi lado, no puedo cambiar de traje frente a él, ¿qué puedo hacer?”

“Es mejor que lo hagas…” respondió la voz de la princesa.

“Pero, ¿cómo?” Cuestionó ensimismada Hotaru.

“Cuando lo salvaste, él te vio, sabe de tu secreto… Por lo cual no debes temer… Es mejor que despiertes a las demás guardianas, para que puedas luchar…” Dijo en tono dulce y con gran ímpetu la voz de la princesa.

—Hotaru, ¿tienes miedo? — Preguntó Juan, mirando el rostro preocupado de su amiga.

—No… Estoy preocupada por mi familia— respondió cautelosa Hotaru, quien tramaba en no revelar sobre su identidad.

—Entonces no debes temer cuando yo estoy, si quieres proteger a tu familia, hazlo, tal y como me defendiste cuando caí— las palabras serias de Juan dejaron la boca abierta de su amiga, quien no sabía qué decir, mirando los ojos.

“Créale, ya que está mostrando algo que a mí me impidió hace mucho tiempo, el sentir del amor…” Insistió la voz de la princesa, mostrando a Hotaru el escalofrío interno y los movimientos del aleteo en su propio abdomen.

—Pero, pero estabas inconsciente, ¿cómo puedes estar seguro que yo sea esa chica? — cuestionó Hotaru.

—Por favor, no te molestes ante tu propio destino, recuerdas lo que dije sobre las historias ficticias en el manga, que en algunas ocasiones fueron verdaderas, y esta historia es una de ellas…— comentó sincero Juan.

—Pero…

—Tú eres la guardiana protectora, eres una outer senshi en esas historias y eres Saturn Girl en este mundo… Nunca debes dudar ante los sucesos inevitables, debes confiar en ti…

Juan acercó se rostro hacia el rostro de Hotaru, ambos se miraron y los sentires que se tenían se alteraron como una creciente luz interior dentro de sus respectivos cuerpos, sus mejillas se ruborizaron, sus ojos temblorosos de deseo, que poco a poco se cerraron, acercando sus labios para dar el primer beso de amor, causando que esas luces resplandecieron en todo el parque, como un domo incandescente llegara a iluminar en su máximo furor a toda la ciudad y desvanecer el cielo encapotado.

El gran poder del resplandor hizo que todos los habitantes de Bacatá se quedaron con los ojos cegados, tratando de taparse y suspender por un momento sus actividades cotidianas. Ese mismo poder detuvo el accionar del androide dieciocho, quien agarró la nuca de Hayate con su mano derecha para alzarla y estrangularla. Aquella luminosidad causó la caída de rodillas al androide y alzaba a Haruna y a Hayate, para que repusieran sus fuerzas.

 

El personal de los Alzados Azules vio que todos los aparatos de computación se apagaran, tras ver la creciente luz destellante, ocasionando la ceguera de sus ojos.

—La princesa está incrementado todo su poder…— comentó sonriente el barón.

 

El resplandor extendido comenzó a contraerse y regresar hacia el cuerpo elevado de Hotaru, quien levantó sus ojos, mirando dormido a Juan, acostado sobre el pasto del pequeño parque, luego miró que su traje de estudiante se convirtió en su característica traje de guardiana, después se arrodilló e hizo reaccionar a Juan, quien levantó sus ojos cafés para ver.

—¿Estás bien? — Preguntó sonriente Hotaru.

—Con tus cálidas manos, nunca me he sentido mejor en toda mi vida… Ahora entiendo lo que es enamorar de la chica que me gusta…— respondió sonriente Juan, quien añadió —Ahora, debes ir en apoyar a tus guardianas, no hay tiempo…Yo estaré bien… ¡Ánimo!

Las palabras impulsadoras del joven colombiano motivó a la princesa para que se elevara. Luego, Juan sonrió, sentando sobre el pastizal, para resguardar. Hotaru se volteó, fijó su mirada hacia la casa de su familia y emprendió su vuelo hacia allá.

Haruna y Haya levantaron sus ojos, viendo de frente a Saturn Girl, quien miró su mirada desafiante al androide, quien confundida y desesperada realizó sus disparos al cielo con las palmas de sus manos.

—¡Evacúen a todos del lugar! Estoy segura que, si viene la policía, podrá agravar la situación, yo detendré al androide— Pidió Saturn Girl a sus guardianas.

El mandato de la princesa era acatado por sus princesas, quienes por sus propios esfuerzos salvaron a sus tíos y a los vecinos que estaban confundidos, mientras Saturn Girl se lanzaba para darle un golpe del puño de su mano derecha al rostro del androide, para arrojarla al piso, causando un levantamiento brusco y despedazador a la calle del asfalto.

Sin parpadear, el androide levantó sus ojos, para realizar un ataque de ira contra la princesa, quien contuvo sus ágiles golpes y con las palmas de sus manos paró a ambos puños del androide, para realizar fuerza y detener su avance.

 

Alterados los comandos en los sofisticados ordenadores y el apagón en la base subterránea, los militantes trataron de solucionar la situación y controlar los movimientos del androide dieciocho. Al retornar la energía al equipo de cómputo, mostraba las imágenes de los siguientes sucesos, la científica y el comandante miraron a la figura de una mujer y vestimenta blanca, de cabellera larga y ondulada, vestida de tela cubierta en sus extremidades, levantando su mano derecha al frente del monitor, haciendo que se volviera apagar la pantalla.

—Esa mujer nunca la había visto, ¿de dónde salió? — Preguntó la científica.

—No lo sé… De todas las personas que había conocido en el pasado, esa chica no la reconozco…— Respondió el comandante, quien inquieto se levantó de su silla.

—Hagan todo lo posible para reestablecer la energía y prender todo el equipo de cómputo, para tomar el control sobre el androide dieciocho y vencer a la denominada Saturn Girl y sus chicas— ordenó seria la científica a todo el personal.

Pero el descontrol de los Alzados Azules hacia el androide fue total, tanto que el mismo androide trató de zafar de las manos de la princesa, para emitir una bola roja de energía.

Saturn Girl decidió dar un golpe con las plantas de sus pies al abdomen del androide para tirar al piso, pero la mujer biónica, tras concentrar su bola de energía, lanzó hacia la casa de la familia Tomoe, estaba estática Fuu, al frente del portón.

Hotaru se alarmó del disparo, lanzándose en gran velocidad para rescatar a Fuu en sus brazos y llevarla hacia la esquina norte de la cuadra, huyendo del estruendoso sonido de la explosión.

 

—Ordene la retirada— mandó el comandante, quien preocupado salió del salón de cómputo de la base.

 

Tras ver todo a su alrededor, el androide dieciocho frunció el ceño y mirando a Saturn Girl junto con la chica rescatada, emprendió su vuelo, cuando la policía llegaba en ese instante, gritando órdenes para la rendición de la mujer.

—No lo hará…—dijo el general Gaitán, quien bajó del auto de la policía.

Las tres chicas se reunieron y se apartaron de Fuu, quien se acercó disimulada para escucharlas.

—Estoy segura que el androide de mujer se detuvo, porque era humana— comentó Hayate.

—Si fuera cualquier androide, atacaría sin piedad, pero ella tuvo su pausa y estaba confundida— dijo Haruna.

—Sin embargo, era parecida a nosotras, creo, si no me equivoco, en que ella pueda ser nuestra prima Lázuli, sino que sería otra de nuestras guardianas— habló Hotaru.

“Sí así fuera, entonces yo sería otra guardiana…” pensó Fuu.

Publicado para el medio alternativo Sitio Bagatela el 2 de enero de 2022.

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