Occidente se vuelve ‘otaku’: Japón demuestra el poder de su cultura (desde El País)


Desde El País de España publican el siguiente artículo:

Occidente se vuelve ‘otaku’: Japón demuestra el poder de su cultura

Japón lo ha conseguido. A su potencia económica añade hoy un liderazgo cultural global. Fue capaz de reinventarse tras la Segunda Guerra Mundial y llegar a ser guía de la economía global, y ahora ejerce como empresario de masas gracias a la industria del entretenimiento. Con su capacidad para la renovación e integración, ha adaptado también la economía a Occidente y logrado que la cultura popular esté por encima de la refinada. Sus productos culturales han creado una industria potente en un momento de declive y hoy, cuando los bienes culturales son la base de las economías más avanzadas, configuran la segunda fuente de ingresos de la economía.

Sin embargo, no fue siempre así. El cambio ha sido fulgurante y ha tenido lugar en las tres últimas décadas. Hubo un deseo de Japón, una fascinación y atracción irresistibles por un mundo de ensueño. Un espacio del deseo y, por lo tanto, de ausencia. Una imagen para soñarse en otro mundo (el de las antípodas) más profundo, ligero y descentrado. Lo que Walter Gropius, fundador de la escuela de la Bauhaus, resume en: “Todo por lo que hemos luchado tiene su paralelo en la antigua cultura japonesa”, tras la visita al impresionante palacio de Katsura a las afueras de Kioto en 1954…

Los ukiyo-e son el antecedente del manga, y uno de los últimos traducidos, a la par que excepcional, es Flores rotas de Yoshiharu Tsuge. El cómic recoge el imaginario mágico y simbólico nipón, además de las complejas relaciones humanas en un contexto de pobreza brutal. Tanto el manga como el anime, géneros centrales de la subcultura otaku, han abierto nuevas ventanas para presentar la realidad del país. En cualquier caso, formatos donde, especialmente los padres (quienes ven una alternativa a Disney), y adolescentes y niños encuentran un lenguaje para hablar de sus emociones e inquietudes. El pacifismo, en La tumba de luciérnagas (1988), de Isao Takahata; la defensa de lo rural, en Mi vecino Totoro (1988), de Hayao Miyazaki, y la vulnerabilidad frente a la naturaleza en Your name (2016), de Makoto Shinkai…

La lealtad familiar, un rasgo que proviene de la lealtad al emperador desde antaño, ha cambiado en las últimas décadas y el cine lo ha recogido. El verano de Kikujiro (1999), de Takeshi Kitano, cuenta el viaje de un niño con un antiguo yakuzaUn asunto de familia (2018), de Hirokazu Koreeda, muestra una unidad familiar atípica y Close-Knit (2017), de la cineasta Naoko Ogigami, la vida de una familia LGTBI. Cualquiera de ellas tiene su paralelo en la lectura del manga, como Bajo un cielo como unos pantis de Shun Umezawa, cómic brillante que muestra los tabúes de la sociedad nipona…

Para leer completo este artículo, pueden ir al enlace de El País: https://elpais.com/cultura/2022-08-04/occidente-se-vuelve-otaku-japon-demuestra-el-poder-de-su-cultura.html

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