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CUENTO: OTAKU, EMPRESARIA, SEIYUU: RECUERDOS LICEÍSTAS

OTAKU, EMPRESARIA, SEIYUU: RECUERDOS LICEÍSTAS

Por: Juan Carlos Quenguan Acosta.

 

I

Los jóvenes estudiantes de undécimo grado de bachillerato académico de uno de los liceos más reconocidos del Centro de Bogotá, charlaban y compartían sus deseos e ilusiones: algunos les gustaban el género musical rock de la década de los ochentas del siglo veinte, otros de la salsa de los barrios bajos de Nueva York de las décadas de los sesentas y setentas del mismo siglo; otros insistían en su pasión por los equipos de fútbol, sean colombianos, brasileros, argentinos o europeos, y no faltaba los que les gustaba compartir materiales en revistas, afiches o laminitas de la temática de anime japonés.

Susana, una señorita de cabellos rizados de color negro hacia sus hombros; Julieta, otra angelical joven de ojos verdes azulados, tez blanca de piel suave y cabello café claro lizo; y Andrés, un alto trigueño de aspecto flaco, eran de los pocos estudiantes de undécimo grado de bachillerato del Liceo, quienes gustaban la cultura pop japonesa, por ende, no se quedaban con aquellas series de anime que fueron transmitidas por la televisión abierta, sino que, buscaban información de series desconocidas por la red internet, más en especial, cuando cogían los computadores beige de pantallas grises oscuros en el salón de cómputo, sea para visitar páginas web estáticas, cuya aceptable información satisfacía sus conocimientos, o para compartir imágenes de sus personajes favoritos de las series de anime por correo electrónico.

Algunas veces, Andrés mostraba algunas revistas especializadas de anime y manga, publicadas en España, compradas de una pequeña tienda de artículos de anime en un bazar comercial del Centro, en medio de ventas de fotocopiadoras, impresoras y cartuchos de impresión.

—Me gustaría ir a esa tienda, sería un paraíso— comentó Susana, brillando sus ojos azules de ilusión.

Carlos mostraba dos tarjetas de presentación de la tienda a sus amigas de estudio.

—Sé que no podemos reunir después de clases para ir a la tienda, porque si lo hacemos, portando nuestros uniformes, estoy seguro que el asesor de disciplina nos pillaría… — advirtió cauteloso Andrés.

—Sería irnos un sábado por la tarde, ¿ellos atienden los sábados? — preguntó Julieta

—Sí, además, yo estaría por la tarde— respondió Andrés, contemplando con fijeza y cariño el tierno rostro de Julieta.

—Pues… Como tengo que comprar mercado con mi mamá, no podré acompañarlos— disculpó Susana.

—Claro, no te preocupes…— dijo Andrés.

—Pero eso sí, iré el otro sábado para conocer la tienda— manifestó decidida Susana.

Al llegar un sábado por la mañana, Julieta llamó por vía telefónica a Andrés, manifestando en no poder acompañarlo a la tienda de artículos de anime y manga, Andrés decidió ir solo hacia aquel establecimiento por la tarde, para comprar discos compactos grabables de material musical de las bandas sonoras de las series de anime japonés, del género de las chicas mágicas.

 

II

 

Pasaban los últimos meses del año lectivo escolar, tiempo donde los jóvenes liceístas se enteraron sobre los resultados obtenidos de los exámenes nacionales finales, donde las señoritas obtuvieron los mejores resultados que los jóvenes varones, pero eso no importó a los tres compañeros, quienes se felicitaron a punta de abrazos y sonrisas, poco entendible para los demás compañeros de clases, quienes mostraban molestia, apatía e inconformidad.

Al día siguiente, después de realizar prácticas deportivas durante la hora de educación física, el grupo de estudiantes de undécimo grado llegó al salón de clases para poner sus sudaderas, mientras charlaban sobre los preparativos para la celebración de la fiesta de grado.

En ese momento, llegaba en bata blanca la directora del curso de baja estatura, quien también era profesora de química, acompañada de dos estudiantes universitarias, llevando carpetas de hojas impresas.

—Muchachos, a raíz de los resultados de los exámenes del estado que hicieron, felicito a los que obtuvieron los altos puntajes, eso les ayudará en los resultados finales en cada una de las asignaturas, en cambio, los que obtuvieron bajos puntajes, ¡Pilas! Porque eso podría causar la pérdida del año y la no graduación. — Comentaba la directora del curso, quien cambió de tema —El motivo de hoy es que nos acompañan dos estudiantes de la universidad, del cual, tiene convenio con el Liceo, para realizar con ustedes un test de habilidades, destrezas y gustos, para saber ¿en cuál carrera universitaria les gustarían estudiar?

Ambas chicas se presentaron, explicaron el objetivo del test y pidieron a los alumnos para que se sentaran en los respectivos pupitres pintados de color grisáceo, para recibir dos hojas cada uno y realizar el test de manera silenciosa, en modo examen.

Para algunos liceístas, responder el test era una pérdida de tiempo, ya que tenían claro sus proyectos de vida; para otros, era una oportunidad de escoger la carrera universitaria que llamaba la atención; otros, como Julieta, Susana y Andrés, querían saber si sus conocimientos, destrezas y aficiones hacia la animación japonesa, puedan servir de algo en las carreras de pregrado que ofrecía la universidad y convertir en oportunidades para sus respectivos proyectos de vida.

Pasada una hora en responder las preguntas del test, cada estudiante entregó a las dos universitarias las hojas escritas a punta de lápiz mirado, todos se sentían satisfechos, ya que era la única de las pruebas que no exigía calificación.

Una semana después, los resultados de dicho test fueron entregados a cada una y a cada uno de los liceístas del último año de bachillerato, en el mismo salón de clases.

Al llegar el tiempo de receso, los tres amigos se sentaron en una de las butacas de color verde pintado, ubicado por debajo de uno de los pasillos del establecimiento escolar, al frente de la cancha de cemento y concreto para jugar microfútbol, baloncesto o vóleibol.

—Me tocó comunicación social— manifestaba Andrés, tras revisar tres veces al resultado del test.

—Lo mío fue administración de empresas— dijo enseguida Julieta.

—Y a mi me tocó artes escénicas— dijo Susana.

Pensativos, los tres se miraban, no sabían qué decir, si estaban conformes con los resultados, u olvidarlos.

—¿Será que los resultados no eran los esperados? — Preguntó Julieta.

—Pues… No sé si en Japón, para ser un dibujante de manga, se requiere estudiar diseño, o se puede hacer de manera empírica… Además, para ser actriz o actor de doblaje de voz, se podía requerir de actuación básica teatral, como lo hacen en México… — Comentaba Andrés.

—¿Será que debemos esforzar en las carreras que nos toca? —Preguntó Susana.

—¿Por? Si no creo que una administradora de empresas pueda tener cabida en el mundo de anime— cuestionó Julieta.

—Si no me equivoco, en una de las revistas que leí, decían que, todo en Japón funciona como empresas rigurosas… — Comentó Andrés.

—Además, ellos tienen sus métodos, como esa de mejoramiento… eeehhh, si no me equivoco lo que nos decía ese profesor cansón pastuso de Álvaro… —manifestó Susana, tratando de recordar.

—¿No es la mejora continua? ¿El Kaisen? — Preguntó Andrés.

—Sí, esa es— dijo alentada Susana.

—¿Saben? Si todo en la vida se trabajara como empresas, para generar ganancias, ¿por qué no se refleja en la economía japonesa? — Inquirió curiosa Julieta.

—Es posible que ellos ganan en mercadeo— afirmó Andrés.

—Seguramente, ellos logran ganar algo por allá, pero ¿qué tiene que ver eso con lo que nos gusta con los resultados del test? — Susana aterrizó en el tema principal de la preocupación.

—Tendrá que ver con nuestros proyectos de vida, además, si lo que estudiamos nos pueda llevar a lo más profundo de nuestras aficiones, estoy seguro que nos podrá beneficiar en algo… Si nuestros compañeros van por las carreras que les tocarán, pero no les gustan, es posible que no lograrán realizar sus propios proyectos— comentó sincero Andrés.

—Hagamos lo siguiente… Escogemos esas carreras que nos salieron del test, y como tenemos los números telefónicos de nuestras casas, más nuestros correos electrónicos, nos comunicaremos sobre nuestros movimientos y compartiendo nuestros gustos— propuso Julieta.

—¿Y qué tal si estudiamos toda la carrera universitaria que nos aconseja y dentro de seis años acordemos nuestra cita de reencuentro? ¿Quién quita que esos esfuerzos que proponemos hacer pueda servirnos para algo? — Propuso ilusionada Susana.

Sonrientes, Julieta y Andrés aceptaron, y acordaron entre los tres como una promesa de amigos, en cumplirla.

 

III

 

Pasaron las actividades escolares, los preparativos de los últimos saludos a la bandera durante la semana de la ciencia, de los exámenes finales de cada una de las asignaturas, de las fotos de recordatorio para el liceo, de los ensayos de la ceremonia de graduación en el auditorio de la universidad más cercana; todas cumplidas con cabalidad por parte de la gran mayoría de los estudiantes, quienes venían con las características chaquetas de colores contrastes entre blanco, morado y negro, de la promoción del año dos mil dos.

Dos días antes de la graduación, la directora del curso undécimo anunció los resultados finales a todos los estudiantes de grado. Tras escuchar los resultados, muchos se alegraron, entre ellos, los tres amigos, quienes se abrazaron con calor y felicidad por su gran logro de bachillerato.

Llegaba el día de la ceremonia, los egresados liceístas con sus uniformes puestos, se vistieron las togas y los birretes de azul rey, con listones blancos, enmarcados de dorado hilo, mostrando el escudo del liceo, con las letras y los números en línea vertical: PROM 2002.

La ceremonia era protocolaria, respetuosa, estricta, sencilla, sentimental; cuya programación era cumplida, del cual, entonaron himnos y canciones, leyeron discursos sólo para recordar lo dura que era la vida. Paso siguiente, el rector del liceo y la directora del curso entregaban diplomas, medallas y demás distinciones a los alumnos egresados, todo con tal de cambiar las bolitas y cuerdas de los birretes de izquierda a derecha, sin que nadie supiera el significado de ese detalle.

Susana, Julieta y Andrés sintieron en ese momento, no sólo como la finalización de los estudios complejos y poco entendibles del bachillerato, sino que sería la última vez que se verían como compañeros, como amigos, a pesar del pacto que prometieron días atrás.

Después de la ceremonia llena de fotos, de birretes lanzados hasta tocar el techo del auditorio y cogerlos, para revisar si era su birrete; las familias se acercaron hacia sus parientes graduados, los abrazaron y los besaron, luego de que los jóvenes entregaron las togas y los birretes al sastre que los alquiló.

Los tres amigos no pudieron ver, las familias los llevaron a sus casas.

 

IV

 

Mensajes venían por correo electrónico entre amigos, cada semana.

Andrés tenía su año sabático, colaborando con su padre en el negocio del asadero de pollos, Julieta era recibida en una de las universidades cercanas de la Avenida Circunvalar, después de presentar en los exámenes de ingreso, para estudiar la carrera de administración de empresas, Susana anduvo de viaje con sus padres a los Estados Unidos, para buscar la mejor opción de buscar su sueño como actriz.

Pasaba un año, la comunicación por correo electrónico era cada mes.

Susana regresó a Bogotá, después de rechazar la idea de sus padres en residencia en Norteamérica, sin lograr lo que quería, Andrés obtuvo media beca para estudiar derecho internacional y legislación aduanera en una de las recientes universidades de “garaje”, propuesto por su madre, para que no acompañara con su padre en el asadero; Julieta pasó los primeros dos semestres, de los más duros, pero también se los más entendibles.

Pasaron dos años más, los tres obtuvieron sus respectivos celulares, compartían imágenes de sus series de anime favoritos y videos cortos de fragmentos de algunos episodios de dichas series animadas.

Andrés se retiraba de aquella universidad de garaje, porque no tenía cómo pagar en los siguientes semestres, Susana logró capacitar en un taller de locución comercial, después, recibió un curso de actuación teatral, para seguir construyendo el proyecto de vida que tanto anhelaba; Julieta continuó estudiando en la universidad, acumulando seis semestres en administración de empresas.

Al siguiente año, lo único que se daban eran saludos y tarjetas navideñas virtuales, en ese momento, Andrés compartía una página web estática que había creado, mientras estudiaba la carrera tecnológica de producción de multimedia. Julieta no podía acceder, porque tenía varios trabajos universitarios, que no la dejaba tener tiempo libre, sólo podía visitar a aquella página web que creó Andrés, por las constantes noticias acerca de las series de anime y de las series de manga, provenientes de Japón. Susana escribía poco, porque tenía un importante proyecto de una empresa mexicana, pero no daba más detalles, porque era confidencial de la misma empresa, también visitaba la página web informativa que publicaba Andrés.

Había llegado el quinto año de comunicación por vía correo electrónico, Andrés era el único activo, enviando dibujos hechos por aplicaciones y herramientas virtuales para diseño gráfico, con ello, había creado una historieta de colegialas japonesas, más convirtió su página web en un sitio web dinámico, manejando con base de programación PHP, sin embargo, sus amigas no respondían ante sus mensajes.

 

V

 

Quince años después de la graduación de bachilleres liceístas de la promoción dos mil dos, Andrés cubría eventos masivos como ferias, festivales y convenciones de cultura pop japonesa, se enteró que Susana logró su objetivo en ser actriz de doblaje de voz latino, vio sus fotos con otras personalidades mexicanas, ahí contempló su belleza más allá de lo que reconocía cuando eran liceístas, tanto fue que la había dado como su amor platónico, por sus cabellos negros rizados que brillaban como el fuego azul, su piel más clara, sus labios pequeños de carácter sonriente y sus profundos ojos azules cielo. Aunque, no había olvidado su atracción por Julieta.

Andrés tenía un peso regular, a veces pasaba de kilos, pero siempre consultaba con el médico general de la entidad promotora de salud cercana de su casa, había acompañado a su madre en comprar mercados en Paloquemado todos los domingos, había ganado confianza y reconocimiento como periodista empírico, ya que, al ser productor de multimedia, podía tomar fotos desde su móvil celular y realizaba entrevistas y reacciones de voz, a través de un pequeño, pero sofisticado MP4, a diferentes personalidades de la cultura pop.

Había recibido invitaciones para realizar cubrimientos como prensa alternativa a uno de los recientes eventos del centro de convenciones de Bogotá, una convención de aficiones y pasatiempos más importante de Colombia y Sudamérica; en ese instante, Andrés se emocionó cuando anunciaron la visita de aquella actriz de doblaje de voz, para ello, preparó un paquete de regalos, en el cual, incluía fotos, lápices, tarjetas de regalo y un disco compacto con formato MP3 de canciones y bandas sonoras de sus series de anime favoritos. Estaba ilusionado de cabeza y deseoso de corazón para volver a ver a Susana, después de que ella y Julieta no contestaron a sus mensajes de correo electrónico y solicitudes de amistad en la red social Facebook.

 

VI

 

El día martes, antes del inicio de la feria de ferias, Andrés logró obtener la acreditación como prensa oficial, para cubrir a la convención, después, acomodó los horarios para estar pendiente y realizar el cubrimiento con la cámara de su celular y un pequeño dispositivo MP4 para grabaciones de entrevistas por audio, al igual que, un cuaderno de apuntes que lo regalaron de la alcaldía menor del centro de Bogotá, y un bolígrafo manchado de tinta negra, sin tapa. Todo ello los guardaba en la maleta de color negro, sin adorno.

El día jueves, primer día del evento, se daban anuncios por la gran mayoría de los medios masivos de comunicación, a través de notas publicitarias, cuñas radiales y comerciales de televisión. La convocatoria anunciada era atractiva, tanto que, los asistentes se emocionaron por las charlas, presentaciones, concursos, torneos y conciertos.

Andrés había llegado dos horas después, vistiendo una sudadera de color gris con bordados anaranjados, de forma acolchonada y ancha, ya que le gustaba portar prendas suaves, sin motas, ni ásperas.

Transcurridos los primeros tres días del evento, Andrés tomaba fotos, con precisión y enfoque, tal y como aprendió en producción de multimedia, sacando más de cien fotografías digitales de todos los pabellones del centro de convenciones, registrando la presencia de tiendas, de personas vestidas de trajes cosplay y de las actividades que llamaban la atención.

El cuarto día de la convención, que era un domingo, Andrés contemplaba la masiva cantidad de asistentes entre familias y combos de jóvenes, vistiendo camisetas de los personajes de sus series animadas favoritas, o vistiendo trajes cosplay llamativos para las capturas de cámaras fotográficas y celulares de alta gama.

Ingresando al recinto ferial, buscó en su morral el folleto de papel de diseño oscuro con letras blancas y doradas, donde mostraba las programaciones que se efectuarían, tanto en el auditorio principal, como en el denominado stage del amplio edificio de pabellones. Al ver, se sorprendió que en la presentación y charla del lanzamiento de una de las series de anime por una recién y llamativa plataforma digital legal de series y películas de anime japonés, estaba el nombre de Julieta.

“No puede ser, ¿será la misma Julieta, o una homónima?” Se preguntaba a sí mismo Andrés, sintiendo un frío vacío por todo su cuerpo, después pensó: “Debo ir a esa charla… Aún tengo tiempo”.

Después de pensar, Andrés fue a uno de los pabellones de emprendimiento, para seguir registrando fotos. Pasó cuarenta y cinco minutos, miraba el reloj incorporado en su smartphone, salió del pabellón y a pasos ligeros, para ir hacia el salón de protocolo, acondicionado para charlas de diferentes temáticas de aficiones y pasatiempos.

Al llegar, divisó a no más de veinte asistentes, ya que la charla que lideraba los directivos de la plataforma en Colombia sólo era anunciada por las redes sociales y por el sitio web del evento. Después de sentarse y dejar la maleta por debajo de la silla, Andrés preparaba la cámara de su móvil, para tomar fotos, y su pequeño MP4, para grabar la charla por audio, desde la mitad del salón de protocolo, volteó por lado y lado, para ver el ingreso de pequeños grupos de jóvenes, que portaban camisetas y maletas estampadas de personajes de anime, para llegar el aforo del lugar a cincuenta asistentes, que completaba la mitad de la capacidad del lugar.

Toda charla empezaba tarde, después de quince minutos de espera, llegaban cuatro personajes que llevaban escarapelas como conferencistas. Dos de rasgos japoneses, uno de aspecto caucásico, que era norteamericano y una hermosa colombiana, de rostro piel claro, ojos verdes azulados, claros resplandecientes, cabello rubio anaranjado liso que llegaba hacia la pequeña cintura de su forma silueteada de modelo de revista de reinas nacionales.

“Sí es Julieta…” Pensó ilusionado Andrés, quien, con algo de temblor en su cuerpo, entremezclado de sentimientos controlados dentro de sí, de manera indescriptible, se dispuso en acomodar en la silla negra de la mitad del salón, para no llamar la atención de los demás.

Durante el transcurso de la charla, cada uno de los cuatro expositores explicaba los avances de la plataforma legal en video de las series de anime, anunciando el lanzamiento de la más reciente serie sobre fantasía juvenil en un mundo mágico.

Cada vez que hablaba Julieta, Andrés se sentía más atraído de aquella amiga liceísta: su hablado suave y dulce embriagaba sus oídos y enamoraba su corazón; la postura de conferencista excitaba la mirada del periodista empírico, quien sintió vacíos de estómago cuando la conferencista miraba disimuladamente.

Pero hubo algo que Andrés no se daba cuenta, cuando al ver, ella no identificaba.

Terminada la charla, los más de setenta asistentes que llegaron, se acercaron a donde estaban los conferencistas, para participar en los primeros sorteos para una cuenta premium que ofrecía la plataforma, para las transmisiones simultáneas desde Japón para Latinoamérica. Andrés quería saludar a Julieta y recordar de aquel pacto que hicieron con Susana. Trató de acercar en medio de los otakus interesados, pero ellos se quedaron quietos, esperanzados, hablando por un largo tiempo, tanto que intervino el personal de logística, para sacar a todos los presentes del salón, dejando incómodo y molesto al periodista empírico, quien no podía avisar a voz alta ante la expositora acorralada, quien concedía entrevistas a algunos medios alternativos. El intento era fallido.

Esperó frente a una de las puertas de vidrio, para avisar a su entrañable amiga, pero al ver que la hermosa joven saliera rápido, acompañada de sus amigos de la empresa de la plataforma.

—¡Julieta! ¡Julieta!

Al escuchar, los cuatro acompañantes se voltearon para ver a un angustiante integrante de prensa.

—Buenas tardes, me llamo Andrés y me gustaría hablar con Julieta.

—Pero, no podemos conceder entrevistas— manifestó el norteamericano.

—Es que fui compañero de grado de bachillerato del Liceo— dijo Andrés.

—Pues… Me acuerdo de varios Andrés del Liceo, pero ahorita no podré atenderlo— respondió Julieta, con la mente en blanco.

—Julieta, compartíamos juntos en nuestra afición por los animes, ¿recuerdas? — insistió Andrés.

—Es que tengo hambre, si quiere, puedo atender en el pabellón de empresas invitadas— respondió seca Julieta, momento que dejó triste y estático a un Andrés, del cual, desgarró su corazón.

 

VII

 

Era lunes festivo, quinto día del evento, Andrés no leyó ningún mensaje de correo, entre ellos, la invitación por parte de la organización de la convención para presenciar una rueda de prensa con los invitados de cada afición, incluyendo Susana.

El joven periodista empírico llegó de nuevo al lugar del certamen una hora después de realizada la rueda de prensa. Se había enterado, cuando habló con Fernando, el jefe de prensa del certamen, el mismo con quien compartió desde la primera edición de la convención, del cual, ha recibido buen trato con los diferentes invitados nacionales e internacionales. La reacción de Andrés era de pesar y malestar.

—Pero no te preocupes, avisaré para que vayas a la conferencia de Susana en el auditorio por la tarde, ya que últimamente, no se puede precisar el horario de inicio, por la demora de unas actividades— comentaba Fernando.

—Entonces, ¿cuándo podré entrevistar a Susana? — Preguntó Andrés.

—Hagamos lo siguiente: mientras tu vaya a la charla de tu amiga de muchos años, hablaré con el personal de logística en el pabellón donde Susana estará firmando autógrafos, cuando ellos me da el permiso, llamaré a tu celular, para que vayas rápido del auditorio y te esperaré en el pabellón— proponía el jefe de prensa.

—Está bien… — aceptó Andrés, tomando un respiro de tranquilidad —espero que pueda lograr.

A las tres de la tarde, después de almorzar tamal tolimense con jugo de naranja en una cafetería cercana del centro de convenciones, Andrés fue directo al auditorio, para no formar la larga fila de asistentes y seguidores del doblaje de voz latino, presentó su carné de periodista freelancer al personal de logística en la entrada, quienes lo dejaron ingresar al amplio escenario, que tenía quinientas sillas amobladas de capacidad y un área incluyente para prensa, en la zona del amplio pasillo del auditorio. Andrés decidió ir a una de las sillas delanteras para preparar sus dispositivos y realizar la labor de reportero.

Diez minutos después, uno de los organizadores subió a la tarima acondicionada, para sentarse en uno de los dos sofás negros, frente a los ansiosos asistentes y anunciar con micrófono llevado en su mano derecha alzada, el inicio de la charla, llamando el nombre de la actriz de doblaje de voz latino, para que ella apareciera, saliendo de uno de los extremos de fondo de la amplia tarima. Andrés no podría creer en contemplar el aspecto diferente de Susana, quien tenía cabello ondulado largo hacia la cintura, rostro piel claro, labios rojos sin pintar y ojos azules cielo, vestía camiseta blanca estampada del personaje de anime a quien le prestó su actuación de voz, pantalón jean que mostraba parte de la silueta de chica trabajadora.

La charla era amena y entretenida, Susana hablaba acerca de sus gustos, aficiones y de su labor como actriz, del cual, explicaba la manera de haber sido llamada a México y de ahí a Japón. También hablaba sobre el gran logro soñado en ser actriz de doblaje de voz latino para toda Latinoamérica.

Cuando preguntaron sobre la infancia y la adolescencia, ella respondió lo bonito que vivió en sus estudios de primaria y bachillerato, del cual, no mencionó al Liceo.

—¡Susana, recuerdas que fue en el Liceo donde estudiábamos— Andrés alzó la voz, llamando la atención a todos los asistentes.

Sorprendida, la actriz volteó rápidamente sus ojos azules, para contemplar, sin reconocer, al entrañable amigo.

—¡Claro! ¿Cómo se me olvidaba? ¡En el Liceo fue donde estudié todo el bachillerato! — Susana reaccionó.

Pero la emoción era corta para el periodista empírico, porque percibió que Susana no lo reconocía.

El celular vibró, al instante, Andrés apagó los dispositivos, los metió en su maleta y se apartó del lugar, para salir con pasos largos y ligeros, luego llamó a Fernando, después de la llamada, caminó hacia el pabellón, eludiendo de la cantidad de personas que se quedaron quietos y fue a donde el jefe de prensa, quien acordó con el personal de logística.

Tras llegar al pabellón, Andrés buscó el stand de la firma de autógrafos y encontró una puerta de vidrios opacos, donde estaba acondicionado en el vacío stand los muebles y los avisos publicitarios con el logo del evento, plasmados en un falso mural, en forma de cuadro de ajedrez de colores azul y blanco.

Fernando vio a Andrés y al acercar, indicó la manera para realizar la entrevista a Susana durante tres minutos, tiempo suficiente para el periodista empírico.

 

VIII

 

Después de terminar la charla, del auditorio salió un buen número de personas, entre otakus, frikis, geeks y cosplayers, quienes fueron directo a la puerta de vidrio del pabellón, para formar una larga fila de espera, donde algunos llevaban afiches y volantes impresos de los personajes de la serie de anime más reciente y popular para ellos, donde, Susana interpretó su voz a la hermosa y poderosa protagonista.

Quince minutos después de la espera, Andrés estaba entre los primeros de la fila, pero Fernando no lo acompañaba, porque atendía a algunas personas del pabellón de al lado. En ese momento, Susana llegaba al lugar, acompañada por chicos scouts, muchachos de logística y corpulentos guardaespaldas de camisetas negras. Se sentía la tensión entre los que formaban la fila, por el cual, Andrés no quiso parpadear, hasta lograr su objetivo.

—Buenas tardes, me llamo Andrés, es que vine como recomendado del jefe de prensa para realizar una entrevista a Susana para el medio alternativo que estoy manejando— dijo al oído de uno de los integrantes de logística.

—¿Eres de prensa alternativa? — Preguntó el joven de logística, para confirmar.

—Sí señor— contestó Andrés, temiendo que lo rechazaran.

—Espera… — el muchacho fue a donde estaba sentada Susana, para avisar.

Los demás compañeros de logística desconfiaban de la presencia del periodista empírico, por lo cual, dieron algunas indicaciones, por su lado, Susana aceptó con gusto.

El joven dejó ingresar a Andrés, quien acercó a la denominada seiyuu, quien estaba con algunos jóvenes que la rodeaban.

—Hola Susana, soy aquel, quien alzó la voz y mencionó sobre el Liceo— saludó Andrés, mirando a los hermosos ojos de la actriz de doblaje de voz.

Los ojos azules de Susana miraban fijamente al rostro de Andrés, lo reconoció y dio su abrazo.

—¿Te acordaste? — Cuestionó sonriente Andrés.

—¡Claro Andrés! Perdóname por no responder a tus mensajes, que son muchos… — Respondió entre pena y alegría Susana, quien cogió con sus brazos al cuello de su más recordado amigo.

—Entonces no nos queda tiempo, necesito que busques a Julieta, quien está en el stand en la empresa de la plataforma… Por ahora, tengo este tiempo para entrevistarte… — Pidió entusiasmado Andrés.

—Por supuesto, cuenta conmigo.

En seguida, ambos se sentaron en las sillas detrás de la mesa para expositores e inició la entrevista, en el cual, Susana contaba breves detalles sobre la carrera actoral en México, Estados Unidos y Japón, donde logró con gran esfuerzo laboral, su anhelado sueño de interpretar a diferentes personajes de las series animadas en español y en japonés.

—Pero hay algo que me conmovió, y es que, además de ser mi compañera de bachillerato del Liceo, era el hecho de recibir clases magistrales de actuación básica teatral y de interpretación de personajes para series y películas, por parte de actores y actrices, como Javier y Mónica en México… — mencionaba Andrés, quien sintió algo de inconformidad por parte de los jóvenes de logística.

—¡Por favor! Termina la entrevista, ya acabó su tiempo— llamó la atención uno de los hombres de camisetas negras.

—Sí… Mónica era una actriz polifacética, lo digo porque me confirmaron hoy por la mañana que falleció de una grave enfermedad, del cual, no pudo recuperar… Sé que el personal quiere sacar a uno de mis pocos amigos… Pero no me importa, porque quiero manifestar que, a pesar de que muchos actores y actrices actuales han querido llegar hasta la cumbre de sus famas, tanto Mónica, como Javier enseñaron sobre la vida, la humildad, en la exigencia y la calidad de actuación e interpretación; demostrando que, más allá de ser una seiyuu, rodeada de otakus desconocidos, es el hecho de tener pocas amistades con quienes compartió todo el bachillerato en el Liceo… Para terminar, de todas las personas a quienes conocí, los únicos quienes aún aprecio durante mucho tiempo, son y seguirán siendo: Julieta y Andrés. A ti, gracias por ser mi amigo y recordarme de una gran maestra como fue Mónica.

Andrés apagó la grabadora MP4, Susana volvió abrazarlo y sonriente, Andrés salió del lugar, dejando en las manos de Susana la tarjeta de presentación como administrador web del medio alternativo.

 

IX

 

Mientras Andrés iba a otro de los pabellones, dedicado al cosplay y camisetas estampadas, Susana recibió de uno en uno a los más fervientes de sus seguidores en dos horas, firmando, posando para fotos y saludando con su caracterización del personaje de anime ante los móviles iphone y smartphone.

Terminada la sesión de autógrafos, la actriz de doblaje de voz latino habló con el personal de logística.

—Sé que estoy cansada, pero necesito que me dejen por un momento, ya que debo ir a un stand específico, para hablar con alguien de la plataforma de series y películas de anime— pidió Susana.

—Si vas a uno de los pabellones, nos toca acompañarla como logística y seguridad— advirtió uno de los chicos scouts.

—Lo sé muchachos, pero es un asunto personal que quiero hacer, después, podré compartir algo con todos, en especial, con dos importantes amigos…— manifestó Susana, quien preguntó — ¿Qué horas son?

—Son las seis de la tarde— contestó uno de los jóvenes de logística.

—Hagamos lo siguiente: préstame una de las chaquetas con gorro, que yo lo devolveré cuando regrese acá con mis amigos, no me demoro— propuso Susana.

Todos los que rodeaban a la hermosa actriz aceptaron la idea, uno de los jóvenes prestó una ancha chaqueta de color azul oscuro que portaba, Susana lo puso por encima de su ropa, para abrigarse.

Al salir, la seiyuu colombiana era acompañada por un chico scout, quien la guiaba por los números de los pabellones y de los stands, al encontrar el lugar que buscaban, ambos preguntaron por Julieta ante los jóvenes expositores del stand de la plataforma; ellos indicaron a una mujer vestida del cosplay de un personaje femenino de anime, con aspecto de un uniforme de colegiala japonesa en forma de marinero rojo.

El joven los llevó a donde la hermosa disfrazada y los presentó.

—¿Me recuerdas, Julieta? — Al preguntar, Susana quitó la capota de la chaqueta, para mostrar.

—¿Susana? —Preguntó sorprendida Julieta.

—¡Sí, soy yo! — Tras hablar en viva voz Susana, en un segundo, ambas se abrazaron.

—No he podido ir a tu charla… —Julieta se disculpó.

—No te preocupes, he venido porque quiero que me acompañes, ahora— dijo decidida y emocionada Susana.

—Pero, debo atender a todos los otakus y frikis que vienen hasta acá— manifestó confundida Julieta.

—Lo que te voy a mostrar es más importante que todo esto.

—No te entiendo Susana…

—¿Te acuerdas de nuestra promesa de hace quince años?

La pregunta de Susana detuvo la angustia de su amiga, quien trató de recordar ese momento y recordó en Andrés, a quien dejó de escribir hace algunos años

—¿Dónde está Andrés? — Preguntó ilusionada Julieta.

—Si lo quieres saber, acompáñame… — manifestó alegre Susana.

Entre confusión e ilusión, Julieta no sabía qué hacer, pero alguien, quien escuchó la conversación, acercó a donde la cosplayer de colegiada japonesa.

—Es mejor que acompañes a la seiyuu… Nosotros atendemos de los otakus que visiten al stand— sugirió el compañero japonés, quien entendía el español.

Entusiasmada, Susana agradeció al expositor japonés, llevó de su mano a Julieta y junto con el chico scout, salieron del pabellón, a pasos ligeros.

Tras llegar a la plazoleta central del recinto ferial, Susana detuvo a sus dos acompañantes.

—Debo realizar una llamada.

Dicho ello, Susana buscó en los bolsillos del pantalón dril negro y encontró la tarjeta de presentación que regaló Andrés.

—Toma Julieta.

Frente las luces tenues de la plazoleta central, Julieta alzó la tarjeta y vio los datos del medio alternativo que estaba administrando Andrés. Tras leer, la hermosa chica de cabello liso y tez blanca, disfrazada de colegiala japonesa, se sorprendió cada vez más ante lo que hizo su entrañable compañero del Liceo, causando un vacío en su estómago.

—Susana, ¿dónde está Andrés?

—El viene hasta acá.

—Pensé que estaba dedicado en otras labores o estudios…

—Está en lo que siempre nos compartía… El nunca se olvidó de nosotras, y nosotras lo habíamos dejado solo.

—Yo nunca lo abandoné, después de estudiar administración de empresas, siempre veía lo que me compartía, pero nunca le respondí— manifestó nostálgica Julieta, agregando —estoy segura que aún me quiere, no como amigos, sino por algo más… Cada vez que los leía, sentía algo que nunca viví con mi familia.

—Te comprendo… — pero, en vez de continuar con la conversación, Susana divisó a un conocido, quien portaba un sobrero aguadeño, gafas de lentes opacos y vestido de sudadera, llevando de frente de su pecho, como canguro, la maleta oscura— creo que ya llegó.

Ambas chicas miraron al joven, quien, agitado de una larga caminata, sintió ese mismo vacío que sentía Julieta.

Al acercar, el joven mostró su sonrisa. Enmarcado con suaves y resplandecientes lágrimas, la cosplayer no ocultó su alegría en verlo, acto seguido, ambos se acercaron a pasos ágiles, de frente, eludiendo de los diferentes transeúntes que interpongan, de una vez, se acercaron para un fuerte abrazo.

—Perdóname Andrés… No quería olvidarte, quería verte de nuevo… —dijo Julieta con timidez.

—¿Dónde estuviste todo este tiempo? Nunca me cansé de compartir mis cosas contigo, porque estoy enamorado de ti… — Manifestó tímido Andrés.

—¿Me amas? — Preguntó Julieta.

—Cada día, siempre he pensado en ti, por este amor que tengo, nunca he perdido mi esperanza en amarte….

Tras manifestar Andrés su sentimiento por Julieta, ella agarró la nuca de él con sus brazos, e impulsada por su agitado corazón, latiendo a mil por segundo, acercó sus suaves labios pequeños con las de su amado, para dar un delicado beso, acabando con esa angustia espera de hace más de quince años.

Ambos cerraron sus ojos, olvidando el tiempo, el espacio, el clima, el motivo, la época; sólo consumían parados ese largo y dulce beso, entre otakus de pieles suaves y ardientes.

Susana sonrió al contemplar la escena, al igual que su chico scout acompañante.

—Te agradezco que me acompañas— dijo sonriente Susana, quien caminó hacia sus amigos.

Después del beso, ambos abrieron sus ojos, esperaron a Susana y los tres se dieron un amigable abrazo, para caminar juntos hacia el pabellón, donde estaba el stand de la plataforma, compartiendo lo último que faltaba: la felicidad de ser amigos.

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BibloRed abre talleres gratuitos para narrar a Bogotá en 100 Palabras

BibloRed abre talleres gratuitos para narrar a Bogotá en 100 Palabras

  • Los niños, las niñas, los jóvenes y los adultos podrán beneficiarse con los talleres de formación gratuitos sobre escritura creativa
  • Para consultar las bases de la concurso Bogotá en 100 Palabras, haga clic aquí

A partir del 9 de septiembre se abren los talleres de formación gratuitos en la Red Distrital de Bibliotecas Públicas de Bogotá, BibloRed, con el objetivo de brindar herramientas de escritura creativa para aquellos que quieran participar en la sexta edición de “Bogotá en 100 Palabras”, el concurso de relatos breves que invita a la ciudadanía a escribir sobre la vida en Bogotá. 

Los talleres de escritura creativa están dirigidos a los narradores y las narradoras de la ciudad de todas las edades. Los talleres de microrrelatos para los niños y niñas, los jóvenes y los adultos buscan a partir de la lectura y el análisis de algunos cuentos breves, así como de la exposición de trucos narrativos, conseguir la mayor brevedad narrativa que sea posible.

“Bogotá en 100 Palabras ha contribuido al fomento de la escritura y la lectura en personas de todas las edades y ámbitos en Bogotá. Desde BibloRed apoyamos con la formación en escritura creativa a través de talleres en las bibliotecas públicas de la ciudad, con el ánimo de que las y los bogotanos puedan escribir sus relatos y participar de la convocatoria que seleccionará a los 100 mejores relatos breves de Bogotá”, afirmó Consuelo Gaitán, directora de Lectura y Bibliotecas de la SCRD y BibloRed.

Los interesados podrán participar de manera gratuita en los talleres de escritura creativa en la biblioteca más cercana de la ciudad. Consulte las fechas y horarios a continuación:

‘Mi casa es un libro’
Taller de microrrelato con niñas y niños

Este taller parte de la voz como instrumento para narrar. La búsqueda creativa tomará como inspiración la estimulación sensorial, los espacios cotidianos y la imagen, para explorar herramientas de construcción de relatos cortos

Será conducido por la tallerista Lisa Colorado, filósofa, maestrante en Escritura Creativa del Instituto Caro y Cuervo. Ha trabajado como editora en revistas de divulgación académica y literaria. Cuenta con experiencia en docencia, acompañamiento, asesoría y creación de material pedagógico y didáctico. En los últimos meses ha trabajado en el laboratorio creativo del Centro de Memoria Histórica Naturaleza relatada, enfocado a ex-combatientes de las FARC.

Biblioteca Pública Virgilio Barco
17 de septiembre a las 11:00 a.m. 

Biblioteca Pública Arborizadora Alta 
17 de septiembre a las 3:00 p.m. 

Biblioteca Pública Mirador 
18 de septiembre a las 10:00 a.m 

Biblioteca Pública Del Deporte El Campín 
20 de septiembre a las 10:00 a.m 

Biblioteca Pública Las Ferias / IED Juan del Corral 
22 de septiembre a las 9:00 a.m 

Biblioteca Pública Julio Mario Santo Domingo 
24 de septiembre a las 3:00 p.m.

Biblioteca Pública La Peña 
28 de septiembre a las 3:00 p.m 

Biblioteca Público Escolar Pasquilla 
29 de septiembre a las 3:00 p.m.

Biblioteca Pública El Parque
1 de octubre a las 10:00 a.m

‘Entre más corto más cuento’ 
Un laboratorio sobre el microrrelato y su extrema brevedad para jóvenes

‘Entre más corto más cuento’ es un laboratorio en el que se abordará el microrrelato a través del tiempo, con sus posibilidades y contraindicaciones, con sus estructuras dinámicas y su espíritu poético, pero sobre todo es un espacio en el que se explorarán las distintas experiencias que la brevedad, desde la escritura misma, nos plantea hoy, en este mundo acelerado y sobrecargado de información. 

Un taller en el que leeremos a quienes han contribuido a la expansión del género y en el que trabajaremos a partir de diversas lecturas, diversos sonidos, diversos momentos y materiales que sin duda contribuirán en la búsqueda de ese extraño lugar que es el microrrelato. Así mismo, el laboratorio plantea un acercamiento a las fuentes de la creación y a los aspectos necesarios para la escritura y lectura de microrrelatos de diversas facturas. 

Será conducido por el tallerista John Galindo, poeta y escritor colombiano. Ha sido ganador del Premio Nacional de Poesía de la Universidad Externado de Colombia (2006) y del IV Premio de Impulso a la Poesía Joven Colombiana (2007). Con el libro Lavar la culpa ganó el Premio Nacional de Poesía Tomás Vargas Osorio en 2016. Su novela Aviones que se estrellan contra todo recibió la Beca Bicentenario de Creación 2019 y en el 2020 recibió el Premio del XXX Festival Internacional de Poesía de Medellín y uno de los estímulos del Instituto Distrital de las Artes – Idartes por su libro Peligro en las calles del cielo. Cuentos y poemas suyos han aparecido en publicaciones nacionales e internacionales y en diversas antologías.

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Felices 484 años de Bogotá, la capital lectora

Felices 484 años de Bogotá, la capital lectora

La Red de Bibliotecas Públicas de Bogotá, BibloRed, celebra el cumpleaños de Bogotá con actividades culturales y recreativas: poesía en las calles, lecturas en voz alta, jornada de estampatón poética, condonación de multas para los usuarios y un recorrido literario por la Candelaria ¡Prográmate!

Los bogotanos podrán disfrutar la celebración del cumpleaños de Bogotá con una programación especial este sábado 6 de agosto, la Red Distrital de Bibliotecas Públicas de Bogotá – BibloRed  y la Subdirección de Gestión Cultural y Artística de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte se toman las calles del centro de la ciudad para llevar versos de algunos poetas bogotanos y otros, que se han escrito sobre la capital, a propósito de la celebración por sus 484 años.

La iniciativa Poesía en las calles nace con el propósito de acercar a la ciudadanía a contenidos literarios que hablan sobre la ciudad, disponibles en Bogotá siempre viva de la Biblioteca Digital de Bogotá, una exposición digital que reúne y promueve diferentes formas literarias de contar la ciudad a través de cinco categorías.

En esta primera intervención artística y cultural de Poesía en las calles en el espacio público, que se desarrolla como plan piloto en algunas calles del barrio La Macarena, en la localidad Santa Fe, por medio de stencils las y los ciudadanos pueden encontrar frases de escritores como Santiago Mutis, María Mercedes Carranza, Roberto Burgos Cantor o Luz Mary Giraldo.

Al mismo tiempo, desde las 10:00 a.m. se realizarán lecturas simultáneas en voz alta de la colección Bogotá Leer Para la Vida en los Paraderos Para Libros Para Parques -PPP, espacios alternativos de lectura ubicados en todas localidades de la ciudad, donde será posible vivir la primera maratón de lectura simultánea sobre Bogotá al aire libre.

Durante esta maratón de lectura, los ciudadanos de todas las edades disfrutarán de actividades de promoción de lectura, recomendaciones literarias, lectura en voz alta, entre otras actividades y sorpresas especiales alrededor de la cultura y la práctica lectora.

Los Paraderos Paralibros Paraparques representan opciones al aire libre para disfrutar de la cultura, al tiempo que se le permite a la ciudadanía apropiarse del espacio público. Estos espacios de lectura hacen parte de nuestra apuesta para llevar los libros, la música, las películas y toda expresión cultural posible a los diferentes rincones de la ciudad. Invitamos a todos los bogotanos a hacer parte de esta jornada, leer sobre Bogotá es un regalo no solo para la ciudad, sino para cada uno de nosotros”, mencionó Consuelo Gaitán, directora de Lectura y Bibliotecas – BibloRed.

Entre los PPP que contarán con programación especial se encuentran el PPP El Tunal en la localidad de Tunjuelito, el PPP Carmen de la Laguna en la localidad de Fontibón, el PPP Patio Bonito en la localidad de Kennedy, el PPP San Cristóbal al sur oriente de la ciudad y el PPP Nueva Autopista, ideal para los amantes de la lectura en el norte de Bogotá.

Así mismo, en cada una de las Bibliotecas Públicas de la Red se podrán encontrar una completa lista de recomendaciones literarias sobre Bogotá, actividades entre las que se encuentran, conciertos, talleres, clubes de lectura, películas, pódcast y más.

Concierto “¡No te vayas a aburrir!”

La Biblioteca Pública Virgilio Barco abre las puertas al concierto gratuito “¡No te vayas a aburrir!” de María del Sol y su agrupación Canta Claro, una puesta en escena divertida en donde la artista María del Sol y su agrupación Canta Claro pondrán a cantar, bailar y jugar a toda la familia.

Con relatos y canciones de autoría propia, además de libros y canciones tomadas de la tradición oral, el concierto mantiene un formato que evoca a las ya conocidas horas del cuento donde la voz cantada, hablada y leída se combinan con juegos y bailes, para lograr una alegre actividad que vincula tanto a los niños como adultos por igual.

La artista musical, María del Sol Peralta es pedagoga preescolar con especialidad en temas relacionados con la música y literatura para niños. Una tarde inolvidable para celebrar el cumpleaños de Bogotá y disfrutar en familia de este concierto, en donde los cuentos cantados, hablados y leídos se combinan con los juegos y bailes infantiles.

Estampatón poética

Trae tu camiseta o alguna prenda para estampar porque celebraremos el cumpleaños de Bogotá pensando en la poesía de los lugares de la ciudad. Junto a José Asunción Silva, María Mercedes Carranza y otros poetas, aprenderemos el proceso de estampado en serigrafía.

Acompáñanos en la Sala LabCo, ubicada en la Biblioteca Publica El Tunal Gabriel García Márquez, el próximo sábado 6 de agosto desde las 2:00 p.m. y hasta las 5:00 p.m.

Los versos que la ciudadanía podrá estampar pertenecen a obras disponibles en la exposición Bogotá Siempre Viva de la biblioteca digital, creada como una apuesta que reúne y promueve diferentes formas de contar Bogotá desde la literatura y otros lenguajes, y que puede disfrutarse haciendo clic aquí.

Condonación de multas para usuarios

La Red Distrital de Bibliotecas Públicas de Bogotá tendrá una jornada de condonación de multas generadas por retrasos en la entrega de los materiales llevados en préstamo. Esta es la mejor oportunidad para regresar libros, películas, audiolibros, música, entre otros, a los espacios de lectura de la Red, quedar a paz y salvo y seguir disfrutando del servicio de préstamo externo.

Desde el 6 y hasta el 31 de agosto, los usuarios que devuelvan el material en préstamo vencido no tendrán sanciones. De igual forma, si ya han regresado el material de manera extemporánea y cuentan con alguna multa vigente, quedarán exonerados de la sanción, acercándose a la Biblioteca más cercana y actualizando los datos personales.

Recorrido literario 

También habrá un recorrido con 7 paradas en puntos específicos del barrio La Candelaria inspirado en la historieta “Las aventuras de Gato: El triángulo de La Candelaria” de Daniel Rabanal, título que hace parte de la Colección Bogotá «Leer para la vida».

Los participantes conocerán algunos detalles de la creación de “Las aventuras de Gato” y recibirán un ejemplar impreso del libro. El lugar de encuentro será la Plazoleta del Chorro de Quevedo el próximo 13 de agosto de 2022 de 10 am a 12 m con inscripción previa (cupo limitado).

Bogotá, una capital lectora

Según los resultados de la encuesta de Lectura, Escritura  Oralidad y espacios de lectura de Bogotá, entre el 2021 y el 2022 el índice de lectura de los bogotanos y bogotanas fue de 4.6, lo cual corresponde al número de libros leídos por las y los ciudadanos encuestados, tanto en formato digital como impreso. Igualmente, se encontró que el índice de lectura de la población exclusivamente lectora fue de 7,2, un estudio que se da por primera vez en Bogotá consolidándose como una capital lectora.

Los resultados del estudio permiten concluir que la pandemia trajo consigo cambios en los hábitos lectores que se han traducido en un aumento en los índices de lectura en la ciudad, los cuales también se han evidenciado en otros países como España y Chile. Las y los bogotanos leen más y en diversos formatos, un indicador que nos permite pensar en las múltiples posibilidades de construir a través de la lectura, desde la empatía, la conciencia crítica y la curiosidad”, dijo Nicolás Montero, secretario de Cultura, Recreación y Deporte.

El estudio fue diseñado por el Observatorio de prácticas de lectura y escritura de la Escuela de Lectores de BibloRed y aplicado por el Observatorio de Cultura Ciudadana de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte.

Disfruta de la programación especial y celebremos el cumpleaños de Bogotá en BibloRed desde el próximo sábado 6 de agosto ¡Entrada libre!

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CONVOCATORIA CONCURSO NACIONAL DE LIBRO DE CUENTOS – UIS 2022

CONVOCATORIA CONCURSO NACIONAL DE LIBRO DE CUENTOS – UIS.

Desde la Dirección Cultural de la Universidad Industrial de Santander le extendemos un afectuoso saludo.

Como propósito fundamental de contribuir a la formación integral de las nuevas generaciones mediante la participación, la creación artística y la promoción de la cultura, cada año convocamos a participar en el Concurso Nacional de Literatura UIS, el cual en su edición del 2022 abre su espacio a la categoría Libro de Cuentos.

La convocatoria otorgará un único premio de diez millones de pesos ($10.000.000.000) y cincuenta ejemplares (50) del libro de ganador editado por Ediciones UIS. Cuenta con fecha de cierre el viernes 9 de septiembre 2022 a las 3:00pm, puede consultar todas la condiciones para participar en el Acuerdo del Consejo Académico No. 53 de 2022

Esperamos esta convocatoria sea de su interés, le invitamos a participar, a difundir esta convocatoria con los miembros de su comunidad y otras personas para las cuales pueda ser de provecho.

Cualquier inquietud, puede comunicarse al correo cultura.convocatorias@uis.edu.co

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Convocatoria Talleres Virtuales Relata 2022

CONVOCATORIA ABIERTA PARA TALLERES VIRTUALES DE LA RED RELATA 2022

El Ministerio de Cultura a través de la Red Relata abre la convocatoria para su oferta de formación en los campos de Cuento, Narrativa Gráfica y Edición de Textos Literarios- este último en alianza con el Fondo de Cultura Económica- como una acción estratégica que tiene el propósito de atender la creciente demanda de colombianos interesados en aprender sobre el oficio de la escritura y la edición.

Las inscripciones, gratuitas para todos los interesados, estarán abiertas entre el 6 y el 18 de abril de 2022, los talleres se desarrollarán desde el 10 de mayo hasta el 16 de Julio de 2022 y los participantes deberán tener disponibilidad de 2 horas semanales para conectarse a la plataforma.

Los aspirantes a los talleres tienen plazo hasta el viernes 18 de abril de 2022 a las 5 p.m. para diligenciar el siguiente formulario: https://form.jotform.com/212493814103651

Público objetivo

  • El taller de Cuento está dirigido a todo tipo de lectores y personas, mayores de edad, interesadas en adquirir fundamentos para elaborar textos literarios que sean coherentes y reflejen, de manera clara, las ideas e intenciones de cada autor.
  • El taller de Narrativa Gráfica está dirigido a jóvenes entre los 18 y 28 años de edad que cuenten con conocimientos básicos en escritura creativa, dibujo y diseño gráfico, que deseen adquirir los fundamentos para elaborar textos literarios e historias gráficas.
  • El taller de Edición de Textos está dirigido a profesionales, mayores de edad, interesados en aprender o fortalecer habilidades en el oficio de edición, producción y circulación de diferentes tipos de obras.

Horario de los talleres virtuales

  • Narrativa Gráfica: martes 6:00 p.m. – 8:00 p.m.
  • Edición de textos Literarios: miércoles de 6:00 p.m. a 8:00 p.m.
  • Cuento: sábado de 9:00 a.m. – 11:00 a.m.

Requisitos para la postulación

  • Ser colombiano mayor de 18 años (se debe adjuntar copia de la cédula en el formulario de inscripción).
  • Contar con la disponibilidad de tiempo para asistir a las 10 sesiones de cada taller.
  • Para el  taller de cuento: presentar un texto creativo en este género con una extensión de mínimo 150 y máximo 200 palabras, formato pdf.
  • Para el taller de Narrativa Gráfica: presentar muestra de una narración gráfica de máximo 10 páginas, formato pdf.
  • Para el taller de Edición de Textos Literarios: presentar un texto en el que argumente la razón para participar en el taller y donde evidencie su experiencia previa en el campo (mínimo 150 y máximo 200 palabras).
  • Diligenciar en su totalidad el formulario de inscripción
  • Adjuntar todos los documentos solicitados por la convocatoria.

Criterios de selección

Cada director de taller elegirá a 35 personas de acuerdo con la calidad del texto o muestra gráfica presentada. Tendrá en cuenta los siguientes aspectos:

  • Originalidad
  • Redacción y argumentación  (fluidez, cumplimiento de normas gramaticales y sintácticas).
  • Complementariedad entre la propuesta narrativa y gráfica (para el caso del Taller de Narrativa Gráfica).
  • Lugar de residencia (en caso de resultar necesario por la amplia participación, se dará prioridad a las personas que residan en lugares diferentes de Bogotá, Medellín o Cali).

Nota: Para el taller de Edición de Textos Literarios el cupo será de 25 personas.

Anuncio de seleccionados

La lista de beneficiados se publicará el lunes 28 de abril de 2022 en el sitio web de la Red Relata. Además, cada seleccionado será notificado por correo electrónico. Los talleres iniciarán el martes 10 de mayo de 2022 y culminarán el 16 de julio de 2022.

SOBRE LOS TALLERES Y SUS DIRECTORES

Taller de cuento

Óscar Ocampo Becerra

Escritor y profesor de Creación Literaria de la Universidad Central. Hace parte de la editorial independiente Himpar Editores. Su primera novela, Días hábiles, fue publicada en España en el 2020 y en Colombia en el 2021. Ganó el Premio Ciudad de Bogotá 2013 con la colección de cuentos Los aplausos (2014), y el Concurso Nacional de Cuento Corto de la Universidad Externado de Colombia con la selección de textos titulada Animales desorientados (2013). Coordinó y colaboró en dos libros de creación colectiva junto con una organización de base social: Vidas de historia. Una memoria literaria de la Organización Femenina Popular (2016) y Escrituras del desarraigo. Historias de vida, Floridablanca-Santander (2019). Tiene un doctorado en Literatura y Cultura Latinoamericana de la Universidad de Illinois en Chicago.

Descripción del taller

El taller busca brindarles a los estudiantes diferentes herramientas literarias y de escritura que le permitan comprender y aplicar el proceso de creación narrativa de principio a fin. Para ello se abordarán diferentes dimensiones del cuento, tanto formales como temáticas. En este sentido, el taller busca crear espacios de diálogo entre sus participantes, que permitan esclarecer de manera conjunta el oficio de la escritura del cuento, siempre atento a la búsqueda de una voz y estilo propios.

Taller de Narrativa Gráfica

Óscar Pantoja

Premio Nacional de Novela Ciudad de Bogotá 2021 con la obra Madre. Escritor de la novela gráfica Gabo, memorias de una vida mágica Premio Romic al mejor cómic latinoamericano en el Salón del Cómic de Roma, Italia 2015. Ha escrito el cómic infantil Tumaco, seleccionado en el Silent Books: From the World to Lampedusa and Back; la novela gráfica Rulfo, una vida  gráfica y la adaptación a cómic de la novela Tanta sangre vista, del escritor Rafael Baena y la novela La Vorágine, de José Eustasio Rivera.

Otros de sus libros de cómics con Borges, el laberinto infinito, Cómbita, Cazucá. Su novela La Metaformosis es una parodia de La Metamorfosis de Franz Kafka. Fue Premio Nacional de Novela Alejo Carpentier 2001, con la novela El Hijo. Beca Nacional de Cinematografía 1998 en mediometraje con El último cuento de Edgar Allan Poe, del que fue guionista y director, y Beca 2001 en cortometraje con Un mal sueño, también guionista y director. Es profesor universitario.

Descripción del taller

El taller de narrativa gráfica empieza por revelar algunos de sus antecedentes históricos para desde allí, entender la particularidad, la importancia y el manejo de este lenguaje híbrido entre el texto y la imagen. De este modo, los participantes desarrollarán herramientas literarias que les permitan entender los procesos constructivos de estas narraciones, para así, construir un guion que será la columna vertebral de las obras.

Taller de Edición de Textos Literarios en alianza con el FCE

Salomé Cohen

Es una editora colombiana. Estudió Ciencia Política con opciones en Literatura, Periodismo y Lengua y Cultura Francesas en la Universidad de los Andes en Bogotá y el Máster en Literaturas Hispánicas: Arte, Cultura y Sociedad en la Universidad Autónoma de Madrid en España. Actualmente es la editora de Literatura Random House y otros sellos en Penguin Random House en Colombia. Fue editora de ficción en Planeta Colombia y de literatura latinoamericana contemporánea   en   Laguna   Libros. Ha sido tallerista, directora de un club de lectura y redactora.

Descripción del taller

El taller de edición de textos literarios busca que los participantes conozcan las diferentes maneras de trabajar un texto literario original para prepararlo para el siguiente proceso editorial. Para ello, se explorarán diferentes herramientas y métodos que permitan -frente a los lectores finales- conservar la voz del autor mientras se aclara su escritura. Durante el taller se explorarán las dificultades que puede tener un texto (sentido, organización, redacción, intención, etc.) y sus posibles soluciones.

Para mayor información

Red de Talleres de Escritura Creativa y Tertulias Literarias –Relata- redrelata@mincultura.gov.co

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Novela-Fanfic: TOMOE Capítulos completos

NOTA: Si bien, este intento de novela lo comencé como fanfic en el año 2016, para el 2021 lo presenté como novela para concursar en el Premio de Novela Ciudad de Bogotá de IDARTES y la Secretaría de Cultura de Bogotá, obteniendo un resultado aceptable, hoy lo presento como una propuesta de novela-fanfic. Estoy seguro que mi segundo intento de novela lo presentaré en otro concurso de novela. Seguiré perseverando con mis historias, hasta lograr lo que quiero: Que todos puedan leer mis historias.

TOMOE

Por: Juan Carlos Quenguan Acosta

SaturnGirl por JCQA, dibujo calcado del personaje Hotaru Tomoe/Sailor Saturn de la franquicia Sailor Moon de Naoko Takeuchi.

Esta novela-fanfic es una historia ficticia, por el cual, he decidido escribir de una forma diferente a las historias del género Mahou Shoujo, o Magical Girls, ya que, en vez de escribir como historias spin-off de las series de manga y anime japoneses, he querido involucrar a las chicas: Hotaru Tomoe – Sailor Saturn, Androide 18 – Lazuli,  Haruna, Hayate y Fuu, al igual que Souichi Tomoe e Inukai, todos serán familiares bajo el apellido Tomoe.

En una dimensión diferente, en situaciones distintas y adversas para las cinco primas Tomoe, cada una buscará su propio destino, con tal de encontrar su pasado, de apoyarse mutuamente, de proteger a sus seres queridos.

Hotaru Tomoe – Sailor Saturn es personaje de la franquicia Sailor Moon, creada por Naoko Takeuchi; Androide 18 – Lázuli es personaje de la franquicia Dragon Ball, creada por Akira Toriyama; Hayate Yagami es personaje de la franquicia Magical Girl Lyrical Nanoha, creada por Masaki Tsuzuki; Haruna Kisaragi es personaje de la franquicia Corrector Yui, creada por Mia Asamiya, y Fuu Hououji es personaje de la franquicia Magic Knight Rayearth, creada por el cuarteto de artistas CLAMP.

El orden de los capítulos de la novela-fanfic es el siguiente:

  1. Novela-Fanfic: TOMOE Capítulo Primero: LA VALEROSA CHICA DE SATURNO.
  2. Novela-Fanfic: TOMOE Capítulo Segundo: FUERZA DESCONOCIDA.
  3. Novela-Fanfic: TOMOE Capítulo Tercero: INCIDENTE EN CICLOVÍA.
  4. Novela-Fanfic: TOMOE Capítulo Cuarto: DESPERTAR.
  5. Novela-Fanfic: TOMOE Capítulo Quinto: GUARDIANAS DE LA PRINCESA.
  6. Novela-Fanfic: TOMOE Capítulo Sexto: ATAQUE A LA FAMILIA.
  7. Novela-Fanfic: TOMOE Capítulo Séptimo: INTRIGAS NOCTURNAS.
  8. Novela-Fanfic: TOMOE Capítulo Octavo: GUARDIANAS Vs ARMADOS.
  9. Novela-Fanfic: TOMOE Capítulo Noveno: DESGRACIA EN EPIDEMIA.
  10. Novela-Fanfic: TOMOE Capítulo Décimo: FÍN DE LA EPIDEMIA, NUEVO INICIO.

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INVITACIÓN INSCRIPCIÓN TALLERES DISTRITALES CIUDAD DE BOGOTÁ 2022 (desde IDARTES)

A partir del domingo 2 de enero se abrirán las inscripciones para los Talleres Distritales de Escritura Creativa Ciudad de Bogotá 2022, en novela, poesía, cuento, crónica y narrativa gráfica

La Alcaldía de Bogotá a través de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte, y el Instituto Distrital de las Artes -Idartes, invita a escritores, estudiantes de literatura, docentes, periodistas y demás personas interesadas en la creación literaria, DE DIECISÉIS (16) AÑOS EN ADELANTE, a participar en los Talleres Distritales de Escrituras Creativas Ciudad de Bogotá 2022, del programa Escrituras de Bogotá, en los géneros de novela, poesía, cuento, crónica y narrativa gráfica, que se realizarán entre febrero y julio, en veinte (20) sesiones de cuatro (4) horas a la semana, para un total de ochenta (80) horas presenciales. Los talleres son completamente gratuitos y se dictarán los sábados entre el 19 de febrero y el 16 de julio de 2022.

Los Talleres Distritales Ciudad de Bogotá tienen por objetivo estimular la producción literaria de nuevos autores, transmitir instrumentos teóricos y prácticos para el desarrollo de procesos de escritura creativa y explorar las claves de la escritura mediante lecturas, ejercicios de taller y encuentros con lectores calificados, en cinco géneros literarios específicos.

Los interesados deben inscribirse en los formularios que estarán habilitados en la sección de literatura del portal de Idartes, entre el domingo 2 de enero y el lunes 31 de enero de 2022 a las 5:00 p.m. hora legal colombiana. Cada persona sólo podrá inscribirse a uno de los talleres propuestos y no se aceptarán inscripciones después de esta fecha y hora.

En los siguientes enlaces se puede acceder a los formularios de inscripción:

Tenga en cuenta que para cada uno de los talleres se requerirá por parte de los aspirantes:

–     Una reseña biográfica y explicación de los motivos por los que quiere tomar el taller (máximo 1.100 caracteres con espacios incluidos).

Una muestra de su producción, relacionada con el género literario del taller al que va a aplicar.

  • Para el Taller Distrital de Cuento: un cuento, narración de una situación o un fragmento literario de su autoría (máximo 2.100 caracteres con espacios incluidos).
  • Para el Taller Distrital de Crónica: un fragmento de una crónica o texto periodístico de su autoría (máximo 2.100 caracteres con espacios incluidos).
  • Para el Taller Distrital de Poesía: ejemplos de su producción poética (máximo 2.100 caracteres espacios incluidos).
  • Para el Taller Distrital de Novela:  fragmento de su proyecto de novela (máximo 2.100 caracteres con espacios incluidos).
  • Para el Taller Distrital de Narrativa gráfica: adjuntar en el formulario de inscripción una muestra de su trabajo literario en narrativa gráfica (guión o tratamiento, boceto rotulado, dibujo o páginas terminadas a color o en blanco y negro) cuyo peso no sea mayor a 100 MB.

Criterios de selección:

  • Cada uno de los escritores a cargo de la dirección de los talleres seleccionará 30 asistentes por taller.
  • La selección se hará con base en la calidad de los textos literarios presentados, así como la motivación que presente el postulante para participar en el taller.
  • En caso de considerarlo necesario, se llamará a entrevista a los postulados.

Responsabilidades de los participantes:

  • Al participar en esta convocatoria, usted se compromete, si es seleccionado, a asistir al menos  al  ochenta  por  ciento  (80%)  del  taller, es decir: dieciséis (16) sesiones. De lo contrario, perderá su cupo y la posibilidad de volver a presentarse el año siguiente.
  • No se admiten asistentes. Sólo se permitirá ingreso a aquellas personas que al ser seleccionadas confirmen su inscripción.

Entre el martes 1 y el miércoles 16 de febrero de 2022, cada director de taller se comunicará con los seleccionados vía correo electrónico y les pedirá que respondan al correo confirmando su participación en el taller, en un plazo de dos días. De no responder en el tiempo indicado, la persona seleccionada perderá su cupo y se tendrá en cuenta al siguiente según puntajes, en la lista de espera.

El viernes 18 de febrero, la Gerencia de Literatura del Instituto Distrital de las Artes hará pública la lista definitiva de seleccionados en la sección de literatura del portal del Idartes www.idartes.gov.co

Los talleres de novela, poesía, cuento, crónica y narrativa gráfica iniciarán de manera presencial, garantizando los protocolos y medidas de bioseguridad requeridas en el marco de la emergencia sanitaria declarada por el coronavirus Covid19,  el sábado 19 de febrero en los horarios y lugares que se les indique a los seleccionados, en el correo enviado por cada director.

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Novela-Fanfic: TOMOE Capítulo Décimo: FÍN DE LA EPIDEMIA, NUEVO INICIO.

TOMOE

Por: Juan Carlos Quenguan Acosta

CAPÍTULO DÉCIMO: FÍN DE LA EPIDEMIA, NUEVO INICIO.

SaturnGirl por JCQA, dibujo calcado del personaje Hotaru Tomoe/Sailor Saturn de la franquicia Sailor Moon de Naoko Takeuchi.

Colombia sufrió una de las peores epidemias de las últimas décadas, se podía contar cuántos eran los contagiados, cuántos fueron internados en las unidades de cuidados intensivos, cuántos fueron los fallecidos, cuántos se pudieron recuperar, quiénes estuvieron en bancarrota y cuántos desobedecieron ante las medidas estrictas de una del aislamiento preventivo obligatorio, decretadas por el gobierno colombiano hacia rumbas, viajes, reuniones familiares y eventos masivos durante cuarenta semanas. Pero es imposible comentar.

Tristezas, melancolías, desesperaciones invadieron en la salud mental de los colombianos, mas no para la casa de Juan, quien ayudado y apoyado por la familia Tomoe, en especial de Hotaru, el joven colombiano pudo vivir en duelo, haciendo lo que hizo su madre Cecilia ante el fallecimiento del padre: rezar nueve rosarios en nueve noches, sin imágenes de santos ni ángeles, frente a una pieza sin ser tocada en todo ese tiempo. Aunque fueran sintoístas, la familia Tomoe acompañó y respetó el credo católico de Juan, no sólo en los rosarios, sino en la misa realizada en la tradicional parroquia del barrio Troya, un día antes del crematorio en una de las funerarias de la ciudad.

A los treinta días del fallecimiento de Cecilia, los ensayos de las vacunas generaron excelentes resultados en todos los hospitales y clínicas. El profesor Tomoe, acompañado por una comisión de científicos y médicos, redactaron una solicitud ante el Instituto de Alimentos y Medicinas, el Ministerio de Salud la Organización Mundial de la Salud, para la aprobación de la vacuna de manera urgente y extraordinaria, para continuar el proceso de inmunización a los primeros colombianos, familiares del personal médico, personal de policía, bomberos, defensa civil, profesores y familiares de los pacientes contagiados, que sería la población de la segunda fase.

 

En ese tiempo, durante una reunión para recibir cenizas en el sencillo y pintado cofre de madera, alguien se acercó a Juan, quien estaba acompañado por Hotaru y Hayate.

—Lamento de corazón por la pérdida de su madre, soy el arrendador del local donde está la lavandería de sus padres— dijo el señor, saludando de puño con Juan.

—Gracias don César, yo le recuerdo cuando mi papá inauguró el lavaseco, hace como más de veinte años— saludó Juan, recordando al señor.

—Ha pasado mucho tiempo, verdad, ¿y quiénes lo acompañan?

—Le presento a Hotaru y a Hayate, de la familia del profesor Souichi Tomoe.

—¡Claro! El científico que está liderando el desarrollo de la vacuna, de mi parte, es en un gusto saludarlas.

—Gracias— respondieron las chicas, dando una venia.

—Bueno Juan, como su madre falleció, al igual que su padre, no dejó un testamento, para definir el próximo dueño de la lavandería, sería importante que usted defina, ¿si continúa con el legado de su familia en funcionar con el lavaseco? — La pregunta de César dejó incómodamente pensativo a Juan.

—La verdad… Es que no quiero continuarlo— respondió Juan.

—Entonces, necesito que busquen la manera de vender el lavaseco, si no lo hacen, yo mismo venderé el local a un interesado en un nuevo negocio, además, todo lo que hay en el lavaseco está intacto, ya que, necesito que me paguen de los arriendos mensuales atrasados— explicó serio César.

—Pero mi mamá le pagó cumplidamente— reaccionó un poco molesto Juan.

—No lo es, quedó debiendo dos meses, por lo menos, pude convencer a los técnicos, tanto del agua como de la luz, para que cortaran dichos servicios, con tal de que el lavaseco continuara funcionando— insistió César.

—Perdón que me entromete en ese asunto— interrumpió Hotaru, quien agregó —conozco a Juan y sé que él no conoce el funcionamiento de la lavandería.

—¿Y si lo ayudamos? — propuso Hayate.

—Cualquier ayuda es bienvenida, estoy dispuesto en definir todo, así sea mañana— ofreció César.

—Bueno, entonces lo espero en mi casa mañana, para definir el asunto— aceptó Juan.

A la mañana siguiente, César se presentaba en la casa de Juan, donde sentados sobre las sillas plásticas de color rojo ladrillo estaban Souichi, Juan, Inukai y César, mientras las chicas estaban de pie, para escuchar.

—Éstos son los documentos de arrendamiento del último año que firmó su mamá— dijo César, mostrando el documento a Juan, quien leía detalladamente, luego el arrendador agregó —la última vez que ella pagó fue hace unos meses, y eso que me pidió plazo, por el motivo de que faltaba combustible, o que faltaban ganchos para la ropa, que la máquina de compacto tuvo fallas, que la caldera no funciona… en fin.

—Mi mamá nunca mencionó, porque era una experta en convencer a los demás, para ocultarme sus movimientos, eso lo hacía cuando compraba o cuando vendía— comentaba Juan.

—Sí… Ella era diferente don Humberto, el papá de Juan, lo recuerdo porque era un buen hombre, siempre estaba preocupado en pagar a tiempo y tenerlo todo listo…— manifestó nostálgico César.

—¿De qué falleció su padre? —  preguntó Souichi a Juan.

—De infarto cardiorrespiratorio, eso fue en diez años. Mi papá tenía setenta años y me acuerdo esos últimos días del estrés que tuvo, se peleó con mi mamá por algo muy bobo que era el gusto por la comida, en momentos cuando no teníamos dinero para comprar mercado en la central de abastos— respondió Juan.

—Juan, tu papá no era el único que ganaba el cariño de los vecinos y clientes del lavaseco, tu mamá también lo era cuando se apropió del negocio, era comunicativa y buena negociante— agregó César.

—Pues yo soy diferente de mis padres, nunca fui bueno en el trato al cliente, aprendo en ritmo lento y me quedo estático cuando cometo algún error— dijo sincero Juan.

—Pero eres de los más inteligentes y con eso puedes manejar el servicio del lavaseco— replicó César, añadiendo —le pido que atienda a todos los clientes, quienes hoy están preocupados por sacar sus ropas; mira, le daré tiempo suficiente para que pueda volver a funcionar la lavandería.

—Pero no conozco a alguien para que me ayude en funcionarlo…— dudó Juan.

—Quiero proponer algo— interrumpió Souichi —aunque no conozco sobre el manejo de lavanderías, puedo apoyar a Juan con lo que pueda.

—Yo también quiero apoyar— Hotaru alzó su voz, sorprendiendo a todos.

—Por favor… No quiero meterlos en los asuntos de mi familia— pidió Juan.

—Juanito… Date cuenta que tus padres no están, tú estás solo y no sabes cómo solucionar— dijo Hotaru, añadiendo — Si no tiene algo que te apoye, ¿cómo vas a sacar tu vida? Sé lo que es perder un ser querido, mi mamá Keiko murió en un atentado, era la persona a quien más quería junto con mi papá. Ella me enseñó, cuando tenía uso de razón, en que todo ciclo de vida, uno termina en momento menos esperado, habrá un nuevo inicio donde uno debe tomar sus propias decisiones para vivir, comer, bañar, estudiar, trabajar y tener su propia familia, si lo desea.

Después de escuchar, Juan reflexionó en poco tiempo y tomo una decisión.

—Es verdad, no puedo tomar mis propias decisiones, si no tengo a alguien quien me acompañe… He perdido a mis padres y los demás familiares no querrán saber nada de mí, solo por la ambición del dinero que deja el lavaseco y coger esta casa que vivo. Hoy tengo a mi querida Hotaru y a toda su familia, quienes están como inquilinos, pagando servicios públicos que yo debería pagar… Sé que todos quieren ayudarme… Por lo tanto, aceptaré, con la condición en que se queden viviendo en esta casa en todo el tiempo que quieran.

Souichi miró a Hotaru, quien asintió.

—Claro que aceptamos vivir en su casa, además, como veo que está en irregulares condiciones, pediré ayuda de algunos arquitectos y maestros de obra, para que uno de los pueda arreglarla, ya que su costo es poco, comparado con la reconstrucción de nuestra casa— aceptó sonriente Souichi.

Así, Juan y César acordaron para que el joven tomara de manera temporal el negocio de la lavandería.

 

Al día siguiente, Juan, Souichi y Hotaru fueron en taxi hacia la dirección de la lavandería, la misma que Juan lo recordaba cuando era joven. Al bajar, se sorprendieron que los vecinos del sector hicieron un altar improvisado en la reja blanca que cubría el negocio, donde era adornado por suaves cintas moradas, formando un marco alrededor de la misma reja, pegadas por todos lados de ramos de flores de diferentes colores.

Todos los vecinos formaron una fila, de un metro de distancia entre ellos, para esperar que abriera el lavaseco. Al frente de la reja estaba César, acompañado por otro hombre con quien estaba hablando.

—Hola Juan, gracias por venir para abrir el lavaseco— saludó César.

—Buenos días don César, aquí vine acompañado por el señor Tomoe y su hija Hotaru, quienes me acompañaron desde el momento en que mi mamá estaba hospitalizada— respondió Juan.

—Hola Juan, ¿te acuerdas de mí? — Preguntó el acompañante de César.

—Pues no me acuerdo…— Dudó el joven.

—Soy Javier, el prensista que acompañó a tu papá, cuando eras pequeño.

—Claro… Sí lo recuerdo…— Recordó Juan, quien dio un saludo de puño con Javier.

—Como veo que tienes poco conocimiento sobre el manejo del lavaseco, si quieres, te puedo asesorar— comentó, ofreciéndose Javier.

—Por mí no hay problema— dijo Juan, quien agregó — voy abrir la reja…

—Espera, le ayudo en abrir la reja, pásame las llaves— sugirió Javier.

—Gracias…

Juan entregó las llaves a Javier, quien después abrió la reja con dificultad, ante la mirada de todos los vecinos y clientes desesperados. Después, Javier, Juan, Hotaru y Souichi ingresaron al local, revisaron los muebles y la maquinaria de la lavandería; luego, Javier avisó que pasara el primer cliente de la fila para atenderlo, y a la vez, enseñar a los tres presentes la manera de buscar las prendas que estaban colgadas por ganchos plásticos de color negro en la barras galvanizadas, la ropa estaba debidamente seleccionada  en diferentes tipos, en especial si eran pantalones jeans, vestidos de paño, chaquetas sencillas e impermeables, camisas, cobijas, hasta peluches y tenis; luego de escoger por los números de serie que estaban impresas en recibos, los cogen, los entrega a cada cliente que se acercaba de la fila, para que ellos paguen por el valor de la lavada y la planchada.

A pesar que el trato a los clientes era ameno y cordial, algunos clientes tenían actitudes irrespetuosas hacia los que estaban en frente del mostrador durante toda la mañana.

—¿Cuándo volverán a funcionar el lavaseco?

—¿Será que lo van a vender?

—Es el único lavaseco que hay en todo el barrio.

—Siempre he confiado toda mi ropa en este lavaseco, desde hace mucho tiempo.

—¿A qué horas abren?

—¿A qué horas cierran?

—Tengo ropa metida acá desde hace muchos meses.

Éstas y otras frases más se escuchaban de los clientes, unos preocupados, otros angustiados, pocos desesperados. Pero nunca faltaron algunos adultos mayores, quienes, por saber de mucho, presionaron a su manera, para que los atendieran rápido.

—Este lavaseco es malo.

—Este lavaseco tiene mala atención.

—Se demoran en atender.

—Esas personas que están no son del lavaseco.

—Puede ser muy hijo de los anteriores dueños, pero no sirve para nada.

—Necesito que entreguen mi ropa ¡De inmediato!

Juan no soportó más ante los exigentes clientes, se enojó, salió del mostrador hacia el almacén de ropas, tapadas en plásticos transparentes; el joven agarró su cabellera con sus manos, para luego dar golpes de puños a su propio frente.

Cuando no vio al joven con los clientes, Hotaru lo buscó y al encontrarlo en el almacén de ropa, contempló la reacción incompetente de Juan, sintiendo impotencia y vergüenza de sí mismo.

—Amor, ¿estás bien?

—No lo estoy… Me siento bobo ante esa gente… Nunca aprendí en cómo tratarlos y en cómo atenderlos… Prefiero cerrar y olvidar de este negocio…

Hotaru acercó a su amado, puso sus manos sobre los hombres del joven y miró a sus ojos.

—Tranquilo mi amor, debes ser fuerte en estas circunstancias, aunque no conocí a tu mamá, sé que ella era buena con los clientes para charlar y para vender a la vez…

—Pero mi mamá fue dura conmigo… Muchas veces alzaba la voz por mi torpeza, por quedarme como una momia, por no ser una persona abeja, como era ella…

—¿Por qué?

—Porque una cosa es el hecho de ser una persona inteligente, y otra distinta es aprender en la comprensión, en el entendimiento, en el perdón; mi mamá nunca me enseñó todo ello, solo me regañaba, me castigaba, me gritaba y en un segundo se acerca a las personas como si nada, hablando como comadre que era, queriendo olvidar que yo estoy aquí… No he podido sacar mi vida hacia adelante, quería mostrar, pero ese miedo que tenía hacia mi mamá era terrible, ya que, cada vez que mi mamá se ponía furiosa por cualquier error mío, me trataba como un criado o un peón. Ahora sé, ¿por qué mi mamá me quería de niño y no me quería cuando soy joven?

—Sé que es difícil entender a las personas, pero te pregunto: ¿en verdad querías a tu mamá?

Juan quedó callado, trataba de responder, pero su corazón impidió al cuerpo en expresar algo desagradable, luego tomó un respiro.

—Sí… La quería cuando estaba viva.

—¿Y aún la quieres, cuando no está?

Juan volvió a callar, estaba confundido y estresado, recordando tantos momentos que convivió con Cecilia.

—Sí…

—Mi amor, escucha… Si te pido que olvides todo eso, sería el peor consejo; si te pido que te tranquilices y que todo saldrá bien, te mentiría; porque yo también fui así, pero algo diferente. En mi vida anterior como princesa, convivía con mi familia, en medio de un palacio con tantos lujos. La primera persona que yo quería, ante de mi mamá Keiko era la reina Atenea, quien era mi primera madre biológica, ella me consintió por ser su más apreciado tesoro, por ello me dio todo, no solo cosas materiales, sino valores como humildad, bondad, confianza, solidaridad, perdón; más nunca me enseñó sobre el amor. Lo que me cuentas es algo que deba valorar desde otro punto de vista, porque estoy segura que Cecilia te quería mucho.

—¿Cómo puedes decir eso?

—Sencillo, en el Reino de Saturno, sus habitantes vivían casi iguales en sentires y pensares, nunca hubo reclamos ni protestas. Si algo fallaba, todos discutían y se echaban las culpas, tal y como te conté sobre lo que me pasó con las guardianas; eran largas y tediosas discusiones que llevaban al odio y a la intolerancia y que provocaban una serie de conflictos. Uno puede ser inteligente, pero para ser sabio hay que saber vivir. He aprendido mucho de los humanos, tiene de todo, cometen muchos errores, se alegran y se amargan a la vez; los valores con iguales a los que aprendí, pero veo que algunos de ellos piden perdón y muy pocos pueden enmendarlos, eso lo vi poco en los habitantes del Reino de Saturno.

Las palabras de Hotaru tranquilizaba poco a poco los ánimos alterados que Juan tenía.

—Perdóname por ser así mi amor, mi mamá nunca me enseñó a perdonar ni a enmendar mis propios errores, siempre eludía de los problemas, quería que comprara sus cigarrillos para estar bien con sí misma, olvidando que yo estaba ahí.

—No te amargues por lo que hizo o no tu mamá… Aún me falta saber más de ti, porque me has compartido tus gustos, aficiones y pasatiempos… Desde hoy, te pido que me compartas tu corazón, tus sentires, tus pensares… Estoy segura que te entregaré todo lo mío… Porque, en el momento de nuestro primer beso, sellamos nuestros lazos y marcamos nuestra convivencia de por vida. No puedo reemplazar a tu mamá, pero te acompañaré, para que tengamos confianza y podemos ayudarnos y apoyarnos mutuamente.

—Gracias mi amor… Porque eres la única amiga que entendió mi vida…

—Gracias tú a mí, porque a pesar de no tener amigos en mi vida como Hotaru, llegaste a compartir todo de ti… Por ahora, te voy a secar tus lágrimas, porque no quiero que estés triste, y eso también me invade. Prométeme que contarás todo, que yo te prometo hacer lo mismo, sin secretos guardados.

—Te prometo…

Después de escucharlo, Hotaru sacó uno de los pañitos que tenía y secó con suavidad y delicadeza las lágrimas de su amado, lo abrazó y lo condujo de nuevo al mostrador, cuando no había clientes.

 

Juan y Souichi hicieron todo lo posible en estar al día con los pagos de los servicios públicos e impuestos, sino en realizar el inventario general de la lavandería, todo con tal de vender el negocio y recibir a los interesados en comprarlo.

Pasaron tres meses del reinicio de la lavandería y la única oferta era por parte de Javier, quien quería comprarlo, sin embargo, eso quedó en charlas, promesas y anuncios, más no en hechos.

Juan llamó a Javier para estar en una reunión urgente con César. Al día siguiente se reunieron en la lavandería en compañía de Souichi y de Hotaru.

—Necesito saber ¿si tiene el dinero listo para realizar la venta del lavaseco? — preguntó Juan a Javier.

—Qué pena con ustedes, pero a última hora no podré comprarlo, ya que uno de mis hermanos lo usará para el nuevo negocio del asadero de pollos— respondió Javier.

—Pero usted me dijo que tenía todo, ¿por qué ese cambio de opinión? — cuestionó molesto Juan.

—Juan, sé que es un compromiso que tengo con tus padres, pero, debo apoyar a mis hermanos— contestó Javier.

—Entonces, ¿por qué nos hizo ilusionar en estos tres meses?

—Lo lamento Juan, espero no haberlo incomodado por mi incumplimiento.

Escuchando atento la conversación, Souichi habló con Hotaru.

—¿Qué harás papá? — preguntó Hotaru

—No me queda más opción que comprar yo mismo la lavandería— respondió sonriente Souichi.

—¡Vas a comprar con tus ahorros?

—Es la única manera que puedo ayudar a Juan, al final y a cuenta, es un momento de agradecimiento.

Souichi aprovechó que estaban hablando Juan y César, para comunicar su decisión.

—Señores, deseo comprar el lavaseco, sé que estoy aprendiendo en su manejo con Juan, pero el respeto y el cariño que tienen los clientes por este negocio durante años me ha llamado la atención, además, esto es como agradecimiento a Juan por ayudarnos y por apoyarnos.

Juan y César aceptaron a Souichi, para luego realizar los trámites de compra de la lavandería en la siguiente semana.

 

Terminada las cuarenta semanas de confinamiento y medidas restrictivas en Colombia, se dio la aprobación de la aplicación de la única vacuna de urgencia, creada por la Universidad Superior Nueva Bacatá, liderada por Souichi Tomoe.

La comunidad médica y científica realizaron reconocimientos al científico japonés, quien pidió doble nacionalidad para quedarse en Colombia. Ante las invitaciones para ceremonias y reuniones de reconocimientos, el mismo profesor decidió rechazarlas, porque su prioridad era el de ser dueño de una humilde lavandería.

Hotaru terminaba el periodo lectivo de la carrera tecnológica, en el cual, escogió realizar prácticas en la sede de Comunicación Gráfica del S. C. A.

Juan realizó el abandono voluntario a la carrera tecnológica, costando la suspensión por un año y el impedimento en realizar prácticas en empresas privadas, todo por colaborar con Souichi en el manejo de una lavandería que estaba reiniciando con plenitud.

Inukai, Haruna y Hayate decidieron asentarse en Colombia para trabajar y estudiar, con todo, los días viernes y sábados, fueron a colaborar en la lavandería.

 

Llegaba el Salón del Ocio y La Fantasía, el primer evento masivo aprobado por las autoridades colombianas, realizado en el mega centro de ferias y exposiciones de Bacatá, el evento de aficiones y pasatiempos más grande del mundo; con presentaciones artísticas, concursos, juegos, conferencias, campeonatos, exposiciones; además de la llegada de invitados nacionales e internacionales del cómic, anime y manga.

Hotaru y Juan fueron los cinco días del evento, ella con su traje de Saturn Girl, la misma que portó cuando se enfrentó a los androides en Bacatá; él, llevando cámara fotográfica profesional, ya que administraba un medio alternativo de comunicación virtual de interés general.

Juntos caminaron por los amplios pabellones, viendo presentaciones, comprando algunos artículos de sus series de anime y manga favoritos, tomando fotos con cosplayers y con aficionados conocidos y extraños, muchos de ellos pensando que Hotaru era una cosplayer profesional.

Para descansar en el lugar, la pareja compraba empanadas, hamburguesas y jugos naturales; luego, cogieron una de las sillas metálicas, ubicada al costado de uno de los pabellones.

—Confieso que me siento extraña, transitando por este lugar con mi verdadero traje— comentó sonriente Hotaru.

—Seguramente, desde que no has intervenido en ninguna acción policial— dijo Juan, comiendo una empanada.

—No quise intervenir en los asuntos de la humanidad, porque había acordado con mis primas, a través de telepatía, en que, si existiera o haya sucesos paranormales, nosotras estaremos ahí, para proteger y cuidar el planeta Tierra y la Vía Láctea— explicó Hotaru, tomando jugo de naranja.

—Bueno, pero en este evento si puedes venir como eres… — manifestó sonriente Juan.

—Así es amor, te recuerdo que yo estaré contigo todo el tiempo, al final, no creo los asistentes estén interesados sobre nosotros, pero eso sí, si preguntan quién soy, diles que soy una cosplayer, de nombre Andrea…— dijo sonriente Hotaru.

—Así lo haré, entonces, ¿vamos a la conferencia de la actriz de doblaje mexicano que interpretó a Sailor Saturn y a Lena Luthor?

—Sí, claro, vamos…

Ambos se levantaron y caminaron hacia el auditorio, para pasar un rato juntos.

Publicado para el medio alternativo Sitio Bagatela el día 6 de enero de 2022.

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Novela-Fanfic: TOMOE Capítulo Noveno: DESGRACIA EN EPIDEMIA.

TOMOE

Por: Juan Carlos Quenguan Acosta

CAPÍTULO NOVENO: DESGRACIA EN EPIDEMIA

SaturnGirl por JCQA, dibujo calcado del personaje Hotaru Tomoe/Sailor Saturn de la franquicia Sailor Moon de Naoko Takeuchi.

SaturnGirl por JCQA, dibujo calcado del personaje Hotaru Tomoe/Sailor Saturn de la franquicia Sailor Moon de Naoko Takeuchi.

Varios minutos después de la batalla, la princesa y sus guardianas buscaban entre montañas de ruinas y escombros, algún indicio de la vida de Maki, el padre de Lázuli.

—¿Encontraron algo? — Preguntó Hayate.

—¡Nada! — Respondió Fuu con voz alta.

—¡Aquí tampoco! — Contestó Haruna.

Lázuli y Hotaru caminaron en donde era el laboratorio de androides.

—¿Recuerdas algo? — Preguntó Hotaru.

—No… Solo recuerdo los bonitos momentos que vivimos cuando éramos niñas en Japón, más no de los momentos dolorosos cuando padecí con mi papá…— Respondió melancólica Lázuli, quien quería pedir algo —Quiero pedirte algo, necesito que avises a las demás primas de algo que sucederá…

—Claro, ahora les aviso.

Hotaru llamó a las demás chicas, para estar en las inmediaciones de la pista agrietada. Allá quiso formular.

—¿Han podido encontrar algún indicio de nuestro tío Maki? — preguntó Hotaru.

Todas negaron, moviendo sus cabezas.

—Entonces, debemos buscar en la parte más debajo de esta base, porque, recuerdo que existe una entrada secreta en la sección de las cápsulas de los androides— propuso Lázuli.

—Espero que no sea una trampa, Zankya— advirtió Hayate.

—Por favor, no empecemos a discutir de nuevo sobre nuestro pasado— reaccionó molesta Lázuli, exponiendo —todo lo sucedido en el Reino de Saturno cuando éramos guardianas, era una confusión que nos incentivó Nova; por todo ello, repito una y varias veces que no vine con malas intenciones, vine en ese momento para perseguir y desmentir de todas las mentiras que él presentaba…

—Entonces, ¿por qué dijiste, antes de venir al reino, que estuviste con un grupo delincuente de otro planeta? — interrogó Haruna.

—Porque en ese momento estaba salvando mi vida, si no lo hacía, estaría muerta en medio de una ejecución que habría hecho ese grupo— Lázuli expuso sus argumentos con sinceridad.

—Me da pena contigo, pero estoy de acuerdo con Hayate y con Haruna, debimos tener claridad que fue Nova y sus influencias que tuvo contigo Zankya, para traer una enfermedad, que tiempo después, causó el fallecimiento de nuestra princesa— ostentó Fuu.

—Tampoco es cierto—negó Lázuli una vez más —yo no tengo complicidad sobre aquella enfermedad desconocida, bien saben que nadie, menos yo, que en los juegos peligrosos que hizo Nova en contra de todos, solo por querer conquistar todo.

—¡Suficiente! — Hotaru alzó su voz, quien reflexionaba —No estamos aquí para dividirnos, ni para acusar nuestros errores del pasado, eso ya pasó; si estuviéramos viviendo en medio de resentimientos pretérito, no estaríamos reencarnado en La Tierra y nuestros espíritus estarían viviendo en algo que los humanos lo llamarían purgatorio, donde es difícil salir; ahora, agradezco a Lázuli, porque pudimos enterar de todo lo sucedido y desmentir, antes que yo como princesa, me haya enfermado. Hoy vivimos como primas, porque era nuestra voluntad colectiva en que no queríamos vivir de lujos reales.

—Hotaru, si ya no eres princesa, entonces ¿qué somos nosotras? — Cuestionó Hayate.

—Somos familia… Recuerden que esa fue nuestra promesa, para vivir tranquilas, para apoyarnos juntas y aprender lo que es un verdadero equipo de trabajo, al igual en la manera de perdonarnos y enmendar nuestros errores, eso hacen los seres humanos, a pesar de sus errores e interpretaciones. Es por ello que, demos una oportunidad más a Zankya, reencarnada en Lázuli, para que conviva con nosotras… Es difícil aceptar estas circunstancias, pero siempre viviremos en los inevitables momentos…

Tras la discusión entre primas, las últimas aclaraciones y reflexiones de Hotaru hizo pensar a cada una. Esas palabras sinceras tocaron en los corazones y en las mentes de cada una, quien se acercó a Lázuli para mirarla de frente.

—A pesar que Hotaru no sea nuestra princesa en este planeta que vivimos, su humildad y sinceridad elocuente nunca ha cambiado, para convencernos y encaminarnos hacia nuestra rectitud— comentó sincera Fuu, añadiendo —por mi parte, aceptaré en dar la oportunidad a Lázuli.

—Yo también le daré esa oportunidad— manifestó Haruna.

Hotaru miró a Hayate, quien pensaba en sí misma.

—¿Tu qué dices Hayate? — Preguntó Hotaru.

—Está bien, daré otra oportunidad, con tal de que sea sincera y pueda adaptarse a nuestro entorno— advirtió Hayate.

Al hablar cada una de las chicas, cada una extendió su mano derecha de frente, para coger con la mano derecha de Lázuli, quien, aliviada aceptó ante una nueva oportunidad.

—Gracias chicas por aceptarme, ahora podré vivir más tranquila— agradeció Lázuli, quien indicó un lugar —ya que recuerdo, en este lugar encontramos el acceso a la parte profunda de la base.

 

Las cinco chicas caminaron hacia una puerta, ubicada abajo, entre ruinas y escombros de lo que era la sección de los androides, allá abrieron con sus fuerzas, luego, cada una bajó por las escaleras de acero, aluminio y hierro, para llegar a cincuenta metros bajo tierra, un lugar subterráneo, donde funcionaban diferentes tipos de computadoras y un conjunto de cinco cápsulas.

Lázuli abrió cada una y solo encontró vacío.

—No está.

Por su lado, Haruna revisó en cada uno de los computadores, en compañía de Hayate.

—Lo que tienen son archivos de los movimientos y tácticas del grupo armado— comentó Hayate.

—Espera… — Haruna encontró en el monitor un archivo en TXT —hay un listado de personas secuestradas y los lugares a donde fueron remitidos…

Las chicas revisaron detenidamente el lugar, viendo compuestos eléctricos y tecnológicos, sean para ensamblaje de armas letales, como de las partes biónicas para nuevos androides, además de descubrir planos esqueléticos de los modelos de androides.

—Querían un ejército de androides, ¿pero con qué fin? — preguntó Fuu, analizando casas elemento.

—Chicas, vean el siguiente listado que encontré— avisó Haruna.

Las primas se acercaron, Lázuli miró el listado, se levantó y vio a Hotaru.

—A mí y a mi papá nos experimentaron con nanotecnología, para convertirnos en androides. Mi cuerpo era el más apto, porque asimiló el tratamiento de líquidos que contenían nanobots… Pero mi papá no lo soportó en esos experimentos, antes de mí… Ahora, me entero que, entre los fallecidos, él está… —Tras decirlo. Lázuli bajó su cabeza para llorar, pero nunca cayó una lagrima de sus ojos.

Estupefactas y tristes, todas quedaron en silencio sepulcral en dos minutos, en ese momento, Hotaru abrazó a su inmóvil prima.

—Te entiendo…

Después, Fuu encontró un documento, en el cual, contenía un listado de investigación científica.

—Chicas, ¿por qué existe una lista de virus biológicos en este sitio?

Hotaru y Haruna fueron a donde estaba Fuu, quien les pasaba la otra pantalla, mostrando el archivo digital, para enterar de algo preocupado.

—No puede ser… — negó Hotaru, moviendo su cabeza.

—No es posible… —reaccionó Haruna.

—Los androides que destruimos en Bacatá eran portadores de virus letales, cuyas destrucciones esparcieron por el aire… —comentó sería Hayate.

—Y en vez de debilitarnos a nosotras, los contagiados son varios colombianos, sin que ellos lo supieran— agregó Fuu.

—¿No era la misma manera que contagió Nova a los habitantes del reino, pero de una forma que hirvió la coagulación de su sangre, después de explotarse en un cuarto de explosivos? —Preguntó Hayate a Hotaru.

—Sí, así era, pero no sabía cuál era lo que me infectó cuando era la princesa Kara— respondió Hotaru.

—Regresemos a Bacatá— propuso Haruna —no sabremos cuántos ya están infectados.

—Listo, de una vez regresemos— secundó Hotaru.

—¿Ahora? —preguntó un poco atontada Lázuli.

—Sí, ahora— respondió decidía Hayate.

 

La preocupación de la princesa y sus guardianas fueron reales, porque, al regresar a la ciudad de Bacatá con urgencia, dos días después del viaje contante desde Europa, las chicas fueron a llamar por vía celular, después de bajar del avión, en el aeropuerto internacional, alertando a Souichi y a Inukai sobre el posible contagio masivo en Bacatá.

Después de la llamada, toda la familia se reunió en el hotel del Centro Histórico. Lázuli reconoció a sus tíos y se abrazaron fraternalmente, después, las chicas comentaron todo lo sucedido en la base de los Alzados Armados, lo que encontraron de los archivos digitales y la confirmación del fallecimiento de Maki Tomoe, del cual, todos guardaron silencio.

—Ya que estamos todos, queremos saber ¿si en las noticias anunciadas de la última semana, anunciaron sobre una rara enfermedad en Bacatá? — Preguntó Hotaru.

—Sí, dijeron que son entre cuarenta y cincuenta casos— contestó Souichi.

—Sobre ello, les paso esta USB, en ella contiene informaciones acerca de virus letales que manejaron los Alzados Azules, suponemos todas que los androides que destruimos esparcieron con sus explosiones esos virus— dijo Hayate, entregando el dispositivo a Inukai.

Souichi sacó su portátil que lo tenía prestado de la universidad donde impartió sus clases, lo prendió y lo pasó a su hermano, para revisar el contenido del dispositivo de almacenamiento. Tras investigar los archivos importantes sobre los virus, Inukai se mostraba preocupado.

—Está información es grave, lo escrito en estos documentos son idénticos a las informaciones del ministerio de salud sobre los síntomas que presentaron los casos, por eso, nos toca avisar urgente a la comunidad médica, para presentar una solicitud de investigación ante dicho ministerio.

Souichi pidió a su hermano el portátil, éste le devuelve y verificó por su mismo cada uno de los documentos digitales.

—Todo lo escrito en estos documentos son ciertos, llamemos urgente, no sólo a las comunidades médicas, si o también a las autoridades sanitarias y, al general Gaitán, quien tiene contacto directo con el presidente de la República, para advertir la inminente epidemia que está desatando en Bacatá.

 

Una semana después, aumentaron los cansos de contagio. Las sociedades de médicos colombianos de todas las áreas analizaron las informaciones que presentaron los hermanos Tomoe, lo mismo hicieron las diferentes autoridades ejecutivas y la remisión de la cancillería colombiana ante el gobierno ruso y ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas; referenciando sobre la base subterránea de los Alzados Azules, mas nunca mencionó sobre las guardianas y su combate contra el Barón Blue; por lo cual, bajo la influencia del general Gaitán, maquilló la versión de una disputa de grupos armados con mercenarios multinacionales, que causaron la destrucción de la base.

Los contagiados con mayores complicaciones de salud fueron llevados a los hospitales, cuyas unidades de cuidado intensivo fueron llenados en poco tiempo. Una de ellos era Cecilia, la madre de Juan, quien era internada en la Clínica Central. Por tener antecedentes de neumonía parcial y tabaquismo, se había contagiado rápido de la desconocida enfermedad, sin saber de lo ocurrido. Juan quería acompañar a su madre, pero por ser una persona en condición de discapacidad múltiple (visual grave, cognitiva leve), el cuerpo paramédico solicitó que estuviera en casa, recibiendo una visita médica para realizar el examen de comprobación presencial del virus y estar pendiente de los reportes diarios que recibiría por vía telefónica.

Solo y desesperado, Juan llamó al celular de Hotaru, desde el teléfono de su casa.

—Hola Hotaru, soy yo, te llamo porque mi mamá está mal, llamé a la línea de emergencia, treinta minutos después llegó una ambulancia y se la llevaron, más no me permitieron acompañarla.

—Hola Juanito, no me digas, ¿tu madre tuvo síntomas que te mostré ayer en un aviso por WhatsApp?

—Totalmente, mi mamá tiene esos síntomas y estoy angustiado.

—Tranquilo mi amor, ¿y tú estás bien?

—Sí, estoy bien, no he tenido esos síntomas, ahorita estoy con tapabocas todo el tiempo en mi casa.

—Si quieres, puedo ir a tu casa mañana, para acompañarte.

—Gracias Hotaru, porque en verdad no sé qué hacer.

—No te preocupes Juanito, por ahora cuídate, por favor, te quiero mucho.

—Y yo a ti…

 

Al siguiente día, Souichi y Hotaru, portando sus propias mascarillas para tapar nariz y boca, llegaron en taxi al barrio Troya, subiendo por las empinadas calles de piedra que causó leves averías en la carrocería del automotor. Al llegar a la casa de la familia Vásquez, ambos se bajaron del taxi, pagaron al conductor y fueron a golpear al portón de la casa, en cuestión de segundos, el portón se abrió.

—Hola Juanito, ya llegué con mi papá, para acompañarte— saludó sonriente Hotaru.

—Hola Hotaru, buenos días señor Tomoe, pasen— respondió Juan, a quien comenzó a sentir fuertes palpitaciones de corazón, por la presencia de su gran amiga.

Hotaru y su padre entraron en la casa de Juan, subieron por las escaleras y el joven indicó el comedor de la cocina, donde ambos se sentaron en las sillas plásticas de color rojo ladrillo, luego, ellos comenzaron con la charla, explicando los sucesos ocurridos en Europa, la batalla que libró Hotaru y sus primas contra los Alzados Azules y el hallazgo de los documentos por parte de las guardianas.

—Es por ello que quiero saber, no sólo sobre el estado de salud de su madre, sino también del estado suyo Juan— pidió Souichi, quien estaba comiendo una de las galletas de sal que ofreció el residente.

—Pues señor Tomoe… Cuando mi mamá se sintió mal después de comprar el mercado quincenal, los médicos que la trataron le hicieron una prueba médica de detección del virus y el resultado salió positivo, después me hicieron la misma prueba dos veces en esta semana y en todas salí negativo, además, en todo este tiempo no he tenido los síntomas que tuvo mi mamá… — explicó Juan.

Souichi escuchó y reflexionó acerca de lo dicho por Juan.

—¿Le han realizado otras pruebas diferentes al de los virus? — preguntó Souichi.

—Sí— contestó Juan.

—¿Puedo verla? Por favor.

Juan se levantó de la silla, fue a su cuarto, buscó en una carpeta negra de documentos personales y sacó los resultados de otros exámenes, en especial de la sangre y del plasma.

—¿Tienes alguna idea? — Preguntó Hotaru a su padre.

—Seguramente…— Respondió Souichi, pensando.

El joven colombiano regresó a la cocina, mostrando a Souichi los resultados de los exámenes.

—Lo suponía…— Expresó serio el científico, quien interrogó —Dime la verdad, ¿Es cierto que ustedes se besaron, durante aquel incidente antes de la destrucción a la casa?

Hotaru y Juan se miraron con algo de angustia en sus rostros.

—Sí señor… Pero lo hice, no sólo porque estaba enamorado de su hija, sino porque, algo dentro de mí impulsó a revelar que Hotaru era Saturn Girl… La misma que vi en las historias manga sobre Magical Girls… La misma a quien reconocí cuando me salvó de los muchachos rateros…—respondió sincero Juan, mirando a los ojos de Souichi.

—Es cierto papá…—dijo Hotaru, apoyando a su amigo.

—Bien…Me alegra que se hayan salvado… En el documento de investigación de los Alzados Azules se comprobó que el virus que está provocando la epidemia no puede ser tratado con antibióticos ni con vacunas, porque es un virus modificado de los seres vivos de La Tierra con compuestos genéticos de un virus alienígena— comentó Souichi, devolviendo los resultados a Juan.

Al escuchar las explicaciones de su padre, Hotaru recordó algo.

—No puede ser… El único alienígena que vino era Nova, pero el reencarnó en el Barón Blue…— dijo Hotaru.

—Sobre eso, Nova nunca se reencarnó, estaba vivo por mucho tiempo; como vidente, sabía que la princesa estaría reencarnada en ti, eso es lo que me llamó la atención en esos documentos— explicó Souichi.

—Ahora entiendo lo que ella me dijo, que habría una desgracia en forma de contagios masivos, tal y como pasó en el Reino de Saturno, sólo porque Nova quería acabar con los humanos— comentó Hotaru.

—Así es hija… Creo que lo ocurrido en Saturno es un aprendizaje para ti, más todavía, en la manera de crear verdaderos antídotos, con base en los plasmas que tienen ambos— aseguró Souichi.

—Entonces, ¿hay una manera de curar a mi mamá? — Preguntó ilusionado Juan.

—Toca probar, recuerde que es una hipótesis inicial— respondió Souichi con cautela, además agregó —para eso, hablaré de una vez con los demás médicos, para agregar mi hipótesis en la investigación, con ello, realizaremos las pruebas científicas lo más pronto posible.

—Por favor señor Tomoe, haga todo posible para que mi mamá se pueda curar y recuperar— pidió Juan

—Haré lo que pueda desde hoy— respondió sonriente Souichi.

—Como agradecimiento, les pido que no busquen otro lugar, por ello, les ofrezco mi casa para que puedan vivir, no es lujosa ni cómoda, por las constantes goteras de las lluvias— insistió Juan, de nuevo.

—Es la segunda vez que me pide con toda sinceridad hacia mi familia… — Expresó Souichi, quien miró a su hija, interesada para que diera una respuesta positiva — Esta vez, acepto su ofrecimiento, gracias Juan en preocupar por mi familia.

Contentos, Hotaru y Juan se tomaron de las manos encima de la mesa cuadrada de la cocina.

—¿Cuánto avisaremos a toda la familia? —Preguntó Hotaru a su padre.

—Vaya llamándolos, mientras yo debo consultar con los colegas médicos para iniciar las investigaciones y preparar los ensayos clínicos— Respondió Souichi.

 

Al siguiente día, la familia Tomoe fue a la casa de la familia Vázquez, donde Juan y Hotaru preparaban en los cuartos vacíos los fotones es que había adquirido Souichi de una de las universidades privadas, donde realizaba sus labores de docente.

 

Varias semanas después, el desarrollo de las investigaciones médicas y los primeros experimentos científicos en animales fue ágilmente fructífero, dando resultados positivos en la creación, experimentación y aplicación del nuevo fármaco, cogiendo los ADN de las plasmas de Hotaru y de Juan, para contrarrestar al virus letal, e impedir su multiplicación o mutación.

Mientras tanto, en la casa de Juan, Hotaru y sus primas ayudaban al joven vecino del barrio Troya en contactar con su madre por vía celular, preguntando siempre al personal médico que la trataban en una de las camas de la unidad de cuidados intensivos de la Clínica Central, del cual, Cecilia estaba en estable estado de salud.

 

Pasada la tercera semana del regreso de las guardianas de Europa, Fuu y Lázuli decidieron ir a Alemania, la primera, para continuar sus estudios, la segunda, para definir sus trámites, sea para poder conseguir trabajo, o para acceder a los estudios.

En la facultad de medicina de la Universidad Superior Nueva Bacatá, con ayuda de médicos de todas las especialidades, se dio inicio a la fase del ensayo clínico al personal voluntario, para experimentar el antídoto formulado por Souichi Tomoe, ya que, en los ensayos realizados con animales, los resultados de inmunización fueron exitosos.

En la Clínica Central, donde está internada Cecilia, las esperanzas de recuperación de la paciente eran latentes entre el personal médico, quienes, en cada día, estuvieron pendientes para informar a Juan y cuidar a su madre.

A las horas de la noche, Souichi regresaba agotado, montado en un taxi hacia la casa de Juan, donde estaban todos los presentes.

Al ingresar, sacó el tapabocas quirúrgico que usaba, se sentó en una de las sillas plásticas, para descansar de sus labores; todos los que estaban en la casa estuvieron atentos frente a lo que el científico dijera.

—Hoy tuvimos un día agotado, pudimos comenzar con el primer ensayo de vacuna experimental al personal médico y a los estudiantes de medicina, no sólo de la facultad, sino también al hospital universitario y al personal de las demás unidades de salud, donde atienden a pacientes infectados con el virus letal, con muchos salió bien, pero no con los que tuvieron situaciones críticas como Cecilia, de quien me dijo que en las últimas horas tuvo problemas respiratorios y cardíacos… No se sabe, ¿cuándo podrá resistir? — Explicó serio Souichi.

Todos se quedaron callados, un minuto después, Hotaru miró al rostro melancólico que expresaba Juan.

—¿Qué piensas Juanito? — Preguntó Hotaru.

—Creo que ahora estaré solo, durante el resto de mi vida— contestó Juan, frunciendo el ceño.

Hotaru abrazó a su mejor amigo, cerró sus ojos ante las miradas cabizbajas de sus tíos y sus primas.

—No estás solo mi amor… Aún hay esperanza para vivir, no desfallezcas jamás… Mientras mi familia esté acá, te acompañaré siempre…— manifestó en tono dulce Hotaru, sintiendo cada vez más atracción hacia su triste amigo.

 

A la mañana siguiente, una llamada era atendida por Juan, para recibir una noticia que dejó su mente en blanco, colgó la bocina inalámbrica y salió de la pieza de su madre, dejando intacto el lugar, tal y como dejó Cecilia, en el momento de ir enferma a urgencias.

—Me avisaron que mi mamá acabó de fallecer, hace treinta minutos.

Publicado para el medio alternativo Sitio Bagatela el 5 de enero de 2022.

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Novela-Fanfic: TOMOE Capítulo Octavo: GUARDIANAS Vs ARMADOS.

TOMOE

Por: Juan Carlos Quenguan Acosta

CAPÍTULO OCTAVO: GUARDIANAS Vs ARMADOS.

SaturnGirl por JCQA, dibujo calcado del personaje Hotaru Tomoe/Sailor Saturn de la franquicia Sailor Moon de Naoko Takeuchi.

En la zona norte de Asia, donde estaban los Montes Urales, en la región de Siberia, cuyo bosque de abetos y piceas, en medio de taigas, eran oscuros por las condiciones de frío del sector, las cuatro primas caminaron cuesta abajo por las laderas de tierra y piedra, para divisar en uno de los rincones, la base principal de los Alzados Azules, cuyos militantes custodiaban la entrada en una trocha.

—Conque éste es el lugar… Es parecido a una base militar— comentó Haruna.

—No me sorprende, además, podría ser una cuartada… —dijo Hayate.

—Lo importante es cómo entrar al lugar sigilosa, sin que ningún se enterara—habló Fuu.

—Independiente de las condiciones que está, es importante que tenemos un plan, estoy segura que saldremos bien de esta situación para rescatar a nuestros parientes— manifestó decidida Hotaru.

Las cuatro guardianas se levantaron y avanzaron hacia una de las torres de energía eléctrica, para comenzar con el plan de ataque.

 

En esa base central subterránea, tenía distribuidos en lo largo del camino, entre ellos estaban el campo de entrenamiento miliciano, la fábrica tecnológica de armamento bélico, el salón de cómputo, zona de alimentación, garaje de autos de combate, depósito de armas y explosivos, zona de aviones y helicópteros, pista exclusiva de aterrizaje y un conjunto de edificios y mansiones, entre ellas, estaba la lujosa mansión residencial del Barón Blue.

En su lujoso despacho, el comandante se mostraba preocupado por el fallo de las telecomunicaciones y por no saber del paradero de la familia Tomoe, pero sabía que la princesa de Saturno podía venir, tarde o temprano. La científica ingresó al despacho para hablar con el comandante.

—Supongo que has podido controlar al androide dieciocho, después del fallo técnico durante su misión— dijo serio el Barón.

—¿Dudas de mis capacidades, comandante? —Cuestionó irónica la científica.

—Para nada, me inquieta de ella y del contacto en Alemania que perdimos— respondió el barón.

—¿Crees que la denominada Saturn Girl sabe de nuestro paradero?

—Puede ser… — contestó el comandante, quien se levantó de su lujoso asiento —Si la princesa sabe que estoy esperando, es porque ya viene…

—¿Quieres que le demos la bienvenida?

—Aparecerá tarde o temprano…

El comandante caminó hacia la ventana de su mansión, quien serio puso sus manos a su espalda, reflexionando.

—Ahora, si querías saber sobre el androide, pude controlar sus comandos, aunque, me inquieta que esos comandos fueron alterados de manera leve, además, el aspecto de su rostro comenzó a resplandecer, sin manchas ni rasgaduras, como si rejuveneciera… Eso nunca lo vi en los anteriores androides— comentó sería la científica.

—Como echabas líquidos para rejuvenecer…

—Pero si no lo hice, comandante…

—Si tú eres mi androide favorito… — dijo el barón, quien se volteó para acercar a la científica —No creo que el androide dieciocho fuera hermosa que tú, sólo porque querías hacerla con el cuerpo vivo de la hija de Maki Tomoe y pudiste lograr con ella.

—Lo hice, porque tú me lo pides, además, te recuerdo que aún tengo recuerdos tuyos… En especial, de tu vida pasada… —recordó sonriente la científica.

—Bien… Despierte de nuevo al androide, veré que ella cumpla mis órdenes.

 

Mientras el comandante y la científica preparaban, en la entrada a la base subterránea, algunos militantes fueron reducidos y cayeron inconscientes, sin que sus compañeros se enteraran.

En la parte del laboratorio, en la capsula del androide dieciocho volvió a resplandecer, cada vez con mayor intensidad, que no vulneraba los comandos ni lis códigos de algoritmo establecidos por la científica. Dicho resplandor llamó a las conciencias de las cuatro guardianas, quienes ingresaron a la base de manera disimulada, luego, cada una fue a cada sección de la base para buscar el lugar donde deberían estar las personas retenidas y el lugar donde están las cápsulas de los androides.

Durante la búsqueda, Haruna entraba al lugar de las cápsulas, donde revisaba máquinas y equipos de última tecnología, luego verificó cada una de las cápsulas y al llegará la décimo octava cápsula, percibía la resplandeciente luz, reflejada en el vidrio polarizado, levantó su mano derecha, tocó con delicadeza el vidrio y vio que era el androide con quien la había enfrentado en Bacatá, ese resplandor hizo recordar algo al alma de Signum.

—Bello, ¿verdad? — una voz femenina asustó a la guardiana, quien volteó a su izquierda.

—¿Quién eres? — preguntó seria la joven.

—Alguien que creó todos estos androides que vez— respondió sonriente la mujer, luego agregó —el comandante está ansioso en recibir a la princesa y sus guardianas, porque si preguntan por el científico y su hija, ellos no están.

—¿A dónde los llevaron?

—A experimentar como nuestros conejillos con la nanotecnología, para convertirlos en androides… La cápsula que ves era el cuerpo de la chica que ustedes buscan…

Haruna se volteó y tras ver a la científica, se puso en posición defensiva, mientras la científica, mostrando aire de superioridad, cruzó sus brazos.

En ese mismo instante, frente a Saturn Girl y a cada una de las guardianas aparecieron militantes armados, dispuestos en derrotar. El combate en todos los frentes era intenso, y aunque cada guardiana no tenía experiencia en peleas y combates cuerpo a cuerpo, las almas de sus antecesoras ayudaron y apoyaron en cada movimiento de pelea, para que contrarrestaran las tácticas de los armados, quitando sus armas de manera ágil y noquear, para que cayeran inconscientes al piso.

Caso contrario le pasó a Haruna, quien no podía defenderse ante las tácticas tecnológicas y eléctricas de la científica, fue en ese momento que aparecieron las demás guardianas, quienes, sin titubear, atacaron con sus poderes para destruir los equipos de cómputo y salvaran a su prima, quien estaba aturdida y confundida.

—¿Estás bien? — Preguntó Hotaru.

—Sí… Tengan cuidado con esa mujer, porque no sólo manipula a los androides… Sino que alteró al androide que es nuestra prima Lázuli…— Respondió Haruna.

Hayate y Fuu cubrieron a sus primas frente a los ataques de la científica androide.

—¡Qué bueno encontrar a todas en esta base! Las estaba esperando… —dijo una voz masculina, quien caminó para acercarse al lado izquierdo de la sonriente científica.

—¿Con que eres el comandante de los Alzados Azules? — Preguntó enojada Hayate.

—Así es, me llamo Barón Blue en este mundo, pero en realidad, la princesa me conoce bien hace mucho tiempo, en otras circunstancias, en Reino de Saturno, ¿no es así princesa Kara?

Las palabras del comandante hicieron despertar una serie de recuerdos a Hotaru, quien, sorprendida las recobró cada uno.

—Supuse que en vez de capturar a la anterior Saturn Girl en los Estados Unidos, la mataste… Porque querías solo a aquella reencarnación de cuerpo, mente y espíritu de la princesa… — habló sería Hotaru, quien se levantó de donde apoyaba a Haruna.

—¿Recuerdas que era tu prometido, que podíamos vivir juntos y que querías vivir como un ser mortal, dándome tus poderes y habilidades, para que yo pueda salvaguardar de la familia real? —La inquietud del comandante hizo que las guardianas lo recordaran.

—Recuerdo otro asunto… Que querías todo, porque no eres parte del reino, que venias de otro planeta, expulsado de su propio planeta, de los errores que cometiste frente a todos… Hoy no soy la misma, porque estoy convencida que, en este planeta llamada Tierra, me ha dado otras razones para poder vivir y conseguir el cariño de los seres humanos… contestó Hotaru, mostrando confianza en sí misma.

—Entiendo… esos seres humanos, que tienen inexperiencia en sus potencialidades, sus sentires son tan fuertes que perfectamente se pueden absorber para obtener más poder…— dijo en tono burlesco el barón.

—No los subestimes… Los humanos no pueden ser dominados por la soberbia, ni explotados por la avaricia. A pesar de sus constantes errores, pueden dar logros mucho más allá de lo que nosotros imaginamos— enfatizó Hotaru.

—Si quieres vivir con ellos, entonces entrégame tu poder, porque, en este planeta ya no eres una princesa, además, podrás regresar a mí para que vivamos juntos, ¿qué dices? ¿Aceptas mi oferta? —propuso el comandante.

Lo que las guardianas no sabían era que la científica cogiera un raro dispositivo, para llevarlo a donde estaban en el lugar.

“Por favor, no lo aceptes” pensaron cada una de las guardianas, al ver que Saturn Girl caminaba pocos pasos al frente del comandante y cerraba sus ojos para reflexionar, luego, los volvió abrir y esbozó una leve sonrisa de humildad.

—Lo lamento Nova, mi alma, vida y corazón está ligada con uno de los humanos, quien me mostró ese algo de lo que tú no tienes, humildad y amor en su corazón… Es inteligente, introvertido y temeroso, pero tiene una gran fuerza de voluntad, que, si lo empleara con sus poderes ocultos, sería el mejor príncipe que jamás habría tenido en toda mi vida.

La respuesta de la princesa generó gusto y felicidad moderada en sus guardianas, a la vez, causó malestar en la actitud soberbia del comandante, quien miró a la científica, dando una seña de su rostro, para realizar el siguiente movimiento.

—Me decepcionas siempre princesa… Pero hoy, este no es tu reino… Porque acá yo mando y no me interesa lo que respondas, quitaré tus poderes y habilidades, ahora…

En ese instante, la científica agarró aquel dispositivo en forma de fusil negro, apuntó hacia Saturn Girl y disparó unas ondas circulares del sonido, con una velocidad de la luz que impactó al pecho de la princesa, lanzándola con gran fuerza, para caer de espalda contra una de las máquinas, causando un grito de dolor de la chica, en medio de las fuertes chispas provenientes de la máquina.

Las guardianas no pudieron reaccionar, porque esas mismas ondas ensordecieron a todas, tapando sus oídos y gritando a la vez, causando que cayeran de rodillas.

Después del disparo, el orgulloso comandante acercó a donde estaba tirada Saturn Girl, alzó su mano derecha y agarró al suave y delicado cuello de la joven tirada.

—Me desilusionas, nunca has tenido tu agilidad mental para defenderte— dijo el comandante, quien apretó si mano al cuello de Hotaru, absorbiendo las energías que ella tenía.

Poco a poco, mientras la contextura física de la hermosa joven perdiera y se arrugara, la estatura del comandante crecía, la piel rejuvenecía y el cabello azul cambió a plateado.

 

No todo estaba perdido, porque de la cápsula dieciocho volvía a resplandecer más intensa tanto que explotó, causando que todos cayeran al piso, menos a un Nova, quien quería todo de Hotaru para seguir absorbiendo. De la explosión salió una gran fumarola blanca intensa, que cubría todo el lugar.

—No puede ser… Pero si el androide lo tenía bajo control— manifestó aterrada la científica.

Adentro, una voz interna dijo ensimismada “Eres Lázuli Tomoe, eres lo que fui, una guardiana de la princesa de Saturno, yo me llamo Zankya, la mejor amiga de Kara, quien acompañó desde mi llegada al Reino de Saturno. ¡Despierta! El momento llegó. “

Al escuchar la voz, Lázuli abrió sus ojos azules cielo, los mismos que tenía Hotaru, cogió sus suaves manos a los bordes de la cápsula abierta, luego lenta se levantaba, mirando que su cuerpo de piezas metálicas se convirtió de carne y hueso y concentrando con su poder, reunió todo el líquido, que era aplicado por el personal del grupo armado al cuerpo; ese mismo líquido llegaba al esófago y con un estornudo expulsó ese líquido directo hacia la científica, como una forma de bala que atravesó al hombro derecho de la científica androide, quien cogió su hombro y quería apartar del lugar, pero la humareda blanca impedía su visión, para encontrar la salida de emergencia.

En pocos minutos, el humo blanco se dispersó en el aire, saliendo de la ventilación del lugar, mostrando una figura imponente de una guardiana, quien portaba chaleco blanco por encima de un buzo de color azul bandera, una falda blanca con hilos rizados de color dorado, por encima de un short azul bandera que resaltaba la musculatura de muslos y piernas, y botas plateadas.

—¡Nova, suelte a la princesa! — gritó Lázuli, mirando desafiante al personaje.

El sujeto volteó su cara y tras ver la guardiana, rió.

—La pieza faltante… Esta vez no me vencerás…— Contestó desafiante Nova y añadió— absorbí los poderes de tu querida princesa, cumpliré esta vez en destruir esta galaxia que tantos malos momentos pasé, por culpa de esa princesa caprichosa.

—Te equivocas… Recuerda que yo te perseguí desde nuestro planeta de origen, ante ello, escondiste en el Reino de Saturno, mostrando tu farsa mentira de que eras un príncipe; luego que llegué y allá me rechazaron, recibiendo malos tratos por tu culpa, pero la misma princesa creyó en mi sensatez y comprobó lo mentiroso que eras y te derrotó en combate— comentó enérgica la guardiana, quien extendió sus manos, para mostrar hacia el personaje.

—Aun así, nunca me derrotarás— advirtió el rejuvenecido.

—Por supuesto que no…— Lázuli subió sus manos extendidas hacia arriba, dispersando su poder en pequeñas bolitas de energía, para enviarlas hacia Haruna, Hayate y Fuu.

Las tres guardianas se reincorporaron para recibir cada una las pequeñas bolitas en forma de canicas transparentes, en seguida, cada una extendió sus manos, al tocarlos, las bolitas crecieron y formaron tres armas plateadas: a Hayate, un báculo con punta de cruz dorada en enmarcada de círculo; a Haruna, una espada en forma de compresor de energía; a Fuu, una espada en forma de arco, cuya base era de marco dorado y esmeralda.

Las armas brillaron con todo su esplendor, provocando el descontrol de Nova, quien soltó a la débil Hotaru y tirarla al piso, después cogió los ojos con las manos para no ver ese resplandor, en seguida, Lázuli aprovechó para lanzarse hacia el sujeto y tumbarlo con un codazo derecho al rostro del enemigo y sacar de una vez a Hotaru en sus brazos.

Las primas recibieron otro ataque de la científica androide, quien usó de nuevo el disparador de ondas, pero ellas formaron desde sus armas sus escudos de energía, para proteger del ataque y en pocos segundos, de las armas, dispararon diferentes haces de luz blanca hacia la científica, lanzándola contra la parte d las cápsulas, causando constantes cortos circuitos, prendiendo diferentes llamas en algunas de las cápsulas.

Después del ataque, Hayate corrió para socorrer a Hotaru en brazos de Lázuli.

—Nunca dijiste sobre los planes de Nova, cuando estábamos en el reino— dijo seria Hayate, mirando a los ojos de Lázuli.

—Y aún falta lo peor…— advirtió Lázuli.

Nova recobró en sí y lanzó dos disparos de rayos rojos hacia Haruna y Fuu, quienes elidieron con rapidez, sin embargo, cuando ellas contraatacaban, fueron sorprendidas por el personaje, quien anticipó ante los movimientos que ellas hacían y las golpeó con los puños de sus manos, lanzándolas para que cayeran contra el piso.

—Es muy fuerte… Es bastante ágil… —Dijo dolida Fuu.

—No recordaba que tuviera tanto poder… — dijo Haruna, tratando de levantar.

—Les advertí, no podrán derrotarme, les llegó su fin, morirán junto con la princesa… — Manifestó Nova, tomando un aire de superioridad.

El sujeto se elevó con bastante fuerza, creando un gran remolino, alzando todo lo material que estaba, no sólo el laboratorio, sino también toda la infraestructura de la base subterránea.

Alarmados, los mercenarios abandonaron, pero fueron elevados por su comandante, que al verlo se aterraron, entre ellos, algunos se desmayaron, flotados en el aire.

Las únicas que se quedaron con los pies en la tierra eran las guardianas, quienes trataron de revivir a una inconsciente y débil Hotaru.

—¿Ésta es nuestra destrucción? — Cuestionó desilusionada Haruna.

—No lo es, no lo será… — Negó enojada Hayate.

—¿Qué vamos hacer? No lo pudimos derrotar— dijo frustrada Fuu.

—Al final… Pudimos reencontrarnos de nuevo… Estoy segura que no es el desastre mayor, hay algo más… —habló Lázuli.

—Lo dices ahora, porque no defendiste con tus propios argumentos tu inocencia Lázuli… O debo decirte, Zankya— acusó Fuu.

—Nunca he traído las desgracias ni el caos a estos mundos, ni mucho menos, la enfermedad que tuvo nuestra princesa— reaccionó defensiva Lázuli.

—No… Zankya no lo fue… Recuerden que, en el reino, el mismo Nova me contagió de esa enfermedad… Hoy estamos en La Tierra… Impediremos que se repita ante la humanidad.

Las chicas se sorprendieron cuando Hotaru pudo reaccionar y se contentaron ante ello, dejando caer en cada una su propia lágrima.

—¡Estás viva! — Gritó Hayate, abrazando a su prima.

—En verdad… Sí que robó mis poderes y mis energías… Pero estoy viva… Gracias al amor que tengo por Juan… Nunca imaginé que en toda mi vida… Ese amor me haya salvado… Qué ciega fui al no comprender como princesa…

—Pero no puedes luchar con esas condiciones— advirtió Haruna

—Claro que no… — negó Hotaru, indicando —Siempre habrá maneras para derrotar a Nova.

Las guardianas no entendieron lo dicho por la princesa, menos Lázuli, quien tuvo una idea

—Lo hay, es algo que recuerdo de lo que hicieron antes de la enfermedad que tuvo la princesa en el Reino de Saturno… — Con ello, Lázuli comentó su idea.

 

Tras escuchar el plan todas aceptaron, formaron un pentágono donde Hayate, Haruna y Fuu extendieron sus brazos al frente, mostrando sus armas, mientras Lázuli y Hotaru extendieron sus manos al frente. Luego, cada una concentró sus energías que quedaban, formando un resplandor en forma de un domo iluminado, alrededor de la formación femenina del pentágono.

Nova se percató de ese domo, por ende, se enfureció y atacó hacia el lugar, pero fueron repelados por la fuerza del mismo domo.

—No recordaba esa táctica que hacen— manifestó energúmeno Nova.

El sujeto concentró energía de sus manos una forma de jabalina roja, para lanzar y agrietarla, sin embargo, el campo de fuerza no se agrietó y contuvo aquella energía en forma de jabalina

 

Las tres armas resplandecieron y dirigieron hacia las manos de Hotaru tres haces de luz dorada, rosada y verde, formando el crecimiento de un arma en forma de un largo báculo, cuya punta era una filosa hoz del silencio. Al verla, el alma de la princesa dijo a Hotaru: “Esta arma es la extensión de tu cuerpo, congela y úsala sabiamente… Era el regalo que ofreció la reina Atenea, quien era mi primera madre y la soberana del Reino de Saturno…”

Sorprendida, Hotaru cerró sus ojos y recordó ese momento en que la reina regaló el arma a la princesa Kara, durante una ceremonia pomposa de cumpleaños en un lujoso palacio de plata y dorado. La chica abrió sus ojos y vio el báculo en posición horizontal, mientras el campo de energía desvanecía por la poderosa jabalina roja incrustada, impulsada por el poder absorbido de Nova.

Al ver que sus primas no aguantaban más para sostener, Saturn Girl cogió el arma con su mano derecha, decidida, cogió el otro extremo con su mano izquierda para alzar su arma y tocando la jabalina con la punta filosa de la hoz, absorbió su energía, cristalizando toda la lanza, para romperla con facilidad.

El domo de energía desvaneció como trozos de vidrio amarillento, mostrando la figura de una chica vestida de un traje violeta, tapando todo su cuerpo, con ornamentos dorados decorativos y una capucha plateada brillante.

—¡Nunca me podrás derrotar! —Gritó furibundo Nova.

La princesa subió hacia la bóveda celestial, moviendo su báculo, la mostró de frente.

—Entonces no me conoces… ¡Arrebataré lo que me has quitado! — Amenazó seria la princesa.

Nova se lanzó desesperado para matar a la princesa, usando todos los poderes de manera directa, pero Hotaru dio giros a su báculo, al mejor estilo de una ágil porrista, para absorber cada ataque. Desesperado, Nova sacó su daga para combatir cuerpo a cuerpo, pero Hotaru, cansada y con pocas energías, a pesar de su imponencia, pudo defenderse con tranquilidad, interceptando en cada movimiento brusco que hacía Nova; después, aprovechó en golpearlo con la base del báculo al pecho de Nova, para que cayera estrepitosamente al suelo, desvaneciendo a todas las tormentas y torbellinos a su alrededor.

Malherido y sin rendir, Nova se lanzó para volver atacar con su daga, concentrando su energía en ello, Hotaru dio un giro de su cuerpo de trecientos cincuenta grados, moviendo la hoz para tocar a la daga y absorber todos los poderes y energías contenidas para recuperarse.

La figura de Nova se redujo a su condición como barón, quien insistente quería empujar, pero fue insignificante, ya que la princesa, tras recuperar su condición física y sus poderes, dio un giro del arma con su mano derecha y dirigió de frente en disposición de disparar.

—Perdiste Nova, no quiero saber de ti… Nunca te amé cuando era princesa… Tampoco te querré cuando soy Hotaru Tomoe… Adiós…

Dicho ello, la chica disparó un haz de luz incandescente, pulverizando el cuerpo de un orgulloso comandante.

La base resultó destruida, el personal, desaparecido, todo lo que había quedó en ruinas, una irreconocible imagen grisácea que dejó la batalla; mientras Hotaru bajaba para socorrer a sus primas.

Publicado para el medio alternativo Sitio Bagatela el 4 de enero de 2022.

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