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Tres maneras de relajarse en Japón (desde Periodista Digital)

Desde Periodista Digital publica el siguiente artículo:

Tres maneras de relajarse en Japón

Reponer fuerzas en uno de los baños termales, relajarse en una playa paradisíaca o practicar antiguas técnicas de meditación son algunas de las formas de relajarse en Japón. A través de la campaña ‘Enjoy My Japan’ la Oficina Nacional de Turismo de Japón ofrece al viajero numerosas opciones para disfrutar de un viaje de descanso y relax:

Onsen y spas

Fuentes termales en las profundidades de las montañas, al borde del mar, en el interior de un edificio o al aire libre, de uso municipal o privado, construidas en piedra o en madera, son algunas de las numerosas opciones que se pueden encontrar en Japón para disfrutar de los llamados onsen.

Destino turístico favorito de los japoneses, los onsen son fuentes termales naturales, de aguas calientes cargadas de minerales por su contacto con los volcanes que constituyen una de las prácticas de bienestar y salud más extendida entre la población. Prueba de ello es que hay alrededor de 3.000 repartidos por todo el territorio.

Entre ellos se encuentran el onsen de Shirama, de 1.300 años de antigüedad, con baños al aire libre con vistas al Pacífico: los numerosos baños termales de la localidad de Ginzan, en la prefectura de Yamagata, el pueblo balneario Gero Onsen en Gifu, o Noboribetsu en Hokkaido.

Otros lugares destacados son Hakone Yumoto Onsen, situado en el Parque Nacional Fuji-Hakone-Izu, en la prefectura de Kanagawa, es el lugar perfecto para hacer una escapada de un día desde Tokio; o la localidad Shibu Onsen, una antigua ciudad termal, llena de edificios históricos y de ambiente tradicional, situada a sólo 10 minutos en autobús de la entrada del famoso Snow Monkey Park, donde ver también a los monos disfrutando de un baño termal.

Para leer completo este artículo, pueden ir al enlace del Periodista Digital: https://www.periodistadigital.com/travellers/ocio-y-cultura/2019/03/30/tres-maneras-de-relajarse-en-japon-turismo-viajes.shtml

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La deforestación amenaza a los últimos indígenas aislados de Colombia (desde Razón Pública)

Desde Razón Pública redactan el siguiente artículo:

La deforestación amenaza a los últimos indígenas aislados de Colombia

Hacia mediados de la década de 1990 tuve la oportunidad de vivir en el medio del Río Caquetá, en el departamento de las Amazonas. Allí conocí a un chamán llamado Carlos Matapí Yukuna.

En su maloca, Carlos me contó la historia del pueblo indígena de los Urumi, quienes después del contacto violento con los caucheros a finales del siglo XIX, decidieron internarse en la selva para protegerse. Desde entonces los Urumi no han tenido contacto con otras poblaciones.

Carlos relató con detalle el nombre de sus maloqueros, los caños donde vivían y tenían sus chagras —o áreas de cultivo—, algunos cantos rituales, y el origen mitológico de esta tribu.

Además de los Urumi, Carlos me habló de los Yuri, que vivían en el territorio del Río Puré, y de grupos Uitoto en la zona sur de Chiribiquete. Carlos me recordó que en el Río quedaban descendientes de los Carijona y algunos miembros del clan de Murciélago cerca de La Pedrera.

Poco a poco fui acercándome a los territorios de estos pueblos indígenas, y noté claramente que, para las poblaciones locales, la existencia de los indígenas en aislamiento voluntario era un hecho cierto, reconocido, y cotidiano. Ningún grupo indígena actual intenta entrar en los territorios de los aislados; los reconocen y los respetan.

De cuando en cuando, en las noches, el sonido de un pilón lejano evoca los tiempos de una vecindad más cercana. En los veranos se observa con curiosidad si hay humo de chagras monte adentro. Algunas señales encontradas por exguerrilleros, mineros, cazadores o madereros siguen alimentando la historia de su existencia y de sus movimientos.

En tiempos más recientes, las imágenes de satélite y algunos sobrevuelos permitieron una corroboración directa de su presencia maravillosa en medio de la selva.

A finales de los noventa, cerca de las sabanas de la Fuga, vi el difícil encuentro entre colonos e indígenas Nukak, que ya habían sido contactados y empezaban a sufrir las consecuencias: por ejemplo, las presiones por su tierra y el creciente conflicto armado en su territorio.

Hoy, más de dos décadas después, los Nukak son catalogados como un pueblo en “contacto inicial” por dos razones:

  • su sistema inmunológico aún no se ha adaptado a las enfermedades comunes de la población mestiza,
  • y su proceso de aprendizaje sobre los códigos básicos del mundo occidental aún es incipiente.

El Estado colombiano ha hecho un esfuerzo importante por reconocer los territorios de los Pueblos Indígenas en Aislamiento Voluntario y Contacto Inicial (PIAVCI):

  • creó el Parque Nacional Puré;
  • amplió el Parque Chiribiquete, y
  • creó el Resguardo Nukak, para proteger a esta población como grupo en contacto inicial.

Sin embargo, la creación de estas áreas no ha sido suficiente para proteger a los nativos. En los últimos años, la deforestación en la región amazónica colombiana ha aumentado de manera significativa.

Adicionalmente, los procesos de explotación minera ilegal, la siembra de coca, la existencia de campos minados y la creación de corredores de movilidad para grupos armados han lesionado significativamente algunos de estos territorios.

Para leer completo este artículo, pueden ir al enlace de Razón Pública: https://www.razonpublica.com/index.php/econom-y-sociedad-temas-29/11875-la-deforestacion-amenaza-a-los-ultimos-indigenas-aislados-de-colombia.html

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Chiribiquete: un bastión colombiano contra la deforestación (desde Razón Pública)

Desde Razón Pública redactan el siguiente artículo:

Chiribiquete: un bastión colombiano contra la deforestación

El Parque Nacional Natural Serranía de Chiribiquete fue creado en 1989 con una extensión de 12.800 km2. Está localizado en la parte central de la Amazonia colombiana y es un lugar de difícil acceso. Aunque es posible llegar por río desde Araracuara hasta la zona sur del parque, a cualquier otro sector solo es posible acceder en helicóptero.

Desde 1991 se emprendieron varias expediciones para documentar la importancia cultural y biológica de este lugar. Hubo unas que llegaron por aire y se centraron en la zona de afloramientos rocosos o “tepuyes” del sector norte, y otras que recorrieron los ríos principales del sector sur.

Durante esa década se descubrieron pinturas rupestres en cerca de 50 abrigos rocosos, con más de 70.000 motivos de plantas, animales, manos y personas bailando, cazando y pescando. Algunas de estas pinturas datan de hace 20.000 años, otras son menos antiguas y otras son muy recientes (menos de 50 años).

Además se documentó la presencia de numerosas especies de animales y plantas, varias de ellas propias de la zona (endémicas) y otras que son nuevas para la ciencia.

Estos resultados estimularon nuevas expediciones hacia sectores aledaños no incluidos en el parque. El hallazgo de otras especies en la zona y el descubrimiento de grupos indígenas en aislamiento voluntario llevaron a la ampliación del parque hasta una extensión de 27.800 km2.

El análisis de la información biológica acopiada indicó que está región es un punto de confluencia de flora y fauna de los ámbitos andino, del Orinoco, de la Guyana y de la planicie amazónica. Nuevas expediciones en los últimos años confirmaron esta conclusión y llevaron el año pasado a una nueva ampliación del parque hasta los 42.800 km2.

El Parque Serranía de Chiribiquete es una de las áreas protegidas y de resguardos indígenas que ayudan a mantener la operación ecosistémica necesaria para conservar la región amazónica. Por su tamaño, su gran diversidad biológica y su ubicación, Chiribiquete ocupa una posición estratégica en la consolidación de varios corredores ecológicos.

El más importante de estos, con una longitud de cerca de 1.000 km, se extiende desde la cima de la cordillera Oriental hasta el río Amazonas. En el Meta y norte del Guaviare, este corredor biogeográfico está conformado por los parques Sumapaz, Cordillera de los Picachos, Tinigua y Sierra de La Macarena, por la zona de preservación de la vertiente andina (incluida en el Área de Manejo Especial de La Macarena) y por el Distrito de Manejo Integrado Ariari-Guayabero, cuyo límite sur colinda con el extremo norte de Chiribiquete.

Al sur del parque hay algunas zonas tipo A de la Reserva Forestal de la Amazonia. Estas zonas garantizan los procesos ecológicos necesarios para asegurar la diversidad biológica, la oferta de servicios ecosistémicos, y la protección de paisajes singulares y de patrimonio cultural. Además, se puede encontrar un conjunto de resguardos indígenas que permite la conexión ininterrumpida con los parques Cahuinarí, Río Puré y Amacayacu.

Chiribiquete también ocupa un lugar central en otro corredor ecológico, de cerca de 800 km de longitud, que atraviesa la Amazonia de occidente a oriente. Su extremo occidental corresponde a los parques Serranía de los Churumbelos y Alto Fragua-Indiwasi, a 3.000 metros sobre el nivel del mar (m.s.n.m.), y su extremo oriental al Parque Yaigojé-Apaporis, a menos de 100 m.s.n.m., en la frontera con el Brasil. Este corredor incluye también a los parques La Paya y al Chiribiquete.

Para leer completo este artículo, pueden ir al enlace de Razón Pública: https://www.razonpublica.com/index.php/econom-y-sociedad-temas-29/11716-chiribiquete-un-bastion-colombiano-contra-la-deforestacion.html

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¿Proteger el medio ambiente y desamparar a la gente? (desde Razón Pública)

Desde Razón Pública redactan el siguiente artículo:

¿Proteger el medio ambiente y desamparar a la gente?

Los estragos del cambio climático son sin duda alarmantes.

En el contexto colombiano el aumento de la deforestación en la Amazonía a raíz del Acuerdo de Paz es un hecho innegable. Pero también es innegable la presión de la violencia que ha obligado a cientos de campesinos a desplazarse a las selvas y a compartir el espacio con las comunidades indígenas y afrodescendientes que allí habitan.

También es cierto que la colonización de las selvas ha coincidido con el auge de actividades económicas legales –como el caucho– e ilegales –como la coca– que tienen en común el atentar contra el medio ambiente. Así mismo el alza simultánea en el precio del oro, la caída en el precio de la coca y la búsqueda de alternativas productivas han hecho que aumenten la minería y la ganadería extensiva, que a su vez deterioran los parques naturales y las reservas forestales.

Ante esta nueva oleada de daños ambientales, muchos conservacionistas han propuesto expulsar a los habitantes de las zonas que pretenden proteger. ¿Es esta la solución? ¿Acaso son ellos los culpables del desastre ecológicos?, ¿Importan más los derechos del medio ambiente que los derechos humanos?

Las leyes vigentes en Colombia hacen difícil resolver ese dilema de una manera justa y efectiva.

La Ley 2 de 1959 declaró siete grandes áreas de reserva forestal, pero apenas en 2013 se inició un proceso de regulación muy poco efectivo: se introdujo la zonificación indicativa, pero esta no ha sido acompañada por los planes de manejo o de ordenamiento territorial que serían necesarios. La escala de zonificación es tan grande que no se puede determinar cuáles predios están dentro o fuera del borde donde deben comenzar las áreas “amortiguadoras” —que por lo mismo son casi inexistentes—. De ser regulada, esta estrategia sería muy útil para la conservación de la selva y las personas que allí residen.

La ley en cuestión permitía adquirir tierras baldías en estas reservas forestales si se destinaban al uso forestal propio de ellas y se cumplían otros requisitos. Pero en 1974, el Código Nacional de Recursos Naturales y de Protección al Medio Ambiente prohibió adjudicar tierras como parte de estrategias de protección ambiental, lo cual dejó en el limbo a muchos habitantes que nunca se fueron de la región.

Por otra parte, la figura de los parques naturales —creada en 1959— ha permitido declarar varias zonas como áreas protegidas, pero presenta dos grandes problemas:

  • El de saneamiento predial, porque estas áreas son inalienables, imprescriptibles e inembargables, y los recursos públicos destinados a su adquisición son muy limitados.
  • El de las personas que ocupan esas zonas pero de un día para otro pasan a ser infractores por violar el régimen de usos de las áreas protegidas.

No contamos con herramientas jurídicas para manejar esta situación y proteger —también— los derechos de la gente. Y esto a pesar de que la Constitución ampara a los campesinos, aún bajo condiciones de informalidad: “El Estado protegerá especialmente a aquellas personas que por su condición económica, física o mental, se encuentren en circunstancia de debilidad manifiesta y sancionará los abusos o maltratos que contra ellas se cometan” (dice el artículo 13).

Para leer completo este artículo, pueden ir al enlace de Razón Pública: https://www.razonpublica.com/index.php/econom-y-sociedad-temas-29/11557-proteger-el-medio-ambiente-y-desamparar-a-la-gente.html

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Boyacá, una tierra para descubrir (desde El Tiempo)

Desde El Tiempo de Colombia publican el siguiente artículo:

Boyacá, una tierra para descubrir

Boyacá tiene 23.000 kilómetros cuadrados con todos los pisos térmicos. Según la Gobernación del departamento, allí están el segundo lago navegable más alto de Suramérica (Tota), la segunda caída de agua más grande del país (salto Candelas, ubicado en el municipio de Pajarito) y el tercer pico más alto de Colombia (Ritacuba Blanco, en la sierra nevada de El Cocuy, Güicán y Chita). Por estas razones y por la riqueza cultural de sus territorios, es uno de los lugares imperdibles para todo tipo de viajeros. 

Monguí, por ejemplo, es un municipio tranquilo y alejado de ansiedades y presiones. La temperatura puede bajar en la noche hasta 5° C y sus construcciones datan del siglo XVII. Está a 97 kilómetros de Tunja, capital del departamento, y es un destino perfecto para desconectarse del estrés de las grandes ciudades.

Nobsa, por su parte, fue un territorio indígena, caracterizado por la tradición de los tejidos. Se celebran los festivales de la ruana, la carranga y vallenato. Se hacen también domingos culturales y los restaurantes abren hasta tarde en la noche. Es un pueblo ideal para pasar uno, dos o varios días.

Para leer completo este artículo, pueden ir al enalce de El Tiempo: https://www.eltiempo.com/vida/viajar/los-mejores-lugares-para-hacer-turismo-en-boyaca-258822

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Los territorios sagrados de los indígenas y la delimitación de Línea Negra (desde Razón Pública)

Desde Razón Pública redactan el siguiente artículo:

Los territorios sagrados de los indígenas y la delimitación de Línea Negra

El pasado 6 de agosto, justo antes de culminar su periodo, el presidente Santos firmó el Decreto 1500 “Por el cual se redefine el territorio ancestral de los pueblos Arhuaco, Kogui, Wiwa y Kankuamo de la Sierra Nevada de Santa Marta, expresado en el sistema de espacios sagrados de la Línea Negra, como ámbito tradicional, de especial protección, valor espiritual, cultural y ambiental, conforme a los principios y fundamentos de la Ley de Origen, y la Ley 21 de 1991, y se dictan otras disposiciones”, públicamente conocido como el de la Línea Negra.

La mayoría de la sociedad reaccionó con cierta incredulidad, debido a que no hay una comprensión aproximada del mencionado decreto, y menos del concepto de la Línea Negra.

Muchas personas llegaron a alarmarse, y se extendió la idea de que se trata de un absurdo legal que, de una u otra forma, altera la noción misma de propiedad privada y afecta el desarrollo de cualquier iniciativa encaminada al desarrollo económico de la región.

En el debate consecuente, que comenzó por el desconocimiento de lo que hay en el fondo de la firma de este decreto, han quedado cosas que, por no ser claras, confunden. Por esta razón es indispensable definir qué es la Línea Negra.

Los cuatro pueblos indígenas de la Sierra Nevada tienen un vínculo estrecho -de carácter existencial- con el territorio que habitan, el cual se manifiesta a través del nexo entre el mundo espiritual y su propia condición humana. De acuerdo con su cosmogonía, el territorio ancestral es al mismo tiempo territorio sagrado, desde el mismo momento de la creación. El indígena y el territorio sagrado comparten su existencia como un todo.

Este nexo está regido por lo que denominan la Ley de Origen, que ordena todo lo que existe. En este orden, el territorio sagrado se manifiesta a partir de la definición de un número determinado de sitios que ostentan características especiales con respecto a los demás. Cada uno de estos sitios posee singularidades que los hacen únicos, todas relacionadas con la protección de un territorio sagrado que debe preservarse.

Para estas comunidades ese territorio es la tierra de los hermanos mayores, quienes tienen el deber de proteger el universo a través del conocimiento de la Ley de Origen. La defensa del territorio debe basarse en un trabajo permanente e incesante, que se valga de actividades rituales -llamadas pagamentos-, mediante las cuales se reequilibran las fuerzas que deben permanecer en armonía para el beneficio universal.

Para leer completo este artículo, pueden ir al enlace de Razón Pública: https://www.razonpublica.com/index.php/econom-y-sociedad-temas-29/11322-los-territorios-sagrados-de-los-indígenas-y-la-delimitación-de-línea-negra.html

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Parque Nacional Chibiriquete: un ejemplo de conservación ambiental y cultural (desde Razón Pública)

Desde Razón Pública redactan el siguiente artículo:

Parque Nacional Chibiriquete: un ejemplo de conservación ambiental y cultural

La ampliación firmada por el presidente Santos el pasado 1 de julio convirtió al Parque Nacional Natural Serranía de Chiribiquete en el área protegida más grande del país y en el parque natural de selva húmeda más grande del mundo.

Ubicado en los departamentos de Caquetá y Guaviare, el parque alberga uno de los principales sitios arqueológicos del mundo. Escondidos en lo profundo de este enclave amazónico, se han documentado más de 75.000 pictogramas, vestigios de culturas paleoindias de hasta 20.000 años de antigüedad, distribuidos en 36 abrigos rocosos, que representan escenas de caza y ritos chamanísticos.

Las comunidades que habitan el parque –muchas de ellas totalmente desconectadas de nuestra sociedad– mantienen esta antigua tradición de pintura rupestre. Los pueblos Uitoto, Cubeo, Yukuna, Matapi, Andoque y Tanimuka lo entienden como la Maloca Cósmica de los Jaguares es decir, como un lugar de carácter sagrado.

El mosaico de paisajes guyaneses y amazónicos, caracterizado por las enormes formaciones rocosas conocidas como tepuyes, en cuyas bases se encuentran los pictogramas, es un importante foco de endemismo para Colombia. Además de haberse registrado un gran número de plantas y animales que no existen en ningún otro lugar, alberga más del 30 por ciento de la biodiversidad que hay en el país.

Se calcula que este territorio virgen almacena más de 450 millones de toneladas de carbono al año y abastece el 60 por ciento del agua superficial de toda la Amazonía colombiana, servicio ecosistémico del que dependemos todos los colombianos. Chiribiquete es un enclave estratégico para la mitigación del cambio climático y para la conectividad del corredor Andes-Amazonas-Atlántico.

Por su inmensa riqueza ambiental y cultural, la serranía de Chibiriquete es el único parque natural de Colombia que pertenece a la Lista de Patrimonio Mundial de la Unesco. Se suma así a los 35 sitios declarados como Patrimonio Mixto en todo el planeta que representan la integralidad entre el hombre y la naturaleza. Esto a su vez significa el avance en un cambio de paradigma que reconoce como fundamentales los aportes de los pueblos indígenas y de sus sistemas de conocimiento tradicional para construir un nuevo modelo de vida dentro de la gran aldea global, el oikos, situando a la naturaleza en el centro del debate como un actor político y sujeto de derechos.

Para leer completo este artículo, pueden ir al enlace de Razón Pública: https://www.razonpublica.com/index.php/econom-y-sociedad-temas-29/11244-parque-nacional-chibiriquete-un-ejemplo-de-conservación-ambiental-y-cultural.html

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