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Festival Independiente de Cómic Colombiano 2022: actividades y fechas (Bogotá, Colombia)

Festival Independiente de Cómic Colombiano 2022: actividades y fechas

BibloRed abre las puertas a los artistas, fanáticos, creadores, editores y conocedores del cómic, quienes podrán participar en la sexta edición del Festival Independiente de Cómic Colombiano que tendrá como lugar la Biblioteca Pública Virgilio Barco. 

Del 20 al 22 de mayo de 2022, el Festival Independiente de Cómic Colombiano, reúne a los amantes de los cómics y de la novela gráfica en charlas, conferencias, talleres, networking y conferencias virtuales con tres invitadas internacionales, además actividades presenciales que les permitirán exhibir sus proyectos y ampliar sus conocimientos.

El Festival, dirigido a los artistas, fanáticos del cómic, creadores y editores, contará con más de 20 actividades presenciales que se llevarán a cabo en la Biblioteca Pública Barco. Como ha sido tradición en las versiones anteriores vuelve el callejón de artistas, espacio de exhibición para que los creativos puedan mostrar su trabajo.

“La Red de Bibliotecas públicas de Bogotá se une a la nueva edición del Festival del Cómic Colombiano que se realizará en la Barco, como parte del Plan de lectura, escritura y oralidad, Leer para la Vida, que busca promover el acceso a las diferentes formas de leer y a acercarnos a formatos tan diversos como el cómic y la novela gráfica”, afirmó la directora de lectura y bibliotecas de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte y BibloRed, Consuelo Gaitán.

Con una agenda presencial, los días 20, 21 y 22 del mismo mes, la Barco acogerá a cerca de 35 expositores, entre los que se cuentan artistas y agentes de las artes plásticas y visuales, editoriales independientes y comunitarias, así como agentes del ecosistema del libro, bailarines, academias de danza, productores audiovisuales, entre otros gestores.

A su turno, la agenda virtual contará con la participación destacada de las tres invitadas internacionales: “Delius”, María Delia Lozupone, directora de la Editorial Loco Rabia (Argentina); Sarah Leavitt, autora canadiense de las novelas gráficas: Agnes, Murderess y Tangles: A Story About Alzheimer’s, My Mother and Me y Renée Nault, autora canadiense de cómic encargada de la adaptación en novela gráfica Handmaid’s Tale. Las conferencias serán transmitidas desde el auditorio principal de la Barco.

Conoce la programación del Festival Independiente de Cómic Colombiano 2022:

Biblioteca Pública Virgilio Barco (Auditorio principal)

Viernes 20 de mayo

3:50 a 4:00 p.m.

Inauguración del Festival Independiente de Cómic Colombiano con la participación del Coordinador de la Barco, Sergio Cárdenas de Oro y del director del Festival, Santiago Suescún Garay.

4:00 a 5:00 p.m.

Ventanas grises: conflicto y reconciliación en el cómic colombiano

El director editorial de la Revista Blast, Diego Cárdenas Urquíza hará un recorrido histórico por los cómics sobre el conflicto armado colombiano. Análisis y discusión de cómics nacionales sobre las luchas de independencia, la violencia bipartidista, las guerrillas, el narcotráfico, el desplazamiento, la búsqueda de la reconciliación, la reinserción y los logros y problemas del acuerdo de paz, entre muchos otros.

5:00 a 6:00 p.m.

MasterClass de Narración de Historieta (Transmisión virtual)
Ordenar no sólo las ideas, sino también plasmarlas en un orden fluido y atractivo. Un taller orientado a brindar herramientas que ayuden a los autores de historietas a trabajar la secuencia narrativa, tanto desde el aspecto visual como desde el guion, dirigido por “Delius”, María Delia Lozupone de la Editorial Loco Rabia de Argentina.

Distrito Gráfico 

5:00 a 6:00 p.m.

Lanzamiento cómic Emok #6 ¡Oye! ¿Qué crees? 

¡Emok ya va para su sexto número! Hablaremos sobre el proceso de llevar una serie de cómic impreso, la forma en la que se estructura la historia y las distintas consideraciones de publicación.

Por: Miguel Vallejo «Gusanillo» y Diana Sarasti

6:00 a 7:00 p.m.

Banquillo

Aquí, varios artistas y creativos estarán presentando sus proyectos de cómic ante un jurado para poder ganar un puesto para el próximo Festival Independiente de Cómic Colombiano. ¿Cuál será el mejor proyecto?
Con los jurados: Carlos Granda y Champe Ramírez.

Sábado 21 de mayo (Auditorio principal) 

3:00 a 5:00 p.m.

«Life and Comics of Sarah Leavitt» (Transmisión virtual)

Una profe y autora cómics canadiense Sarah Leavitt, autora canadiense de las novelas gráficas: Agnes, Murderess y Tangles: A Story About Alzheimer’s, My Mother and Me, realizará una charla virtual sobre su vida y su experiencia en el noveno arte, moderado por David Molina.

5:00 a 6:00 p.m.

Estrenos GoUP Cómics

¿Cuáles son los próximos estrenos de la editorial independiente GoUP Cómics? ¿Cómo va su plan editorial?

Por: el director y fundador de GoUP Cómics, Juan Pablo Silva.

6:00 a 7:00 p.m.

Presentación de la novela gráfica ‘Los Fugitivos’ 

Los escritores Mario Mendoza, Keco Olano, Heidi Muskus, arquitecta y colorista, y Gabriel Pedroza presentan la segunda entrega de la trilogía ‘Mysterion’ que inició con la novela ‘Kaopolis’.

Distrito Gráfico

3:00 a 4:00 p.m.

Cómic de exposición en Colombia del papel impreso a la pared

Recorrido sobre la integración del cómic en los distintos escenarios de exposición en Colombia, como son los festivales y las salas de exposición de entidades culturales, con especial atención en un caso pionero de adaptación museística: 45 Salón Nacional de Artistas (2019, dirigido por Juan Alberto Conde y Diana Gil.

4:00 a 5:00 p.m.

Taller de cómic: Arco Narrativo 

A partir de una idea sencilla, vamos a construir un conflicto fuerte. Luego, un arco narrativo que contenga escenas, que moldeen la historia, utilizando la técnica del dibujo. Los resultados suelen ser la creación de personajes activos con historias por desarrollar, o historias cortas ya desarrolladas, que podrán desglosarse y agrandarse con algo más de tiempo, dirigió por Rodrigo Lucio de la editorial Surreal Cómics.

Vestíbulo Inferior

4:00 a 6:00 p.m.

Firma de libros por parte del escritor, Mario Mendoza

5:00 a 6:00 p.m.

Cierre Musical The 3 Players 

¡The 3 Players hará el cierre musical del sábado!

 

Aula Múltiple

2:00 a 3:00 p.m.

Torneo Relick

¡Llega nuevamente la gran COPA FESTIVAL DE CÓMIC. En este juego de cartas colombiano donde los poderes provienen de los videojuegos, tendrá un torneo que tendrá como premio una hermosa copa conmemorativa del evento. ¿Qué esperas para participar?

 

Domingo 21 de mayo

Auditorio principal (Transmisión virtual) 

3:00 a 5:00 p.m.

Bringing Gilead to Life

¿Cómo se adaptó The Handmaid’s Tale a la novela gráfica? con Renée Nault (Canadá), autora canadiense de cómic encargada de la adaptación de esta novela gráfica, realizará una charla virtual sobre cómo fue su experiencia en la realización de estos proyectos.

5:00 a 6:00 p.m.

Agente Malitz

Los ganadores del Premio Distrital de Narrativa Gráfica Ciudad de Bogotá 2021, contarán sobre los procesos e inspiraciones tras la obra Agente Malintz.

Por: Gusanillo y Rodrigo Lucio

Distrito Gráfico

1:00 a 2:00 p.m.

Lanzamiento: «Pumaki en La Tesis de Mac»

Mac va hoy a la universidad a presentar su tesis de grado…pero sus roomates: Pumaki y Escondet decidieron asistir a la sustentación. ¿Qué locuras pasarán en la facultad de domadores de osos?

2:00 a 3:00 p.m.

Lanzamiento itinerante de Fanzimulato

Coloquio del Fanzimuleto y otras formas de expresión mágico-gráficas. A modo de lanzamiento del Fanzimuleto II, se presentará este zine, contando la experiencia de convocar junto a @jornadasdeagrapa de Guatemala, ilustraciones de latinoamérica en sus dos ediciones. Un proceso editorial que mezcla la gráfica popular, la magia y la autoedición.

3:00 a 4:00 p.m.

Las viñetas del tricolor: breve historia del cómic colombiano

Un recorrido histórico por el cómic colombiano desde sus inicios rastreables hasta el presente, incluyendo publicaciones, momentos trascendentales, crisis (como la ley del libro), premios y demás. Exhibición simultánea de cómics autografiados por autores colombianos importantes.

Por: Diego Cárdenas Urquíza, director de la Revista Blast

4:00 a 5:00 p.m.

Breaking into comics: ¿Cómo conseguir trabajar en cómics en el exterior?

Andrés Barrero y Granda ComicFan hablarán de sus experiencias obteniendo trabajo como creativos de los cómics en diversas editoriales en el extranjero, además de compartir información sobre lo que buscan los directores de arte y editores al elegir nuevos talentos.

Vestíbulo inferior

6:00 a 7:00 p.m.

Cierre Musical – DJ Daniel Cárdenas (Animé)

¡The LenUP hará el cierre musical del domingo!

El DJ Daniel Cárdenas, Lulú y Davil harán un show musical con varias canciones de animés, ¡Naruto, Evangelion, Your Lie in April y entre otras.

Consulta más de nuestra programación haciendo clic aquí

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El cómic vuelve a Corferias en FILBo 2022

El cómic vuelve a Corferias en FILBo 2022

La Cámara Colombiana del Libro y la Gerencia de Literatura del Instituto Distrital de las Artes – Idartes, a través de su convenio de asociación para la Feria Internacional del Libro de Bogotá – FILBo, invitan a los interesados en administrar un estand de cómic, con el fin de circular y comercializar la obra de artistas de cómic bogotanos y/o nacionales.

Tras dos años de virtualidad, la FILBo regresa de manera presencial a Corferias. Estas posibilidades de reencuentro nos impulsan a brindar nuevas oportunidades de reactivación para los distintos agentes de la literatura en la ciudad. De ahí nace esta invitación”, explica Adriana Martínez-Villalba, gerente de Literatura del Idartes.

Este estand que fomenta la circulación del cómic nacional estará ubicado en el pabellón No. 8 de Corferias y tendrá 12 metros cuadrados. La FILBo va del 19 de abril al 2 de mayo de 2022. Los proyectos deberán ser presentados hasta las 18:00 horas del viernes 25 de marzo de 2022 al correo gerencia.literatura@idartes.gov.co. El resultado se dará a conocer el jueves 31 de marzo de 2022.

Conozca todas las condiciones en el siguiente enlace: https://www.idartes.gov.co/es/noticias/el-comic-vuelve-corferias-en-filbo-2022 

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INVITACIÓN INSCRIPCIÓN TALLERES DISTRITALES CIUDAD DE BOGOTÁ 2022 (desde IDARTES)

A partir del domingo 2 de enero se abrirán las inscripciones para los Talleres Distritales de Escritura Creativa Ciudad de Bogotá 2022, en novela, poesía, cuento, crónica y narrativa gráfica

La Alcaldía de Bogotá a través de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte, y el Instituto Distrital de las Artes -Idartes, invita a escritores, estudiantes de literatura, docentes, periodistas y demás personas interesadas en la creación literaria, DE DIECISÉIS (16) AÑOS EN ADELANTE, a participar en los Talleres Distritales de Escrituras Creativas Ciudad de Bogotá 2022, del programa Escrituras de Bogotá, en los géneros de novela, poesía, cuento, crónica y narrativa gráfica, que se realizarán entre febrero y julio, en veinte (20) sesiones de cuatro (4) horas a la semana, para un total de ochenta (80) horas presenciales. Los talleres son completamente gratuitos y se dictarán los sábados entre el 19 de febrero y el 16 de julio de 2022.

Los Talleres Distritales Ciudad de Bogotá tienen por objetivo estimular la producción literaria de nuevos autores, transmitir instrumentos teóricos y prácticos para el desarrollo de procesos de escritura creativa y explorar las claves de la escritura mediante lecturas, ejercicios de taller y encuentros con lectores calificados, en cinco géneros literarios específicos.

Los interesados deben inscribirse en los formularios que estarán habilitados en la sección de literatura del portal de Idartes, entre el domingo 2 de enero y el lunes 31 de enero de 2022 a las 5:00 p.m. hora legal colombiana. Cada persona sólo podrá inscribirse a uno de los talleres propuestos y no se aceptarán inscripciones después de esta fecha y hora.

En los siguientes enlaces se puede acceder a los formularios de inscripción:

Tenga en cuenta que para cada uno de los talleres se requerirá por parte de los aspirantes:

–     Una reseña biográfica y explicación de los motivos por los que quiere tomar el taller (máximo 1.100 caracteres con espacios incluidos).

Una muestra de su producción, relacionada con el género literario del taller al que va a aplicar.

  • Para el Taller Distrital de Cuento: un cuento, narración de una situación o un fragmento literario de su autoría (máximo 2.100 caracteres con espacios incluidos).
  • Para el Taller Distrital de Crónica: un fragmento de una crónica o texto periodístico de su autoría (máximo 2.100 caracteres con espacios incluidos).
  • Para el Taller Distrital de Poesía: ejemplos de su producción poética (máximo 2.100 caracteres espacios incluidos).
  • Para el Taller Distrital de Novela:  fragmento de su proyecto de novela (máximo 2.100 caracteres con espacios incluidos).
  • Para el Taller Distrital de Narrativa gráfica: adjuntar en el formulario de inscripción una muestra de su trabajo literario en narrativa gráfica (guión o tratamiento, boceto rotulado, dibujo o páginas terminadas a color o en blanco y negro) cuyo peso no sea mayor a 100 MB.

Criterios de selección:

  • Cada uno de los escritores a cargo de la dirección de los talleres seleccionará 30 asistentes por taller.
  • La selección se hará con base en la calidad de los textos literarios presentados, así como la motivación que presente el postulante para participar en el taller.
  • En caso de considerarlo necesario, se llamará a entrevista a los postulados.

Responsabilidades de los participantes:

  • Al participar en esta convocatoria, usted se compromete, si es seleccionado, a asistir al menos  al  ochenta  por  ciento  (80%)  del  taller, es decir: dieciséis (16) sesiones. De lo contrario, perderá su cupo y la posibilidad de volver a presentarse el año siguiente.
  • No se admiten asistentes. Sólo se permitirá ingreso a aquellas personas que al ser seleccionadas confirmen su inscripción.

Entre el martes 1 y el miércoles 16 de febrero de 2022, cada director de taller se comunicará con los seleccionados vía correo electrónico y les pedirá que respondan al correo confirmando su participación en el taller, en un plazo de dos días. De no responder en el tiempo indicado, la persona seleccionada perderá su cupo y se tendrá en cuenta al siguiente según puntajes, en la lista de espera.

El viernes 18 de febrero, la Gerencia de Literatura del Instituto Distrital de las Artes hará pública la lista definitiva de seleccionados en la sección de literatura del portal del Idartes www.idartes.gov.co

Los talleres de novela, poesía, cuento, crónica y narrativa gráfica iniciarán de manera presencial, garantizando los protocolos y medidas de bioseguridad requeridas en el marco de la emergencia sanitaria declarada por el coronavirus Covid19,  el sábado 19 de febrero en los horarios y lugares que se les indique a los seleccionados, en el correo enviado por cada director.

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Novela-Fanfic: TOMOE Capítulo Décimo: FÍN DE LA EPIDEMIA, NUEVO INICIO.

TOMOE

Por: Juan Carlos Quenguan Acosta

CAPÍTULO DÉCIMO: FÍN DE LA EPIDEMIA, NUEVO INICIO.

SaturnGirl por JCQA, dibujo calcado del personaje Hotaru Tomoe/Sailor Saturn de la franquicia Sailor Moon de Naoko Takeuchi.

Colombia sufrió una de las peores epidemias de las últimas décadas, se podía contar cuántos eran los contagiados, cuántos fueron internados en las unidades de cuidados intensivos, cuántos fueron los fallecidos, cuántos se pudieron recuperar, quiénes estuvieron en bancarrota y cuántos desobedecieron ante las medidas estrictas de una del aislamiento preventivo obligatorio, decretadas por el gobierno colombiano hacia rumbas, viajes, reuniones familiares y eventos masivos durante cuarenta semanas. Pero es imposible comentar.

Tristezas, melancolías, desesperaciones invadieron en la salud mental de los colombianos, mas no para la casa de Juan, quien ayudado y apoyado por la familia Tomoe, en especial de Hotaru, el joven colombiano pudo vivir en duelo, haciendo lo que hizo su madre Cecilia ante el fallecimiento del padre: rezar nueve rosarios en nueve noches, sin imágenes de santos ni ángeles, frente a una pieza sin ser tocada en todo ese tiempo. Aunque fueran sintoístas, la familia Tomoe acompañó y respetó el credo católico de Juan, no sólo en los rosarios, sino en la misa realizada en la tradicional parroquia del barrio Troya, un día antes del crematorio en una de las funerarias de la ciudad.

A los treinta días del fallecimiento de Cecilia, los ensayos de las vacunas generaron excelentes resultados en todos los hospitales y clínicas. El profesor Tomoe, acompañado por una comisión de científicos y médicos, redactaron una solicitud ante el Instituto de Alimentos y Medicinas, el Ministerio de Salud la Organización Mundial de la Salud, para la aprobación de la vacuna de manera urgente y extraordinaria, para continuar el proceso de inmunización a los primeros colombianos, familiares del personal médico, personal de policía, bomberos, defensa civil, profesores y familiares de los pacientes contagiados, que sería la población de la segunda fase.

 

En ese tiempo, durante una reunión para recibir cenizas en el sencillo y pintado cofre de madera, alguien se acercó a Juan, quien estaba acompañado por Hotaru y Hayate.

—Lamento de corazón por la pérdida de su madre, soy el arrendador del local donde está la lavandería de sus padres— dijo el señor, saludando de puño con Juan.

—Gracias don César, yo le recuerdo cuando mi papá inauguró el lavaseco, hace como más de veinte años— saludó Juan, recordando al señor.

—Ha pasado mucho tiempo, verdad, ¿y quiénes lo acompañan?

—Le presento a Hotaru y a Hayate, de la familia del profesor Souichi Tomoe.

—¡Claro! El científico que está liderando el desarrollo de la vacuna, de mi parte, es en un gusto saludarlas.

—Gracias— respondieron las chicas, dando una venia.

—Bueno Juan, como su madre falleció, al igual que su padre, no dejó un testamento, para definir el próximo dueño de la lavandería, sería importante que usted defina, ¿si continúa con el legado de su familia en funcionar con el lavaseco? — La pregunta de César dejó incómodamente pensativo a Juan.

—La verdad… Es que no quiero continuarlo— respondió Juan.

—Entonces, necesito que busquen la manera de vender el lavaseco, si no lo hacen, yo mismo venderé el local a un interesado en un nuevo negocio, además, todo lo que hay en el lavaseco está intacto, ya que, necesito que me paguen de los arriendos mensuales atrasados— explicó serio César.

—Pero mi mamá le pagó cumplidamente— reaccionó un poco molesto Juan.

—No lo es, quedó debiendo dos meses, por lo menos, pude convencer a los técnicos, tanto del agua como de la luz, para que cortaran dichos servicios, con tal de que el lavaseco continuara funcionando— insistió César.

—Perdón que me entromete en ese asunto— interrumpió Hotaru, quien agregó —conozco a Juan y sé que él no conoce el funcionamiento de la lavandería.

—¿Y si lo ayudamos? — propuso Hayate.

—Cualquier ayuda es bienvenida, estoy dispuesto en definir todo, así sea mañana— ofreció César.

—Bueno, entonces lo espero en mi casa mañana, para definir el asunto— aceptó Juan.

A la mañana siguiente, César se presentaba en la casa de Juan, donde sentados sobre las sillas plásticas de color rojo ladrillo estaban Souichi, Juan, Inukai y César, mientras las chicas estaban de pie, para escuchar.

—Éstos son los documentos de arrendamiento del último año que firmó su mamá— dijo César, mostrando el documento a Juan, quien leía detalladamente, luego el arrendador agregó —la última vez que ella pagó fue hace unos meses, y eso que me pidió plazo, por el motivo de que faltaba combustible, o que faltaban ganchos para la ropa, que la máquina de compacto tuvo fallas, que la caldera no funciona… en fin.

—Mi mamá nunca mencionó, porque era una experta en convencer a los demás, para ocultarme sus movimientos, eso lo hacía cuando compraba o cuando vendía— comentaba Juan.

—Sí… Ella era diferente don Humberto, el papá de Juan, lo recuerdo porque era un buen hombre, siempre estaba preocupado en pagar a tiempo y tenerlo todo listo…— manifestó nostálgico César.

—¿De qué falleció su padre? —  preguntó Souichi a Juan.

—De infarto cardiorrespiratorio, eso fue en diez años. Mi papá tenía setenta años y me acuerdo esos últimos días del estrés que tuvo, se peleó con mi mamá por algo muy bobo que era el gusto por la comida, en momentos cuando no teníamos dinero para comprar mercado en la central de abastos— respondió Juan.

—Juan, tu papá no era el único que ganaba el cariño de los vecinos y clientes del lavaseco, tu mamá también lo era cuando se apropió del negocio, era comunicativa y buena negociante— agregó César.

—Pues yo soy diferente de mis padres, nunca fui bueno en el trato al cliente, aprendo en ritmo lento y me quedo estático cuando cometo algún error— dijo sincero Juan.

—Pero eres de los más inteligentes y con eso puedes manejar el servicio del lavaseco— replicó César, añadiendo —le pido que atienda a todos los clientes, quienes hoy están preocupados por sacar sus ropas; mira, le daré tiempo suficiente para que pueda volver a funcionar la lavandería.

—Pero no conozco a alguien para que me ayude en funcionarlo…— dudó Juan.

—Quiero proponer algo— interrumpió Souichi —aunque no conozco sobre el manejo de lavanderías, puedo apoyar a Juan con lo que pueda.

—Yo también quiero apoyar— Hotaru alzó su voz, sorprendiendo a todos.

—Por favor… No quiero meterlos en los asuntos de mi familia— pidió Juan.

—Juanito… Date cuenta que tus padres no están, tú estás solo y no sabes cómo solucionar— dijo Hotaru, añadiendo — Si no tiene algo que te apoye, ¿cómo vas a sacar tu vida? Sé lo que es perder un ser querido, mi mamá Keiko murió en un atentado, era la persona a quien más quería junto con mi papá. Ella me enseñó, cuando tenía uso de razón, en que todo ciclo de vida, uno termina en momento menos esperado, habrá un nuevo inicio donde uno debe tomar sus propias decisiones para vivir, comer, bañar, estudiar, trabajar y tener su propia familia, si lo desea.

Después de escuchar, Juan reflexionó en poco tiempo y tomo una decisión.

—Es verdad, no puedo tomar mis propias decisiones, si no tengo a alguien quien me acompañe… He perdido a mis padres y los demás familiares no querrán saber nada de mí, solo por la ambición del dinero que deja el lavaseco y coger esta casa que vivo. Hoy tengo a mi querida Hotaru y a toda su familia, quienes están como inquilinos, pagando servicios públicos que yo debería pagar… Sé que todos quieren ayudarme… Por lo tanto, aceptaré, con la condición en que se queden viviendo en esta casa en todo el tiempo que quieran.

Souichi miró a Hotaru, quien asintió.

—Claro que aceptamos vivir en su casa, además, como veo que está en irregulares condiciones, pediré ayuda de algunos arquitectos y maestros de obra, para que uno de los pueda arreglarla, ya que su costo es poco, comparado con la reconstrucción de nuestra casa— aceptó sonriente Souichi.

Así, Juan y César acordaron para que el joven tomara de manera temporal el negocio de la lavandería.

 

Al día siguiente, Juan, Souichi y Hotaru fueron en taxi hacia la dirección de la lavandería, la misma que Juan lo recordaba cuando era joven. Al bajar, se sorprendieron que los vecinos del sector hicieron un altar improvisado en la reja blanca que cubría el negocio, donde era adornado por suaves cintas moradas, formando un marco alrededor de la misma reja, pegadas por todos lados de ramos de flores de diferentes colores.

Todos los vecinos formaron una fila, de un metro de distancia entre ellos, para esperar que abriera el lavaseco. Al frente de la reja estaba César, acompañado por otro hombre con quien estaba hablando.

—Hola Juan, gracias por venir para abrir el lavaseco— saludó César.

—Buenos días don César, aquí vine acompañado por el señor Tomoe y su hija Hotaru, quienes me acompañaron desde el momento en que mi mamá estaba hospitalizada— respondió Juan.

—Hola Juan, ¿te acuerdas de mí? — Preguntó el acompañante de César.

—Pues no me acuerdo…— Dudó el joven.

—Soy Javier, el prensista que acompañó a tu papá, cuando eras pequeño.

—Claro… Sí lo recuerdo…— Recordó Juan, quien dio un saludo de puño con Javier.

—Como veo que tienes poco conocimiento sobre el manejo del lavaseco, si quieres, te puedo asesorar— comentó, ofreciéndose Javier.

—Por mí no hay problema— dijo Juan, quien agregó — voy abrir la reja…

—Espera, le ayudo en abrir la reja, pásame las llaves— sugirió Javier.

—Gracias…

Juan entregó las llaves a Javier, quien después abrió la reja con dificultad, ante la mirada de todos los vecinos y clientes desesperados. Después, Javier, Juan, Hotaru y Souichi ingresaron al local, revisaron los muebles y la maquinaria de la lavandería; luego, Javier avisó que pasara el primer cliente de la fila para atenderlo, y a la vez, enseñar a los tres presentes la manera de buscar las prendas que estaban colgadas por ganchos plásticos de color negro en la barras galvanizadas, la ropa estaba debidamente seleccionada  en diferentes tipos, en especial si eran pantalones jeans, vestidos de paño, chaquetas sencillas e impermeables, camisas, cobijas, hasta peluches y tenis; luego de escoger por los números de serie que estaban impresas en recibos, los cogen, los entrega a cada cliente que se acercaba de la fila, para que ellos paguen por el valor de la lavada y la planchada.

A pesar que el trato a los clientes era ameno y cordial, algunos clientes tenían actitudes irrespetuosas hacia los que estaban en frente del mostrador durante toda la mañana.

—¿Cuándo volverán a funcionar el lavaseco?

—¿Será que lo van a vender?

—Es el único lavaseco que hay en todo el barrio.

—Siempre he confiado toda mi ropa en este lavaseco, desde hace mucho tiempo.

—¿A qué horas abren?

—¿A qué horas cierran?

—Tengo ropa metida acá desde hace muchos meses.

Éstas y otras frases más se escuchaban de los clientes, unos preocupados, otros angustiados, pocos desesperados. Pero nunca faltaron algunos adultos mayores, quienes, por saber de mucho, presionaron a su manera, para que los atendieran rápido.

—Este lavaseco es malo.

—Este lavaseco tiene mala atención.

—Se demoran en atender.

—Esas personas que están no son del lavaseco.

—Puede ser muy hijo de los anteriores dueños, pero no sirve para nada.

—Necesito que entreguen mi ropa ¡De inmediato!

Juan no soportó más ante los exigentes clientes, se enojó, salió del mostrador hacia el almacén de ropas, tapadas en plásticos transparentes; el joven agarró su cabellera con sus manos, para luego dar golpes de puños a su propio frente.

Cuando no vio al joven con los clientes, Hotaru lo buscó y al encontrarlo en el almacén de ropa, contempló la reacción incompetente de Juan, sintiendo impotencia y vergüenza de sí mismo.

—Amor, ¿estás bien?

—No lo estoy… Me siento bobo ante esa gente… Nunca aprendí en cómo tratarlos y en cómo atenderlos… Prefiero cerrar y olvidar de este negocio…

Hotaru acercó a su amado, puso sus manos sobre los hombres del joven y miró a sus ojos.

—Tranquilo mi amor, debes ser fuerte en estas circunstancias, aunque no conocí a tu mamá, sé que ella era buena con los clientes para charlar y para vender a la vez…

—Pero mi mamá fue dura conmigo… Muchas veces alzaba la voz por mi torpeza, por quedarme como una momia, por no ser una persona abeja, como era ella…

—¿Por qué?

—Porque una cosa es el hecho de ser una persona inteligente, y otra distinta es aprender en la comprensión, en el entendimiento, en el perdón; mi mamá nunca me enseñó todo ello, solo me regañaba, me castigaba, me gritaba y en un segundo se acerca a las personas como si nada, hablando como comadre que era, queriendo olvidar que yo estoy aquí… No he podido sacar mi vida hacia adelante, quería mostrar, pero ese miedo que tenía hacia mi mamá era terrible, ya que, cada vez que mi mamá se ponía furiosa por cualquier error mío, me trataba como un criado o un peón. Ahora sé, ¿por qué mi mamá me quería de niño y no me quería cuando soy joven?

—Sé que es difícil entender a las personas, pero te pregunto: ¿en verdad querías a tu mamá?

Juan quedó callado, trataba de responder, pero su corazón impidió al cuerpo en expresar algo desagradable, luego tomó un respiro.

—Sí… La quería cuando estaba viva.

—¿Y aún la quieres, cuando no está?

Juan volvió a callar, estaba confundido y estresado, recordando tantos momentos que convivió con Cecilia.

—Sí…

—Mi amor, escucha… Si te pido que olvides todo eso, sería el peor consejo; si te pido que te tranquilices y que todo saldrá bien, te mentiría; porque yo también fui así, pero algo diferente. En mi vida anterior como princesa, convivía con mi familia, en medio de un palacio con tantos lujos. La primera persona que yo quería, ante de mi mamá Keiko era la reina Atenea, quien era mi primera madre biológica, ella me consintió por ser su más apreciado tesoro, por ello me dio todo, no solo cosas materiales, sino valores como humildad, bondad, confianza, solidaridad, perdón; más nunca me enseñó sobre el amor. Lo que me cuentas es algo que deba valorar desde otro punto de vista, porque estoy segura que Cecilia te quería mucho.

—¿Cómo puedes decir eso?

—Sencillo, en el Reino de Saturno, sus habitantes vivían casi iguales en sentires y pensares, nunca hubo reclamos ni protestas. Si algo fallaba, todos discutían y se echaban las culpas, tal y como te conté sobre lo que me pasó con las guardianas; eran largas y tediosas discusiones que llevaban al odio y a la intolerancia y que provocaban una serie de conflictos. Uno puede ser inteligente, pero para ser sabio hay que saber vivir. He aprendido mucho de los humanos, tiene de todo, cometen muchos errores, se alegran y se amargan a la vez; los valores con iguales a los que aprendí, pero veo que algunos de ellos piden perdón y muy pocos pueden enmendarlos, eso lo vi poco en los habitantes del Reino de Saturno.

Las palabras de Hotaru tranquilizaba poco a poco los ánimos alterados que Juan tenía.

—Perdóname por ser así mi amor, mi mamá nunca me enseñó a perdonar ni a enmendar mis propios errores, siempre eludía de los problemas, quería que comprara sus cigarrillos para estar bien con sí misma, olvidando que yo estaba ahí.

—No te amargues por lo que hizo o no tu mamá… Aún me falta saber más de ti, porque me has compartido tus gustos, aficiones y pasatiempos… Desde hoy, te pido que me compartas tu corazón, tus sentires, tus pensares… Estoy segura que te entregaré todo lo mío… Porque, en el momento de nuestro primer beso, sellamos nuestros lazos y marcamos nuestra convivencia de por vida. No puedo reemplazar a tu mamá, pero te acompañaré, para que tengamos confianza y podemos ayudarnos y apoyarnos mutuamente.

—Gracias mi amor… Porque eres la única amiga que entendió mi vida…

—Gracias tú a mí, porque a pesar de no tener amigos en mi vida como Hotaru, llegaste a compartir todo de ti… Por ahora, te voy a secar tus lágrimas, porque no quiero que estés triste, y eso también me invade. Prométeme que contarás todo, que yo te prometo hacer lo mismo, sin secretos guardados.

—Te prometo…

Después de escucharlo, Hotaru sacó uno de los pañitos que tenía y secó con suavidad y delicadeza las lágrimas de su amado, lo abrazó y lo condujo de nuevo al mostrador, cuando no había clientes.

 

Juan y Souichi hicieron todo lo posible en estar al día con los pagos de los servicios públicos e impuestos, sino en realizar el inventario general de la lavandería, todo con tal de vender el negocio y recibir a los interesados en comprarlo.

Pasaron tres meses del reinicio de la lavandería y la única oferta era por parte de Javier, quien quería comprarlo, sin embargo, eso quedó en charlas, promesas y anuncios, más no en hechos.

Juan llamó a Javier para estar en una reunión urgente con César. Al día siguiente se reunieron en la lavandería en compañía de Souichi y de Hotaru.

—Necesito saber ¿si tiene el dinero listo para realizar la venta del lavaseco? — preguntó Juan a Javier.

—Qué pena con ustedes, pero a última hora no podré comprarlo, ya que uno de mis hermanos lo usará para el nuevo negocio del asadero de pollos— respondió Javier.

—Pero usted me dijo que tenía todo, ¿por qué ese cambio de opinión? — cuestionó molesto Juan.

—Juan, sé que es un compromiso que tengo con tus padres, pero, debo apoyar a mis hermanos— contestó Javier.

—Entonces, ¿por qué nos hizo ilusionar en estos tres meses?

—Lo lamento Juan, espero no haberlo incomodado por mi incumplimiento.

Escuchando atento la conversación, Souichi habló con Hotaru.

—¿Qué harás papá? — preguntó Hotaru

—No me queda más opción que comprar yo mismo la lavandería— respondió sonriente Souichi.

—¡Vas a comprar con tus ahorros?

—Es la única manera que puedo ayudar a Juan, al final y a cuenta, es un momento de agradecimiento.

Souichi aprovechó que estaban hablando Juan y César, para comunicar su decisión.

—Señores, deseo comprar el lavaseco, sé que estoy aprendiendo en su manejo con Juan, pero el respeto y el cariño que tienen los clientes por este negocio durante años me ha llamado la atención, además, esto es como agradecimiento a Juan por ayudarnos y por apoyarnos.

Juan y César aceptaron a Souichi, para luego realizar los trámites de compra de la lavandería en la siguiente semana.

 

Terminada las cuarenta semanas de confinamiento y medidas restrictivas en Colombia, se dio la aprobación de la aplicación de la única vacuna de urgencia, creada por la Universidad Superior Nueva Bacatá, liderada por Souichi Tomoe.

La comunidad médica y científica realizaron reconocimientos al científico japonés, quien pidió doble nacionalidad para quedarse en Colombia. Ante las invitaciones para ceremonias y reuniones de reconocimientos, el mismo profesor decidió rechazarlas, porque su prioridad era el de ser dueño de una humilde lavandería.

Hotaru terminaba el periodo lectivo de la carrera tecnológica, en el cual, escogió realizar prácticas en la sede de Comunicación Gráfica del S. C. A.

Juan realizó el abandono voluntario a la carrera tecnológica, costando la suspensión por un año y el impedimento en realizar prácticas en empresas privadas, todo por colaborar con Souichi en el manejo de una lavandería que estaba reiniciando con plenitud.

Inukai, Haruna y Hayate decidieron asentarse en Colombia para trabajar y estudiar, con todo, los días viernes y sábados, fueron a colaborar en la lavandería.

 

Llegaba el Salón del Ocio y La Fantasía, el primer evento masivo aprobado por las autoridades colombianas, realizado en el mega centro de ferias y exposiciones de Bacatá, el evento de aficiones y pasatiempos más grande del mundo; con presentaciones artísticas, concursos, juegos, conferencias, campeonatos, exposiciones; además de la llegada de invitados nacionales e internacionales del cómic, anime y manga.

Hotaru y Juan fueron los cinco días del evento, ella con su traje de Saturn Girl, la misma que portó cuando se enfrentó a los androides en Bacatá; él, llevando cámara fotográfica profesional, ya que administraba un medio alternativo de comunicación virtual de interés general.

Juntos caminaron por los amplios pabellones, viendo presentaciones, comprando algunos artículos de sus series de anime y manga favoritos, tomando fotos con cosplayers y con aficionados conocidos y extraños, muchos de ellos pensando que Hotaru era una cosplayer profesional.

Para descansar en el lugar, la pareja compraba empanadas, hamburguesas y jugos naturales; luego, cogieron una de las sillas metálicas, ubicada al costado de uno de los pabellones.

—Confieso que me siento extraña, transitando por este lugar con mi verdadero traje— comentó sonriente Hotaru.

—Seguramente, desde que no has intervenido en ninguna acción policial— dijo Juan, comiendo una empanada.

—No quise intervenir en los asuntos de la humanidad, porque había acordado con mis primas, a través de telepatía, en que, si existiera o haya sucesos paranormales, nosotras estaremos ahí, para proteger y cuidar el planeta Tierra y la Vía Láctea— explicó Hotaru, tomando jugo de naranja.

—Bueno, pero en este evento si puedes venir como eres… — manifestó sonriente Juan.

—Así es amor, te recuerdo que yo estaré contigo todo el tiempo, al final, no creo los asistentes estén interesados sobre nosotros, pero eso sí, si preguntan quién soy, diles que soy una cosplayer, de nombre Andrea…— dijo sonriente Hotaru.

—Así lo haré, entonces, ¿vamos a la conferencia de la actriz de doblaje mexicano que interpretó a Sailor Saturn y a Lena Luthor?

—Sí, claro, vamos…

Ambos se levantaron y caminaron hacia el auditorio, para pasar un rato juntos.

Publicado para el medio alternativo Sitio Bagatela el día 6 de enero de 2022.

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Novela-Fanfic: TOMOE Capítulo Noveno: DESGRACIA EN EPIDEMIA.

TOMOE

Por: Juan Carlos Quenguan Acosta

CAPÍTULO NOVENO: DESGRACIA EN EPIDEMIA

SaturnGirl por JCQA, dibujo calcado del personaje Hotaru Tomoe/Sailor Saturn de la franquicia Sailor Moon de Naoko Takeuchi.

SaturnGirl por JCQA, dibujo calcado del personaje Hotaru Tomoe/Sailor Saturn de la franquicia Sailor Moon de Naoko Takeuchi.

Varios minutos después de la batalla, la princesa y sus guardianas buscaban entre montañas de ruinas y escombros, algún indicio de la vida de Maki, el padre de Lázuli.

—¿Encontraron algo? — Preguntó Hayate.

—¡Nada! — Respondió Fuu con voz alta.

—¡Aquí tampoco! — Contestó Haruna.

Lázuli y Hotaru caminaron en donde era el laboratorio de androides.

—¿Recuerdas algo? — Preguntó Hotaru.

—No… Solo recuerdo los bonitos momentos que vivimos cuando éramos niñas en Japón, más no de los momentos dolorosos cuando padecí con mi papá…— Respondió melancólica Lázuli, quien quería pedir algo —Quiero pedirte algo, necesito que avises a las demás primas de algo que sucederá…

—Claro, ahora les aviso.

Hotaru llamó a las demás chicas, para estar en las inmediaciones de la pista agrietada. Allá quiso formular.

—¿Han podido encontrar algún indicio de nuestro tío Maki? — preguntó Hotaru.

Todas negaron, moviendo sus cabezas.

—Entonces, debemos buscar en la parte más debajo de esta base, porque, recuerdo que existe una entrada secreta en la sección de las cápsulas de los androides— propuso Lázuli.

—Espero que no sea una trampa, Zankya— advirtió Hayate.

—Por favor, no empecemos a discutir de nuevo sobre nuestro pasado— reaccionó molesta Lázuli, exponiendo —todo lo sucedido en el Reino de Saturno cuando éramos guardianas, era una confusión que nos incentivó Nova; por todo ello, repito una y varias veces que no vine con malas intenciones, vine en ese momento para perseguir y desmentir de todas las mentiras que él presentaba…

—Entonces, ¿por qué dijiste, antes de venir al reino, que estuviste con un grupo delincuente de otro planeta? — interrogó Haruna.

—Porque en ese momento estaba salvando mi vida, si no lo hacía, estaría muerta en medio de una ejecución que habría hecho ese grupo— Lázuli expuso sus argumentos con sinceridad.

—Me da pena contigo, pero estoy de acuerdo con Hayate y con Haruna, debimos tener claridad que fue Nova y sus influencias que tuvo contigo Zankya, para traer una enfermedad, que tiempo después, causó el fallecimiento de nuestra princesa— ostentó Fuu.

—Tampoco es cierto—negó Lázuli una vez más —yo no tengo complicidad sobre aquella enfermedad desconocida, bien saben que nadie, menos yo, que en los juegos peligrosos que hizo Nova en contra de todos, solo por querer conquistar todo.

—¡Suficiente! — Hotaru alzó su voz, quien reflexionaba —No estamos aquí para dividirnos, ni para acusar nuestros errores del pasado, eso ya pasó; si estuviéramos viviendo en medio de resentimientos pretérito, no estaríamos reencarnado en La Tierra y nuestros espíritus estarían viviendo en algo que los humanos lo llamarían purgatorio, donde es difícil salir; ahora, agradezco a Lázuli, porque pudimos enterar de todo lo sucedido y desmentir, antes que yo como princesa, me haya enfermado. Hoy vivimos como primas, porque era nuestra voluntad colectiva en que no queríamos vivir de lujos reales.

—Hotaru, si ya no eres princesa, entonces ¿qué somos nosotras? — Cuestionó Hayate.

—Somos familia… Recuerden que esa fue nuestra promesa, para vivir tranquilas, para apoyarnos juntas y aprender lo que es un verdadero equipo de trabajo, al igual en la manera de perdonarnos y enmendar nuestros errores, eso hacen los seres humanos, a pesar de sus errores e interpretaciones. Es por ello que, demos una oportunidad más a Zankya, reencarnada en Lázuli, para que conviva con nosotras… Es difícil aceptar estas circunstancias, pero siempre viviremos en los inevitables momentos…

Tras la discusión entre primas, las últimas aclaraciones y reflexiones de Hotaru hizo pensar a cada una. Esas palabras sinceras tocaron en los corazones y en las mentes de cada una, quien se acercó a Lázuli para mirarla de frente.

—A pesar que Hotaru no sea nuestra princesa en este planeta que vivimos, su humildad y sinceridad elocuente nunca ha cambiado, para convencernos y encaminarnos hacia nuestra rectitud— comentó sincera Fuu, añadiendo —por mi parte, aceptaré en dar la oportunidad a Lázuli.

—Yo también le daré esa oportunidad— manifestó Haruna.

Hotaru miró a Hayate, quien pensaba en sí misma.

—¿Tu qué dices Hayate? — Preguntó Hotaru.

—Está bien, daré otra oportunidad, con tal de que sea sincera y pueda adaptarse a nuestro entorno— advirtió Hayate.

Al hablar cada una de las chicas, cada una extendió su mano derecha de frente, para coger con la mano derecha de Lázuli, quien, aliviada aceptó ante una nueva oportunidad.

—Gracias chicas por aceptarme, ahora podré vivir más tranquila— agradeció Lázuli, quien indicó un lugar —ya que recuerdo, en este lugar encontramos el acceso a la parte profunda de la base.

 

Las cinco chicas caminaron hacia una puerta, ubicada abajo, entre ruinas y escombros de lo que era la sección de los androides, allá abrieron con sus fuerzas, luego, cada una bajó por las escaleras de acero, aluminio y hierro, para llegar a cincuenta metros bajo tierra, un lugar subterráneo, donde funcionaban diferentes tipos de computadoras y un conjunto de cinco cápsulas.

Lázuli abrió cada una y solo encontró vacío.

—No está.

Por su lado, Haruna revisó en cada uno de los computadores, en compañía de Hayate.

—Lo que tienen son archivos de los movimientos y tácticas del grupo armado— comentó Hayate.

—Espera… — Haruna encontró en el monitor un archivo en TXT —hay un listado de personas secuestradas y los lugares a donde fueron remitidos…

Las chicas revisaron detenidamente el lugar, viendo compuestos eléctricos y tecnológicos, sean para ensamblaje de armas letales, como de las partes biónicas para nuevos androides, además de descubrir planos esqueléticos de los modelos de androides.

—Querían un ejército de androides, ¿pero con qué fin? — preguntó Fuu, analizando casas elemento.

—Chicas, vean el siguiente listado que encontré— avisó Haruna.

Las primas se acercaron, Lázuli miró el listado, se levantó y vio a Hotaru.

—A mí y a mi papá nos experimentaron con nanotecnología, para convertirnos en androides. Mi cuerpo era el más apto, porque asimiló el tratamiento de líquidos que contenían nanobots… Pero mi papá no lo soportó en esos experimentos, antes de mí… Ahora, me entero que, entre los fallecidos, él está… —Tras decirlo. Lázuli bajó su cabeza para llorar, pero nunca cayó una lagrima de sus ojos.

Estupefactas y tristes, todas quedaron en silencio sepulcral en dos minutos, en ese momento, Hotaru abrazó a su inmóvil prima.

—Te entiendo…

Después, Fuu encontró un documento, en el cual, contenía un listado de investigación científica.

—Chicas, ¿por qué existe una lista de virus biológicos en este sitio?

Hotaru y Haruna fueron a donde estaba Fuu, quien les pasaba la otra pantalla, mostrando el archivo digital, para enterar de algo preocupado.

—No puede ser… — negó Hotaru, moviendo su cabeza.

—No es posible… —reaccionó Haruna.

—Los androides que destruimos en Bacatá eran portadores de virus letales, cuyas destrucciones esparcieron por el aire… —comentó sería Hayate.

—Y en vez de debilitarnos a nosotras, los contagiados son varios colombianos, sin que ellos lo supieran— agregó Fuu.

—¿No era la misma manera que contagió Nova a los habitantes del reino, pero de una forma que hirvió la coagulación de su sangre, después de explotarse en un cuarto de explosivos? —Preguntó Hayate a Hotaru.

—Sí, así era, pero no sabía cuál era lo que me infectó cuando era la princesa Kara— respondió Hotaru.

—Regresemos a Bacatá— propuso Haruna —no sabremos cuántos ya están infectados.

—Listo, de una vez regresemos— secundó Hotaru.

—¿Ahora? —preguntó un poco atontada Lázuli.

—Sí, ahora— respondió decidía Hayate.

 

La preocupación de la princesa y sus guardianas fueron reales, porque, al regresar a la ciudad de Bacatá con urgencia, dos días después del viaje contante desde Europa, las chicas fueron a llamar por vía celular, después de bajar del avión, en el aeropuerto internacional, alertando a Souichi y a Inukai sobre el posible contagio masivo en Bacatá.

Después de la llamada, toda la familia se reunió en el hotel del Centro Histórico. Lázuli reconoció a sus tíos y se abrazaron fraternalmente, después, las chicas comentaron todo lo sucedido en la base de los Alzados Armados, lo que encontraron de los archivos digitales y la confirmación del fallecimiento de Maki Tomoe, del cual, todos guardaron silencio.

—Ya que estamos todos, queremos saber ¿si en las noticias anunciadas de la última semana, anunciaron sobre una rara enfermedad en Bacatá? — Preguntó Hotaru.

—Sí, dijeron que son entre cuarenta y cincuenta casos— contestó Souichi.

—Sobre ello, les paso esta USB, en ella contiene informaciones acerca de virus letales que manejaron los Alzados Azules, suponemos todas que los androides que destruimos esparcieron con sus explosiones esos virus— dijo Hayate, entregando el dispositivo a Inukai.

Souichi sacó su portátil que lo tenía prestado de la universidad donde impartió sus clases, lo prendió y lo pasó a su hermano, para revisar el contenido del dispositivo de almacenamiento. Tras investigar los archivos importantes sobre los virus, Inukai se mostraba preocupado.

—Está información es grave, lo escrito en estos documentos son idénticos a las informaciones del ministerio de salud sobre los síntomas que presentaron los casos, por eso, nos toca avisar urgente a la comunidad médica, para presentar una solicitud de investigación ante dicho ministerio.

Souichi pidió a su hermano el portátil, éste le devuelve y verificó por su mismo cada uno de los documentos digitales.

—Todo lo escrito en estos documentos son ciertos, llamemos urgente, no sólo a las comunidades médicas, si o también a las autoridades sanitarias y, al general Gaitán, quien tiene contacto directo con el presidente de la República, para advertir la inminente epidemia que está desatando en Bacatá.

 

Una semana después, aumentaron los cansos de contagio. Las sociedades de médicos colombianos de todas las áreas analizaron las informaciones que presentaron los hermanos Tomoe, lo mismo hicieron las diferentes autoridades ejecutivas y la remisión de la cancillería colombiana ante el gobierno ruso y ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas; referenciando sobre la base subterránea de los Alzados Azules, mas nunca mencionó sobre las guardianas y su combate contra el Barón Blue; por lo cual, bajo la influencia del general Gaitán, maquilló la versión de una disputa de grupos armados con mercenarios multinacionales, que causaron la destrucción de la base.

Los contagiados con mayores complicaciones de salud fueron llevados a los hospitales, cuyas unidades de cuidado intensivo fueron llenados en poco tiempo. Una de ellos era Cecilia, la madre de Juan, quien era internada en la Clínica Central. Por tener antecedentes de neumonía parcial y tabaquismo, se había contagiado rápido de la desconocida enfermedad, sin saber de lo ocurrido. Juan quería acompañar a su madre, pero por ser una persona en condición de discapacidad múltiple (visual grave, cognitiva leve), el cuerpo paramédico solicitó que estuviera en casa, recibiendo una visita médica para realizar el examen de comprobación presencial del virus y estar pendiente de los reportes diarios que recibiría por vía telefónica.

Solo y desesperado, Juan llamó al celular de Hotaru, desde el teléfono de su casa.

—Hola Hotaru, soy yo, te llamo porque mi mamá está mal, llamé a la línea de emergencia, treinta minutos después llegó una ambulancia y se la llevaron, más no me permitieron acompañarla.

—Hola Juanito, no me digas, ¿tu madre tuvo síntomas que te mostré ayer en un aviso por WhatsApp?

—Totalmente, mi mamá tiene esos síntomas y estoy angustiado.

—Tranquilo mi amor, ¿y tú estás bien?

—Sí, estoy bien, no he tenido esos síntomas, ahorita estoy con tapabocas todo el tiempo en mi casa.

—Si quieres, puedo ir a tu casa mañana, para acompañarte.

—Gracias Hotaru, porque en verdad no sé qué hacer.

—No te preocupes Juanito, por ahora cuídate, por favor, te quiero mucho.

—Y yo a ti…

 

Al siguiente día, Souichi y Hotaru, portando sus propias mascarillas para tapar nariz y boca, llegaron en taxi al barrio Troya, subiendo por las empinadas calles de piedra que causó leves averías en la carrocería del automotor. Al llegar a la casa de la familia Vásquez, ambos se bajaron del taxi, pagaron al conductor y fueron a golpear al portón de la casa, en cuestión de segundos, el portón se abrió.

—Hola Juanito, ya llegué con mi papá, para acompañarte— saludó sonriente Hotaru.

—Hola Hotaru, buenos días señor Tomoe, pasen— respondió Juan, a quien comenzó a sentir fuertes palpitaciones de corazón, por la presencia de su gran amiga.

Hotaru y su padre entraron en la casa de Juan, subieron por las escaleras y el joven indicó el comedor de la cocina, donde ambos se sentaron en las sillas plásticas de color rojo ladrillo, luego, ellos comenzaron con la charla, explicando los sucesos ocurridos en Europa, la batalla que libró Hotaru y sus primas contra los Alzados Azules y el hallazgo de los documentos por parte de las guardianas.

—Es por ello que quiero saber, no sólo sobre el estado de salud de su madre, sino también del estado suyo Juan— pidió Souichi, quien estaba comiendo una de las galletas de sal que ofreció el residente.

—Pues señor Tomoe… Cuando mi mamá se sintió mal después de comprar el mercado quincenal, los médicos que la trataron le hicieron una prueba médica de detección del virus y el resultado salió positivo, después me hicieron la misma prueba dos veces en esta semana y en todas salí negativo, además, en todo este tiempo no he tenido los síntomas que tuvo mi mamá… — explicó Juan.

Souichi escuchó y reflexionó acerca de lo dicho por Juan.

—¿Le han realizado otras pruebas diferentes al de los virus? — preguntó Souichi.

—Sí— contestó Juan.

—¿Puedo verla? Por favor.

Juan se levantó de la silla, fue a su cuarto, buscó en una carpeta negra de documentos personales y sacó los resultados de otros exámenes, en especial de la sangre y del plasma.

—¿Tienes alguna idea? — Preguntó Hotaru a su padre.

—Seguramente…— Respondió Souichi, pensando.

El joven colombiano regresó a la cocina, mostrando a Souichi los resultados de los exámenes.

—Lo suponía…— Expresó serio el científico, quien interrogó —Dime la verdad, ¿Es cierto que ustedes se besaron, durante aquel incidente antes de la destrucción a la casa?

Hotaru y Juan se miraron con algo de angustia en sus rostros.

—Sí señor… Pero lo hice, no sólo porque estaba enamorado de su hija, sino porque, algo dentro de mí impulsó a revelar que Hotaru era Saturn Girl… La misma que vi en las historias manga sobre Magical Girls… La misma a quien reconocí cuando me salvó de los muchachos rateros…—respondió sincero Juan, mirando a los ojos de Souichi.

—Es cierto papá…—dijo Hotaru, apoyando a su amigo.

—Bien…Me alegra que se hayan salvado… En el documento de investigación de los Alzados Azules se comprobó que el virus que está provocando la epidemia no puede ser tratado con antibióticos ni con vacunas, porque es un virus modificado de los seres vivos de La Tierra con compuestos genéticos de un virus alienígena— comentó Souichi, devolviendo los resultados a Juan.

Al escuchar las explicaciones de su padre, Hotaru recordó algo.

—No puede ser… El único alienígena que vino era Nova, pero el reencarnó en el Barón Blue…— dijo Hotaru.

—Sobre eso, Nova nunca se reencarnó, estaba vivo por mucho tiempo; como vidente, sabía que la princesa estaría reencarnada en ti, eso es lo que me llamó la atención en esos documentos— explicó Souichi.

—Ahora entiendo lo que ella me dijo, que habría una desgracia en forma de contagios masivos, tal y como pasó en el Reino de Saturno, sólo porque Nova quería acabar con los humanos— comentó Hotaru.

—Así es hija… Creo que lo ocurrido en Saturno es un aprendizaje para ti, más todavía, en la manera de crear verdaderos antídotos, con base en los plasmas que tienen ambos— aseguró Souichi.

—Entonces, ¿hay una manera de curar a mi mamá? — Preguntó ilusionado Juan.

—Toca probar, recuerde que es una hipótesis inicial— respondió Souichi con cautela, además agregó —para eso, hablaré de una vez con los demás médicos, para agregar mi hipótesis en la investigación, con ello, realizaremos las pruebas científicas lo más pronto posible.

—Por favor señor Tomoe, haga todo posible para que mi mamá se pueda curar y recuperar— pidió Juan

—Haré lo que pueda desde hoy— respondió sonriente Souichi.

—Como agradecimiento, les pido que no busquen otro lugar, por ello, les ofrezco mi casa para que puedan vivir, no es lujosa ni cómoda, por las constantes goteras de las lluvias— insistió Juan, de nuevo.

—Es la segunda vez que me pide con toda sinceridad hacia mi familia… — Expresó Souichi, quien miró a su hija, interesada para que diera una respuesta positiva — Esta vez, acepto su ofrecimiento, gracias Juan en preocupar por mi familia.

Contentos, Hotaru y Juan se tomaron de las manos encima de la mesa cuadrada de la cocina.

—¿Cuánto avisaremos a toda la familia? —Preguntó Hotaru a su padre.

—Vaya llamándolos, mientras yo debo consultar con los colegas médicos para iniciar las investigaciones y preparar los ensayos clínicos— Respondió Souichi.

 

Al siguiente día, la familia Tomoe fue a la casa de la familia Vázquez, donde Juan y Hotaru preparaban en los cuartos vacíos los fotones es que había adquirido Souichi de una de las universidades privadas, donde realizaba sus labores de docente.

 

Varias semanas después, el desarrollo de las investigaciones médicas y los primeros experimentos científicos en animales fue ágilmente fructífero, dando resultados positivos en la creación, experimentación y aplicación del nuevo fármaco, cogiendo los ADN de las plasmas de Hotaru y de Juan, para contrarrestar al virus letal, e impedir su multiplicación o mutación.

Mientras tanto, en la casa de Juan, Hotaru y sus primas ayudaban al joven vecino del barrio Troya en contactar con su madre por vía celular, preguntando siempre al personal médico que la trataban en una de las camas de la unidad de cuidados intensivos de la Clínica Central, del cual, Cecilia estaba en estable estado de salud.

 

Pasada la tercera semana del regreso de las guardianas de Europa, Fuu y Lázuli decidieron ir a Alemania, la primera, para continuar sus estudios, la segunda, para definir sus trámites, sea para poder conseguir trabajo, o para acceder a los estudios.

En la facultad de medicina de la Universidad Superior Nueva Bacatá, con ayuda de médicos de todas las especialidades, se dio inicio a la fase del ensayo clínico al personal voluntario, para experimentar el antídoto formulado por Souichi Tomoe, ya que, en los ensayos realizados con animales, los resultados de inmunización fueron exitosos.

En la Clínica Central, donde está internada Cecilia, las esperanzas de recuperación de la paciente eran latentes entre el personal médico, quienes, en cada día, estuvieron pendientes para informar a Juan y cuidar a su madre.

A las horas de la noche, Souichi regresaba agotado, montado en un taxi hacia la casa de Juan, donde estaban todos los presentes.

Al ingresar, sacó el tapabocas quirúrgico que usaba, se sentó en una de las sillas plásticas, para descansar de sus labores; todos los que estaban en la casa estuvieron atentos frente a lo que el científico dijera.

—Hoy tuvimos un día agotado, pudimos comenzar con el primer ensayo de vacuna experimental al personal médico y a los estudiantes de medicina, no sólo de la facultad, sino también al hospital universitario y al personal de las demás unidades de salud, donde atienden a pacientes infectados con el virus letal, con muchos salió bien, pero no con los que tuvieron situaciones críticas como Cecilia, de quien me dijo que en las últimas horas tuvo problemas respiratorios y cardíacos… No se sabe, ¿cuándo podrá resistir? — Explicó serio Souichi.

Todos se quedaron callados, un minuto después, Hotaru miró al rostro melancólico que expresaba Juan.

—¿Qué piensas Juanito? — Preguntó Hotaru.

—Creo que ahora estaré solo, durante el resto de mi vida— contestó Juan, frunciendo el ceño.

Hotaru abrazó a su mejor amigo, cerró sus ojos ante las miradas cabizbajas de sus tíos y sus primas.

—No estás solo mi amor… Aún hay esperanza para vivir, no desfallezcas jamás… Mientras mi familia esté acá, te acompañaré siempre…— manifestó en tono dulce Hotaru, sintiendo cada vez más atracción hacia su triste amigo.

 

A la mañana siguiente, una llamada era atendida por Juan, para recibir una noticia que dejó su mente en blanco, colgó la bocina inalámbrica y salió de la pieza de su madre, dejando intacto el lugar, tal y como dejó Cecilia, en el momento de ir enferma a urgencias.

—Me avisaron que mi mamá acabó de fallecer, hace treinta minutos.

Publicado para el medio alternativo Sitio Bagatela el 5 de enero de 2022.

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Novela-Fanfic: TOMOE Capítulo Octavo: GUARDIANAS Vs ARMADOS.

TOMOE

Por: Juan Carlos Quenguan Acosta

CAPÍTULO OCTAVO: GUARDIANAS Vs ARMADOS.

SaturnGirl por JCQA, dibujo calcado del personaje Hotaru Tomoe/Sailor Saturn de la franquicia Sailor Moon de Naoko Takeuchi.

En la zona norte de Asia, donde estaban los Montes Urales, en la región de Siberia, cuyo bosque de abetos y piceas, en medio de taigas, eran oscuros por las condiciones de frío del sector, las cuatro primas caminaron cuesta abajo por las laderas de tierra y piedra, para divisar en uno de los rincones, la base principal de los Alzados Azules, cuyos militantes custodiaban la entrada en una trocha.

—Conque éste es el lugar… Es parecido a una base militar— comentó Haruna.

—No me sorprende, además, podría ser una cuartada… —dijo Hayate.

—Lo importante es cómo entrar al lugar sigilosa, sin que ningún se enterara—habló Fuu.

—Independiente de las condiciones que está, es importante que tenemos un plan, estoy segura que saldremos bien de esta situación para rescatar a nuestros parientes— manifestó decidida Hotaru.

Las cuatro guardianas se levantaron y avanzaron hacia una de las torres de energía eléctrica, para comenzar con el plan de ataque.

 

En esa base central subterránea, tenía distribuidos en lo largo del camino, entre ellos estaban el campo de entrenamiento miliciano, la fábrica tecnológica de armamento bélico, el salón de cómputo, zona de alimentación, garaje de autos de combate, depósito de armas y explosivos, zona de aviones y helicópteros, pista exclusiva de aterrizaje y un conjunto de edificios y mansiones, entre ellas, estaba la lujosa mansión residencial del Barón Blue.

En su lujoso despacho, el comandante se mostraba preocupado por el fallo de las telecomunicaciones y por no saber del paradero de la familia Tomoe, pero sabía que la princesa de Saturno podía venir, tarde o temprano. La científica ingresó al despacho para hablar con el comandante.

—Supongo que has podido controlar al androide dieciocho, después del fallo técnico durante su misión— dijo serio el Barón.

—¿Dudas de mis capacidades, comandante? —Cuestionó irónica la científica.

—Para nada, me inquieta de ella y del contacto en Alemania que perdimos— respondió el barón.

—¿Crees que la denominada Saturn Girl sabe de nuestro paradero?

—Puede ser… — contestó el comandante, quien se levantó de su lujoso asiento —Si la princesa sabe que estoy esperando, es porque ya viene…

—¿Quieres que le demos la bienvenida?

—Aparecerá tarde o temprano…

El comandante caminó hacia la ventana de su mansión, quien serio puso sus manos a su espalda, reflexionando.

—Ahora, si querías saber sobre el androide, pude controlar sus comandos, aunque, me inquieta que esos comandos fueron alterados de manera leve, además, el aspecto de su rostro comenzó a resplandecer, sin manchas ni rasgaduras, como si rejuveneciera… Eso nunca lo vi en los anteriores androides— comentó sería la científica.

—Como echabas líquidos para rejuvenecer…

—Pero si no lo hice, comandante…

—Si tú eres mi androide favorito… — dijo el barón, quien se volteó para acercar a la científica —No creo que el androide dieciocho fuera hermosa que tú, sólo porque querías hacerla con el cuerpo vivo de la hija de Maki Tomoe y pudiste lograr con ella.

—Lo hice, porque tú me lo pides, además, te recuerdo que aún tengo recuerdos tuyos… En especial, de tu vida pasada… —recordó sonriente la científica.

—Bien… Despierte de nuevo al androide, veré que ella cumpla mis órdenes.

 

Mientras el comandante y la científica preparaban, en la entrada a la base subterránea, algunos militantes fueron reducidos y cayeron inconscientes, sin que sus compañeros se enteraran.

En la parte del laboratorio, en la capsula del androide dieciocho volvió a resplandecer, cada vez con mayor intensidad, que no vulneraba los comandos ni lis códigos de algoritmo establecidos por la científica. Dicho resplandor llamó a las conciencias de las cuatro guardianas, quienes ingresaron a la base de manera disimulada, luego, cada una fue a cada sección de la base para buscar el lugar donde deberían estar las personas retenidas y el lugar donde están las cápsulas de los androides.

Durante la búsqueda, Haruna entraba al lugar de las cápsulas, donde revisaba máquinas y equipos de última tecnología, luego verificó cada una de las cápsulas y al llegará la décimo octava cápsula, percibía la resplandeciente luz, reflejada en el vidrio polarizado, levantó su mano derecha, tocó con delicadeza el vidrio y vio que era el androide con quien la había enfrentado en Bacatá, ese resplandor hizo recordar algo al alma de Signum.

—Bello, ¿verdad? — una voz femenina asustó a la guardiana, quien volteó a su izquierda.

—¿Quién eres? — preguntó seria la joven.

—Alguien que creó todos estos androides que vez— respondió sonriente la mujer, luego agregó —el comandante está ansioso en recibir a la princesa y sus guardianas, porque si preguntan por el científico y su hija, ellos no están.

—¿A dónde los llevaron?

—A experimentar como nuestros conejillos con la nanotecnología, para convertirlos en androides… La cápsula que ves era el cuerpo de la chica que ustedes buscan…

Haruna se volteó y tras ver a la científica, se puso en posición defensiva, mientras la científica, mostrando aire de superioridad, cruzó sus brazos.

En ese mismo instante, frente a Saturn Girl y a cada una de las guardianas aparecieron militantes armados, dispuestos en derrotar. El combate en todos los frentes era intenso, y aunque cada guardiana no tenía experiencia en peleas y combates cuerpo a cuerpo, las almas de sus antecesoras ayudaron y apoyaron en cada movimiento de pelea, para que contrarrestaran las tácticas de los armados, quitando sus armas de manera ágil y noquear, para que cayeran inconscientes al piso.

Caso contrario le pasó a Haruna, quien no podía defenderse ante las tácticas tecnológicas y eléctricas de la científica, fue en ese momento que aparecieron las demás guardianas, quienes, sin titubear, atacaron con sus poderes para destruir los equipos de cómputo y salvaran a su prima, quien estaba aturdida y confundida.

—¿Estás bien? — Preguntó Hotaru.

—Sí… Tengan cuidado con esa mujer, porque no sólo manipula a los androides… Sino que alteró al androide que es nuestra prima Lázuli…— Respondió Haruna.

Hayate y Fuu cubrieron a sus primas frente a los ataques de la científica androide.

—¡Qué bueno encontrar a todas en esta base! Las estaba esperando… —dijo una voz masculina, quien caminó para acercarse al lado izquierdo de la sonriente científica.

—¿Con que eres el comandante de los Alzados Azules? — Preguntó enojada Hayate.

—Así es, me llamo Barón Blue en este mundo, pero en realidad, la princesa me conoce bien hace mucho tiempo, en otras circunstancias, en Reino de Saturno, ¿no es así princesa Kara?

Las palabras del comandante hicieron despertar una serie de recuerdos a Hotaru, quien, sorprendida las recobró cada uno.

—Supuse que en vez de capturar a la anterior Saturn Girl en los Estados Unidos, la mataste… Porque querías solo a aquella reencarnación de cuerpo, mente y espíritu de la princesa… — habló sería Hotaru, quien se levantó de donde apoyaba a Haruna.

—¿Recuerdas que era tu prometido, que podíamos vivir juntos y que querías vivir como un ser mortal, dándome tus poderes y habilidades, para que yo pueda salvaguardar de la familia real? —La inquietud del comandante hizo que las guardianas lo recordaran.

—Recuerdo otro asunto… Que querías todo, porque no eres parte del reino, que venias de otro planeta, expulsado de su propio planeta, de los errores que cometiste frente a todos… Hoy no soy la misma, porque estoy convencida que, en este planeta llamada Tierra, me ha dado otras razones para poder vivir y conseguir el cariño de los seres humanos… contestó Hotaru, mostrando confianza en sí misma.

—Entiendo… esos seres humanos, que tienen inexperiencia en sus potencialidades, sus sentires son tan fuertes que perfectamente se pueden absorber para obtener más poder…— dijo en tono burlesco el barón.

—No los subestimes… Los humanos no pueden ser dominados por la soberbia, ni explotados por la avaricia. A pesar de sus constantes errores, pueden dar logros mucho más allá de lo que nosotros imaginamos— enfatizó Hotaru.

—Si quieres vivir con ellos, entonces entrégame tu poder, porque, en este planeta ya no eres una princesa, además, podrás regresar a mí para que vivamos juntos, ¿qué dices? ¿Aceptas mi oferta? —propuso el comandante.

Lo que las guardianas no sabían era que la científica cogiera un raro dispositivo, para llevarlo a donde estaban en el lugar.

“Por favor, no lo aceptes” pensaron cada una de las guardianas, al ver que Saturn Girl caminaba pocos pasos al frente del comandante y cerraba sus ojos para reflexionar, luego, los volvió abrir y esbozó una leve sonrisa de humildad.

—Lo lamento Nova, mi alma, vida y corazón está ligada con uno de los humanos, quien me mostró ese algo de lo que tú no tienes, humildad y amor en su corazón… Es inteligente, introvertido y temeroso, pero tiene una gran fuerza de voluntad, que, si lo empleara con sus poderes ocultos, sería el mejor príncipe que jamás habría tenido en toda mi vida.

La respuesta de la princesa generó gusto y felicidad moderada en sus guardianas, a la vez, causó malestar en la actitud soberbia del comandante, quien miró a la científica, dando una seña de su rostro, para realizar el siguiente movimiento.

—Me decepcionas siempre princesa… Pero hoy, este no es tu reino… Porque acá yo mando y no me interesa lo que respondas, quitaré tus poderes y habilidades, ahora…

En ese instante, la científica agarró aquel dispositivo en forma de fusil negro, apuntó hacia Saturn Girl y disparó unas ondas circulares del sonido, con una velocidad de la luz que impactó al pecho de la princesa, lanzándola con gran fuerza, para caer de espalda contra una de las máquinas, causando un grito de dolor de la chica, en medio de las fuertes chispas provenientes de la máquina.

Las guardianas no pudieron reaccionar, porque esas mismas ondas ensordecieron a todas, tapando sus oídos y gritando a la vez, causando que cayeran de rodillas.

Después del disparo, el orgulloso comandante acercó a donde estaba tirada Saturn Girl, alzó su mano derecha y agarró al suave y delicado cuello de la joven tirada.

—Me desilusionas, nunca has tenido tu agilidad mental para defenderte— dijo el comandante, quien apretó si mano al cuello de Hotaru, absorbiendo las energías que ella tenía.

Poco a poco, mientras la contextura física de la hermosa joven perdiera y se arrugara, la estatura del comandante crecía, la piel rejuvenecía y el cabello azul cambió a plateado.

 

No todo estaba perdido, porque de la cápsula dieciocho volvía a resplandecer más intensa tanto que explotó, causando que todos cayeran al piso, menos a un Nova, quien quería todo de Hotaru para seguir absorbiendo. De la explosión salió una gran fumarola blanca intensa, que cubría todo el lugar.

—No puede ser… Pero si el androide lo tenía bajo control— manifestó aterrada la científica.

Adentro, una voz interna dijo ensimismada “Eres Lázuli Tomoe, eres lo que fui, una guardiana de la princesa de Saturno, yo me llamo Zankya, la mejor amiga de Kara, quien acompañó desde mi llegada al Reino de Saturno. ¡Despierta! El momento llegó. “

Al escuchar la voz, Lázuli abrió sus ojos azules cielo, los mismos que tenía Hotaru, cogió sus suaves manos a los bordes de la cápsula abierta, luego lenta se levantaba, mirando que su cuerpo de piezas metálicas se convirtió de carne y hueso y concentrando con su poder, reunió todo el líquido, que era aplicado por el personal del grupo armado al cuerpo; ese mismo líquido llegaba al esófago y con un estornudo expulsó ese líquido directo hacia la científica, como una forma de bala que atravesó al hombro derecho de la científica androide, quien cogió su hombro y quería apartar del lugar, pero la humareda blanca impedía su visión, para encontrar la salida de emergencia.

En pocos minutos, el humo blanco se dispersó en el aire, saliendo de la ventilación del lugar, mostrando una figura imponente de una guardiana, quien portaba chaleco blanco por encima de un buzo de color azul bandera, una falda blanca con hilos rizados de color dorado, por encima de un short azul bandera que resaltaba la musculatura de muslos y piernas, y botas plateadas.

—¡Nova, suelte a la princesa! — gritó Lázuli, mirando desafiante al personaje.

El sujeto volteó su cara y tras ver la guardiana, rió.

—La pieza faltante… Esta vez no me vencerás…— Contestó desafiante Nova y añadió— absorbí los poderes de tu querida princesa, cumpliré esta vez en destruir esta galaxia que tantos malos momentos pasé, por culpa de esa princesa caprichosa.

—Te equivocas… Recuerda que yo te perseguí desde nuestro planeta de origen, ante ello, escondiste en el Reino de Saturno, mostrando tu farsa mentira de que eras un príncipe; luego que llegué y allá me rechazaron, recibiendo malos tratos por tu culpa, pero la misma princesa creyó en mi sensatez y comprobó lo mentiroso que eras y te derrotó en combate— comentó enérgica la guardiana, quien extendió sus manos, para mostrar hacia el personaje.

—Aun así, nunca me derrotarás— advirtió el rejuvenecido.

—Por supuesto que no…— Lázuli subió sus manos extendidas hacia arriba, dispersando su poder en pequeñas bolitas de energía, para enviarlas hacia Haruna, Hayate y Fuu.

Las tres guardianas se reincorporaron para recibir cada una las pequeñas bolitas en forma de canicas transparentes, en seguida, cada una extendió sus manos, al tocarlos, las bolitas crecieron y formaron tres armas plateadas: a Hayate, un báculo con punta de cruz dorada en enmarcada de círculo; a Haruna, una espada en forma de compresor de energía; a Fuu, una espada en forma de arco, cuya base era de marco dorado y esmeralda.

Las armas brillaron con todo su esplendor, provocando el descontrol de Nova, quien soltó a la débil Hotaru y tirarla al piso, después cogió los ojos con las manos para no ver ese resplandor, en seguida, Lázuli aprovechó para lanzarse hacia el sujeto y tumbarlo con un codazo derecho al rostro del enemigo y sacar de una vez a Hotaru en sus brazos.

Las primas recibieron otro ataque de la científica androide, quien usó de nuevo el disparador de ondas, pero ellas formaron desde sus armas sus escudos de energía, para proteger del ataque y en pocos segundos, de las armas, dispararon diferentes haces de luz blanca hacia la científica, lanzándola contra la parte d las cápsulas, causando constantes cortos circuitos, prendiendo diferentes llamas en algunas de las cápsulas.

Después del ataque, Hayate corrió para socorrer a Hotaru en brazos de Lázuli.

—Nunca dijiste sobre los planes de Nova, cuando estábamos en el reino— dijo seria Hayate, mirando a los ojos de Lázuli.

—Y aún falta lo peor…— advirtió Lázuli.

Nova recobró en sí y lanzó dos disparos de rayos rojos hacia Haruna y Fuu, quienes elidieron con rapidez, sin embargo, cuando ellas contraatacaban, fueron sorprendidas por el personaje, quien anticipó ante los movimientos que ellas hacían y las golpeó con los puños de sus manos, lanzándolas para que cayeran contra el piso.

—Es muy fuerte… Es bastante ágil… —Dijo dolida Fuu.

—No recordaba que tuviera tanto poder… — dijo Haruna, tratando de levantar.

—Les advertí, no podrán derrotarme, les llegó su fin, morirán junto con la princesa… — Manifestó Nova, tomando un aire de superioridad.

El sujeto se elevó con bastante fuerza, creando un gran remolino, alzando todo lo material que estaba, no sólo el laboratorio, sino también toda la infraestructura de la base subterránea.

Alarmados, los mercenarios abandonaron, pero fueron elevados por su comandante, que al verlo se aterraron, entre ellos, algunos se desmayaron, flotados en el aire.

Las únicas que se quedaron con los pies en la tierra eran las guardianas, quienes trataron de revivir a una inconsciente y débil Hotaru.

—¿Ésta es nuestra destrucción? — Cuestionó desilusionada Haruna.

—No lo es, no lo será… — Negó enojada Hayate.

—¿Qué vamos hacer? No lo pudimos derrotar— dijo frustrada Fuu.

—Al final… Pudimos reencontrarnos de nuevo… Estoy segura que no es el desastre mayor, hay algo más… —habló Lázuli.

—Lo dices ahora, porque no defendiste con tus propios argumentos tu inocencia Lázuli… O debo decirte, Zankya— acusó Fuu.

—Nunca he traído las desgracias ni el caos a estos mundos, ni mucho menos, la enfermedad que tuvo nuestra princesa— reaccionó defensiva Lázuli.

—No… Zankya no lo fue… Recuerden que, en el reino, el mismo Nova me contagió de esa enfermedad… Hoy estamos en La Tierra… Impediremos que se repita ante la humanidad.

Las chicas se sorprendieron cuando Hotaru pudo reaccionar y se contentaron ante ello, dejando caer en cada una su propia lágrima.

—¡Estás viva! — Gritó Hayate, abrazando a su prima.

—En verdad… Sí que robó mis poderes y mis energías… Pero estoy viva… Gracias al amor que tengo por Juan… Nunca imaginé que en toda mi vida… Ese amor me haya salvado… Qué ciega fui al no comprender como princesa…

—Pero no puedes luchar con esas condiciones— advirtió Haruna

—Claro que no… — negó Hotaru, indicando —Siempre habrá maneras para derrotar a Nova.

Las guardianas no entendieron lo dicho por la princesa, menos Lázuli, quien tuvo una idea

—Lo hay, es algo que recuerdo de lo que hicieron antes de la enfermedad que tuvo la princesa en el Reino de Saturno… — Con ello, Lázuli comentó su idea.

 

Tras escuchar el plan todas aceptaron, formaron un pentágono donde Hayate, Haruna y Fuu extendieron sus brazos al frente, mostrando sus armas, mientras Lázuli y Hotaru extendieron sus manos al frente. Luego, cada una concentró sus energías que quedaban, formando un resplandor en forma de un domo iluminado, alrededor de la formación femenina del pentágono.

Nova se percató de ese domo, por ende, se enfureció y atacó hacia el lugar, pero fueron repelados por la fuerza del mismo domo.

—No recordaba esa táctica que hacen— manifestó energúmeno Nova.

El sujeto concentró energía de sus manos una forma de jabalina roja, para lanzar y agrietarla, sin embargo, el campo de fuerza no se agrietó y contuvo aquella energía en forma de jabalina

 

Las tres armas resplandecieron y dirigieron hacia las manos de Hotaru tres haces de luz dorada, rosada y verde, formando el crecimiento de un arma en forma de un largo báculo, cuya punta era una filosa hoz del silencio. Al verla, el alma de la princesa dijo a Hotaru: “Esta arma es la extensión de tu cuerpo, congela y úsala sabiamente… Era el regalo que ofreció la reina Atenea, quien era mi primera madre y la soberana del Reino de Saturno…”

Sorprendida, Hotaru cerró sus ojos y recordó ese momento en que la reina regaló el arma a la princesa Kara, durante una ceremonia pomposa de cumpleaños en un lujoso palacio de plata y dorado. La chica abrió sus ojos y vio el báculo en posición horizontal, mientras el campo de energía desvanecía por la poderosa jabalina roja incrustada, impulsada por el poder absorbido de Nova.

Al ver que sus primas no aguantaban más para sostener, Saturn Girl cogió el arma con su mano derecha, decidida, cogió el otro extremo con su mano izquierda para alzar su arma y tocando la jabalina con la punta filosa de la hoz, absorbió su energía, cristalizando toda la lanza, para romperla con facilidad.

El domo de energía desvaneció como trozos de vidrio amarillento, mostrando la figura de una chica vestida de un traje violeta, tapando todo su cuerpo, con ornamentos dorados decorativos y una capucha plateada brillante.

—¡Nunca me podrás derrotar! —Gritó furibundo Nova.

La princesa subió hacia la bóveda celestial, moviendo su báculo, la mostró de frente.

—Entonces no me conoces… ¡Arrebataré lo que me has quitado! — Amenazó seria la princesa.

Nova se lanzó desesperado para matar a la princesa, usando todos los poderes de manera directa, pero Hotaru dio giros a su báculo, al mejor estilo de una ágil porrista, para absorber cada ataque. Desesperado, Nova sacó su daga para combatir cuerpo a cuerpo, pero Hotaru, cansada y con pocas energías, a pesar de su imponencia, pudo defenderse con tranquilidad, interceptando en cada movimiento brusco que hacía Nova; después, aprovechó en golpearlo con la base del báculo al pecho de Nova, para que cayera estrepitosamente al suelo, desvaneciendo a todas las tormentas y torbellinos a su alrededor.

Malherido y sin rendir, Nova se lanzó para volver atacar con su daga, concentrando su energía en ello, Hotaru dio un giro de su cuerpo de trecientos cincuenta grados, moviendo la hoz para tocar a la daga y absorber todos los poderes y energías contenidas para recuperarse.

La figura de Nova se redujo a su condición como barón, quien insistente quería empujar, pero fue insignificante, ya que la princesa, tras recuperar su condición física y sus poderes, dio un giro del arma con su mano derecha y dirigió de frente en disposición de disparar.

—Perdiste Nova, no quiero saber de ti… Nunca te amé cuando era princesa… Tampoco te querré cuando soy Hotaru Tomoe… Adiós…

Dicho ello, la chica disparó un haz de luz incandescente, pulverizando el cuerpo de un orgulloso comandante.

La base resultó destruida, el personal, desaparecido, todo lo que había quedó en ruinas, una irreconocible imagen grisácea que dejó la batalla; mientras Hotaru bajaba para socorrer a sus primas.

Publicado para el medio alternativo Sitio Bagatela el 4 de enero de 2022.

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Novela-Fanfic: TOMOE Capítulo Séptimo: INTRIGAS NOCTURNAS.

TOMOE

Por: Juan Carlos Quenguan Acosta

CAPÍTULO SÉPTIMO: INTRIGAS NOCTURNAS.

Hotaru Tomoe por JCQA, dibujo calcado del personaje Hotaru Tomoe/Sailor Saturn de la franquicia Sailor Moon de Naoko Takeuchi.

Caía el atardecer.

La casa, destrozada.

Juan se acercó a la familia Tomoe para hablar con Souichi, ya que ocurrió una idea para que toda la familia pudiera estar en la casa de los Vásquez por algunas semanas, mientras los hermanos científicos hablaban por vía celular a sus amigos de la comunidad universitaria de diferentes entidades educativas de educación superior, para buscar un arquitecto o un maestro de obra para la reconstrucción de la casa.

En el momento que Hotaru, Haruna y Hayate cambiaron de trajes, fueron descubiertas por la sorpresiva Fuu, quien se puso al frente de ellas.

—Sabía que eran las chicas que pelearon contra los androides— dijo Fuu a sus primas.

Las primas no sabían qué responder ante el rostro atónito de Fuu, quien abrió su boca, sin decir nada.

Hotaru se acercó hacia su prima, mirando fijamente a sus ojos esmeralda con sus ojos azules cielo.

—Hola prima, supongo que viniste hasta acá para averiguar la verdad sobre nosotras, ¿cierto?

Fuu asintió con su cabeza.

—No sé qué decir con toda esta situación…

—Entonces no tengas miedo…— dijo Hotaru, preguntando —¿Quieres revelar nuestra verdad ante tus compañeros de preparatoria?

—No… Porque no sé si yo fuera la otra guardiana…— Contestó sincera Fuu.

—Lo sabrás cuando alguien aparece en tus años— indicó Hayate.

—En verdad… El último sueño que tuve era con un reino, con una princesa que se parece mucho a ti Hotaru y un grupo de guardianas quienes la custodiaban— contó Fuu.

—¿Esas guardianas te hablaron en tus sueños? — Indagó Haruna.

—No me acuerdo, pero recuerdo que eran cuatro guardianas en forma de siluetas— respondió confundida Fuu.

—Tranquila…— pidió Hotaru, tocando su mano derecha sobre el hombro izquierdo de su prima, agregando —Por ahora, buscaremos con nuestros tíos un lugar para poder descansar.

Las chicas asintieron y caminaron a donde Souichi e Inukai, quienes hablaron con Juan y con el general Gaitán.

La oferta de alojamiento temporal que dio Juan no fue aceptada por Souichi y por Inukai, quienes prefirieron hospedar con toda la familia en un hotel, cerca del Centro Histórico, eso dejó un poco desilusionada a Hotaru.

El joven colombiano se acercó a la chica japonesa para poder despedir.

—Entonces, tienes que ir con tus primas a Europa— dijo Juan.

—Sí, para encontrar a mi prima Lázuli y a mi tío Maki y rescatarlos de los Alzados Azules— comentó Hotaru.

—¿Estás segura que con lo que tienes, podrás derrotarlos?

Hotaru tocó sus suaves manos con las de Juan, mostrando confianza y fortaleza.

—Completamente segura en que todo saldrá bien, vendrá más momentos difíciles para todos, pero regresaré para seguir compartiendo contigo… Porque te amo…Y nunca te fallaré…

—Entonces, hagas lo que tienes que hacer… Me gustaría darte un besito más, pero no ahora, en frente de tu familia.

Por la noche, mientras Juan regresaba a su casa, la familia Tomoe se alojó en uno de los hoteles, donde en una de las habitaciones se reunieron para definir el plan para ir a la ciudad alemana de Fráncfort y buscar en contacto enlace a los Alzados Azules.

—Bien, me dijo el general que las podrá ayudar en conseguir boletos de ida y vuelta de Colombia a Alemania, ya tenemos los pasaportes y esperamos que preparen sus equipajes. El general no podrá acompañarlas, por más que esté deseoso, entonces todo está listo— dijo Souichi.

—No queremos tener mucho en los equipajes, por lo tanto, nuestro viaje será de pocos días— advirtió Hotaru.

—Lo que sí es importante es que los estudiantes de preparatoria y de universidad no se enteren de lo que harán— sugirió Inukai a Fuu.

—No te preocupes tío, desviaré la investigación que hago para ellos, además, no quiero defraudar a toda mi familia— respondió sincera Fuu.

—Prepararé algo para que coman, Hotaru, necesito que me acompañes, por favor— pidió Souichi.

Hotaru aceptó, se levantó de una de las camas y acompañó a su padre hacia una pequeña cocina para ayudar. En la cocina, Souichi decidió hablar con su hija.

—Estuve hablando con Juan Vásquez, me pareció buen muchacho para que sea amigo tuyo… Nos ofreció su casa para quedarnos en todo momento, pero negué su ofrecimiento, porque sé que tienen el plan y le agradecí su humildad.

—En verdad… Juan me ayudó en fortalecer mis poderes, porque él sí sabía que yo era Saturn Girl, dando un beso en mis labios, porque estoy segura que estaba enamorado de mí…— confesó Hotaru.

—Ay hija … Qué bueno que nuestro secreto esté guardado en manos de ese joven.

—Entonces, ¿no estás enojado? — Preguntó Hotaru, sintiendo un air de alivio ante la reacción serena de su padre.

—Por supuesto que no hija, eres una mujer educada, como princesa que eras en tu pasado, debes tomar tus propias decisiones, recuerdas que yo nunca condicioné tus límites, por eso, quiero que nunca dudes ni tener miedo hacia tus seres queridos, en el cual, yo te apoyaré en todo momento que digas o hagas.

Dicho ello, Souichi tomó su aire de tranquilidad y volvió su mirada a la estufa para seguir preparando.

—Cuando regreses con tus primas, llamaré a Juan y aceptaremos su ofrecimiento para vivir en su casa.

—Gracias papá— gratificó Hotaru, mostrando su característica sonrisa, después de tomar su propio respiro, además agregó — mañana iré con mis primas para tomar el primer vuelo y empezar con nuestro plan.

—Así será, hija.

 

Al siguiente día, a las horas de la madrugada, vestidas de trajes informales las cuatro primas se despidieron de sus tíos, cogieron sus maletines de viaje, cogieron uno de los taxis amarillos y fueron al aeropuerto internacional de Bacatá, para esperar el vuelo a Berlín, con escala en París.

Pasaron dos días de vuelo, para que las chicas llegaran a la capital de Alemania, cogieron uno de los rápidos trenes regionales y fueron hacia Fráncfort, directamente al apartamento residencial estudiantil, donde estaba habitando Fuu, para pasar todo el descanso después del viaje.

 

A la mañana siguiente, Fuu tuvo que regresar a la sede de la preparatoria para presentar los documentos de excusa ante la coordinación de la institución, justificando su ausencia en los cuatro días del vuelo.

Luego, la bella joven de cabello rubio rizado hasta sus hombros se reencontraba con sus compañeros de clase, para compartir sus investigaciones que realizó en Colombia, omitiendo la verdad sobre la relación de su familia con los últimos acontecimientos en Bacatá.

Llegaba el momento del receso, los compañeros de Fuu revisaban toda la información consultada y comentar sobre ello.

—Es una buena información— dijo Liz, quien cogió su computador portátil de color rojo carmesí, para prenderlo, acceder al procesador de texto y comenzar en redactar el documento de investigación grupal— yo creo que, con esto, podemos lograr la máxima calificación.

—Pero veo que las autoridades de esa ciudad tienen ciertas dudas e inconsistencias con ellas— comentó el joven afro, quien agregó —los medios colombianos exaltan a esas señoritas, como si fueran superhéroes, salidas de los cómics.

—Pero Black… — interrumpió su compañero —si los Alzados Azules son un grupo insurgente y mercenario que envían androides para acabar con ellas, anteriormente cometían atentados, asesinatos y secuestros en Colombia, Japón y los Estados Unidos.

—Además, aquí en toda Europa han cometido robos a diferentes establecimientos manejados por inmigrantes y se infiltraron en protestas pacíficas para destruir dichos establecimientos, eso pasó con el paro de los chalecos amarillos en Francia, que terminó en enfrentamientos contra la policía— añadió Liz.

—A propósito, Ferdinand, hablé con mis tíos y me dijeron que estaban en plan de reconstrucción de la casa, lástima que no alcancé en preguntar sobre sus conocimientos acerca de esos hechos— dijo Fuu.

—Creo que es suficiente información, ahora, empecemos en redactar nuestro documento de investigación, gracias Fuu— agradeció Ferdinand.

Un poco molesto, Black sacó su portátil y decidió escribir, esa actitud fue percibida por Fuu, quien serena y tranquila, analizaba ese portátil.

—Disculpe Black, ¿de qué marca es tu portátil?

—Es de una marca chica, que lo compré hace tres meses por internet, ¿deseas comprar uno?

—Claro, me interesa.

—Entonces, te puedo ayudar a conseguirla.

 

Llegaba la noche, varios estudiantes fueron a descansar en los apartamentos residenciales estudiantiles, mientras otros se fueron al sector comercial de la ciudad, donde querían olvidar de los estudios por un momento, con un paso y estadía en centros comerciales y bares. Uno de ellos era Black, quien fue a tomar cervezas artesanales alemanas en uno de los reconocidos bares.

Minutos después ingresó Fuu al bar, para encontrar a su compañero.

—Hola amiga, qué bueno que llegas— saludó sonriente Black.

—Hola Black, estaba terminando de preparar para la próxima evaluación, sobre ello ¿si estudió? — preguntó Fuu.

—Ah, sí… Claro…— el joven dudó, ya que tenía algo en mente.

—Y bien, ¿cómo puedo comprar mi propio computador portátil?

—Verás…— Black sacó su portátil, le mostró a su compañera la marca del computador, las especificaciones de dicho aparato y los beneficios del software que no tendrían otros portátiles.

Después de la explicación, Fuu sacó de su morral de color café verdoso su propio smartphone, lo prendió y luego ingresó a la aplicación del motor de búsqueda.

—Listo… Ya ingresé en mi móvil, ¿cuál es la dirección del sitio web de la tienda virtual de los portátiles? —al preguntar, Fuu mostró la aplicación a Black.

El joven afro escribió la dirección web de la tienda virtual y accedió en ella, para mostrarlo ante su compañera.

—Este es el catálogo de los portátiles, todos importados, son de excelente calidad— dijo Black.

Sin embargo, al mismo celular timbraba, era una llamada desde un número desconocido que se mostraba en primer plano.

—¿Puedes cuidar mi morral por un momento? Por favor— pidió Fuu.

—Claro… — respondió sonriente Black.

Mientras Fuu salía del establecimiento por pocos minutos para responder la llamada, Black pegó un pequeño círculo metálico adhesivo en el morral y esperó para que la hermosa chica regresara.

—Ya volví, es que una compañera del conservatorio musical me preguntó por unas partituras prestadas— comentó sonriente Fuu.

—Entonces, volvamos a la tienda virtual— dijo Black.

Ingresaron de nuevo al sitio web de la tienda virtual, Fuu escogió uno de los portátiles y al momento de comprar en línea, ingresó al portal web de una entidad bancaria, revisó el saldo de su cuenta bancaria y se dio cuenta que no le alcanzaba, tuvo una actitud de frustración.

—No puede ser… Creo que no tengo suficiente dinero para comprar mi propio portátil— mostró un poco disgustada Fuu, en seguida agregó —debo hablar de ello con mis tíos.

—No te preocupes compañera, me avisas cuando tengas dinero para comprar tu portátil— dijo Black.

Luego, ambos pidieron algo para tomar, hablaron sobre sus propias experiencias del estudio y la realización de los próximos exámenes académicos.

Treinta minutos después de una charla amena, Fuu y Black se despidieron, cogiendo cada uno su propio rumbo para regresar a los apartamentos residenciales.

La chica de cabello rubio corto y ondulado caminaba por las calles de la ciudad, en medio del característico alumbrado público de la ciudad, consecuencia de no tener dinero para ir en transporte público.

Las luces eléctricas del alumbrado reflejaban en el piso, no solo una sombra, sino dos sombras que acompañaban en disimulo a espaldas de Fuu, quien percatada de esas sombras agilizó sus pasos, pero las siluetas avanzaron más, hasta que detuvieron el tránsito personal de la joven en una de las esquinas.

Uno de los hombres de siluetas irreconocibles agarró la cintura de la confundida joven, mientras otro sujeto arrebató el morral de un solo zarpazo.

Fuu quería gritar, pero el hombre que agarró fuerte su cintura por atrás, rápidamente puso su áspera mano derecha a los suaves labios de la joven, para taparla.

—Sé que no tienes dinero para ir en un autobús, pero, como eres sobrina de Souichi Tomoe, no me queda más opción que eliminarte— era la voz de Black, quien caminó hacia los hombres, para luego mirar el enojo de la chica — ¿sabías que pertenezco a los Alzados Azules, encargado para reclutar jóvenes estudiantes en Europa para nuestra causa?

El joven afro dio una seña de su mano a uno de los militantes en destapar la boca de Fuu, quien, al tomar aire, sonrió.

—Sí, sabía que eres el contacto de ellos, más no sabía que eres una de las cabecillas…

—Por eso, quiero ofrecerte algo, porque me caes bien… ¿Qué te pareces si te unas a nosotros y encuentras la verdadera identidad de Saturn Girl, para que nos encarguemos de neutralizarla y llevar a nuestra base principal en Siberia?

—¿Al norte de Rusia?

—Así es… —Respondió Black, convencido en que la chica podía traicionar a su familia.

—Deberías decirme antes, porque sé quién es la chica a la que buscas… —respondió sonriente Fuu, añadiendo —por fortuna, sus guardianas están acá…

Dicho ello, los tres hombres oscuros recibieron ataques sorpresa de una lluvia de golpes, de los cuales no pudieron reaccionar, en especial de aquel que agarró a Fuu, de quien recibió un codazo en el abdomen del individuo, quien quería reaccionar, pero una ráfaga de viento frío lo tiró al piso.

—No puede ser— reaccionó enojado y confundido Black, luego preguntó a Fuu —¿acaso eres Saturn Girl?

—Claro que no… Ella es una de nuestras amigas, que, a diferencia de ustedes, no pretendemos reclutar gente— respondió Hayate, quien se mostró ante la luz con su traje de guardiana.

El joven militante, vestido de civil, quiso sacar su arma de su espalda, del marco de su pantalón jean azul oscuro, pero su brazo derecho era atrapado por una cadena mágica de color rosado.

—Si fuera tú, no lo haría ante las cámaras de seguridad de estas calles— advirtió Haruna, quien portaba su propio traje de guardiana.

—Ahora dinos, ¿en qué sitio queda exactamente la base de los Alzados Azules? — preguntó sería Fuu.

—Nunca me imaginé que la chica más inteligente y tierna de la clase resultaría una engañadora, me dejas sorprendido— manifestó Black, incómodo por las cadenas atadas.

—No soy buena engañando— comentaba Fuu, quien agregó —es mi primera vez que hago, con lo cual, quiero rescatar a mis parientes, a quienes ustedes los secuestraron.

—¿Te refieres a Maki y a Lázuli Tomoe, cierto? — Cuestionó Black.

—Así es— contestó Fuu.

—No te lo diré… — Negó sonriente Black, luego dijo —En los Alzados Azules hemos jurado no revelar nuestra base a nadie.

Descontenta, Fuu sacó de su blusa verde claro una cadena dorada, cuya joya de color verde esmeralda resplandecía frente a los ojos de Black, encegueciéndolos.

—No puedo ver… —manifestó desesperado el joven, tras perder su visión.

—Se me olvidaba decir que yo nunca fui una aliada, en verdad soy otra guardiana— confesó Fuu

Ante la vista de sus primas, el vestuario particular de Fuu se transformaba en un traje de armadura verde de seda, con falda dorada y esmeralda, llevaba consigo una capa blanca con bordes dorados y botas del mismo color hacia las rodillas.

Black, aún sin ver, no soportó la inmensa oscuridad que experimentaba, sintiendo su momento de horror y terror.

—No soporto esto… Les diré la ubicación de la base… —El joven afro reveló el lugar, de repente, se desmayó al suelo.

—¿Qué haremos con el joven? — Preguntó Haruna.

—Black está inconsciente, hice que revelara la verdad, creo que estará bien, pero se olvidará de que era miembro de loa Alzados Azules… Es mejor que lo llevemos al apartamento residencial para que duerma. Mientras a los hombres los llevaremos y los dejaremos en uno de los costados de la entrada de la estación de policía— respondió Fuu.

Haruna y Hayate aceptaron la idea de Fuu y dejaron a Black en una de las habitaciones de los apartamentos residenciales, mientras a los tres hombres los dejaron cerca de la estación de policía, todo de manera disimulada, sin que nadie se enterara.

Al regresar a la habitación de Fuu, las guardianas quisieron hablar entre sí, mientras Hotaru estaba dormida.

—Dinos prima, ¿quién te avisó en tus sueños? — Preguntó Hayate.

—Después de sentir una cálida luz que despertó Hotaru, cuando me rescató de la explosión en Bacatá, por la noche, tuve el sueño que una guardiana, de nombre Shamal, la guardiana del aire, me llamó cuando caminaba por un hermoso palacio que nunca lo vi en mi vida. Me dijo que yo era su reencarnación y me dio esta cadena dorada, que canaliza mi energía, además que es una de las bases de las armas que usamos en el Reino de Saturno— contó Fuu.

—¿Teníamos armas? —Cuestionó Haruna.

—Creo que sí… — dijo pensativa Hayate, añadiendo —Reinforce nunca me dijo sobre esas armas.

—Tampoco me dijo Signum, lo que estoy segura es que poco a poco, sabremos la verdad sobre nuestras vidas pasadas— comentó Haruna.

Después de la conversación, las tres se pusieron sus respectivos pijamas, para dormir en camas estilo fotón, dentro de la habitación.

Al día siguiente, las tres primas contaron a Hotaru todo lo sucedido de aquella noche, mientras desayunaban huevos fritos con salchichas, compradas de uno de los supermercados alemanes. Después de escucharlas, Hotaru recordó algo.

—Es cierto chicas, el alma de la princesa me comentó sobre las armas que teníamos en el Reino, como eran mágicas, las podemos recuperar, cuando encontremos a la siguiente guardiana, ya que, las que protegían a la princesa eran principalmente cuatro, pero, puede suceder que encontremos en nuestro destino otras personas que tengan vínculos con el Reino de Saturno.

—Si todas tenemos relación con la princesa y sus guardianas, entonces la siguiente guardiana sería Lázuli— disertó Hayate.

—Puede ser…— Reconoció Fuu, agregando —sabemos de su ubicación en la base subterránea de los Alzados Azules.

—¿Y si a Lázuli la experimentaron como un androide más? — Examinó Haruna.

—Es probable que haya sucedido, no obstante, prefiero saber que nuestra prima está viva y que no la hayan convertido en androide, ya que la ciencia robótica ha avanzado para cualquier cotidianidad…— Comentó Hayate.

—Lo que me preocupa ahora es que los Alzados Azules hayan probado una tecnología robótica de avanzada, con fines bélicos…— Manifestó Fuu.

Ante esa discusión, Hotaru reflexionaba y planteó.

—Chicas, creo que Lázuli era el androide contra quien habíamos enfrentado.

—¿Estás segura? — Dudó Haruna.

—Sí, aunque no del todo, ella tiene rasgos parecidos a nosotras, además, el androide dudó en atacarnos. Cualquier androide que no tenga sentimientos ni pensamientos, atacan con una orden que proviene de la guarida donde vinieron… Estoy segura que Lázuli trató de oponer ante esas órdenes— planteó Hotaru su hipótesis.

—Podría ser, aunque, no estamos seguras no podemos dudar, ya sabemos de la ubicación de la base y hoy debemos iniciar nuestro plan para enfrentarlos, derrotarlos y rescatar a Maki y a Lázuli— dijo Hayate, quien se levantó, al igual que sus primas, después de desayunar y posterior de alistar, para continuar su viaje.

Horas después, a unos kilómetros de la carretera principal a fueras de la ciudad alemana, en una colina de pastos y flores, las cuatro primas Tomoe se pararon en forma de un cuadrado, agarraron sus manos, cerraron sus ojos, concentraron sus energías y sus mentes, para ir en tele transportación a la base de los Alzados Azules.

“Por favor, llévanos al lugar donde está la base subterránea en Siberia” era la plegaria que pidió Hotaru, Hayate, Haruna y Fuu, vestidas con sus trajes relucientes de guardianas, luego, un tornado de luz blanca, elevó y llevó al grupo con la velocidad de la luz, para llegar al lugar pedido.

Mientras tanto, en el salón de las cápsulas del laboratorio subterráneo, en la cápsula cerrada el androide dieciocho empezó a resplandecer, desde su mente de manera leve, en el cual, desde los infinitos sueños, Lázuli encontró a un ser femenino, de cabellera larga y ondulada de color rojo ladrillo, su rostro y su cuerpo en general eran cubiertos por la piel de color azul y portaba un traje de telas finas, similar a los que portaban las mujeres en el Medio Oriente.

La chica de ojos plateados quedó sonriente al mirar fijamente a Lázuli, quien estaba estática e incapaz de reaccionar.

“Es hora que protejas a la princesa, porque la catástrofe llegará pronto a la humanidad, y ustedes tienen la solución de contrarrestar.”

“¿Cuál princesa? ¿Cuál humanidad? ¿Cuál catástrofe? ¿Cuál solución?”

Publicado para el medio alternativo Sitio Bagatela el 3 de enero de 2022.

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Novela-Fanfic: TOMOE Capítulo Sexto: ATAQUE A LA FAMILIA.

TOMOE

Por: Juan Carlos Quenguan Acosta

CAPÍTULO SEXTO: ATAQUE A LA FAMILIA.

Hotaru Tomoe por JCQA, dibujo calcado del personaje Hotaru Tomoe/Sailor Saturn de la franquicia Sailor Moon de Naoko Takeuchi.

No era de extrañar que las acciones de Saturn Girl y sus guardianas en la ciudad de Bacatá acaparaban aún más a todos los medios de comunicación, tanto masivos, al mejor estilo amarillista, criticando la violencia que traían los combates en las avenidas; como en los comunitarios, alternativos y digitales, quienes dieron hipótesis sobre el surgimiento de aquellas chicas mágicas, que no coincidían sobe la verdad acerca de la princesa de Saturno, ni sobre la familia Tomoe.

Los medios internacionales replicaban dichas noticias desde Colombia, generando grandes interrogantes. En Fráncfort, Alemania, los estudiantes de preparatoria comentaban sorprendidos en medio de los recesos de clases al medio día.

—¿Unas chicas con poderes mágicos? —Preguntaba uno de los estudiantes, comiendo su propio almuerzo.

—Han dicho varios temas sobre ellas— comentó su compañera, tomando una soda de cero azúcar —pero para mí, ninguna es cierta.

—Sería bueno investigar nosotros mismos, porque con esos gobiernos y con esos medios manipuladores, no se pueden confiar— comentó un joven afro, quien abrió su computador portátil.

—Propongo a Fuu Tomoe, ya que es de la familia de científicos, para que nos ayude en la consulta con ellos que están en Colombia— sugirió el primer estudiante, quien continuaba comiendo su almuerzo.

—Si quieren, yo la llamo— se propuso el joven afro.

—No es necesario— interrumpió la chica, quien agregó —porque voy al conservatorio de música de esta tarde, recuerden que ella está tomando lecciones de piano.

Los compañeros aceptaron la propuesta y una hora después, la señorita fue al edificio de estilo neoclásico, donde funcionaba el conservatorio de música, ingresó allá y caminó en los pasillos, para encontrar en uno de los salones de piano, para encontrar en una puerta cubierta y escuchar el toque musical, de un suave y melodioso sonido, realizado por u a hermosa chica de ojos verdes esmeralda, cabello ondulado rubio hacia sus hombros, labios y mejilla rojizos suaves, de contextura flaca y de estatura mediana de promedio, portaba gafas, cuya montura era de color café; después, la chica golpeó la puerta cuando la pianista retiraba sus delicadas manos del teclado del instrumento musical.

—Hola Liz, ¿cómo te ha ido? — Saludó Fuu, mostrando su humilde sonrisa.

—Bien, te cuento de una consulta que necesitamos hacer, es con respecto a las chicas guerreras que surgieron en la ciudad de Bacatá, y para ello, nos gustaría que hablara de ello con sus tíos que están en Colombia— contaba Liz.

—¿Hablar con mis tíos? — Preguntó Fuu, quien miraba las teclas del piano acústico de madera, agregando —Hace algunos meses que no sabía de ellos…

—Este sería el momento para que viajes y saber ¿Cómo están? — dijo entusiasmada Liz.

—Buena idea, iré a llamarlos.

Dicho ello, Fuu se levantó suave de la silla de madera y caminó junto con su compañera hacia el salón de cómputo, donde solicitó uno de los computadores portátiles, como préstamo, luego de adquirirlo, fueron hacia la biblioteca, donde se encontraron con el resto de los compañeros.

 

Una serie de inquietudes rodeaba a Fuu, quien tras ver las noticias al detalle acerca de aquellas guardianas desconocidas y las situaciones que enfrentaron en las últimas semanas. Después de investigar, guardó algunos archivos digitales, que contenían informaciones noticiosas en su USB favorito de dieciséis gigas de almacenamiento. Después, agradeció a sus compañeros y salió de la biblioteca, para caminar directamente a donde estaba el aparta-estudio, donde residenciaba, allí cogió el portátil de préstamo, lo puso sobre el tocador de su habitación, cogió la bocina del teléfono y con su libreto telefónico realizaba una llamada de larga distancia.

—Hola tío, ¿cómo estás? Con Fuu, tu sobrina— saludó la chica.

—¡Hola Fuu! Estamos bien, ¿cómo te va con tus estudios en Alemania? — Saludó alegre Inukai.

—Muy bien tío, un favor, necesito hablar con mi tío Souichi, es sobre algo que me habías dicho antes de tu viaje a Bacatá con Haruna y Hayate— pidió Fuu.

—Espera, tu tío se fue a la universidad en realizar sus clases de cátedra en medicina.

—Claro, estoy pendiente…

Inukai dictó el número celular de Souichi a Fuu, quien lo anotó en su libreta, ya que no era amiga de usar plataformas ni aplicaciones para celulares. Tras anotar, se despidió de su tío y de una vez, llamó con número del discado internacional, al celular de Souichi.

—¡Hola tío!

—Hola, ¿con quién hablo?

—Con Fuu, tu sobrina, desde Alemania.

—¡Hola! ¿Cuánto tiempo sin escucharte?

—Mucho tiempo tío… Quiero pedirte algo.

—Claro, me cogiste apenas en tiempo de receso acá en la universidad, ¿cómo va todo por allá?

—Muy bien, sacando las mejores calificaciones, no tuve tiempo de viajar a Colombia, pero los extraño mucho, espero volver verlos a todos.

—Qué bueno, acá te esperamos.

—A propósito, mis compañeros de estudio se enteraron de los últimos sucesos en Bacatá y me pidieron el favor de averiguar contigo, porque mi tío Inukai me comentó algo, antes del viaje que hicieron a Colombia— comentó curiosa Fuu.

Souichi quedó en silencio, pensando si su hermano contó algo sobre Hotaru.

—Tío, ¿me escuchas? — Preguntaba Fuu, cogiendo su cuaderno de apuntes.

—Sí, claro… Es que estaba pensando— respondió Souichi, quien manifestó —antes que nada, ¿qué fue lo que te dijo tu tío Inukai?

—La verdad… Es que, como no podía acompañarlos de viaje, me comentó algo sobre la historia de aquella Saturn Girl en los Estados Unidos, quien rescató a ti y a mi tía Keiko, sobre el vínculo que tuvieron con ella y el fallecimiento que ella tuvo meses después—comentaba Fuu.

—Lo que dijo tu tío es cierto… No es coincidencia en que los sucesos ocurridos en los Estados Unidos y los recientes acontecimientos acá en Bacatá fueron aislados, es de algo que está sucediendo, no sé si en semanas o meses, del cual, todos estaremos involucrados…— Explicaba Souichi, evadiendo la verdad la identidad de su hija Hotaru, además añadió —Si quieres, te paso por vía correo electrónico algunos archivos de texto sobre esas informaciones.

—Claro, me interesa todo ello, aunque, hay algo que quiero decirte, independiente de la investigación grupal.

—¿Cuál?

—En los últimos sueños que tuve, eran relacionados con esos sucesos, más cuando era sobre un reino denominado Saturno, de una realeza y sus guardianas, pero lo más raro era que la princesa se parecía a Hotaru…

—¿Ese sueño se te presenta frecuentemente en estos últimos días?

—Sí, en varias ocasiones.

—Bien, espero que me compartas tu sueño, cuando vengas acá a Bacatá.

—Eso haré tío…

Lo que no sabían era que la llamada era rastreada por vía satélite artificial ruso, del cual, dicha señal llegaba a los ordenadores de última tecnología, manejados por el personal de los Alzados Azules.

 

A las horas de la noche, en la casa de la familia Tomoe, todos los presentes se reunieron para hablar sobre la situación ocurrida en el sector del puente vehicular y del transporte público masivo. Todos estaban sentados en los sofás amoblados del salón de la casa.

—Entonces tuvieron esos vínculos con las guardianas antepasados del denominado Reino de Saturno— comentaba Inukai a sus sobrinas.

—Sí tío… — respondió Hayate.

—En mi caso fue con una que se llamaba Signum, la guardiana de fuego, era arquera y espadachín— comentaba Haruna, quien agregó —ella me dijo en mi último sueño en que protegiera a la princesa, yo pregunté ¿a cuál princesa? Y me mostró en su palma de manos derecha el rostro de Hotaru.

—En el mío, fue con la líder de las guardianas que se llama Reinforce, era muy hermosa— hablaba Hayate, quien luego dijo —ella tenía cabello plateado, con rostro de color blanco y ojos de color rojo carmín, me dijo que era una maestra de la defensa personal, manejaba un báculo plateado, cuya punta era una forma de cruz dorada, enmarcada de un círculo plateado, manejaba un elemento que me gusta, que es el agua y el viento en forma de nieve. Ella me pidió que liderara la protección de la princesa.

—Ahora recuerdo que, la princesa me dijo sobre el despertar de las cuatro guardianas, pero no sabía cómo… — Dijo analítica Hotaru.

—Seguramente, cuando nos abrazaste en el primer día de nuestro reencuentro— habló Haruna.

—Claro… Pero si la princesa me dijo que despertara a cuatro, y solo hice con Haruna y con Hayate, ¿quiénes serían las otras dos? — cuestionaba Hotaru.

—No podemos encontrarlas de cualquier manera, es inevitable que las otras dos guardianas se pueden presentar— comentó Souichi, y agregó —recuerden que debemos ser cautos en esas circunstancias, si lo hacemos, correríamos el riesgo en que los Alzados Azules nos descubra y nos podrían causar mayores males de lo que habíamos vivido en Japón.

Mientras la familia seguía hablando, sonaba el timbre del teléfono inalámbrico, al escucharlo, Souichi se levantó del sillón y caminó hacia el teléfono para contestar.

—Buena noche.

—Buenas, ¿está Hotaru?

—¿Quién llama?

—Juan Vásquez, el compañero del S. C. A.

Sorprendido y extrañado a la vez, Souichi llevó la bocina inalámbrica adonde estaba su hija.

—Hotaru, alguien quiere hablar contigo por teléfono, es Juan Vásquez.

—¿Juan? — Preguntaba sorprendida Hotaru —Pásame por favor.

La reacción de los familiares era de interrogantes sorpresivos.

—Escuchamos lo que va a decir Hotaru— dijo en voz baja Inukai a los demás.

—¿Juanito? ¡Hola Juanito! ¿Cómo estás? ¿Cómo te sientes?

—Bien Hotaru, me siento mejor, gracias a Dios, te aviso que mañana regresaré a clases.

—¡Qué bueno Juanito! Entonces, ¿podemos ver mañana?

—Por supuesto, ya que, quiero decir varias cositas contigo, podemos ver en el almuerzo en la cafetería.

—Así será, te extraño amigo.

—Yo también te extraño Hotaru, chao.

—Chao.

Los familiares se quedaron estupefactos ante la menuda conversación que hizo Hotaru con su compañero de clases.

—¿Quién es Juan? — preguntó Hayate.

—Es el primer y único amigo que tengo acá en Bacatá— contestó sonriente Hotaru.

—Por el tono y la actitud alegre que tienes, es como si tuvieras un verdadero novio— comentó curiosa Haruna.

—Pero qué ocurrencia dices… —manifestó sonrojada Hotaru.

—Me encantaría que lo Invitaras para que nos visite y podamos conocerlo— sugirió Souichi a su hija.

—Así lo haré, papá.

 

A la mañana siguiente, mientras Hotaru se reencontrará con Juan en la sede administrativa de la S. C. A., Souichi atendía la llamada telefónica del general Gaitán.

—Lo sé general, pero mi familia no es responsable de esos destrozos— reiteró Souichi.

—Profesor, lo único que pueden hacer es contar con nosotros, la policía, para investigar sobre el origen de esos androides— insistió el alto oficial.

—Y le agradecería mucho general, seguramente mi hija y mis sobrinas, para alejar de toda esa situación, puedan ir de viaje a otro país diferente, donde podrán estar más tranquilas y no ser rastreadas por los Alzados Azules.

—Entonces, haga lo que pueda profesor. Ahora, quiero saber ¿cuándo vendrá su otra sobrina que viene de Europa?

—El vuelo llegará hoy por la tarde.

—Estaré pendiente de ustedes, cualquier situación anormal que ocurra, me avisa.

—Eso haré, gracias general.

 

Llegada la tarde, Inukai fue al aeropuerto internacional para recibir a su sobrina Fuu. La recepción acostumbrada y el saludo característico no se hacían esperar, sin embargo, Inukai vio algo más, una figura femenina que lo miraba, tenía cabello rubio liso hacia el hombro, piel de tez blanca, ojos azules de cielo profundo y estatura mediana de promedio.

—¿Sucede algo tío? — preguntó extrañada Fuu.

—Nada en particular, Vámonos para la casa— eludió Inukai su respuesta, quien ayudó a su sobrina en coger la maleta de viaje.

“Estoy seguro que esa chica se me hace parecida a uno de mis hermanos, pero su actitud de persona no grata y su forma de vestir de raje jean roto me causa mala espina…” Pensaba el profesor, cuando cogieron uno de los taxis amarillos.

 

El clima era nublado, sin intención de lluvia, en esa condición llegaba el taxi en frente de la casa de la familia Tomoe, del vehículo bajaron Inukai y su sobrina Fuu, cuando fueron esperados por Haruna y Souichi desde el portón de madera decorativo.

—Hola tío Souichi, qué bueno poder visitar a Colombia y volver a verte— saludó sonriente Fuu.

—El grato es mío por verte de nuevo, veo que era toda una dama— respondió sonriente Souichi, quien abrazó a Fuu de manera humilde.

Tras abrazar, Souichi miró a la misma, quien era percibida por Inukai, después, encontró a su hermano, para hablar personalmente.

—¿Esa chica estaba espiando desde el aeropuerto? — Preguntó serio Souichi.

—Así es, por lo cual, no me gusta su presencia— respondió Inukai.

La joven mencionada estaba en la otra acera de la calle, esperando algo de lo que haría la familia, reconociendo cada rostro de los que estaban.

 

—Esa es la casa de la familia Tomoe— hablaba uno de los militantes de los Alzados Azules, quien estaba en frente de uno de los ordenadores de la sala de cómputo.

—Esperen que dé la señal para atacar— ordenó Barón Blue, sentado en una de las cómodas sillas.

 

Cuando Souichi invitaba a todos para ingresar, a pocas cuadras al sur de la residencia, en el paradero de los buses troncales del sistema masivo de transporte se bajaron Hotaru y Juan, quienes sonrientes, caminaron portando sus uniformes de la S. C. A., llevando sus propios morrales oscuros.

Al ver la llegada de la pareja de estudiantes, Haruna los divisó e hizo señas, levantando su brazo derecho, mientras Hayate se bajaba de la entrada para saludar alegre a Fuu.

La mujer que estaba en el otro andén contempló la escena, volteó su mirada hacia el sur y detectó a Hotaru, quien caminaba a pasos largos junto con su compañero.

 

—Encontró la chica— avisó otro de los militantes.

—Inicie la operación— ordenó el comandante.

 

La mujer caminaba de andén en andén, directamente a donde Hotaru, extendió su mano derecha para apuntar con su palma, para concentrar su energía.

Al ver la mujer, Juan presintió algo y sin pensar dos veces, abalanzó hacia Hotaru, para caer ambos al suelo de concreto.

El estallido en ese sector era el sonido de alerta para los familiares que ingresaron la casa, para salir asustados a la calle, encontrando la escena de atentado: Hotaru y Juan tirados al piso, uno por encima de la otra para protegerla y enfrente de ellos la mujer decidida en matarlos.

—¡Hotaru! —gritó horrorizado Souichi.

—¡Vamos Haruna! — gritó Hayate.

Fuu vio correr a sus primas adentro de la casa y salió para ver lo sucedido y abrir sus ojos de terror.

La mujer volteó su mirada desafiante para ver a un Souichi estático y asustado.

—Profesor Tomoe, vine por su hija a nombre del Barón Blue— manifestó la mujer en tono suave y seco.

—Usted… Se me hace parecida a alguien— dijo Souichi.

—Soy el androide dieciocho, no caeré como los anteriores androides.

—¡Entonces, toma esto! — grito Hayate.

La guardiana disparó una fuerza helada para golpear a la mujer, quien cayó de risillas, cruzando sus brazos en forma de cruz para detener el ataque.

Cuando la mujer volvió a levantar, fue atrapada por una cadena de fuego por parte de Haruna, quien cogió uno de los extremos, como una cuerda de vaquero del viejo oeste.

En ese instante, Hayate fue a donde estaba la pareja caída para levantar a ambos.

—¿Están bien? — Preguntó la guardiana.

—Sí… — Respondió Juan.

—Gracias… —Agradeció Hotaru, quien luego miró al androide que la atacó —Necesito que nos meta en algún lugar escondido.

—Claro— de una vez, Hayate llevó a ambos de regreso al sur, directo a un pequeño parque, para dejarlos a salvo.

Souichi se acercaba hacia Haruna para ver al androide.

—El rostro de la mujer me hace recordar a Lázuli— dijo el profesor.

—Es mejor que no se acerque profesor— pidió Haruna.

—Yo también recuerdo ese rostro— dijo Inukai, agregando —el hecho que sea un androide no implica que tenga rasgos humanos, estoy seguro que los Alzados Azules crearon otros androides con fines bélicos.

 

—¿Qué comen que adivinan? — Cuestionó la irónica científica, mirando los movimientos del androide dieciocho.

—Esos hermanos científicos pueden distinguir con facilidad a cualquier androide— comentó calculador el Barón Blue.

—Es hora que el androide demuestre todo su poderío— dijo la científica.

 

En ese mismo momento, la mujer cerró sus ojos, al abrirlos de nuevo, rompió con la fuerza de su cuerpo las cadena de fuego que hizo Haruna, esbozó su sonrisa tras lograrlo y en pocos segundos, en posición de ataque, expulsó de sus manos una concentración de energía, moviendo con agilidad, se acercó a donde estaba la guardiana de alas de ángel, colocó sus manos de frente y al expulsar su energía, tiró a Haruna, quien sin reaccionar fue golpeada contra una de las paredes de la casa de la familia Tomoe, haciendo que Fuu saliera del portón y cayera al suelo.

El ataque dejó a una Haruna inconsciente caída al piso ante las miradas aterradoras de sus tíos y de los vecinos del barrio, quienes salieron despavoridos, llamando desde sus teléfonos móviles y fijos varias veces al número telefónico de la policía metropolitana.

 

La pareja de estudiantes se quedó en refugio detrás de los anchos árboles del pequeño parque barrial, preocupados por la situación, luego del ataque que realizó el androide contra una de las guardianas. El corazón de Hotaru dio sus desgarradores latidos, como señal que una de sus pumas estaba en apuros.

“Necesito ayudar, pero mi amigo está a mi lado, no puedo cambiar de traje frente a él, ¿qué puedo hacer?”

“Es mejor que lo hagas…” respondió la voz de la princesa.

“Pero, ¿cómo?” Cuestionó ensimismada Hotaru.

“Cuando lo salvaste, él te vio, sabe de tu secreto… Por lo cual no debes temer… Es mejor que despiertes a las demás guardianas, para que puedas luchar…” Dijo en tono dulce y con gran ímpetu la voz de la princesa.

—Hotaru, ¿tienes miedo? — Preguntó Juan, mirando el rostro preocupado de su amiga.

—No… Estoy preocupada por mi familia— respondió cautelosa Hotaru, quien tramaba en no revelar sobre su identidad.

—Entonces no debes temer cuando yo estoy, si quieres proteger a tu familia, hazlo, tal y como me defendiste cuando caí— las palabras serias de Juan dejaron la boca abierta de su amiga, quien no sabía qué decir, mirando los ojos.

“Créale, ya que está mostrando algo que a mí me impidió hace mucho tiempo, el sentir del amor…” Insistió la voz de la princesa, mostrando a Hotaru el escalofrío interno y los movimientos del aleteo en su propio abdomen.

—Pero, pero estabas inconsciente, ¿cómo puedes estar seguro que yo sea esa chica? — cuestionó Hotaru.

—Por favor, no te molestes ante tu propio destino, recuerdas lo que dije sobre las historias ficticias en el manga, que en algunas ocasiones fueron verdaderas, y esta historia es una de ellas…— comentó sincero Juan.

—Pero…

—Tú eres la guardiana protectora, eres una outer senshi en esas historias y eres Saturn Girl en este mundo… Nunca debes dudar ante los sucesos inevitables, debes confiar en ti…

Juan acercó se rostro hacia el rostro de Hotaru, ambos se miraron y los sentires que se tenían se alteraron como una creciente luz interior dentro de sus respectivos cuerpos, sus mejillas se ruborizaron, sus ojos temblorosos de deseo, que poco a poco se cerraron, acercando sus labios para dar el primer beso de amor, causando que esas luces resplandecieron en todo el parque, como un domo incandescente llegara a iluminar en su máximo furor a toda la ciudad y desvanecer el cielo encapotado.

El gran poder del resplandor hizo que todos los habitantes de Bacatá se quedaron con los ojos cegados, tratando de taparse y suspender por un momento sus actividades cotidianas. Ese mismo poder detuvo el accionar del androide dieciocho, quien agarró la nuca de Hayate con su mano derecha para alzarla y estrangularla. Aquella luminosidad causó la caída de rodillas al androide y alzaba a Haruna y a Hayate, para que repusieran sus fuerzas.

 

El personal de los Alzados Azules vio que todos los aparatos de computación se apagaran, tras ver la creciente luz destellante, ocasionando la ceguera de sus ojos.

—La princesa está incrementado todo su poder…— comentó sonriente el barón.

 

El resplandor extendido comenzó a contraerse y regresar hacia el cuerpo elevado de Hotaru, quien levantó sus ojos, mirando dormido a Juan, acostado sobre el pasto del pequeño parque, luego miró que su traje de estudiante se convirtió en su característica traje de guardiana, después se arrodilló e hizo reaccionar a Juan, quien levantó sus ojos cafés para ver.

—¿Estás bien? — Preguntó sonriente Hotaru.

—Con tus cálidas manos, nunca me he sentido mejor en toda mi vida… Ahora entiendo lo que es enamorar de la chica que me gusta…— respondió sonriente Juan, quien añadió —Ahora, debes ir en apoyar a tus guardianas, no hay tiempo…Yo estaré bien… ¡Ánimo!

Las palabras impulsadoras del joven colombiano motivó a la princesa para que se elevara. Luego, Juan sonrió, sentando sobre el pastizal, para resguardar. Hotaru se volteó, fijó su mirada hacia la casa de su familia y emprendió su vuelo hacia allá.

Haruna y Haya levantaron sus ojos, viendo de frente a Saturn Girl, quien miró su mirada desafiante al androide, quien confundida y desesperada realizó sus disparos al cielo con las palmas de sus manos.

—¡Evacúen a todos del lugar! Estoy segura que, si viene la policía, podrá agravar la situación, yo detendré al androide— Pidió Saturn Girl a sus guardianas.

El mandato de la princesa era acatado por sus princesas, quienes por sus propios esfuerzos salvaron a sus tíos y a los vecinos que estaban confundidos, mientras Saturn Girl se lanzaba para darle un golpe del puño de su mano derecha al rostro del androide, para arrojarla al piso, causando un levantamiento brusco y despedazador a la calle del asfalto.

Sin parpadear, el androide levantó sus ojos, para realizar un ataque de ira contra la princesa, quien contuvo sus ágiles golpes y con las palmas de sus manos paró a ambos puños del androide, para realizar fuerza y detener su avance.

 

Alterados los comandos en los sofisticados ordenadores y el apagón en la base subterránea, los militantes trataron de solucionar la situación y controlar los movimientos del androide dieciocho. Al retornar la energía al equipo de cómputo, mostraba las imágenes de los siguientes sucesos, la científica y el comandante miraron a la figura de una mujer y vestimenta blanca, de cabellera larga y ondulada, vestida de tela cubierta en sus extremidades, levantando su mano derecha al frente del monitor, haciendo que se volviera apagar la pantalla.

—Esa mujer nunca la había visto, ¿de dónde salió? — Preguntó la científica.

—No lo sé… De todas las personas que había conocido en el pasado, esa chica no la reconozco…— Respondió el comandante, quien inquieto se levantó de su silla.

—Hagan todo lo posible para reestablecer la energía y prender todo el equipo de cómputo, para tomar el control sobre el androide dieciocho y vencer a la denominada Saturn Girl y sus chicas— ordenó seria la científica a todo el personal.

Pero el descontrol de los Alzados Azules hacia el androide fue total, tanto que el mismo androide trató de zafar de las manos de la princesa, para emitir una bola roja de energía.

Saturn Girl decidió dar un golpe con las plantas de sus pies al abdomen del androide para tirar al piso, pero la mujer biónica, tras concentrar su bola de energía, lanzó hacia la casa de la familia Tomoe, estaba estática Fuu, al frente del portón.

Hotaru se alarmó del disparo, lanzándose en gran velocidad para rescatar a Fuu en sus brazos y llevarla hacia la esquina norte de la cuadra, huyendo del estruendoso sonido de la explosión.

 

—Ordene la retirada— mandó el comandante, quien preocupado salió del salón de cómputo de la base.

 

Tras ver todo a su alrededor, el androide dieciocho frunció el ceño y mirando a Saturn Girl junto con la chica rescatada, emprendió su vuelo, cuando la policía llegaba en ese instante, gritando órdenes para la rendición de la mujer.

—No lo hará…—dijo el general Gaitán, quien bajó del auto de la policía.

Las tres chicas se reunieron y se apartaron de Fuu, quien se acercó disimulada para escucharlas.

—Estoy segura que el androide de mujer se detuvo, porque era humana— comentó Hayate.

—Si fuera cualquier androide, atacaría sin piedad, pero ella tuvo su pausa y estaba confundida— dijo Haruna.

—Sin embargo, era parecida a nosotras, creo, si no me equivoco, en que ella pueda ser nuestra prima Lázuli, sino que sería otra de nuestras guardianas— habló Hotaru.

“Sí así fuera, entonces yo sería otra guardiana…” pensó Fuu.

Publicado para el medio alternativo Sitio Bagatela el 2 de enero de 2022.

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Novela-Fanfic: TOMOE Capítulo Quinto: GUARDIANAS DE LA PRINCESA.

TOMOE

Por: Juan Carlos Quenguan Acosta

CAPÍTULO QUINTO: GUARDIANAS DE LA PRINCESA.

SaturnGirl por JCQA, dibujo calcado del personaje Hotaru Tomoe/Sailor Saturn de la franquicia Sailor Moon de Naoko Takeuchi.

Hotaru volvía a clases en la Sede Administrativa de la S. C. A., donde fue abordada por los compañeros de clases de Juan, preguntando por su estado de salud.

—Juan está bien, está en reposo, me dijo su mamá que en una semana regresará— comentó la joven japonesa.

Durante el desarrollo de clases, Hotaru pensaba en una y otra vez sorbe su revelación ante algunas personas, considerando la forma de no hacerlo, más si desconfiaba de los oficiales de policía como el general Gaitán o el teniente Arboleda.

 

Al mediodía, la vida laboral de los ciudadanos de Bacatá era normal, más cuando salían de sus lugares de trabajo para almorzar. Los buses biarticulados estaban repletos de trabajadores, que iban a diferentes lugares para almorzar.

En una de las estaciones del servicio de buses al occidente de la ciudad, los pasajeros que esperaban las diferentes rutas que los llevaban a otros lugares, escucharon un ruido de una explosión, alarmados, miraron por ambos lados cuando se enteraron que uno de los buses, que no venía con pasajeros quedaba parado, consumido por el fuego en su interior, estacionado cerca del punto edificado de madera y metal.

—¿Qué pasa? — Preguntó preocupado uno de los pasajeros.

—No lo sé… —respondió una pasajera.

Un joven asomó su cabeza cerca de una de las puertas de vidrio, contemplando al automotor incendiado.

—No puede ser, ¡están atacando de nuevo! —gritó el joven.

Tras llegar otro de los buses, los pasajeros subieron en él de manera brusca y rápida, para huir del lugar.

Después de pasar dos estaciones, los pasajeros sintieron aliviados, cuando en el momento que el bus se subía por el puente vehicular en forma de glorieta, in haz de luz roja hacía explotar uno de los carriles del puente de concreto, provocando el violento freno del bus, fomentando pánico a los pasajeros que estaban adentro.

Aterrorizados en sus rostros, fueron a las ventanas del bus biarticulado para tratar de salir, de pronto, contemplaron a un pequeño personaje de gafas oscuras, tez morena y turbante de color verde pasto, quien apuntaba de su mano derecha varios disparos de haz de luz rojo hacia el otro lado del puente.

 

El ataque era registrado en los principales noticieros de televisión colombiana como noticias extra, para interrumpir la programación habitual en los canales de televisión nacional.

Entre las personas que se enteraron estaba Hotaru, quien agarró su maleta, se despidió de sus compañeros y caminó a pasos largos, saliendo de la edificación, encontrando una puerta de reja medio abierta de una de las bodegas cercanas, donde descargaban materiales de plástico, ingresó allá y rápidamente se cambió de traje, para salir del lugar volando.

 

El pequeño personaje siguió disparando hacia la estructura del puente, haciéndolo tambalear. Sin embargo, el último disparo era dispersado por un campo de energía que protegió al bus biarticulado.

La presencia de Saturn Girl alegraba a muy pocos y desconfiaba a muchos, no sólo en el bus biarticulado, sino también en los transeúntes y policías que corrían y desesperaban.

—Por fin apareces— dijo con voz de infante el personaje.

—¿Eres de los Alzados Azules? —preguntó seria la joven.

—Así es, mi misión es llevarte a nuestra base, si resiste, eliminaremos todo lo que hay en esta ciudad— respondió el personaje con tono serio de voz.

—Nunca aceptaré en ir allá, si voy allá es para derrotarlos— dijo la joven.

 

La respuesta era escuchada de manera atenta por el personal del grupo armado desde la sala de computación de la base, uno de ellos escribió un mensaje de texto al comandante, quien de una vez respondió en dar una orden para que el grupo de androides atacaran a la poderosa chica.

 

Recibida la orden, el personaje, quien era un androide, se lanzó con paso fulminante, para atacar con su lluvia de golpes, hacia la inexperta joven, quien trató en defenderse, pero esas constantes lluvias de golpes eran frecuentes que Saturn Girl recibiera esos golpes, quien sin pensar cayó hacia el suelo, abriendo un cráter de un metro de diámetro en un canal artificial de río.

Hotaru trató de levantar y reponer para responder al androide, pero recibió un fuerte golpe desde otro ángulo, cerca de una de las edificaciones, al car de nuevo volteó su mirada para ver a otro androide, de estatura alta y piel de azul rey, quien propició un rápido y fuerte golpe de pie al cuerpo de la golpeada chica, quien tomó aire y tras levantarse concentró su poder en su cuerpo, para que al instante dio su contraataque, lanzando su haz de luz blanca de sus manos hacia los escurridizos androides, para lanzarlos contra el suelo.

En ese instante, al ver que el bus biarticulado estaba a punto de caer del puente debilitado, Saturn Girl acudió en su rescate, levantando con todo cuidado, para llevarlo al puente en la parte fuerte de su infraestructura, para que los pasajeros que estaban adentro sintieran alivio por el rescate.

Tras colocar el bus biarticulado para que volviera a circular, Saturn Girl recibió otro disparo a su espalda, del cual la dejó aturdida, mirando a un tercer androide, de estatura alta y bastante corpulento. La joven quería responder, pero era cocida de sorpresa a sus pies por el segundo androide, para golpearla contra el piso de concreto de la avenida debajo del puente vehicular.

Los tres androides reunidos siguieron golpeando a una dolida Hotaru, quien pensaba en rendirse.

“Jamás debes rendirte princesa… Levántate y sigas luchando, ya que nosotras estaremos siempre a tu lado, protegiéndote como en nuestros tiempos…” Dijo una voz familiar en el corazón de la confundida chica. Al escucharla, Hotaru comenzó a identificarla, cerró sus ojos y concentró su alma, aun cuando los androides aún daban golpes sucesivos.

En ese mismo instante, dos fuertes vientos sacudían sobre el lugar, descontrolado a los tres androides, quienes, al recobrar sus vistas, contemplaron el momento en que el cuerpo de la hermosa chica era elevado por esos vientos hacia donde estaban dos siluetas femeninas con alas plateadas, portando gorros plateados, una de vestido rosado ajustado al cuerpo y otra de vestido negro con bordes dorados, con chaquetilla de color blanco.

—¡Hotaru! ¿Estás bien? — Preguntaba una de las dos siluetas femeninas.

La chica abrió sus ojos azules y se sorprendió al verlas.

—¿Hayate? ¿Haruna?

Ambas asentaron y tomaron sus manos con Saturn Girl para que repusiera del golpe.

—Sabemos lo que te pasó, no sólo por lo hablado por nuestro tío Souichi, sino por las guardianas, de quienes hemos reencarnado— dijo Haruna.

—Por ahora, debemos derrotar a esos sujetos— dijo Hayate.

Después de recibir del fuerte golpe de los vientos, los tres androides contemplaron de sus frías miradas a las decididas chicas, quienes, en intento de posición defensiva, se prestaban para que aquellos sujetos atacarán de frente.

Durante el intenso combate cuerpo a cuerpo, a pesar de no saber pelear, las tres chicas resistían, esquivando de los diferentes ataques que propiciaban los androides.

—¡Son rápidos! —Habló en voz alta Haruna.

—¡Debemos atacar! — Gritó Hayate.

—¿Cómo? — Cuestionó Haruna.

—¡Confíen en tus capacidades, como en nuestros tiempos en el Reino! — Pidió Hotaru.

Las tres chicas cerraron sus ojos, concentrando en sus recuerdos como la princesa y sus guardianas del Reino de Saturno: Hotaru como la princesa Kara, Hayate como Reinforce, la guardiana líder y Haruna como Signum, la guardiana de fuego.

Cuando los androides se lanzaron de nuevo contra las chicas, ellas hicieron una coreografía ordenada, con movimientos corporales al estilo de una sesión de gimnasia olímpica que esquivaron los ataques de los sujetos, poniendo sus manos sobre los hombros de ellos, dando una voltereta con sus cuerpos y propiciando un fuerte golpe de pie derecho por la espalda de cada androide para tumbar. Ellos trataron de dar una vuelta para reaccionar, pero ellas lanzaron un fuerte golpe con su pie izquierdo a cada rostro de los tipos, tirándolos rápidamente contra el suelo de la avenida debajo del puente vehicular. Los conductores, pasajeros y transeúntes vieron horrorizados ante el combate, lo único que querían eran salir en pánico del lugar.

 

El personal que controlaba a los androides se angustiaron ante los movimientos de las chicas y enviando comandos desordenados desde sus ordenadores, hicieron para que aquellos se levantaran tardíamente, para luego ser atacados por las violentas ráfagas de auras de energía en forma de pelotas de voleibol, lanzadas por las manos derecha de la princesa y sus guardianas hacia los abdómenes de cada androide, rompiendo todas sus estructuras para provocar fuertes cortos circuitos y con ello las tres explosiones, desconectando toda comunicación.

Tras la derrota, Barón Blue exigió enojado explicaciones a sus subalternos sobre lo ocurrido, dichos cuestionamientos no tuvieron respuesta.

—¿Cómo va a cuestionar ante algo que usted mismo estableció? — Preguntó una voz femenina, quien cruzando sus brazos y recostada sobre la puerta principal del despacho del barón.

—¿Acaso debo estar en frente de los modernos computadores? — Cuestionó el barón.

—Para nada…— Respondió la joven, quien, sin bajar sus brazos cruzados, caminó hacia donde estaba el escritorio del comandante —los años carcomen tu mente mi barón, ya no tienes la misma frialdad que te caracterizas…

El barón tomó su aire y se tranquilizó, sonriendo ante el comentario de la joven.

—Lo dices porque eres una científica androide— dijo el barón, quien continuó —a propósito, ¿ya tiene a nuestro androide especial, para debilitar a la princesa que se hace llamar Saturn Girl y a sus guardianas?

—El próximo androide está lista— respondió a científica, luego agregó —después de resistir ante nuestros experimentos, ha podido tolerar ante el tratamiento del líquido de nanobots, a diferencia de su acompañante quien no lo toleró, causando una desfiguración de su piel, manteniendo intactos sus órganos vitales.

—No hay más opción, toca usar al androide dieciocho…— dijo el barón pensativo.

—Lo que sí me intriga del acompañante es que, como científico que era, sabía sobre su hermano y su familia, además de saber sobre el vínculo que tuvieron con la primera Saturn Girl en los Estados Unidos…

El comandante se levantó de su cómoda silla y al mirar el rostro de la imagen congelada de Saturn Girl en la ciudad de Bacatá en los monitores de los computadores, sonrió.

—Entonces, todo conduce a la familia Tomoe… Ahora tengo la fuerte teoría de saber quién es verdaderamente la princesa del Reino de Saturno… Bien, ordene al androide dieciocho que vaya a Bacatá, acabe con toda la familia Tomoe y tráeme viva a Saturn Girl.

Publicado para el medio alternativo Sitio Bagatela el 1 de enero de 2022.

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Novela-Fanfic: TOMOE Capítulo Cuarto: DESPERTAR..

TOMOE

Por: Juan Carlos Quenguan Acosta

CAPÍTULO CUARTO: DESPERTAR.

SaturnGirl por JCQA, dibujo calcado del personaje Hotaru Tomoe/Sailor Saturn de la franquicia Sailor Moon de Naoko Takeuchi.

Al enterarse por las noticias sobre la nueva aparición de la misteriosa y poderosa chica, de su pelea con un extraño personaje y de ir con un grupo de oficiales de la policía metropolitana a la Estación Central de la entidad policial, Souichi llamó de una vez al celular de Haruna.

—¡Hola tío! — saludó preocupada Haruna.

—Hola Haruna, ¿están bien por allá? — saludó preocupado Souichi.

—Sí… Estoy con Hayate en el Parque Nororiental, buscando a Hotaru, y no la encontramos.

—Hotaru me llamó ahora, para avisarles que está en una estación de policía— mintió Souichi, luego agregó —les pido que regresen a casa en taxi, cuando lleguen me avisan, yo bajaré y pagaré al conductor.

—Perfecto tío, vamos para allá.

 

En la región montañosa de Siberia, cerca del país de Chechenia, existió una base oculta y subterránea, donde tenía diferentes secciones y una gran edificación, dentro de ese inmueble estaba el área de cómputo, donde uno de los milicianos del grupo armado Alzados Azules, salió para caminar directamente a la otra área que era un lujoso despacho del comandante, a entregar un informe acerca de lo sucedido en la ciudad de Bacatá.

—Con que la chica se hace llamar Saturn Girl… Por lo menos, nuestro androide la provocó para que ella comenzara en usar sus poderes… Interesante… Si la princesa comienza en aprender, de manera rápida sus poderes, estoy seguro que tendremos dificultades para derrotarla y obtener sus poderes…— Comentó analítico el comandante.

—¿Cuáles son sus órdenes, mi Barón? — Preguntó dispuesto el uniformado en posición firme.

—Es hora de enviar un androide mejor preparado… Mejor no, que sean tres androides para que vayan a Colombia…— Contestó calculador el barón.

—Como ordene mi Barón— al responder, el miliciano se retiraba del despacho.

—Con que te llamas Saturn Girl… ¡Ay princesa! Llegará el momento para reencontrarme contigo y arrebatarte todos tus poderes y toda tu belleza… Porque siempre has sido mía…— hablaba solo el barón, tomando aire, mostrando su sonrisa triunfalista.

 

La caravana de automotores de la policía metropolitana llegaba a la Estación Central, donde se bajaron Saturn Girl, acompañada por un grupo escoltado de policías, para ingresar a dicho edificio. Allá, en una de las salas de interrogatorio, la hermosa chica respondía y explicaba sobre sus antecedentes y sus motivos de estar en Colombia, más nunca revelaba sobre su familia ni sobre su identidad secreta.

Alrededor de la Estación Central se reunieron diferentes periodistas y camarógrafos de distintos medios nacionales e internacionales, masivos, alternativos y comunitarios; quienes querían recoger información de primera mano acerca de la misteriosa chica quien salvó la ciudad de un acto terrorista, tal y como anunciaron en varios noticieros.

Souichi llegó en taxi al lugar abarrotado, caminó hacia los policías quienes custodiaban el edificio, para hablar con el comandante de la policía metropolitana. En ese momento acercaron varios oficiales de alto rango para ingresar, entre ellos un general que fue identificado al instante por el profesor Tomoe.

—¡General Gaitán!¡General Gaitán!

El cuerpo de oficiales impidió el paso de un preocupado científico, pero él siguió insistiendo.

—¡General! Necesito hablar con usted, es sobre algo relacionado con la chica que ingresó con los demás policías.

Al escuchar los gritos, el general se volteó, vio al personaje y lo reconoció de una vez.

—¡Profesor Tomoe! ¿Cuánto tiempo sin verlo, viejo amigo? ¿Por qué visita en medio de mi trabajo? — Saludó cuestionando el comandante de la policía.

—Es un tema personal de suma importancia, referente a aquella chica que ingresó a la estación de policía— respondió incómodo el profesor.

—Pero profesor, no puedo hacer nada a lo que se refiere, apenas acabé de llegar y debo recibir la información de lo sucedido en el día de hoy.

—Créame general, es sobre ese incidente de lo que me refiero, ya que usted me contó algo similar.

El general se detuvo, salió de donde estaba con sus colegas y caminó para acercarse al profesor, luego lo miró y recordó de aquella conversación hace tres meses atrás, en uno de los café pasajes:

 

“En uno de los café pasajes del Centro Histórico se citaron varios académicos, científicos, funcionarios públicos de la alcaldía mayor de la ciudad y de la alcaldía menor del sector histórico y personal de alto rango de la policía metropolitana, acerca del tema de seguridad en las universidades públicas y privadas.

Souichi asistió aquella reunión y aportó sus puntos de vista sobre la problemática de pandillas que asediaban a los estudiantes universitarios.

Terminada la reunión, uno de los colegas profesores avisó al profesor Tomoe para que hablara un momento con el general Gaitán, por lo cual, aceptó y afueras del café pasaje, el oficial y el profesor se encontraron.

—Es un gusto conocerlo profesor, como usted sabe quién soy yo, me gustaría hablar con usted, porque me llama la atención que su familia viva actualmente en Colombia— saludó cordial el general.

—Así es general, de mi parte es un placer— respondió el profesor, desconfiado ante las siguientes inquietudes que formulaba el general.

Ambos caminaron a la Plazoleta Misak, para sentar en una de las sillas públicas y hablar en privado, presenciando la cantidad de carpas que ofrecían ventas de libros usados y de segunda mano.

El general sacó de su billetera una foto de una chica, para mostrarla a un impresionado Souichi.

 

‘Quiero contarle algo, hace quince años conocí a esa chica en los Estados Unidos… Fui a ese país por un convenio institucional del Ministerio de Defensa de Colombia con el Departamento de Seguridad Estadounidense, para la lucha contra el tráfico de drogas alucinógenas. La chica de la foto era quien realizaba una labor de apoyo al ejército norteamericano, mostrando sus habilidades que causaban admiración.

En una incursión de investigación en una de las bodegas del muelle de la ciudad de Boston, el cuerpo militar cogió de sorprenda a una banda de extorsionistas rusos y chechenos, causando una serie de disparos. La banda trató en salir del lugar para montar en una camioneta brindada, sin embargo, fueron interceptados por esa chica, quien la detuvo con facilidad e hizo bajar a cada uno de los hombres armados. Sin percatarnos, salió otra camioneta y ella los persiguió volando, yo subí en una camioneta oficial del ejército con militares, para apoyar a la chica.

En una zona boscosa, la chica detuvo la siguiente camioneta y obligó a un hombre de baja estatura para que saliera de dicha camioneta. Era raro que ese tipo no sentía temor, como si conociera también a la chica y quería algo de ella.

Exigí que me dejara capturar al sospechoso, pero ella se quedó en posición defensiva, con una actitud beligerante. Me acuerdo que ella decía: “Quiero saldar cuentas con él…” Yo me tensioné y le dije que no hiciera justicia por mano propia, y ella me insistía que lo que haría era poco entendible para mí, pero que pronto lo iba a saber.

El sospechoso sonrió, sacó su revólver y me dijo: “Créale a ella, porque nuestro nivel de entendimiento nunca será comprendido por cualquier ser humano, y si usted lo trata de comprender nuestras acciones, morirá…”

No sabía qué hacer, tiré mi ametralladora y la chica y el sospechoso caminaron hacia uno de los arbustos. Recuerdo que me acerqué para presenciar un acto de feminicidio contra la chica, en el cual el asesino decía a la chica que buscaría a la niña a quien ella dejó sus poderes, después dio dos disparos a quemarropa, haciendo que la chica cayera de rodillas y echarse al suelo.

Reaccioné alarmado y desesperado di tres disparos al tipo, hiriéndolo en una de sus rodillas, él se volteó y disparé al hombro derecho, para hacerlo caer al suelo, después me acerqué y tembloroso apunté al caído.

El tipo me miró y me dijo que el poder que él lo buscaba lo tenía la novia de un científico japonés.

Amargado ordené que se callara y luego él insistió sonriente que: “¿No entiende que ya era tarde? Usted no hará nada, porque yo tengo todo calculado…”

Entonces, saqué las esposas de la correa de mi pantalón y las puse en las muñecas del asesino y lo dejé boca abajo en el suelo, luego acudí a la malherida chica. Exigí que fuera fuerte y tranquila, luego llamé por la radio llamada para pedir ayuda. Luego, ella me dijo entrecortada que: “Lo que dijo ese señor es cierto, se llama el Barón Blue… Comandante de los Alzados Azules… Solo le pido in favor… Proteja y cuida la vida de aquellos jóvenes japoneses que los salvé durante el terremoto de San Diego… Ellos tendrán una hija… Quien nacerá y vivirá… Ella será la reencarnación de la princesa del Reino de Saturno… Y será perseguida con su familia por ese grupo armado… Para usar sus poderes con fines destructivos…” Le pregunté ¿quiénes eran esas personas? Y me comentó que eran Souichi Tomoe y Keiko Tomoe, después dijo que cumplió su misión y dio su último suspiro.

Cuando llegaron los militares, me preguntaron lo sucedido, les conté todo el operativo, mas nunca mencioné lo que me murmuraron.

Regresé a Bacatá y me enteré que el denominado Barón Blue se fugó del hospital donde lo internaron, por medio de un atentado, años después me enteré todo lo que a usted y su familia padecieron de los atentados y secuestros en Japón, decidí investigar por mi propia cuenta y me di cuenta que era su familia.’”

 

Cuando el general recordó de esa charla con el profesor Tomoe, ordenó a sus subalternos en ingresar a Souichi, saludarlo y conversar sobre lo sucedido en la ciclovía, para luego, ingresar ambos a la Estación Central de Policía.

Al ingresar, el oficial solicitó hablar con la poderosa chica, el personal indicó la sala de interrogatorio donde estaba la joven y el teniente, después pidió al profesor que se quedara esperando, caminó por el pasillo y encontró la sala, donde estaban ambos personajes, hablando amena y atenta.

Tras ver al general, el teniente Arboleda se levantó dónde estaba sentado, dando su saludo protocolario de policía.

—Mi general, reporto que esta chica es quien salvó el día de un posible androide, ya que es perseguida por los terroristas que se hacen llamar los Alzados Azules— saludó el teniente.

—Bien teniente, ahora descanse y redacte el reporte de ese atentado hoy a mi despacho— ordenó el general.

El teniente aceptó la orden, salió del lugar y de una vez, el general ordenó entrar al profesor Tomoe, a quien Hotaru lo reconoció sorprendida y un poco asustada.

—¿Eres Hotaru, la hija de Souichi Tomoe? — la pregunta del general generó atónita a la chica, quien temerosa no quiso responder, pensando que sería una trampa.

—Tranquila hija, el general Gaitán es mi amigo, fue el quien no reportó ni a las autoridades de los Estados Unidos, ni a las autoridades colombianas sobre tu secreto, fue él quien habló con la chica norteamericana, antes de su muerte— habló mesurado Souichi, tocando sus manos con las de su hija, en frente de la mesa, para mostrar tranquilidad.

—¿Estás seguro papá? — Preguntó Hotaru a su padre, quien asentó sonriente. —Está bien, soy la hija del profesor Tomoe, general.

—Me alegra, como conté a tu padre, vine hablar personalmente, sin grabaciones ni personas ajenas que estén con nosotros— comentó el general, quien añadió —porque, una de las promesas que di a aquella chica es en cuidar a ti y a tu padre, bajo discreción.

—Entonces, sería bueno que podemos continuar charlando, pero en mi casa, ya que tampoco estoy seguro de estar acá— sugirió Souichi, del cual fue aceptada por Hotaru.

—Claro, por mí está bien profesor, entonces, podemos continuar hablando en su casa, así sea mañana— aceptó el general.

Minutos después, los tres se levantaron de la mesa, luego, el general ordenó a los oficiales en dejar salir por una de las salidas diferentes de la estación, para que no se enterara el personal de prensa. Por lo tanto, todo se cumplió tal y como ideó el general.

 

A las horas de la noche, en la casa de la familia Tomoe, Souichi y Hotaru, quien venía en sudadera, fueron recibidos por Inukai y sus sobrinas, preocupados por el paradero de Hotaru. Aliviadas, Haruna y Hayate abrazaron a su prima, quien sonriente les generó tranquilidad.

—¿Dónde estuviste? Pensábamos que estaba perdida— preguntó ansiosa Haruna.

—Estoy bien, ya que estuve en la Estación Central de Policía— respondió Hotaru.

—Hoy me sentí rara…— Expresó Hayate.

—¿Por qué? — Preguntó Hotaru.

—Porque, en el momento de aquella pelea en el cielo, sentí que algo me nublaba, como si una fuerza desconocida me impulsaba a levantar mis manos— contaba Hayate.

—Yo también lo sentí— dijo preocupada Haruna, agregando —lo que no puedo entender es ¿por qué nos pasó a Hayate y a mí? ¿Sentiste algo similar?

La pregunta de Haruna dejó muda a Hotaru, quien no quería revelar su secreto.

—¿Sentiste algo similar, Hotaru? —Insistió Haruna.

—No… — Negó Hotaru, quien agregó su mentira —sinceramente, no recuerdo, porque en ese momento caí desmayada.

—Creo que deben descansar, porque este día fue bastante largo— sugirió Inukai a sus sobrinas, luego dijo —estoy seguro que mañana será otro día.

Las chicas aceptaron la idea de si tío y cada una ingresó a casa, directamente a sus cuartos, para cambiar de ropa y poder dormir.

En ese mismo momento, los hermanos fueron a la sala.

—¿Habló, con el general Gaitán? — Preguntó Inukai.

—Sí, él también sabe sobre mi hija… — Respondió Souichi, descansando en el sofá.

—¿Estás seguro en depositar confianza en el general? —cuestionó Inukai.

—Completamente, él lo tendrá como secreto personal que confirió la chica norteamericana, por lo cual, nunca revelará la identidad de mi hija.

—Lo que me preocupa es que lo sepan todas las autoridades, y más aún a los norteamericanos, quienes querrán tener a Hotaru para sus experimentos.

—Lo mismo harán los Alzados Azules…

—Yo creo que es hora de ayudar con el destino de Hotaru, si no lo hacemos, todos estaremos en peligro —advirtió Inukai.

 

A la mañana siguiente, Souichi sintonizaba el televisor para ver las noticias, muchas eran sobre aquel suceso violento del pasado domingo, del cual, todos los noticieros daban informaciones confusas, provenientes de periodistas, quienes divulgaban diferentes versiones, sin tener la plena certeza de lo sucedido.

“Afortunadamente no hay una versión sobre mi hija, ni mencionan sobre la salida que tuve con Hotaru de la estación de policía…” Pensaba tranquilo Souichi.

Algunos minutos después, bajaba Hayate, quien acabó de levantar, caminó bostezando y pensativa hacia la sala.

—Buen día tío— saludó Hayate.

—Buen día Hayate— respondió sonriente Souichi, quien, al ver el rostro preocupado de su sobrina, preguntó —¿Te pasa algo?

—Pues… No lo sé…— Contestó la chica, quien decidió caminar hacia el sofá, donde estaba su tío y sentar a su lado derecho —tuve un rato sueño… ¿puedo contarlo?

—Por supuesto, dime.

—Pues, verás…

 

“Estaba en un lugar de ruinas y escombros, como si fuera similar a la Acrópolis griega. Luego vi a una chica de cuerpo atlético, de hermosa cabellera lisa de color blanco y que llegaba hacia la cintura; quien me hizo una seña con su mano derecha, pidiendo que me acercara a donde estaba ella.

Cuando me acerqué, ella me sonrió y me dijo: ‘Hola Hayate, supe que me despertó cuando ocurrió de aquel incidente en Bacatá…’

‘¿Quién eres?’ Pregunté.

‘Me llamo Rein, una de las guardianas que protege el Reino de Saturno,’ me respondió, ‘sé sobre ti cuando la princesa me indicó que eres la hermosa y humilde chica, del cual eres mi reencarnación…’

‘¿Cuál princesa? No entiendo.’

La sonriente chica cogió mis manos con las suyas, transmitiendo su cálida energía que penetro a mi cuerpo.

Me dijo: ‘Pronto sabrás sobre ella, ya que es cercana a ti… Tú la cuidarás y la apoyarás en su labor de proteger a todos tus seres queridos.’

Después, ella desapareció.”

 

Al escuchar el relato del sueño de Hayate, Souichi sabía que poco a poco, sus sobrinas iban a ser escogidas por Hotaru, para ser sus guardianas.

—Es interesante lo que me cuentas Hayate… Porque para mí no es un sueño extraño… Es algo que nos pasará a todos, incluyendo en especial a Hotaru.

—¿Por qué lo dices tío?

—Porque la verdad es… Que Hotaru es la reencarnación de aquella princesa, a quien menciono la guardiana.

Publicado para el medio alternativo Sitio Bagatela el 31 de diciembre de 2021.

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