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La cultura logrará desencallar la isla: Alberto Abello Vives (desde El Heraldo)

Desde El Heraldo de Colombia publican el siguiente artículo:

La cultura logrará desencallar la isla: Alberto Abello Vives

El 21 de junio de 2015, el humanista, investigador y economista samario, fallecido el pasado domingo 14 de abril de 2019, concedió un reportaje a la revista Latitud de EL HERALDO sobre su libro ‘La isla encallada’.

Alberto Abello Vives presentó su libro de ensayos ‘La isla encallada’, una aguda reflexión sobre ese inmenso espacio que conocemos como Caribe, y cuyo origen está en los recuerdos de su infancia y en sus aventuras adolescentes.

Alberto Abello Vives llegó a Bogotá cuando tenía 7 años. Las diferencias con su natal Santa Marta las sintió al instante. El paisaje era oscuro, gris, lluvioso. Los suéteres de lana le picaban el cuerpo y los de paño le impedían moverse con soltura. Son atuendos por los que aún siente una aversión incurable. De su primer año en Bogotá, hay un recuerdo que describe con detalles.

Su mamá Judith llegó a buscarlo a la Institución Zamora, muy cerca de la iglesia Divino Salvador, en Chapinero, lugar donde Alberto cursaba segundo de primara. Cuenta que una de las profesoras gritó: «Llegaron por Alberto», al tiempo que la rectora de la institución, para tratar de hacer un cumplido, exclamó: «Fíjense ustedes… Abello, qué muchachito tan juicioso, tan aplomado, tan buen estudiante… no parece venido de la Costa, donde malean al individuo».

La reacción de su madre fue inmediata. Discutió con la rectora. Luego de alegatos mutuos, Judith Vives cerró la polémica con el ímpetu de una madre ofendida: «Vea señora, Alberto estará aquí hasta este año, porque el año entrante… va para un colegio serio».

Aquella experiencia fue contada por su madre a familiares y amigos, historia que Alberto vino a comprender en su juventud, cuando conoció que existían razones culturales, históricas y políticas para que la rectora dijera que «en la Costa malean al individuo».

Ahora en su apartamento en Cartagena, frente al mar que bordea el barrio Crespo, Alberto agradece ese ímpetu materno que es también un rasgo de su personalidad, algo que sus estudiantes reconocen en las clases que imparte, y los lectores distinguen en las columnas de opinión que publica en el diario El Universal, cada quince días.

Para leer completo este artículo, pueden ir al enlace de El Heraldo: https://www.elheraldo.co/cultura/la-cultura-lograra-desencallar-la-isla-alberto-abello-vives-620252

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Gabriel García Márquez: el soñador de Aracataca (desde El Tiempo)

Desde El Tiempo de Colombia publican el siguiente artículo:

Gabriel García Márquez: el soñador de Aracataca

Luisa, con veintiún años cumplidos, regresó a su Aracataca natal en una mañana de febrero, sin su esposo, tras casi dieciocho meses de ausencia. Estaba embarazada de ocho meses y llegaba mareada del barco, tras otra travesía turbulenta de Riohacha a Santa Marta. Unas semanas después, el domingo 6 de marzo de 1927, a las nueve de la mañana, en medio de una tormenta poco habitual para esa época del año, dio a luz a un niño, Gabriel José García Márquez.

Luisa me contó que su padre había salido temprano a misa cuando las cosas ‘se ponían mal’, pero cuando volvió a casa todo había acabado. El niño nació con una vuelta de cordón alrededor del cuello -luego él mismo atribuiría su tendencia a la claustrofobia a aquel contratiempo temprano- y pesó, según se dijo, cuatro kilos doscientos gramos. Su tía abuela, Francisca Cimodosea Mejía, propuso que lo frotaran con ron y le echaran agua bendita, por si había algún otro percance.

Así rememora el biógrafo inglés Gerarld Martin, en ‘Una vida’, la llegada al mundo del autor de ‘Cien años de soledad’ y Premio Nobel de Literatura de 1982, quien falleció hoy, a los 87 años, en su residencia de México. Su deceso obedeció a quebrantos de salud propios de su edad. A juzgar por la descollante vida que tuvo ‘Gabito’ -como lo llamaban sus amigos y familiares más cercanos-, el extraño menjurje de ron y agua bendita de la tía Francisca produjo en su querido sobrino el efecto contrario: le impuso sobre su destino la estrella luminosa del éxito. Los años de infancia en la casa de sus abuelos -Nicolás Márquez y Tranquilina Iguarán- fueron determinantes en la vida del pequeño García Márquez, antes de ingresar al Colegio de San José, en Barranquilla, en 1936.

En 1940, gracias a una beca, el joven Gabriel se trasladó a Zipaquirá, donde recibió el título de bachiller en el Colegio Nacional, y, además, fue escogido para pronunciar el discurso de grado. Desde entonces, ya mostraba su alergia a este tipo de distinciones: “¿Qué hago yo encaramado en esta percha de honor, yo que siempre he considerado los discursos como el más terrorífico de los compromisos humanos?”, puntualizó el escritor.

Para leer completo este artículo, pueden ir al enlace de El Tiempo: https://www.eltiempo.com/cultura/musica-y-libros/gabriel-garcia-marquez-el-colombiano-mas-importante-de-todos-los-tiempos-350758

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Las razones de la minga indígena en el Cauca (desde Razón Pública)

Desde Razón Pública redactan el siguiente artículo:

Las razones de la minga indígena en el Cauca

Las protestas, en las que participaron más de veinte mil indígenas, tienen su raíz en los incumplimientos históricos del gobierno colombiano hacia esta población.

En el país hay entre quinientos y seiscientos mil indígenas distribuidos en ochenta y un etnias con sesenta y cuatro lenguas diferentes, según el DANE. El grupo mayoritario es el pueblo Páez o Nasa, con alrededor de cien mil miembros. Asentados sobre todo en el departamento del Cauca, los Nasa se unieron con los Yanaconas y los Guambianos en 1971 para formar el CRIC (Concejo Regional Indígena del Cauca), probablemente la organización indígena más importante del país.

A lo largo de la historia, los conflictos entre indígenas y gobierno se han dado alrededor del territorio. En el viejo régimen colonial de tierras existían los denominados “resguardos de indios”, una figura que definía territorios comunales para esa población, pero carecía de un reconocimiento legal de su propiedad. En ese entonces los territorios destinados a ellos eran alrededor de 400 mil hectáreas para 150 mil personas.

Desde la constitución del Estado colombiano es posible identificar tres periodos en su relación de las comunidades indígenas:

  1. Uno breve, producto de la guerra de independencia, en el cual se reconocieron formalmente algunos derechos como la vida en comunidad;
  2. La época entre mediados del siglo XIX y XX, que se caracterizó por una agresiva política desde el gobierno central contra las tierras comunales indígenas; y
  3. A partir de la ley 135 de 1961 (ley de reforma agraria), cuando se inicia el reconocimiento legal de tierras a grupos indígenas.

Bajo la nueva figura de resguardos indígenas se crearon 158 unidades territoriales sobre un área de doce millones de kilómetros, que fueron reconocidos bajo títulos de propiedad colectiva a las comunidades. Gran parte de ellos se encuentran en la amazonia y provienen del régimen de baldíos de la nación.

En el caso particular del Cauca, la concentración de tierra por parte de empresas y particulares impidió el éxito de esa estrategia. Así, el régimen de dotación de tierras sólo fue efectivo en regiones periféricas y con baja densidad de población indígena.

A partir de 1980 empieza a consolidarse el reconocimiento estatal de los derechos especiales de los pueblos indígenas, sobre todo en materia de dotación de tierras, educación y programas de atención en salud. La Constitución de 1991 también fue fundamental, pues reconoció y aceptó la existencia de la diversidad cultural dentro del Estado colombiano y se reconocieron oficialmente los territorios indígenas, si bien de una forma aún demasiado general.

No obstante, hay dos grandes problemas que se han prolongado hasta el día de hoy:

  1. La capacidad de decisión de los indígenas sobre sus territorios es limitada y no se han dado soluciones para el problema de la colonización de campesinos sin tierra.
  2. Las dinámicas del conflicto han pauperizado las condiciones de vida de la población indígena.

Como dije antes, la disputa entre gobierno e indígenas tiene como centro el problema de las tierras. La mayoría de los territorios reconocidos a los pueblos indígenas se encuentran fuera de la frontera agrícola y son estratégicos para el cuidado y la preservación del medio ambiente Se trata de suelos poco productivos y con escasa infraestructura.

Además, se trata de zonas que suelen estar bajo el poder de grupos al margen de la ley. El cultivo de coca y la facilidad para su tráfico ponen en una situación de vulnerabilidad a las comunidades indígenas, principalmente en el sur del país. A lo anterior se suma que estos territorios no se encuentran titulados ni cuentan con muchos recursos legales para su protección. Por tal razón, el despojo de tierras se ha vuelto una práctica común entre empresarios y grupos armados.

Para leer completo este artículo, pueden ir al enlace de Razón Pública: https://www.razonpublica.com/index.php/econom-y-sociedad-temas-29/11897-las-razones-de-la-minga-indigena-en-el-cauca.html

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Educación para el desarrollo sostenible: ¿cuál educación? (desde Razón Pública)

Desde Razón Pública redactan el siguiente artículo:

Educación para el desarrollo sostenible: ¿cuál educación?

En el 2015 se hicieron tres llamados de atención muy serios a la humanidad:

Aunque los dos primeros llamados surgieron en el ámbito de la política internacional y el tercero en el ámbito religioso, los tres pueden ponerse en un mismo plano: aquel desde el cual los líderes mundiales urgen un cambio profundo en la manera de buscar el desarrollo y el bienestar humano.

Pero, al revés de lo que suele pensarse, la humanidad nunca había estado tan “bien”. Algunos de los hechos presentados en el libro de Hans Rosling demuestran esta realidad más allá de toda duda: cada vez más niñas pueden asistir a la escuela; el número de países donde la esclavitud es legal ha disminuido drásticamente, y se han reducido tanto el número como la proporción de personas que sufren de hambre y de niños que mueren antes de los cinco años.

Entonces, ¿por qué esa urgencia de cambio? ¿Por qué modificar el rumbo de la humanidad? Hay por lo menos dos razones fundamentales:

  • La certeza científica de que el actual nivel de bienestar humano se ha logrado, en gran medida, en detrimento de los ecosistemas globales, lo cual hace imposible sostenerlo en el tiempo.
  • La noción del “bienestar” que buscamos con tanto afán es cada vez más debatible; más concretamente se argumenta que le hemos dado un peso exagerado a la satisfacción de deseos materiales, descuidando otras dimensiones humanas fundamentales. Además se señala, con razón, que una pequeña parte de la población vive en medio de lujos y privilegios exagerados, mientras que otra gran parte vive con graves dificultades.

Por todo eso hay que cambiar el modelo de desarrollo predominante.

Esos llamados a transformar nuestro mundo no son nuevos. Los tres mensajes del 2015 tienen raíces en otros estudios e informes previos. Por ejemplo en 1987, con la publicación de Nuestro futuro común —también conocido como “Reporte Brundtland”—, se popularizó en el mundo entero la expresión “desarrollo sostenible”, entendido como aquel “que satisface las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades”. ¿Pero cómo lograrlo?

La transformación hacia la sostenibilidad, como lo indica el mismo informe, tiene una dimensión tecnológica —que por supuesto es muy relevante—, pero tiene además una dimensión cultural. Y es aquí donde se encuentra el potencial de la educación.

Pero no cualquier tipo de educación es “útil” para resolver los retos medioambientales que enfrenta la humanidad. La educación actual ha contribuido al desarrollo económico y al bienestar humano, pero no ha logrado evitar tragedias como la aceleración del cambio climático o la pérdida de biodiversidad. Al ser parte del éxito, la educación ha sido también parte del problema.

Para leer completo este artículo, pueden ir al enlace de Razón Pública: https://www.razonpublica.com/index.php/cultura/11888-educacion-para-el-desarrollo-sostenible-cual-educacion.html

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¿Hacia una Verdad Histórica Controlada? (desde La Silla Vacía)

Desde La Silla Vacía publican el siguiente artículo:

¿Hacia una Verdad Histórica Controlada?

Este es el discurso que leyó el profesor Iván Orozco, experto en justicia transicional, en la ceremonia de grados de Los Andes la semana pasada.

La universidad de Los Andes me ha invitado a que me dirija a ustedes con unas palabras que contribuyan a darle sentido a este importante ritual de paso.

Para que se entienda mejor el origen y significado de mis consideraciones, empiezo por contarles, brevemente, quién soy y desde dónde hablo. Me llamo Iván Orozco. Soy profesor del Departamento de Ciencia Política. Me he pasado los últimos treinta años de mi vida profesional yendo y viniendo entre la universidad y el servicio al Estado, sin que me quede fácil saber si he sido más un profesor y un investigador, un asesor de oficinas de gobierno, o un intelectual público.

Durante las negociaciones de La Habana entre el Gobierno de Juan Manuel Santos y la guerrilla de las Farc fui asesor del Alto Comisionado para la Paz. Terminado mi trabajo en La Habana, retomé mis tareas como docente.

Desde entonces observo, con la mezcla de distancia y compromiso propios de mi historia profesional y personal, las vicisitudes de toda índole que han acompañado el acuerdo de paz con las Farc y su modelo de justicia, durante el proceso de su implementación. Les hablo, pues, desde esa mi experiencia, con palabras que solo a mi me comprometen.

A lo largo de la vida, desde mi nicho académico, he podido constatar lo difíciles que pueden ser las relaciones entre la universidad y la política. He visto cómo académicos les exigen rigor científico a los discursos de los políticos; pero he visto también cómo políticos tratan de poner bajo su control la producción y diseminación del conocimiento académico y científico, sobre todo en circunstancias como las de la Colombia de hoy, en las que el trauma de la guerra mantiene a la gente cargada de tigre y de polarización.

Aún más, he visto en todas partes cuánto mienten los políticos. Al fin y al cabo, el hecho de que la democracia electoral sea un juego de todo o nada, con costos enormes para el que pierde y con grandes ventajas para el que gana, invita a mentir.

Sobre ese trasfondo, tengo, sin embargo, la sensación de que nunca como ahora me había tocado presenciar una obsesión mayor, por parte de un gobierno, por hacerse al control de los dispositivos de producción de la verdad histórica.

Para leer completo este artículo, pueden ir al enlace de La Silla Vacía: https://lasillavacia.com/silla-llena/red-de-la-paz/hacia-verdad-historica-controlada-70741

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Protestas campesinas y políticas agrarias: el enfoque equivocado (desde Razón Pública)

Desde Razón Pública redactan el siguiente artículo:

Protestas campesinas y políticas agrarias: el enfoque equivocado

El ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural (MADR) perdió su rumbo desde hace un tiempo. Su propósito o su tarea central era elevar la todavía escasa productividad del campo colombiano, y en vez de eso lo pusieron a suscribir compromisos sociales.

El MADR no tuvo grandes apuestas ni se concentró en incrementar la competitividad y rentabilidad agraria, ni en la inserción a los mercados particularmente de los pequeños productores agrarios ni al desarrollo sostenible del mundo rural. Y como consecuencia de ello los rendimientos por hectáreas de café, arroz, maíz o yuca, al igual que la ganadería de leche y de carne, se quedaron por debajo de los promedios mundiales.

Para compararnos con un vecino cercano: el ministerio de Agricultura y Riego de Perú ejecuta una Política Nacional Agraria con doce Ejes bien definidos, entre los cuales se destacan los siguientes:

  • manejo sostenible de agua y suelos;
  • infraestructura y tecnificación del riego;
  • financiamiento y seguro agrario;
  • innovación y tecnificación agraria;
  • gestión de riesgos y desastres, y
  • reconversión productiva y diversificación.

Pero en vez de seguir una política parecida, el MADR andaba —o anda— de paro en paro, sentado en las mesas de negociaciones cada vez que bloqueaban una vía y suscribiendo compromisos sociales que no podía cumplir. Lo social, sus movilizaciones y protestas impusieron la política pública agraria. Por eso el ministerio se gasta el presupuesto en la coyuntura, es decir, en ayudas directas a los productores y en subsidios a los precios.

Casi nada se invierte en resolver la estructura, es decir: en otorgar seguridad jurídica a la propiedad rural o en infraestructura productiva, como decir las vías terciarias, el riego, el almacenamiento, la innovación o el avance tecnológico. Y mientras el Ministerio andaba en lo social aumentaron los costos de producción, disminuyó la rentabilidad, y muchos productores se quebraron.

No podemos subestimar la fuerza de la inercia, que mantiene amarrado al Ministerio a las cambiantes coyunturas sociales. La inercia es cómoda y no exige gran esfuerzo, pero también impide que las cosas cambien. El MADR tiene el desafío de romper el statu quo, no necesariamente a las malas, y en todo caso con argumentos y con inteligencia.

No se trata de dejar a un lado el componente social, sino de entender que la manera seria de atender lo social es mejorar lo productivo: con mejores rentabilidades, mayor inclusión de los pequeños productores a los mercados y, por supuesto, aumentando sus ingresos y con la provisión de bienes públicos para el campo (carreteras, sistemas de riego, centrales de mercadeo…).

Pero cambiar el rumbo del MADR no será fácil por varios motivos: por la limitación de recursos, por la polarización y tensión sobre la tierra, porque las ideologías se tomaron el debate sobre el desarrollo rural, los TLCs y la inversión extranjera.

Para leer completo este artículo, pueden ir al enlace de Razón Pública: https://www.razonpublica.com/index.php/econom-y-sociedad-temas-29/11893-protestas-campesinas-y-politicas-agrarias-el-enfoque-equivocado.html

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Más homicidios y más hurtos: la realidad de las ciudades colombianas (desde Razón Pública)

Desde Razón Pública redactan el siguiente artículo:

Más homicidios y más hurtos: la realidad de las ciudades colombianas

Los homicidios aumentaron en 2018: pasamos de 12.066 en 2017 a 12.458 en 2018 es decir, un crecimiento del 3,2 por ciento.

También aumentó la tasa de homicidios por cada cien mil habitantes. Si utilizamos la cifra preliminar del censo de población de 2018 (45 millones y medio de personas), hoy tenemos una tasa de 27,4 y no de 25,8 como dice el Plan Nacional de Desarrollo…

Debe notarse que en ciudades como Bogotá y Barranquilla se reportan menos homicidios, porque estas decidieron no registrar los atribuibles al uso legítimo de la fuerza por parte de las autoridades. Ojalá esta situación se revierta para poder comparar las cifras de homicidios con las de otras ciudades y con las series históricas en cada una de ellas.

El gobierno, la Fiscalía, la Policía y algunas autoridades locales han dicho que el aumento registrado en el número de hurtos se debe (i) a la unificación de las bases de datos de la Policía (SIEDCO) y de la Fiscalía (SPOA) a partir de 2016, y (ii) la puesta en funcionamiento del aplicativo “A Denunciar” el 26 de julio de 2017. En otras palabras, el aumento se debería a la conciliación estadística y a la mayor facilidad para denunciar estos delitos.

Pero según las varias encuestas, la victimización, que es uno de los indicadores más confiables, ha aumentado en algunas ciudades. Es el caso de Bogotá, donde la Encuesta de Percepción y Victimización de la Cámara de Comercio de Bogotá mostró que la victimización directa (cuando el ciudadano fue víctima de un delito) pasó de 14 por ciento en el segundo semestre de 2015 a 19 por ciento en el segundo semestre de 2017.

La victimización indirecta (cuando un familiar o conocido ha sido víctima de un delito) pasó de 22 a 27 por ciento en ese mismo período y la victimización total (la suma de la directa e indirecta), de 35 por ciento pasó a 46 por ciento.

Según las encuestas de los programas Cómo Vamos, la victimización directa en Cali pasó de 18 por ciento en 2016 a 21 por ciento en 2018. Medellín se mantuvo en un 15 por ciento.

Para leer completo este artículo, pueden ir al enlace de Razón Pública: https://www.razonpublica.com/index.php/econom-y-sociedad-temas-29/11874-mas-homicidios-y-mas-hurtos-la-realidad-de-las-ciudades-colombianas.html

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