Poema: LA VELA


Del poemario EXTRAÑO HUÉSPED de Juan Carlos Quenguan:

 

LA VELA

 

En épocas de luces apagadas

me senté en patio abierto

disponiendo de cuadernos,

libros y lapiceros

encima del comedor cuadrado,

carcomido por la naturaleza

manipulada del lavado sabatino.

 

Me senté en silla plástica,

marcada de rayones

por dientes filosos

de animales domesticados.

 

Cogiendo una escuálida cera,

en forma de columna de Acrópolis,

la puse por encima de una tapa

de olla oxidada.

 

Prendí un flaco cerillo

de cuerpo blanco ceroso,

cabeza áspera azulada,

flotando con rapidez

sobre una pequeña alfombra

de superficie arisca

en caja de bengalas.

 

Al prender fuego chispeante,

centelleó luz calurosa

que puede quemar

ante exposición de yemas.

 

Acerqué el fuego destellante

a la punta de vela artesanal,

en forma de cuerda trenzada,

para recibir el testimonio

de la energía de luz.

 

Inmóvil me quedé,

en vez de realizar mis trabajos

admiraba la maravillosa luz

del fuego consumidor,

cuyos colores primarios:

azul flameante,

amarillo canario,

rojizo ladrillo,

formaban un símbolo de bandera.

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