2018: Una nueva oportunidad para el timonazo ambiental (desde Razón Pública)

Desde Razón Pública redactan el siguiente artículo:

2018: Una nueva oportunidad para el timonazo ambiental

A pesar de los acuerdos internacionales -tan lenta y difícilmente logrados- y de los esfuerzos de los gobiernos y la sociedad civil, la crisis ambiental del mundo entero se ha intensificado. Y la crisis ha sido agravada por el retiro de Estados Unidos del acuerdo sobre cambio climático.

La crisis tiene efectos globales, nacionales, regionales y locales que deben remediarse de forma coordinada. Es crucial entender que la sostenibilidad no es posible si no parte de la gestión efectiva y armónica del territorio. La pregunta sobre cómo vivir en paz con la naturaleza y de manera más equitativa y solidaria entre nosotros nunca pierde vigencia.

La tendencia del territorio colombiano a convertirse en insostenible se acentúo durante los últimos 15 años, debido al modelo económico extractivista y al deterioro de la calidad de los principales componentes ambientales. La OCDE concluye que las altas tasas de crecimiento económico del país se lograron a costa del medio ambiente.

Los riesgos derivados de fenómenos hidrometorológicos extremos causados por el cambio climático también han aumentado de manera notoria. Además, los temas ambientales han perdido relieve político porque son vistos como obstáculos para el desarrollo y no como variables esenciales para una sociedad mejor y más equitativa.

2018 será en Colombia un año incierto y difícil. El descrédito de la clase política, la pérdida de confianza en la justicia, la crisis económica, la lentitud en la aplicación de los acuerdos de paz y el deterioro y contaminación del hábitat crean un escenario confuso y pesimista.

Por eso importa volver a darle al medio ambiente el papel protagónico que le corresponde, pasando de la retórica a una gestión efectiva del territorio, basada en la participación social, el conocimiento y la ciencia – es decir para reorientar al país hacia la sostenibilidad-. Esto implicaría actuar con franqueza y firmeza frente a las causas -no apenas ante los síntomas- del problema.

Colombia debe avanzar hacia una economía baja en carbono, que no dependa del carbón y del petróleo, sustancias que en todo el mundo merecen rechazo por sus efectos ambientales, y cuyo uso en nuestro caso también se justifica como fuente principal de los ingresos fiscales.

El país debe iniciar su reemplazo por energías limpias y rentables, haciendo énfasis en la energía solar, en la cual poseemos un alto potencial, ya que contamos con muy extensas zonas con alta radiación solar como los Llanos y las sabanas del Caribe. Asimismo, el país debe estimular el reemplazo de los automotores que utilizan derivados del petróleo por los eléctricos, siguiendo el ejemplo de muchos países que han prohibido su circulación.

Si logramos cumplir los compromisos de Colombia en la Cumbre de París -a pesar de que nuestras emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) son apenas 0,75 por ciento de las globales- daríamos una señal de confiabilidad y seriedad, que nos permitiría participar en la lucha contra el cambio climático en el escenario global, recibiendo los beneficios y recursos que ello conllevaría.

Para leer completo este artículo, pueden ir al enlace de Razón Pública: https://www.razonpublica.com/index.php/econom-y-sociedad-temas-29/10787-2018-una-nueva-oportunidad-para-el-timonazo-ambiental.html

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ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD AGREGA DOS TRASTORNOS DE SALUD RELACIONADOS A LOS VIDEOJUEGOS (desde IGN Latinoamérica)

Desde IGN Latinoamérica publican la siguiente noticia:

ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD AGREGA DOS TRASTORNOS DE SALUD RELACIONADOS A LOS VIDEOJUEGOS

La Organización Mundial de la Salud agregará “Desorden de juego” y “Juego peligroso” como trastornos de salud a su Clasificación Internacional de Enfermedades.

Parte de la primera actualización a la Clasificación desde 1992, desorden de juego es agregado como un compartamiento adictivo junto a los juegos de azar, mientras que juego peligroso es un patrón de comportamiento de juego que “incrementa apreciablemente el riesgo de daño a la salud física o mental”.

Los resultados de ambos desórdenes como son descritos han recibido atención por los medios en el pasado y esta categorización parece ser un intento de permitir una diagnosis y tratamiento más sencillo.

El desorden de juego podría verse conectado a la controversia alrededor de las cajas de recompensa y lo que constituyen los juegos de azar en los videojuegos.

Para leer completa esta noticia, pueden ir al enlace de IGN Latinoamérica: http://latam.ign.com/videojuegos/45385/news/organizacion-mundial-de-la-salud-agrega-dos-trastornos-de-sa

Chocó: Estado, distribuciones territoriales y segregación étnica (desde Razón Pública)

Desde Razón Pública redactan el siguiente artículo:

Chocó: Estado, distribuciones territoriales y segregación étnica

El Estado colombiano, como muchos otros, se ha presentado como un agente efectivo y coherente en el proyecto hegemónico y centralizado que busca trasladar su foco de acción hacia las diferentes regiones del país. Sin embargo ¿es esta acción del Estado realmente efectiva? ¿Cómo se puede ver afectada por los intereses, disputas y negociaciones de distintos agentes?

En su libro, Sandra Martínez pone en juicio este gran proyecto hegemónico examinando las configuraciones locales del Estado en las cuales intervienen diferentes agentes en la lucha por el poder económico y territorial.

La autora centra su estudio en las interacciones entre las comunidades y el Estado en algunas zonas separadas del foco de atención, como lo es el Alto Atrato de la región del Pacífico, en las cuales intervienen diferentes luchas y negociaciones de líderes locales, burócratas y agentes del Estado en contextos de minería ilegal, clientelismo, corrupción y conflicto armado.

Sin embargo, el análisis no es nada prometedor en términos de inclusión multicultural y sostenibilidad ambiental: zonas como el Alto Atrato sufren de la falta de políticas efectivas de reconocimiento a las comunidades negras que busquen la superación de las difíciles condiciones de vida que aqueja la región.

El estudio de Sandra Martínez lleva a cabo el análisis de tres circunstancias puntuales:

  • la organización campesina en el Alto Atrato en el marco del proceso histórico de la titulación colectiva de tierras;
  • los impactos de las economías de enclave en los procesos organizativos, y
  • las configuraciones locales de la política de titulación colectiva.

Sobre el primer punto, Sandra Martínez muestra cómo las reformas del Estado en favor de la titulación colectiva de tierras han generado interacciones entre la organización campesina, la burocracia regional o nacional y las organizaciones no gubernamentales.

La autora señala cómo la organización campesina no es nueva en el territorio, ni fue promovida por la ley 70 de 1993 pues desde mucho antes han existido formas tradicionales de autoridad e instancias institucionales de representación asociadas con las Juntas de Acción Comunal. Esto muestra que el proceso de formación de líderes no fue espontáneo.

Además, las iglesias y las universidades jugaron un papel central en el acompañamiento y profesionalización de líderes que se fueron vinculando a los procesos organizativos de comunidades negras.

El segundo punto analiza el impacto de la explotación minera y forestal sobre la soberanía económica que las poblaciones buscan conseguir, y hace énfasis sobre la autonomía de los procesos organizativos de las comunidades negras.

Para leer completo este artículo, pueden ir al enlace de Razón Pública: https://www.razonpublica.com/index.php/lectura/10777-chocó-estado,-distribuciones-territoriales-y-segregación-étnica.html

Medio Oriente 2018: año de transición (desde Razón Pública)

Desde Razón Pública redactan el siguiente artículo:

Medio Oriente 2018: año de transición

El año pasado fue testigo de eventos trascendentales que transformaron el ajedrez geopolítico en el Medio Oriente:

  • La desaparición del Califato de ISIS,
  • La re-consolidación de los Estados -de cuya supervivencia se dudaba-, dentro de sus respectivas fronteras históricas,
  • El triunfo militar de Bashar- al- Assad en Siria,
  • El traspaso del poder en Arabia Saudita a la tercera generación de la familia real,
  • La reconformación de alianzas políticas y militares,
  • El protagonismo del Kremlin,
  • La llegada de Trump a la Casa Blanca,
  • La intensificación del conflicto geopolítico entre Irán y Arabia Saudita.

Estos sucesos han creado un nuevo escenario en Medio Oriente – aunque no necesariamente menos sangriento y trágico que el de los últimos años-. La realidad en muchos territorios de la región no podría ser peor: ciudades en ruinas, sociedades desgarradas, millones de refugiados y desplazados, Estados colapsados, autócratas, poderosos actores no estatales, guerras de proxis y una crisis humanitaria colosal.

El año que comienza será dominado por las convulsiones dentro de cada Estado, impulsadas por la intensificación del conflicto entre Irán y Arabia Saudita y por la injerencia continuada de las potencias en la región.

Una fuente de tensión especialmente peligrosa en este año es la marcada hostilidad del gobierno Trump hacia Irán – con sus denuncias del acuerdo nuclear y sus trinos agresivos desde que estallaron las protestas contra el régimen hace unos pocos días-.

2017 marcó la consolidación de Bashar-al- Assad en el poder en Siria, tras seis años de una guerra brutal que dejó más de medio millón de muertos y 12 millones de refugiados – la mitad desperdigados por países vecinos (Líbano, Jordania, Turquía), y aquellos otros que lograron llegar a Europa sin ahogarse en el trayecto, antes que el viejo continente les cerrara sus puertas.

El triunfo de al Assad fue el resultado de la intervención de Rusia desde el 2015 para liquidar los reductos rebeldes, principalmente en Alepo, que le imprimió el giro definitivo a la guerra. Mientras los cazas rusos atacaban, las fuerzas de la Guardia Revolucionaria Iraní junto con Hezbollah y milicias shiitas trasnacionales movilizadas por Teherán, “limpiaban” el terreno y ocupaban territorio rebelde.

Al oriente del país, la coalición liderada por Estados Unidos, junto con efectivos kurdos y árabes sunitas propinaba la estocada final al Califato con la ocupación de su proclamada capital Raqqa, meses después de que Mosul sufriera la misma suerte.

La “victoria” de Assad sin embargo no le ha restituido el control territorial del país, con extensas zonas aun en manos de grupos de oposición: kurdos, variopintas facciones islamistas y el ejército libre sirio. Siria yace en ruinas y su reconstrucción está estimada por el Banco Mundial en 250 mil millones de dólares, fondos que nadie proveerá.

Con el campo de batalla transformado, Assad en el poder, el Califato aniquilado, Irán y Rusia como triunfadores, Siria entra en una nueva fase de la guerra, una mezcla de focos locales de pacificación y conflictos renovados por algunos territorios.

La presencia de Irán y sus proxis a pocos kilómetros de la frontera entre Siria e Israel es una bomba de tiempo. El Estado judío ha intervenido en numerosas ocasiones en Siria bombardeando depósitos de armas, convoyes que transportaban armamento sofisticado a Hezbollah, y hace pocos días una supuesta base militar iraní. Israel ha establecido líneas rojas, las ha hecho y las hará respetar a como dé lugar.

Para leer completo este artículo, pueden ir al enlace de Razón Pública: https://www.razonpublica.com/index.php/internacional-temas-32/10779-medio-oriente-2018-año-de-transición.html

La historia de Colombia en la vida de un solo hombre – ESTRENO NACIONAL Enero 25 (película Ciro y Yo)

La vida de Ciro, resume la historia de Colombia

Miguel Salazar nos muestra en su reciente documental la historia de Ciro Galindo un héroe poco común que a pesar de todos los obstáculos y golpes, nunca optó por la violencia, ni hizo parte de un grupo armado. Aunque lo perdió todo sigue soñando con una nueva oportunidad para él y su hijo. Un hombre que está dispuesto a perdonar, pero no a olvidar. Ciro & yo llegará a las salas de cine el próximo 25 de enero.

Ciro Galindo, nació el 29 de agosto de 1952 en Coyaima, Tolima. A donde quiera que ha ido la guerra lo ha encontrado. Desde que era un niño huyó junto a su madre de la violencia que existía en su pueblo natal, debido al duro enfrentamiento que se vivía en los años 50 entre liberales y conservadores, razón por la cual, decidieron buscar refugio en los llanos orientales. A los nueve años de edad Ciro fue abandonado por su madre en un orfanato, lugar de donde se escapó a los pocos meses, iniciando un duro camino de angustias y necesidades. Años después, atraído por la bonaza de la coca, llegó al departamento del Guaviare dónde conoció a su esposa Anita, una indígena tukano con la que tuvo tres hijos John, Elkin y Esneider.

Pero las angustias no daban tregua en la vida de Ciro, su sus hijos fueron reclutados por los ejércitos de la guerra, por lo que su familia fue tuvo que desplazarse en repetidas ocasiones para huir de la violencia. Un hombre ajeno al sistema, pero víctima de este, un luchador que ha liderado una heroica lucha anónima por vivir la vida bajo sus propios términos.

El pueblo colombiano ha tenido que vivir más de seis décadas de conflicto armado, una guerra que ha dejado millones de muertos y familias que han tenido que abandonar sus hogares y las tierras por las que trabajaron durante muchos años, debido a la constante violencia que se vive en el país. Sin embargo, estas familias buscan rehacer su vida, dejando el dolor y el rencor atrás, con el fin de poder reconstruir la paz y la tranquilidad que les fue arrebatada por una guerra sin sentido.

Ciro y yo narra el viaje de Ciro al encuentro con su pasado, en la búsqueda por rearmar su vida y construir un futuro para él y su hijo. El de Ciro, como el de Colombia en tiempos de paz, es un viaje a la memoria que busca darle palabra al dolor, un viaje para recuperar su dignidad.

Para Miguel Salazar este documental nace de una estrecha amistad de más de 20 años con Ciro, la cual le permitió registrar de cerca diferentes momentos de su vida y reunir un material de archivo valioso para contar esta historia. Asimismo Salazar afirma que es importante para la memoria de un país conocer este tipo de testimonios para evitar que estos sucesos se repitan.

“Creo que es necesario contar las historias de violencia en Colombia. No podemos hacernos los ciegos, pretender que no sucedieron, o pensar ahora que es mejor pasar la página y mirar hacia adelante. Es nuestra responsabilidad narrar el horror que se vivió en Colombia para que no se repita”.

Ciro Galindo es 1 entre más de ocho millones de víctimas del desplazamiento en Colombia

En Colombia el desplazamiento forzado es considerado un delito de lesa humanidad. El desplazado es alguien que ha sido forzado a emigrar dentro del territorio nacional, abandonado su lugar de residencia o actividades económicas regulares porque su porque su vida, seguridad física o libertad personal se han visto seriamente afectadas o están bajo amenaza directa, por alguna de las siguientes situaciones: conflicto armado interno, disturbios internos y tensión, violencia generalizada, violación masiva de los Derechos Humanos, violaciones del Derecho Internacional Humanitario u otras circunstancias que resultan de las anteriores situaciones, que pueden alterar el orden público drásticamente.

En el 2017 se registraron 54.684 personas que han sido desplazadas. Los departamentos con mayor número de desplazamientos son Chocó con 9.684 víctimas seguido por Nariño con 7.776 y Antioquia con 6.982. Toda la fuerza y honestidad de este documental, llegará a las salas de cine el próximo 25 de enero.

Educación: Colombia sigue dando pasitos (desde Razón Pública)

Desde Razón Pública redactan el siguiente artículo:

Educación: Colombia sigue dando pasitos

En 2017, la educación en Colombia prosiguió su desarrollo lento o sin avances significativos. El país siguió dando pasitos, sin enfrentar los grandes problemas del sector: baja cobertura, mala calidad de la educación, gestión mediocre y recursos insuficientes.

Sin embargo, es justo reconocer los esfuerzos del gobierno Santos en esta materia, por ejemplo:

  • Haber establecido la gratuidad en la educación oficial básica y media;
  • Los acuerdos con los docentes que permiten aumentar sus salarios en 12 porciento, por encima del resto de los empleados públicos;
  • La nueva bonificación pedagógica, que este año equivaldrá al 6 por ciento de la asignación básica mensual, en 2019 al 11 por ciento y a partir de 2020 al 15 por ciento;
  • El aumento de la cobertura en educación superior, que pasó del 31,2 al 51,2 por ciento entre 2010 y 2016;
  • La educación es hoy el principal rubro del presupuesto nacional, por encima del sector defensa.

Además, el proceso de paz debería permitir el aumento de los recursos y elevar el nivel de la conversación sobre el papel y el futuro de la educación en Colombia.

Pero los esfuerzos del gobierno no pueden ocultar hechos como la disminución de la matrícula en instituciones oficiales.

El Cuadro registra el cambio en la matrícula en educación preescolar, básica y media por sectores (oficial y privado). Durante los últimos cuatro años (2013 a 2016) los estudiantes disminuyeron en 493.093.

En el sector oficial, hubo 515.783 estudiantes menos, mientras que en el sector privado la cifra aumentó en 22.690 estudiantes.

EL Ministerio de Educación Nacional (MEN) sostiene que esta reducción se debe a dos razones:

  • Al descuento de estudiantes “fantasmas” es decir, de estudiantes registrados en el Sistema de Matrícula Estudiantil de Educación Básica y Media (SIMAT) que no existían realmente, y
  • A la disminución de la población en edad escolar, según la Encuesta Nacional de Demografía y Salud: la tasa de fecundidad ha bajado sistemáticamente en Colombia: en 1967, el promedio de hijos estaba en 6,7 por cada mujer; en 2010 pasó a 2,1 y en 2015 a solo 2 hijos”.

Los dos argumentos son discutibles:

  • El primero porque el ajuste a través del SIMAT se realiza desde 2008. ¿Aún no termina?
  • El segundo porque la caída de la tasa de fecundidad afectaría los primeros años de escolaridad, pero está claro que el número de bachilleres tampoco creció.

Para leer completo este artículo, pueden ir al enlace de Razón Pública: https://www.razonpublica.com/index.php/econom-y-sociedad-temas-29/10783-educación-colombia-sigue-dando-pasitos.html

Economía colombiana 2017- 2018: ¿el fin de la desaceleración y el inicio de la recuperación? (desde Razón Pública)

Desde Razón Pública redactan el siguiente artículo:

Economía colombiana 2017- 2018: ¿el fin de la desaceleración y el inicio de la recuperación?

El periodo de desaceleración de la economía colombiana parece haber llegado a su fin en 2017.

Por un lado, el país ha logrado detener el deterioro de su balanza de pagos y de las cuentas fiscales luego de la caída del precio del petróleo a finales de 2015 (Gráfica 1), y por otro, el Gobierno ha conseguido estabilizar la inflación al reorientar su política monetaria (Gráfica 2).

Las condiciones parecen dadas para empezar un nuevo ciclo de prosperidad, aunque en esta ocasión podría esperarse que la reactivación sea mucho más moderada de lo habitual, por cuenta del deterioro en el crecimiento potencial que la economía puede alcanzar y que se anuncia como el problema más complejo de los próximos años.

El desplome de los precios del petróleo en 2015 tuvo un impacto fuerte sobre la economía colombiana que -tras crecer a una tasa promedio de 4,3 por ciento entre 2000 y 2014-  redujo su crecimiento al 3,1 por ciento en 2015.

Los bajos precios del crudo incidieron también sobre la tasa de cambio, pues la escasez relativa de dólares llevó a una devaluación anual superior al 50 por ciento en el tercer trimestre de ese año. Lo anterior se vio agravado por el fenómeno del Niño, que se sintió con especial intensidad entre principios del 2015 y mediados de 2016, llevando así la inflación al 8,6 por ciento al cierre del segundo trimestre de 2016 y acercándola incluso al 9 por ciento en el mes de julio.

La desaceleración de los últimos años podría entenderse entonces como ocasionada por “shocks exógenos” o ajenos al funcionamiento normal de la economía colombiana, ya que los precios internacionales del petróleo o los fenómenos climáticos escapan al control de las autoridades económicas del país.

Frente a dichos “shocks” tanto el Gobierno como el Banco de la República respondieron de manera ortodoxa o convencional, adoptando la Reforma Tributaria en el caso de la política fiscal y elevando transitoriamente la tasa de interés de intervención en el caso de la política monetaria.

Pero “el diablo está en los detalles” y -como es habitual en aquellas reformas que surgen con el fin de elevar los recaudos pero pretenden también incorporar cambios estructurales e introducir incentivos para impulsar la actividad económica- la Reforma Tributaria Estructural, aprobada al finalizar 2016, se quedó corta en estos tres objetivos:

  • Desde el punto de vista del recaudo fue menos efectiva de lo esperado, ya que, aunque el alza del IVA ha producido resultados aceptables, otros impuestos no se han comportado de la misma manera, impidiendo alcanzar el presupuesto de ingresos tributarios en el 2017.
  • En cuanto a los elementos estructurales, la reforma no alcanzó algunos de sus objetivos esenciales: (i) no se logró ampliar la base tributaria o cantidad de personas naturales sujetas a los impuestos; (ii) la reducción de los impuestos a las empresas no fue tan grande como sería deseable; (iii) se avanzó poco en eliminar exenciones, regímenes especiales y prebendas para algunos contribuyentes.
  • Respecto de los incentivos para la actividad económica, la deducción del IVA pagado en la adquisición o importación de bienes de capital (maquinaria, equipos de transporte etc.) no parece tener un impacto significativo sobre las decisiones de inversión de los empresarios, o por lo menos, no uno que alcance a compensar el impacto negativo que ha tenido el aumento del IVA sobre el grueso de los consumidores.

Para leer completo este artículo, pueden ir al enlace de Razón Pública: https://www.razonpublica.com/index.php/econom-y-sociedad-temas-29/10789-economía-colombiana-2017-2018-el-fin-de-la-desaceleración-y-el-inicio-de-la-recuperación.html